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ISSN 2195-3171





Göttinger Predigten im Internet hg. von U. Nembach

Último domingo del ańo eclesiástico. Vigésimo cuarto domingo de Pentecostés, 23.11.2014

LA PROTECCION Y EL CUIDADO DE DIOS
Sermón sobre Salmo 121:, por Frank de Nully Brown

 

 

En este Salmo el autor nos habla de su propia experiencia con Dios frente a
situaciones adversas para los que no siempre encontramos una salida.

¿Cómo superar la soledad, la desesperación? Estas preguntas que generan
angustia seguramente están en el trasfondo del autor del Salmo.

El Salmo define un camino recorrido, pero también un camino que se presenta
por delante.

El salmista comparte esta confesión sincera de lo que le ocurre en
situaciones límites para que también sirva para otros.

 

Introducción

La experiencia de la inseguridad y el miedo están presentes en el ser humano
desde sus orígenes.

El hombre de las cavernas tenía miedo a la noche, a un animal salvaje que lo
ataque. Luego fue superando el miedo nocturno con la tecnología que le
permitió tener luz.

La tecnología a medida que fue evolucionando le dio ciertas seguridades y le
trajo otros temores. Porque el temor es una experiencia de todo ser humano
más allá de la época en que le toque vivir.

Hoy nos encontramos con otras experiencias de inseguridad que necesitamos
también resolver para seguir viviendo de algún modo.

Por ejemplo, hace unos meses nos llegaban por imágenes televisivas las
mujeres y niños de la franja de Gaza que corrían desesperadamente ante los
bombardeos. Allí surgía la pregunta ¿A dónde iremos? En un sentido físico y
emocional muy real y concreto.

Hace unas semanas recibimos la noticia de los 43 estudiantes desaparecidos
en México, hecho que conmueve a todo el continente y en nuestro caso, como
argentinos, nos retrotrae a una experiencia de miedo y terror que no
queremos repetir y aún estamos curando las heridas de esa masacre de 30.000
desaparecidos.

Seguramente podemos traer a nuestras mentes otras experiencias personales o
comunitarias muy crueles que no tienen respuesta en este momento.

En medio de esto queremos compartir la certeza de la confianza en Dios como
nos dice el salmista en el versículo 4: "Toma en cuenta que nunca duerme el
protector de Israel".

 

Entrando en el texto

La pregunta es: ¿De dónde viene mi ayuda, auxilio o socorro? Y la respuesta
es: la ayuda viene de Dios que es el creador de los cielos y la tierra. No
de cualquier dios. Muchos dioses se invocaban por aquella época y hoy
también, pero que son inconsistentes. Dios se identifica claramente con el
creador de todas las cosas. Cuando se habla de la creación de los cielos y
la tierra, se entiende todo el universo, con la complejidad que encierra
para el mundo moderno.

Este Dios que menciona David no duerme y está atento, despierto.

La imagen de protección y cuidado de las personas y la creación, el sol y la
luna no dañarán a las personas.

Se presenta como un Dios que es parte de la familia, no ajeno a lo que
vivimos cotidianamente.

Esta experiencia milenaria del salmista se conecta con nuestra necesidad y
vivencia también.

 

Nuestro desafío

Hay tres grandes problemas que desafían hoy a toda la humanidad a construir
otro mundo posible.

1.      El problema ecológico: se relaciona con la creación de Dios para los
creyentes. Diferentes movimientos ecologistas en todo el mundo nos advierten
del peligro de destrucción de este mundo. Dios nos habla a través de estos
grupos no religiosos a quienes nos consideramos hombres y mujeres de fe, nos
advierten sobre toda la problemática ambiental.

2.      El problema de la justicia: se conecta con la justicia económica y
la distribución de las riquezas. Riquezas que se concentran en muy pocas
manos en desmedro de toda la población. Los economistas, los abogados y
estadistas tendrán que buscar caminos para construir relaciones justas que
permitan dar oportunidades a todos los seres humanos.

3.      El problema de las relaciones entre las personas y los pueblos: aquí
se necesita la contribución del diálogo interreligioso.  Necesitamos
construir relaciones desde el afecto. Relaciones amorosas de cuidado y
protección que nos dignifique como seres humanos. Porque la guerra no es el
camino para la resolución de los conflictos. En la guerra no hay ganadores y
perdedores, la civilización humana se convierte en perdedora.

 

El camino

Volviendo al Salmo, lo tenemos que ubicar en el contexto de los fieles que
peregrinan a Jerusalén para ir al templo.

Había un camino para recorrer y que no siempre era sencillo transitarlo por
diferentes razones:

a.      Presentaba dificultades como muy polvoriento o lleno de barro.

b.      El calor en medio de zonas casi desérticas.

c.      La inseguridad causada por ladrones que aparecían en el camino y
cambiaban el buen humor de los fieles.

El camino es una opción para los cristianos, indica dirección y propuesta de
vida. Ser cristiano es una opción que nos pone en movimiento como a los
peregrinos que van a Jerusalén, ciudad de Paz.

Recordamos las palabras de Jesús cuando dijo: "Yo soy el camino, la verdad,
y la vida; nadie viene al Padre sino por mí" (Juan).

La relación con Dios marca una diferencia que también impacta en nuestras
relaciones con los demás, descubrir dónde encontramos la contención como
personas nos da certezas para enfrentar la vida de un modo diferente.

 

Mensaje

Este Salmo nos desafía a contarle a la gente nuestra experiencia frente a la
misma pregunta que hace el salmista. Una fe que también nos llama a
congregarnos para vivirla

en comunidad.

No todo está perdido, para Dios todos somos importantes. No hay nadie que
sea descartable, que no sirve. Se trata de descubrir el plan de Dios para
nuestras vidas.

Vivimos en un mundo donde lo importante no es el cuidado de las personas, ni
las cosas. Necesitamos recuperar la teología del cuidado como una crítica al
consumo que nos propone el actual sistema económico.

El actual sistema económico se basa en la lógica de la competencia hasta la
destrucción de las personas, los pueblos, los animales, los ríos, la
creación toda.

Así como tiramos un vaso descartable después de haber tomado una gaseosa o
un plato después de comer una hamburguesa, las personas son descartables y
por lo tanto inventamos una guerra hoy para exterminar a los que están
lejos, luego nuestros vecinos y mañana  seguiremos nosotros. La vida no
vale, pero sí para Dios que quiere cuidarla y protegerla.

La protección y el cuidado de Dios no es poca cosa que tenemos para
compartir con los demás. Vayamos, contemos nuestra experiencia que nos
transformó y puede transformar a otros.

El hecho de sentirnos cuidados nos convoca a cuidarnos mutuamente, a
transformarnos en comunidades solidarias.


a.       Ser congregaciones amorosas, contenedoras, inclusivas y
proclamadoras  del mensaje de Salvación.

b.      Ser congregaciones que hacen nuevos discípulos y discípulas.

c.      Ser congregaciones abiertas a los cambios y movimientos que se
producen en la gran parroquia donde estamos insertos.

d.      Ser congregaciones proféticas, que se sumen con otros espacios
sociales a la búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria


Vayamos y contemos nuestra experiencia, que es la experiencia del salmista
también. Somos llamados a proclamar un sentido diferente para la vida. Somos
testigos de una pequeña historia que quiere transformar el mundo.

 



Pastor Frank de Nully Brown
Buenos Aires, Argentina
E-Mail: frankdnb@gmail.com

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