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ISSN 2195-3171





Göttinger Predigten im Internet hg. von U. Nembach

31. de Diciembre de 2016, 31.12.2016

Sermón sobre Salmo 121:, por Romina Anabella Amalia Dubs

  1. Al contemplar las montañas me pregunto: “¿de dónde vendrá mi ayuda?”
  2. Mi ayuda vendrá del Señor, creador del cielo y de la tierra.
  3. ¡Nunca permitirá que resbales! ¡Nunca se dormirá el que te cuida!
  4. No, él nunca duerme; nunca duerme el que cuida de Israel.
  5. El Señor es quien te cuida; el Señor es quien te protege, quien está junto a ti para ayudarte.
  6. El sol no te hará daño de día, ni la luna de noche.
  7. El Señor te protege de todo peligro; él protege tu vida.
  8. El Señor te protege en todos tus caminos, ahora y siempre.

 

31 de diciembre, último día del año, y que más hermoso que poder cerrar un año alabando a nuestro Señor. El día de hoy nos trae para la reflexión el Salmo 121, un salmo de alabanza, un salmo en el que el salmista reconoce a Dios como el creador y como aquel de quien proviene su ayuda, podríamos decir como la fuente de vida y el dador de todo bien para el ser humano.

El salmista se reconoce a sí mismo como un ser con necesidad, como un ser que requiere ayuda, y desde su fragilidad pone su confianza en aquel a quien reconoce como su Creador, como ser superior dotado de todo aquello que el ser humano carece.

Creo que nosotros podemos identificarnos con el salmista, quien admite y es consciente de su condición de vulnerabilidad. Al término de un año es inevitable hacer un balance de lo que nos ha sucedido, y al repasar el año que ha paso podemos ver cuántas pruebas y dificultades nos ha tocado atravesar a lo largo del mismo. Somos seres humanos frágiles que nos toca transitar diferentes circunstancias en esta vida, en muchos momentos circunstancias dolorosas y agobiantes, circunstancias en las que experimentamos nuestras flaquezas y nuestra finitud.

Diversas pueden ser las situaciones por las que debemos pasar, a veces por la pérdida de seres queridos, a veces por enfermedades difíciles, a veces por soledad, a veces por falta de trabajo, a veces porque no podemos hacer las cosas que queremos. Innumerables pueden ser las situaciones desfavorables y frustrantes que nos toca atravesar como seres humanos y como sociedad. Sin embargo, aunque nos toque recorrer el más oscuro de los valles, contamos con la certeza de que es el Señor, nuestro creador, quien nos protege de todo mal y de toda amenaza.

El salmo que tenemos para el día de hoy contiene en sus versos una riqueza inconmensurable. Como lo hemos mencionado en los párrafos anteriores, frente al hecho de pasar por las circunstancias más pavorosas en nuestras vidas, en las cuales vivimos en nuestro propio ser el padeciendo del sufrimiento y no encontrando las fuerzas, las ganas o las energías necesarias para superar las adversidades; para tales circunstancias las palabras del salmista se nos presentan como un bálsamo refrescante, en las cuales hallamos una esperanza reparadora. Una esperanza que nos invita a confiar y a tener fe en nuestro Señor está con nosotros a cada momento de nuestras vidas y es Él quien sanará nuestras heridas y nos ayudará a sobrellevar nuestros pesares.

El Salmo 121 es una invitación a poner nuestras vidas en las manos de Dios, de poder descansar en nuestro Señor, de depositar nuestras pesadas cargas en Él, de confiar plenamente en que nuestra ayuda vendrá de la bondad de nuestro Creador. Porque Él no permitirá que resbalemos; Él no se dormirá cuando nuestras fuerzas se terminen y nos venza el cansancio; Él no dejará ni que el día, ni la noche nos hagan daño; será Él quién nos proteja en cada paso de nuestras vidas, en las tormentas más fuertes que debamos enfrentar, en las desolaciones más tristes que nos toquen atravesar; sea cual fuera la dificultad que debamos pasar, nuestra ayuda viene del Señor quien hizo los cielos y la tierra, esa es nuestra certeza como hijos e hijas de Dios.

En tiempos de cierre de año, de cierre de un ciclo, de haber revisado lo que hemos vivido y por lo que hemos pasado; que mejor que poder mirar para adelante y proyectar para un nuevo año que comienza. Un nuevo año que nos trae todas las posibilidades y potencialidades de realizar nuestros anhelos, de sanar heridas, de superar obstáculos, de proponernos ser mejores cristianos y cristianas, más comprometidos con el prójimo y con la sociedad en la que vivimos.

Los invito a que podamos pensar y podamos proponernos las metas que queremos alcanzar en el 2017, a la luz de las palabras que encontramos en el Salmo 121. Es decir, que nuestro proyecto de vida para el próximo año pueda descansar sobre la base de que nuestro Señor es quien renueva día a día nuestras fuerzas, es de Él de donde viene nuestra ayuda. Como así también poder tener la confianza en que nuestro querido Dios es quién nos cuida y nos protege, quién nos da cobijo y nos trae la paz para nuestras vidas.

Para que el próximo cierre de año nos encuentre más satisfechos y tranquilos con el año que ha pasado, debemos empezar hoy mismo a proponernos todo aquello que queremos lograr para el nuevo año. Sabemos que todo lo que hagamos será con la ayuda de Dios, nuestro Señor y Creador.

Antes de cerrar esta reflexión quiero agradecer a Dios. Será un agradecimiento personal, pero creo que cada una, cada uno como cristianos tendrá motivos que podamos compartir o quizás sus propios motivos para agradecer al Creador por este año que está llegando a su fin. Personalmente quiero dar gracias Señor por haber podido sentir tu compañía, tu mano protectora y tu aliento de vida, allí cuando mis fuerzas eran escazas, mis motivaciones borrosas, y mis tristezas querían ganarle a las ganas de seguir adelante. Gracias querido Dios por fortalecerme en mis debilidades, gracias por protegerme en mi vulnerabilidad, gracias por ser el consuelo en los momentos de angustia. Gracias Señor amado por poner en mi camino aquellas personas que me han dado muestras del amor que como hermanas y hermanos en la fe debemos brindarnos unos a otros. Gracias por la vida que nos regalas y por contar con la garantía de que tú estás en cada paso que damos. Sin dudas, gracias por todo lo que tengo, por todo lo que soy, porque todo es parte de tu amor y tu gracia infinita hacia nosotros y nosotras que somos tus criaturas. En nombre de Jesucristo tu Hijo amado te doy gracias infinitas querido Dios. Amén.

Por último, seguidamente comparto unas lineas de autor o autora desconocida, pero que me parecieron lindas para cerrar esta reflexión:

Wowww!!! ¡ ¡Qué rápido se nos va un año! El tiempo pasa volando y no nos damos cuenta. Ayer era otro año pero hoy es otro, aunque no parece haber ninguna diferencia, pero hoy es Año Nuevo. ¿Y qué tiene hoy de diferente? Nada, todo sigue igual, el mismo sol, los días iguales, el mismo aire, el mismo ambiente, la misma semana, solo el número del año es diferente. Pero... tú puedes hacerlo diferente, no solamente tu vida, sino la de tu familia, la de tu comunidad, tu pueblo, tu país, el mundo... Poniendo un granito de arena, cada cual podemos hacerlo. Lo importante no es si ayer era otro año y hoy ya es otro. Lo que verdaderamente importa es que lleguemos al nuevo día haciendo una diferencia. ¿Cómo? Buscando la paz, amor, teniendo fe, esperanzas, modificando actitudes, ayudando y sirviendo a los demás, acercándonos a Dios para caminar de su mano...

¡Que Dios bendiga nuestras vidas y que en este nuevo año que está por comenzar podamos caminar de su mano y confiar plenamente en su gracia!



Pastora Romina Anabella Amalia Dubs
Buenos Aires
E-Mail: anabella.dubs@yahoo.com.ar

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