{"id":10078,"date":"2021-02-07T19:49:41","date_gmt":"2021-02-07T19:49:41","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10078"},"modified":"2022-10-03T17:27:05","modified_gmt":"2022-10-03T15:27:05","slug":"lucas-141-7-14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/lucas-141-7-14\/","title":{"rendered":"Lucas 14:1.7-14"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<p align=\"center\"><em>\u201cPorque ellos no te pueden recompensar\u201d<\/em><\/p>\n<p>Este relato me ha llevado a pensar sobre c\u00f3mo nuestras relaciones sociales suelen cambiar seg\u00fan nuestra propia evoluci\u00f3n social o econ\u00f3mica. En mi caso, soy consciente de que mantengo muy pocas relaciones de juventud, y que casi todas las que ahora tengo tienen un punto de engarce con mi propio trabajo o \u00e1rea de residencia. Tambi\u00e9n he observado que algunos amigos han ascendido en la escala socio-econ\u00f3mica y, como consecuencia, han formado una nueva red de relaciones acorde a dicho nivel.<\/p>\n<p>Hoy como ayer, parece que nuestras relaciones tienen mucho que ver con lo que somos o hacemos. Sin percibirlo as\u00ed conscientemente, en el fondo creamos redes de relaciones que nos aportan una eventual seguridad, ya sea emocional o de otra \u00edndole m\u00e1s material. Y esa red, sin duda, parece que entra dentro de un esquema de compensaciones. De hecho, en mi cultura es costumbre (\u201cde obligado cumplimiento\u201d) llevar algo &#8211;normalmente un postre o un buen vino&#8211; al anfitri\u00f3n de un convite: a veces se parece mucho al \u201cpago\u201d por una invitaci\u00f3n que, en principio, es libre y gratuita.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de la compensaci\u00f3n es la \u201cl\u00f3gica ad\u00e1nica\u201d por excelencia; por eso somos capaces de llevarla a aquellas cosas que debieran ser lo m\u00e1s gratuito, como una invitaci\u00f3n. El fil\u00f3sofo Fernando Savater recoge en su <em>Humanismo impenitente<\/em> (p\u00e1g. 36) un di\u00e1logo muy ilustrativo al respecto extra\u00eddo de <em>Quatrevingt-treize<\/em> de Victor Hugo:<\/p>\n<p>\u00ab-Nada de abstracci\u00f3n. La rep\u00fablica es dos y dos son cuatro. Cuando hayamos<br \/>\ndado a cada cual lo que le corresponde &#8230;.<br \/>\n-Entonces os quedar\u00e1 dar a cada uno lo que no le corresponde &#8230;.\u00bb<\/p>\n<p>\u201cDar a cada uno lo que no le corresponde\u201d, esa es la l\u00f3gica anti-ad\u00e1nica que nos propone Jes\u00fas. Dar m\u00e1s all\u00e1 de lo que le corresponde al otro, o de lo que yo espero de \u00e9l, o de lo que me aporta. En definitiva, vivir en sociedad dejando atr\u00e1s cualquier \u201cutilitarismo\u201d en nuestras relaciones, y adoptando un nuevo estilo de vida basado en la gratuidad de dichas relaciones.<\/p>\n<p>Decir esto, queda muy bien. Pero \u201chechos son amores, y no buenas razones\u201d dice el refr\u00e1n popular. Por eso, creo que este relato del Evangelio nos llama a no salir del culto que ofrecemos al Se\u00f1or, sin antes habernos tomado el compromiso de crear una nueva red de relaciones con aquellas personas a las que les es imposible aportarnos algo, especialmente en lo material. Un ejemplo lo he visto en algunos de los profesores que he conocido cursando teolog\u00eda: renombrados en su campo acad\u00e9mico, sin embargo viv\u00edan y desarrollaban un compromiso pastoral en \u00e1reas depauperadas o conflictivas. Estos profesores dejaban una impronta muy especial en sus clases, y sus palabras ten\u00edan una fuerza emotiva inusual. Tales personas no cumpl\u00edan con el mandato del amor libre y gratuito de modo indirecto, esto es, mandando dinero a ONGs o iglesias, sino que, adem\u00e1s, se involucraban personalmente. De hecho, n\u00f3tese que el mandato de Jes\u00fas en este relato no es el de enviar o dar a los necesitados, sino el de acogerlos en un c\u00edrculo tan \u00edntimo como el dom\u00e9stico propio. \u00a1Esto es lo que de verdad le cambia a uno, haci\u00e9ndole descubrir un nuevo mundo en el otro!<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas no nos propone s\u00f3lo un compromiso personal. Lucas es el evangelista por excelencia de la comensal\u00eda abierta; es decir, Lucas apuesta por una comunidad acogedora de quienes carecen de una red social, precisamente por no tener nada que ofrecer (a los ojos de la mayor\u00eda, claro, pero no de Dios). Y es ah\u00ed donde nuestras comunidades son llamadas a empe\u00f1arse: buscar a quienes carecen de comunidad y ofrecerles la propia sin preguntas y sin prevenciones. Es decir, se trata de ofrecer nuestra propia comunidad de modo gratuito.<\/p>\n<p>De nuevo, esto es bonito, y en teor\u00eda seguro que todos pensamos que nuestras comunidades son abiertas y acogedoras. Sin embargo, lo cierto es que la mayor parte de congregaciones cristianas forman n\u00facleos cerrados dif\u00edciles de penetrar. Aspectos nimios como un saludo al desconocido, son muy locuaces: lo normal es que el \u201cvisitante\u201d salga como entr\u00f3, o sea, sin hablar con nadie. La mayor parte de congregaciones cristianas han desarrollado su propia historia; tienen sus propias batallas y cicatrices, que, en definitiva, son las que dan un sentido de \u201cpertenencia\u201d a sus miembros. Adem\u00e1s, cada una ha ido adquiriendo su propia identidad o personalidad que le da un sentido particular frente a otras comunidades. Por lo tanto, la verdad es que resulta demasiado costoso vivir en la apertura permanente, y m\u00e1s a\u00fan si hay que salir a buscar &#8230;..<\/p>\n<p>Pero &#8230;, pero de este modo somos un ejemplo vivo que contradice al Evangelio que proclamamos. S\u00ed, as\u00ed es. El culto cristiano s\u00f3lo tiene sentido si de alguna manera es un reflejo de la comensal\u00eda abierta de Jes\u00fas. Yo no s\u00e9 si hoy d\u00eda hay que ofrecer banquetes a los pobres o si hay que hacer otra cosa; supongo que siempre depender\u00e1 del contexto de cada comunidad. Pero lo que s\u00ed s\u00e9 es que la comunidad de cada tiempo y de cada contexto debe encontrar la forma de salir y ofrecer el propio espacio \u00edntimo a quienes carecen de espacios comunitarios acogedores. \u00a1Y cu\u00e1nta falta hace hoy, en nuestro mundo individualista y ultra-competitivo! \u00a1Cu\u00e1ntas v\u00edctimas hay hoy del desarrollismo y el consumismo! A todas ellas nuestra sociedad de bienestar le ofrecer\u00e1 alg\u00fan tipo de servicio (m\u00e9dico, psicol\u00f3gico, incluso consejer\u00eda pastoral, etc.), pero es posible que no llegue a ofrecerle una comunidad de amor gratuito. Pero, precisamente, los seguidores de Jes\u00fas hemos sido llamados a ofrecer tal comunidad.<\/p>\n<p class=\"Stil4\" align=\"left\">Pedro Zamora, El Escorial<br \/>\n<strong><a href=\"mailto:pedro.zamora@centroseut.org\">pedro.zamora@centroseut.org<\/a><\/strong><\/p>\n<p align=\"left\">\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPorque ellos no te pueden recompensar\u201d Este relato me ha llevado a pensar sobre c\u00f3mo nuestras relaciones sociales suelen cambiar seg\u00fan nuestra propia evoluci\u00f3n social o econ\u00f3mica. 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