{"id":10247,"date":"2004-12-07T19:49:28","date_gmt":"2004-12-07T18:49:28","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10247"},"modified":"2025-05-12T14:25:45","modified_gmt":"2025-05-12T12:25:45","slug":"deuteronomio-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/deuteronomio-1\/","title":{"rendered":"Lucas 2,1\u201320"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3>Navidad | 25.12.2004 | Lc 2,1\u201320 | Cristina Inog\u00e9s |<\/h3>\n<p>Hermanos: \u00a1Que el Se\u00f1or ilumine su rostro sobre nosotros!<\/p>\n<p><em> Los israelitas fueron unos perpetuos expectantes y as\u00ed lo fueron tambi\u00e9n los primeros cristianos. De hecho, Navidad, que seg\u00fan parece tendr\u00eda que haber vuelto hacia atr\u00e1s nuestras miradas, para concentrarlas en el pasado, no ha hecho m\u00e1s que orientarlas hacia delante, hacia el futuro. <\/em><\/p>\n<p><em> Aparecido como por un instante en medio de nosotros, el Mes\u00edas se ha dejado ver y tocar solamente para perderse de nuevo, m\u00e1s luminoso e inefable que nunca, en el abismo insondable del futuro. Ha venido. Pero ahora hemos de esperarlo m\u00e1s que nunca, y no s\u00f3lo para un peque\u00f1o grupo de elegidos, sino para todos. El Se\u00f1or Jes\u00fas vendr\u00e1 pronto en la medida que sepamos esperarlo ardientemente. Ha de ser un c\u00famulo de deseos el que haga explotar su retorno.<br \/>\n<\/em>(<em>El medio divino, <\/em>T. de Chardin)<\/p>\n<p>Los israelitas esperaban desde antiguo, la llegada del libertador. Esperaban a un rey, no al Rey. \u00bfEsperaban demasiado? Tal vez esperaban mal y por eso se convirtieron en \u201cperpetuos expectantes\u201d. Y digo que esperaban mal, no por emitir un juicio sobre su actitud, sino porque entiendo que esperaban, esperando, es decir, de una manera lo suficientemente pasiva como para no involucrarse en su propia historia. Dicho de otra manera, \u00bfd\u00f3nde estaba su esperanza?<\/p>\n<p>Algo parecido cabr\u00eda preguntarnos en nuestra Navidad, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 nuestra esperanza?<\/p>\n<p><strong> \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 nuestra Navidad? <\/strong><\/p>\n<p>Todos los a\u00f1os, m\u00e1s o menos profundamente, nos hacemos las mismas reflexiones sobre lo que no es la Navidad: No es un conjunto de luces brillantes, ni de canciones t\u00edpicas, ni de regalos, ni de dulces propios de estas fechas\u2026 Tambi\u00e9n reflexionamos, m\u00e1s o menos, sobre lo que es la Navidad: Tiempo de familia, tiempo de paz, tiempo de solidaridad, tiempo de amistad, tiempo de nostalgia\u2026 Todo esto es lo que no debe y lo que debe ser la Navidad, pero\u2026 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1?<\/p>\n<p>Decir que la Navidad tiene que sentirse en el coraz\u00f3n, no es ninguna sensibler\u00eda. Recordemos que para los jud\u00edos el coraz\u00f3n es el centro de la persona, de sus ideas y sus sentimientos, de sus pensamientos y sus acciones. Sentir la Navidad en nuestro coraz\u00f3n es hacerla nuestra, en nuestra m\u00e1s honda intimidad. No pongamos inconvenientes a que esto suceda, no tengamos miedo a abrir el coraz\u00f3n a Dios aunque ese coraz\u00f3n, est\u00e9 como un establo. Dios nace donde le dejamos nacer y, s\u00f3lo dej\u00e1ndolo nacer, veremos la inutilidad de las luces brillantes, de los regalos, de lo superfluo\u2026 Y apreciaremos el valor del deseo divino de la paz. Porque Dios tambi\u00e9n nos felicita la Navidad deseando paz a todos los hombres y en este deseo, lo divino y lo humano se unen, o deber\u00edan unirse como deseo de Dios y acto reflejo humano, como respuesta a esa felicitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La paz es el don mesi\u00e1nico por excelencia (Is 9, 5-6). Es todo aquello que las personas necesitan para ser felices (aunque no nos lo creamos del todo). Todos sabemos lo importante que es amar a Dios, pero \u00bfsomos capaces de percibir el amor que Dios pone en nosotros?<\/p>\n<p>Nuestra Navidad estar\u00e1 donde dejemos nacer a Dios. Si los recuerdos y las ausencias nos ponen tristes hasta llorar, la Navidad ser\u00e1 simplemente un tiempo de nostalgia y dolor que nos har\u00e1 encerrarnos en nosotros mismos y vivirlas ego\u00edstamente. Tal vez Dios pueda nacer en el ego\u00edsmo, pero dif\u00edcilmente conseguiremos proyectarlo desde ah\u00ed y la Navidad, \u00bfde qu\u00e9 habr\u00e1 servido? Si sentimos la Navidad como el tiempo de reconciliar el pasado y el presente y todo junto lanzarlo hacia el futuro, \u00bfno estar\u00e1n nuestros anhelos en camino de realizarse?<\/p>\n<p>Nuestro coraz\u00f3n convertido, no en establo, sino en Bel\u00e9n, precisa de toda nuestra esperanza y este es el gran anhelo de las personas: Vivir la esperanza. De ah\u00ed todo nuestro esfuerzo y empe\u00f1o en dar a conocer la Gran Noticia, la Buena Noticia, que nace en Navidad. Nuestra Navidad est\u00e1 en nuestra esperanza, y nuestra esperanza, nace en Navidad. Navidad \u2013 esperanza es un binomio inseparable.<\/p>\n<p>Dar a conocer el amor que Dios nos tiene, es hacer realidad la esperanza, es hacer realidad, durante todo el a\u00f1o, la Navidad.<\/p>\n<p><strong> Bel\u00e9n \u2013 hoy hace m\u00e1s de 2000 a\u00f1os <\/strong><\/p>\n<p>Un emperador, Augusto, organizando el imperio; un gobernador, Quirino, ejecutando las \u00f3rdenes; un hombre sencillo, Jos\u00e9, cumpli\u00e9ndolas; una mujer, Mar\u00eda embarazada; un ni\u00f1o, Jes\u00fas, que nace; unos pastores, cuidando el ganado; unos \u00e1ngeles, anunciando el nacimiento a los pastores. Todos los personajes son actores de la misma obra, todos los papales son decisivos aunque no todos tienen el mismo peso. \u00bfCu\u00e1l es nuestro papel en esta maravillosa obra, titulada \u201cNavidad\u201d?<\/p>\n<p>Podemos ser organizadores, ejecutores, personas sencillas\u2026, pero hay algo que llama la atenci\u00f3n y es que siendo Jes\u00fas el protagonista indiscutible de la obra, ninguno (o casi) queremos ser \u00c9l. Parece ser que en Navidad, Jes\u00fas tiene poco \u201cprotagonismo\u201d.<\/p>\n<p>Comenzaba esta reflexi\u00f3n sobre Navidad con un texto de T. de Chardin que nos proyecta hacia el futuro, lo quiero terminar con otro texto que nos lleva hacia el pasado, que nos lleva a redescubrir nuestra propia identidad para desde ah\u00ed situarnos en nuestro hoy, porque la vida de todas las personas est\u00e1 escrita (en cierta manera) en la vida de Jesucristo, y por lo tanto todos est\u00e1bamos en Bel\u00e9n, en el establo, y todos podemos escribir de nuevo nuestra propia vida situando nuestro origen, no tanto en nuestro lugar de nacimiento, sino en Bel\u00e9n.<\/p>\n<p><em>Si en tu cruz tu vida y muerte y la m\u00eda son una,<br \/>\n<\/em><em>el amor me ense\u00f1a a leer, en ti, el resto de una historia nueva\u2026<br \/>\n<\/em><em>\u2026 hasta llegar de nuevo a mi comienzo,<br \/>\n<\/em><em>y encontrar un pesebre, estrella y paja,<br \/>\n<\/em><em>una pareja de animales, unos hombres sencillos<br \/>\n<\/em><em>y as\u00ed me doy cuenta que nac\u00ed<br \/>\n<\/em><em>no ya en <\/em> [poner cada uno su lugar de nacimiento] <em>sino en Bel\u00e9n<br \/>\n<\/em>(<em>A Man in a Divided Sea, <\/em>T. Merton)<\/p>\n<p>Descubrimos que nuestro destino es vivir la experiencia de ser hijos de Dios y lo hacemos a trav\u00e9s de la fe. Por eso volvemos la mirada a Bel\u00e9n, y partir desde ah\u00ed, es posible, porque Dios se encarn\u00f3 y nos abri\u00f3 el camino.<\/p>\n<p>Que nuestro coraz\u00f3n anhele la paz. Que nuestro coraz\u00f3n anhele la esperanza. Que nuestro coraz\u00f3n anhele a Dios y a los hermanos en esta Navidad y durante toda nuestra vida. \u00a1Feliz Navidad!<\/p>\n<hr \/>\n<p class=\"Stil4\">Cristina Inog\u00e9s, Zaragoza, Espa\u00f1a<br \/>\n<a href=\"mailto:crisinog@telefonica.net\">crisinog@telefonica.net<\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Navidad | 25.12.2004 | Lc 2,1\u201320 | Cristina Inog\u00e9s | Hermanos: \u00a1Que el Se\u00f1or ilumine su rostro sobre nosotros! Los israelitas fueron unos perpetuos expectantes y as\u00ed lo fueron tambi\u00e9n los primeros cristianos. De hecho, Navidad, que seg\u00fan parece tendr\u00eda que haber vuelto hacia atr\u00e1s nuestras miradas, para concentrarlas en el pasado, no ha hecho [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8543,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38,727,157,853,543,1183,108,113,636,349,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-10247","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lukas","category-archiv","category-beitragende","category-bibel","category-christfest-i","category-cristina-inoges","category-current","category-espa","category-kapitel-02-chapter-02-lukas","category-kasus","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10247"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10247\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24006,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10247\/revisions\/24006"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8543"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10247"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=10247"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=10247"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=10247"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=10247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}