{"id":10276,"date":"2005-01-07T19:49:25","date_gmt":"2005-01-07T18:49:25","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10276"},"modified":"2025-05-13T08:53:55","modified_gmt":"2025-05-13T06:53:55","slug":"juan-1-1-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/juan-1-1-18\/","title":{"rendered":"Juan 1, 1-18"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3>2\u00b0 Domingo despu\u00e9s de Navidad | 2.1.2005 | Juan 1,1\u201318 | Cristina Inog\u00e9s Sanz |<\/h3>\n<p>Hermanos: \u00a1Que el Se\u00f1or ilumine su rostro sobre nosotros!<\/p>\n<p><strong> La luz, \u00bfpara qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n<p>Sin luz no hay vida. Hagamos el experimento de plantar unas simientes en una maceta y dejarla en un cuarto oscuro. Por mucho que la abonemos, reguemos y cuidemos, sin luz, morir\u00e1 apenas brote.<\/p>\n<p>Eso nos anuncia Juan en el pr\u00f3logo de su Evangelio. Lo importante que es la Luz en nuestra vida y como sin ella, no lograremos sobrevivir.<\/p>\n<p>La Luz, no solo nos se\u00f1ala el camino para llegar a la meta, sino m\u00e1s importante a\u00fan, nos alumbra en el trayecto y, nos permite ser reflejo en el camino para as\u00ed, hacerlo m\u00e1s transitable a los dem\u00e1s. Somos como una peque\u00f1a luna, que recibe su luz del Sol. Y esa Luz nos ense\u00f1a a hacer realidad eso que, un poco infantilmente, hemos dado en llamar \u201cel Cielo\u201d.<\/p>\n<p><strong> El modelo de tierra que construimos, refleja\u2026 <\/strong><\/p>\n<p>Muchas veces en la historia se ha utilizado el nombre de Dios; ahora es masiva esa utilizaci\u00f3n: para justificar la guerra, para tranquilizar conciencias, para salir en los medios de comunicaci\u00f3n, como pregunta clave en cualquier entrevista, como escudo que protege, como punta de lanza en un ataque\u2026 Hay utilizaciones para todos los gustos.<\/p>\n<p>A Dios se le nombra mucho, pero Dios no est\u00e1 muy presente. Su presencia no viene dada por las veces que aparece en el vocabulario cotidiano, sino por la forma de vida de aquellos que confesamos creer en \u00c9l. Y la forma de vida, crea estilo.<\/p>\n<p>Lo malo es que estamos construyendo una sociedad cuyo \u201cestilo\u201d, no es precisamente muy ejemplar porque:<\/p>\n<p>&#8211; Tenemos casas m\u00e1s grandes, pero familias m\u00e1s peque\u00f1as; vamos y volvemos a la luna, pero tenemos problemas a la hora de cruzar la calle y conocer a nuestro vecino.<\/p>\n<p>&#8211; Tenemos m\u00e1s t\u00edtulos, pero menos sentido com\u00fan; m\u00e1s conocimientos, pero menos criterio propio; ganamos m\u00e1s dinero, pero con menos moral.<\/p>\n<p>&#8211; Hemos creado un mundo con m\u00e1s comida, pero muy mal nutrido; con tecnolog\u00eda que limpia el aire, pero seguimos ensuciando nuestro interior.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 reflejamos con este \u201cestilo\u201d de vida? Me temo que nada bueno. Construimos un mundo demasiado terrenal, al Cielo lo dejamos \u201cpara m\u00e1s tarde\u201d, es como algo que llegar\u00e1, pero que no suscita inter\u00e9s, ni siquiera curiosidad. Con este comportamiento hemos sentado los cimientos de un mundo conformista, lleno de resignaci\u00f3n y apat\u00eda, porque las cosas son as\u00ed y as\u00ed se quedan.<\/p>\n<p>Es preocupante que caminemos a oscuras, pero lo es mucho m\u00e1s que nos hayamos acostumbrado a ello, \u00bfsignifica acaso, que nunca en nuestra vida hubo espacio ni tiempo para la Luz? \u00bfYa no nos preguntamos de d\u00f3nde venimos, ni hacia d\u00f3nde vamos?<\/p>\n<p><strong> \u2026 el Cielo en el que creemos. <\/strong><\/p>\n<p>Si vivimos a oscuras, necesitaremos creer en el cielo azul de nubecitas blancas, porque all\u00ed vemos luz y algo de color, y una vez m\u00e1s se har\u00e1 realidad que <em>la Luz vino a su casa, y los suyos no la recibieron,<\/em> porque todo el empe\u00f1o que desde el <em>principio, <\/em>puso la Luz para habitar entre nosotros y anunciar el Reino de Dios, que eso es el Cielo, y que lleg\u00f3 a costarle la vida, se habr\u00e1 perdido.<\/p>\n<p>El Cielo, no puede estar all\u00e1, a lo lejos, \u201carriba\u201d. El Cielo tiene que estar aqu\u00ed, cerca, \u201cabajo\u201d. La Luz sent\u00f3 los cimientos del Reino, del Cielo, para que nosotros fu\u00e9ramos capaces de edificar sobre roca firme. \u00a1No es tan complicado! Se trata de darle la vuelta a lo que hemos convertido en habitual y empezar a edificar un mundo m\u00e1s celestial (que no celeste).<\/p>\n<p><em> Pero a cuantos la recibieron <\/em> (la Luz)<em>, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. <\/em>\u00a1Cu\u00e1nta importancia tiene el nombre! El nombre es la persona misma. Creer en el nombre de Jes\u00fas, es reconocerle como Hijo de Dios y, aceptar su estilo de vida. S\u00f3lo entonces seremos capaces de apreciar la fuerza de la Luz en todo su esplendor. Jes\u00fas cumple lo que su nombre indica: Que es Dios, que Jes\u00fas y el Padre son uno. Por eso, nosotros, estamos llamados a ser testigos de la Luz.<\/p>\n<p>Ya no ser\u00e1 posible dejar para m\u00e1s tarde el Cielo, sentiremos curiosidad y necesidad de saber c\u00f3mo es, qu\u00e9 es, porque <em>hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo \u00fanico del Padre, lleno de gracia y de verdad.<\/em> Tanto se acerc\u00f3 Jes\u00fas a nosotros, que se hizo \u201ccarne\u201d. Es una expresi\u00f3n muy rotunda de Juan que nos transmite la cercan\u00eda sin l\u00edmites de Dios, el rostro humano de Dios que, desde ese instante, gozar\u00e1, sufrir\u00e1, reir\u00e1 y llorar\u00e1 como uno de nosotros, pero ante todo nos dejar\u00e1 un Cielo muy cercano.<\/p>\n<p>Construir el Cielo aqu\u00ed, es dejarse llevar por la forma de vida de Jes\u00fas, que s\u00ed crea estilo.<\/p>\n<ul>\n<li>Crea el estilo de las relaciones humanas marcadas por la atenci\u00f3n hacia las necesidades de los otros.<\/li>\n<li>Crea el estilo de vivir con coherencia y compromiso, aunque conlleve riesgos.<\/li>\n<li>Crea el estilo de vivir a la Luz de la Luz. Es decir en la Verdad. Es decir en la humildad.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong> \u00bfNos atrevemos a hacer realidad el Cielo?<\/strong><\/p>\n<p>No se si est\u00e1 permitido so\u00f1ar en una predicaci\u00f3n, pero creo que es vital hacer sitio en nuestra vida para los sue\u00f1os. Si no est\u00e1 bien hacerlo pido disculpas pero, no me resisto a so\u00f1ar a la luz de todos, ni a la Luz del que nos cre\u00f3.<\/p>\n<p>En este sue\u00f1o no habr\u00eda im\u00e1genes, sino una resplandeciente luz, o Luz si prefieren, y una voz que dir\u00eda: \u201cHubo una vez unos seres humanos a quien la Luz les concedi\u00f3 ser su testigo, para que muchos llegaran a percibir su presencia, en medio de ellos\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">(*)<\/a>.<\/p>\n<p>So\u00f1emos lo justo porque los sue\u00f1os, sue\u00f1os son y hagamos realidad el Cielo, el Reino aqu\u00ed y ahora. Un Cielo social y comunitario, puesto que vivimos en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s como Jes\u00fas lo hizo. Esto exigir\u00e1 de nosotros un profundo proceso de renovaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n con los dem\u00e1s y con nosotros mismos. Si no lo hacemos, estaremos dejando a la Luz en soledad, su vida sin sentido, su muerte sin futuro de vida. Y todo esto lo arrastraremos a nuestra propia existencia.<\/p>\n<p>Si vivimos con coherencia y compromiso, el Cielo estar\u00e1 presente en esta realidad y eso quiere decir que est\u00e1 hecho de la historia en la que Jes\u00fas se hizo \u201ccarne\u201d, que Dios no espera, que sale a nuestro encuentro, que no quiere hacernos esperar m\u00e1s el Cielo y nos lo da, para que desde nuestra libertad, hagamos realidad el Reino.<\/p>\n<p>\u00bfNos atrevemos a iluminar los trabajos cotidianos con el reflejo de la Luz? En un mundo en tinieblas como el nuestro, muchas personas lo agradecer\u00e1n. Y cada uno de nosotros, tambi\u00e9n, porque <em>en la Palabra hab\u00eda vida, y la vida era la luz de los hombres\u2026<\/em><em>La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a> (*) I. Guerra, <em>El asombro por la vida, <\/em>Ayuntamiento de Zaragoza 2000.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Cristina Inog\u00e9s, Zaragoza, Espa\u00f1a<br \/>\n<a href=\"mailto:crisinog@telefonica.net\">crisinog@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2\u00b0 Domingo despu\u00e9s de Navidad | 2.1.2005 | Juan 1,1\u201318 | Cristina Inog\u00e9s Sanz | Hermanos: \u00a1Que el Se\u00f1or ilumine su rostro sobre nosotros! La luz, \u00bfpara qu\u00e9? Sin luz no hay vida. Hagamos el experimento de plantar unas simientes en una maceta y dejarla en un cuarto oscuro. 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