{"id":10286,"date":"2005-01-07T19:49:23","date_gmt":"2005-01-07T18:49:23","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10286"},"modified":"2025-05-13T10:11:01","modified_gmt":"2025-05-13T08:11:01","slug":"marcos-1-4-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/marcos-1-4-11\/","title":{"rendered":"Mateo 3:13\u201317"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3>EL BAUTISMO DEL SE\u00d1OR | 1\u00b0 Domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | 9 de enero de 2005 | Mateo 3:13\u201317 | Edgar Moros-Ruano |<\/h3>\n<p>Es extra\u00f1o que Jes\u00fas, a quien hemos venido a ver como el Se\u00f1or, el Salvador, el Mes\u00edas, Dios en la carne, etc., venga aqu\u00ed en este pasaje para ser bautizado por Juan, como todo el resto de la gente que se arrepent\u00eda y era bautizada con agua.<\/p>\n<p>El bautismo de Juan era en agua, y segu\u00eda al arrepentimiento o conversi\u00f3n, y la gente ven\u00eda a ser bautizada \u201cconfesando sus pecados\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se bautiza Jes\u00fas? Ciertamente nos dice la Escritura en diversos sitios que en \u00e9l no hab\u00eda pecado, de forma tal que Jes\u00fas no viene en arrepentimiento de pecados, a ser limpiado por el bautismo. Sin embargo, Jes\u00fas comparte este bautismo con agua junto con todos los que eran bautizados por Juan, como cualquier ser humano, identific\u00e1ndose con los pecadores, siendo que \u00e9l estaba sin pecado. Este es un rasgo que ciertamente fortaleci\u00f3 la comprensi\u00f3n de la Iglesia Primitiva de que Jes\u00fas era hombre verdadero. En los esfuerzos por comprender la naturaleza de Jes\u00fas el Cristo y los debates que se dieron en los primeros siglos de la historia de la Iglesia en torno al problema cristol\u00f3gico, el bautismo de Jes\u00fas por Juan claramente ayud\u00f3 a entender la humanidad plena de Jes\u00fas, afirmada en los primeros credos y afirmada igualmente por nosotros hoy.<\/p>\n<p>Pero en el bautismo de Jes\u00fas ocurre algo in\u00e9dito e inesperado, que no se da en el bautismo normal que efect\u00faa Juan: \u201cdespu\u00e9s que fue bautizado, subi\u00f3 enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Esp\u00edritu de Dios que descend\u00eda como paloma, y se posaba sobre \u00e9l. Y se oy\u00f3 una voz de los cielos que dec\u00eda: \u2014Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia\u201d. Aqu\u00ed encontramos ahora un evento que va a refrendar otro aspecto de la naturaleza de Jes\u00fas el Cristo, que era Dios verdadero, Dios en la carne, Dios con nosotros. Dios y hombre verdadero y por tanto mediador y salvador, el enviado de Dios, el elegido para reconciliar al g\u00e9nero humano pecador con Dios. Tambi\u00e9n se d\u00e1n en el Bautismo del Se\u00f1or los elementos trinitarios b\u00e1sicos de nuestra comprensi\u00f3n de la deidad: Dios el Padre habla y declara con la intervenci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que \u00e9ste es su Hijo amado en quien tiene complacencia.<\/p>\n<p>Ahora bien, estas reflexiones teol\u00f3gicas que nos suscita el Bautismo del Se\u00f1or no deben ocultar otro significado fundamental que all\u00ed se halla. El Bautismo para Jes\u00fas es como un verdadero nacimiento, tal vez m\u00e1s importante que el que celebramos en la Navidad, porque es el nacimiento a su misi\u00f3n salv\u00edfica, a su ministerio terrenal. Hasta este momento del Bautismo Jes\u00fas ha estado en preparaci\u00f3n para la misi\u00f3n que Dios tiene reservada para \u00e9l. Pero el Bautismo es el inicio oficial de su actividad p\u00fablica, su <em>ordenaci\u00f3n<\/em>para la tarea que ha de realizar. Esta ordenaci\u00f3n se da en la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, con se\u00f1ales visuales y auditivas: \u201clos cielos le fueron abiertos, y vio al Esp\u00edritu de Dios que descend\u00eda como paloma, y se posaba sobre \u00e9l \u201d y tambi\u00e9n se oy\u00f3 una voz del cielo, la voz de Dios el Padre, diciendo, \u201cEste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia\u201d. Aqu\u00ed Jes\u00fas es ungido para la misi\u00f3n que ten\u00eda que cumplir como Salvador del mundo.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como Jes\u00fas inicia su ministerio y su misi\u00f3n salv\u00edfica, anunciada p\u00fablicamente despu\u00e9s de ser tentado en el desierto, en la sinagoga de Nazaret: \u201cEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de coraz\u00f3n, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el a\u00f1o agradable del Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p>Ya Juan hab\u00eda dado testimonio de \u00e9ste que ser\u00eda bautizado por \u00e9l: \u201cYo a la verdad os bautizo en agua, para arrepentimiento, pero el que viene tras mi, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es m\u00e1s poderoso que yo. \u00c9l os bautizar\u00e1 en Esp\u00edritu Santo y fuego\u201d.<\/p>\n<p>Este es nuestro Se\u00f1or y Salvador, el Se\u00f1or de la Iglesia a la cual nosotros somos injertados por el acto del bautismo. Nuestro bautismo es entonces el bautismo del Se\u00f1or, no s\u00f3lo en agua sino en Esp\u00edritu y fuego. Tambi\u00e9n nuestro bautismo constituye nuestra ordenaci\u00f3n b\u00e1sica, por la cual somos ungidos para llevar adelante la misi\u00f3n encomendada a la Iglesia por su Se\u00f1or. Se nos promete y se nos da el poder del Esp\u00edritu Santo. Somos incorporados al Cuerpo de Cristo en el bautismo del Se\u00f1or y pasamos a ser parte del pueblo redimido, heraldos y anunciadores de las Buenas Nuevas del Reino. En el bautismo tambi\u00e9n nosotros somos ungidos como hijos de Dios, en quien \u00e9l tiene contentamiento. S\u00f3lo nos queda reconocer esta realidad y ponerla en pr\u00e1ctica, desarrollar nuestro ministerio y cumplir nuestro llamado, aun cuando pueda llevarnos al Calvario.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Edgar Moros-Ruano, El Escorial, Espa\u00f1a<br \/>\n<a href=\"mailto:emruano@yahoo.com\">emruano@yahoo.com<\/a><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL BAUTISMO DEL SE\u00d1OR | 1\u00b0 Domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | 9 de enero de 2005 | Mateo 3:13\u201317 | Edgar Moros-Ruano | Es extra\u00f1o que Jes\u00fas, a quien hemos venido a ver como el Se\u00f1or, el Salvador, el Mes\u00edas, Dios en la carne, etc., venga aqu\u00ed en este pasaje para ser bautizado por Juan, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8543,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,656,727,157,853,108,1261,113,676,349,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-10286","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-matthaeus","category-1-so-n-epiphanias","category-archiv","category-beitragende","category-bibel","category-current","category-edgar-moros","category-espa","category-kapitel-03-chapter-03-matthaeus","category-kasus","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10286"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10286\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24070,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10286\/revisions\/24070"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8543"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10286"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=10286"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=10286"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=10286"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=10286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}