{"id":10303,"date":"2005-01-07T19:49:21","date_gmt":"2005-01-07T18:49:21","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10303"},"modified":"2025-05-13T14:23:41","modified_gmt":"2025-05-13T12:23:41","slug":"juan-1-29-34","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/juan-1-29-34\/","title":{"rendered":"Juan 1, 29-34"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3>2\u00b0 domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | 16 de enero de 2005 |\u00a0Jn 1, 29-34 | David Manzanas |<\/h3>\n<p>En el evangelio de Juan, al igual que en el de Marcos, Jes\u00fas irrumpe en el relato de manera brusca, inesperada. No hay una historia previa, que s\u00ed es recogida en Mateo y Lucas, con los detalles del nacimiento, del exilio, de la presentaci\u00f3n, etc. Deliberadamente, Marcos y Juan nos privan de los detalles anteriores. Para nuestra mentalidad occidental, tan acostumbrada a la l\u00f3gica y a las cadenas acci\u00f3n-reacci\u00f3n, los antecedentes son necesarios, casi imprescindibles, para comprender las situaciones. \u00bfD\u00f3nde estaba Jes\u00fas antes de su bautismo? \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda estado haciendo hasta ese momento? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n ten\u00eda con Juan? Preguntas, cuyas respuestas conocemos por Mateo y Lucas, se quedan sin responder en Marcos y en Juan \u00bfD\u00f3nde naci\u00f3? \u00bfQui\u00e9nes eran sus padres? Nada de eso importa, no es lo esencial. Es c\u00f3mo si tuvieran prisa en presentar a un Jes\u00fas en actividad, inmerso en su labor. \u00bfPara qu\u00e9 especular sobre or\u00edgenes y momentos? Jes\u00fas est\u00e1 aqu\u00ed y es revelado como el Hijo de Dios, el Mes\u00edas largamente esperado, <strong>eso es lo que importa, lo que debe centrar nuestra atenci\u00f3n<\/strong>.<br \/>\n<strong><em><br \/>\nJes\u00fas se acerca\u2026<br \/>\n<\/em><\/strong><em>\u00abJuan vio que Jes\u00fas se acercaba a \u00e9l\u2026\u00bb<\/em> (v.29) \u00bfNos damos cuenta de que el relato de Juan nos dice que fue Jes\u00fas quien se acerc\u00f3 a Juan y no al contrario? El Bautista estaba cumpliendo con su misi\u00f3n, estaba realizando la tarea para la que hab\u00eda sido llamado, esto es, anunciar a todos los que acud\u00edan a \u00e9l que el Mes\u00edas se acercaba, que la salvaci\u00f3n estaba cerca, y que por ello era necesario que hicieran actos de arrepentimiento y purificaci\u00f3n de pecados. Y vio que Jes\u00fas ven\u00eda hacia \u00e9l.<br \/>\n\u00a1Jes\u00fas acerc\u00e1ndose a nosotros! Es Jes\u00fas quien viene a nosotros, recorriendo el camino que nos separa de Dios para acercarnos a Dios. La Salvaci\u00f3n que viene a nosotros porque nosotros no podemos ir a la salvaci\u00f3n. Y llega de repente, sin avisos, ni campa\u00f1as, ni una cohorte de emisarios que calienten el ambiente. Es \u00e9l, el Salvador, quien viene a nuestro encuentro. \u00a1Ufff\u2026! \u00a1Que descanso!, porque nosotros, en nuestro esfuerzo para acercarnos a Dios, a lo m\u00e1s que hemos llegado es al ritual, a la construcci\u00f3n de lo que llamamos \u201creligi\u00f3n\u201d. Se ha dicho que: <em> \u201cLa religi\u00f3n es el esfuerzo supremo del hombre por acercarse a Dios.\u201d<\/em> Pero el planteamiento que nos presenta el evangelio de Juan no entra en el marco de lo religioso, ya que ante nuestra imposibilidad de hacer solos el camino es \u00e9l quien lo hace por y para nosotros. Nuestro esfuerzo ya no ha de ser el de \u201cacercarnos a Dios\u201d, sino el de estar atentos para poder verle y reconocerle. Como el Bautista, que <em>\u00abvio a Jes\u00fas que se acercaba a \u00e9l\u00bb<\/em><\/p>\n<p><strong><em> \u2026aunque no le conozcamos<br \/>\n<\/em><\/strong> Lo maravilloso es que Jes\u00fas se acerca a nosotros aunque nosotros no le conozcamos. Juan reconoce que no le conoc\u00eda (v.31) \u00bfC\u00f3mo era posible eso? \u00bfNo se dice en Lucas que eran parientes? Juan <em> conoc\u00eda<\/em> al hijo de Mar\u00eda, la que era prima de su madre, pero no sab\u00eda <em> qui\u00e9n<\/em> era Jes\u00fas, mejor dicho, no conoc\u00eda <em> qu\u00e9<\/em> era Jes\u00fas. Le anunciaba, dec\u00eda de \u00e9l que \u201ces m\u00e1s importante que yo; no soy digno siquiera de desatar las correas de su zapato\u201d; pero no le conoc\u00eda.<br \/>\nNo estamos muy lejos de esa experiencia. \u00bfQui\u00e9n, en nuestra sociedad occidental, no conoce a Jes\u00fas? Incluso en otras sociedades alejadas de la nuestra, en este mundo globalizado e intercomunicado, \u00bfqui\u00e9n no conoce a Jes\u00fas? Ponemos su nombre a nuestros hijos, y es uno de los m\u00e1s populares en el registro civil; en su honor se realizan fiestas, celebraciones sociales, actos culturales, etc; su figura y su obra han inspirado p\u00e1ginas y p\u00e1ginas de literatura, han sido el motivo central de innumerables lienzos y de las m\u00e1s bellas melod\u00edas. Incluso a nuestra sociedad la llamamos \u201ccristiana\u201d. Pero&#8230; \u00bfse le conoce? No. Se puede hablar mucho de \u00e9l y seguir desconoci\u00e9ndole. En una ocasi\u00f3n conoc\u00ed a un anciano gitano, miembro de una congregaci\u00f3n de la Iglesia de Filadelfia. No era un hombre de una gran cultura, m\u00e1s bien lo contrario, ni pose\u00eda un gran don para hablar; ten\u00eda otro tipo de sabidur\u00eda, mucho m\u00e1s verdadera y genuina que la acad\u00e9mica. Ten\u00eda un puesto de venta ambulante en uno de los mercadillos al aire libre de mi ciudad, y en un lugar visible, ten\u00eda colocado un cuadro con el salmo 23. Le pregunt\u00e9 si era creyente y respondi\u00f3 que s\u00ed, y \u00e9l, a su vez, me pregunt\u00f3 a m\u00ed si conoc\u00eda a Jes\u00fas. Yo le contest\u00e9 r\u00e1pidamente que s\u00ed, desde mi ni\u00f1ez. Entonces, con una sonrisa, me dijo <em>\u00abme alegro mucho, pero \u00bf\u201cle tratas\u201d?\u00bb <\/em> Esa es la pregunta clave \u00bftenemos trato con Dios? \u00c9l s\u00ed quiere tener trato con nosotros, por eso viene hasta nosotros, se acerca a nuestro lado\u2026 aunque a\u00fan no le conozcamos.<\/p>\n<p><strong><em> Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo<br \/>\n<\/em><\/strong>Juan descubri\u00f3 qui\u00e9n era su primo Jes\u00fas. M\u00e1s all\u00e1 del trato familiar, m\u00e1s all\u00e1 de lo que otros le pod\u00edan haber contado (su propia familia, su madre Isabel o Zacar\u00edas, su padre), Juan descubri\u00f3 \u00e9l mismo qui\u00e9n era ese Jes\u00fas del que hab\u00eda hablado a otros. Y le presenta como <em>\u201cel Cordero de Dios que quita el pe\u00adcado del mundo\u201d <\/em>\u00bfHab\u00eda sido una deducci\u00f3n propia?, \u00bfuna frase aprendida? Juan nos responde:<br \/>\n<em>\u00ab<\/em><em> Juan tambi\u00e9n declar\u00f3: \u201cHe visto al Esp\u00edritu Santo bajar del cielo como una paloma, y reposar sobre \u00e9l. Yo a\u00fan no sab\u00eda qui\u00e9n era \u00e9l, pero el que me envi\u00f3 a bautizar con agua me dijo: \u2018Aquel sobre quien veas que el Esp\u00edritu baja y reposa, es el que bautiza con Esp\u00edritu Santo.\u2019 Yo ya le he visto, y soy testigo de que es el Hijo de Dios.\u201d\u00bb (v.32-34)<br \/>\n<\/em> De nuevo podemos respirar tranquilos, porque es Dios mismo quien se\u00f1ala a Jes\u00fas como su Hijo, como el Mes\u00edas, el Cordero que quita el pecado del mundo.<br \/>\nCuando o\u00edmos hablar del Cordero que quita el pecado, inevitablemente nos situamos en la escena del sacrificio en el templo. Y esa imagen nos lleva a ver a Jes\u00fas en la cruz. Jes\u00fas es el Cordero del sacrificio, inmolado por todos. Y no estaremos equivocados, pero cabe pensar \u00bfes el \u00fanico camino posible para entender la imagen del Cordero de Dios? Podemos verlo bajo la luz que nos aporta la exhortaci\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo:<br \/>\n<em>\u00abPor lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que present\u00e9is vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conform\u00e9is a este mundo, sino transformaos por medio de la renovaci\u00f3n de vuestro entendimiento, para que comprob\u00e9is cu\u00e1l es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.\u00bb (Rm 12:1-2)<br \/>\n<\/em> Pablo aprendi\u00f3 de Jes\u00fas que el sacrificio tiene el valor del compromiso de vida y que la entrega final (en el caso de Jes\u00fas, la cruz) ha de ser entendida como la culminaci\u00f3n coherente del compromiso de vida mantenido hasta sus \u00faltimas consecuencias. El sacrificio de Jes\u00fas fue el de presentarse \u00e9l mismo como cumplidor de la voluntad del Padre en un mundo alejado de Dios. Y se manifiesta en el Jes\u00fas que acoge a los ni\u00f1os, que sana a los leprosos, que da vista al ciego y resucita al hijo de la pobre viuda. El sacrificio de Cristo tiene lugar cuando se enfrenta al poder desp\u00f3tico de Herodes y al \u201cpasotismo\u201d de Poncio Pilatos; en la soledad de Getseman\u00ed y paliando el hambre de los miles que hab\u00edan acudido a escucharle. Es una entrega de vida para mostrar la cercan\u00eda de Dios.<br \/>\nY ese sacrificio quita el pecado del mundo. No s\u00f3lo porque act\u00faa a modo de jab\u00f3n (que tambi\u00e9n; y gracias a Dios por ello, por poder sentirnos limpios ante \u00c9l) sino principalmente porque rompe con la lejan\u00eda de Dios. El pecado es vivir \u201csin Dios y sin esperanza\u201d, es vivir alejado de la \u201cfuente de la vida\u201d. Y Jes\u00fas, con su vida, con su sacrificio vivo, hace a Dios cercano y visible.<\/p>\n<p><strong><em> Y yo lo he visto y testifico que \u00e9ste es el Hijo de Dios<br \/>\n<\/em><\/strong> Ahora todos nosotros estamos en disposici\u00f3n de aceptar nuestro llamamiento, de ofrecer nuestro sacrificio vivo. Porque, como Juan el Bautista, podemos decir <em>\u00abYo tambi\u00e9n lo he visto, y testifico que Jes\u00fas es el Hijo de Dios\u00bb <\/em>Reconocer en Jes\u00fas al Salvador es algo m\u00e1s que un c\u00e1ntico de Navidad; es aceptar que somos llamados a proclamar esa salvaci\u00f3n para todos en un mundo que no quiere ser salvado. Y no contando con nuestras fuerzas, sino con las que se reciben del Esp\u00edritu del mismo Dios que se proclama. Las fuerzas que nos ayudan a testificar de lo que no comprendemos, ni conocemos totalmente, ni dominamos siquiera en una peque\u00f1a parte. Son las fuerzas que recibi\u00f3 Mar\u00eda para poder responder <em>\u00abAqu\u00ed est\u00e1 la sierva del Se\u00f1or; h\u00e1gase conmigo conforme a tu palabra\u00bb, <\/em>o las del mismo Juan el Bautista para aceptar ser quien bautizara a su Se\u00f1or.<br \/>\nQue sea as\u00ed en nosotros por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>David Manzanas, Alicante<br \/>\n<a href=\"mailto:alcpastor@iee-levante.org\">alcpastor@iee-levante.org<\/a> <\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2\u00b0 domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | 16 de enero de 2005 |\u00a0Jn 1, 29-34 | David Manzanas | En el evangelio de Juan, al igual que en el de Marcos, Jes\u00fas irrumpe en el relato de manera brusca, inesperada. 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