{"id":10351,"date":"2005-02-07T19:49:26","date_gmt":"2005-02-07T18:49:26","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10351"},"modified":"2025-05-14T15:22:50","modified_gmt":"2025-05-14T13:22:50","slug":"juan-45-26","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/juan-45-26\/","title":{"rendered":"Juan 4,5-26"},"content":{"rendered":"<h3 align=\"left\">2\u00ba Domingo de Cuaresma (Reminiszere) | 20.02.2005 | Jn 4,5-26 | Cristina Inog\u00e9s |<\/h3>\n<div align=\"left\">Hermanos: \u00a1Que el Se\u00f1or ilumine su rostro sobre nosotros!<\/div>\n<div align=\"left\">\n<p>Una de las m\u00e1s bellas p\u00e1ginas del evangelio de Juan, sale a nuestro encuentro hoy. El realismo con el que el episodio es narrado por el evangelista, es una perfecta ilustraci\u00f3n del significado del pr\u00f3logo de este evangelio <em>La Palabra se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros<\/em> (Jn 1,14).<\/p>\n<p><strong>Otra historia m\u00e1s, junto a un pozo <\/strong><\/p>\n<p>No se si nos damos cuenta que, en la Biblia, cuando se nos cuentan historias de amor, siempre hay un pozo cerca (Gn 24, 11-14; 29,1-14; Ex 2,16-22). Aqu\u00ed est\u00e1 el pozo de Jacob y su nombre me recuerda su sue\u00f1o, con aquella escalera que un\u00eda \u201clo de arriba\u201d con \u201clo de abajo\u201d. Jes\u00fas es, en esta escena, la escalera que une esas dos realidades que nosotros nos empe\u00f1amos en tener, siempre, separadas.<\/p>\n<p>Un pozo junto a un camino. Un pozo muy visitado por los habitantes del pueblo de Sicar y que para ellos, como para cualquiera, no ten\u00eda m\u00e1s misi\u00f3n que procurarles el agua de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>La samaritana acudi\u00f3 a satisfacer su peque\u00f1a necesidad de agua, su historia cotidiana junto a aquel pozo que ser\u00eda lugar de encuentro, de tertulia, de comentarios, de confidencias\u2026 Todo corriente y superficial. Pero de pronto aquella superficialidad cambia cuando nada menos que un jud\u00edo, entabla una amigable conversaci\u00f3n con \u00a1una mujer samaritana!<\/p>\n<p>Ella hab\u00eda acudido con su peque\u00f1a capacidad de comprensi\u00f3n, para semejante escena, simbolizada en su limitado c\u00e1ntaro. Jes\u00fas acud\u00eda, como siempre, con su capacidad de generosidad desbordada, simbolizada en su persona desprovista de cuanto pudiera reflejar un l\u00edmite, siguiendo su consejo de no llevar nada para el camino. Y\u2026 \u00a1el flechazo fue inevitable!<\/p>\n<p><strong>Clave de lectura <\/strong><\/p>\n<p>La fidelidad en el amor es la clave de lectura de este texto. Siguiendo esta clave, no es necesario entrar en detalles para demostrar que los cinco maridos de la samaritana no eran tales, sino cinco \u201cdesv\u00edos\u201d espirituales que ella tuvo con otros tantos dioses de los alrededores (2Re 17,24s) e incluso estaba manteniendo otra relaci\u00f3n m\u00e1s de este tipo. Y ante esta situaci\u00f3n, Jes\u00fas no le reprocha, ni le viene con argumentos moralistas, ni con historias de ning\u00fan tipo, ni con iron\u00edas. Simplemente, en el transcurso de la conversaci\u00f3n sobre las desavenencias vecinales entre samaritanos y jud\u00edos, Jes\u00fas se deja caer una frase, como si tal cosa: <em>Si conocieras el don de Dios\u2026<\/em>Y conoci\u00f3 b\u00edblicamente el don de Dios, ya que para ella fue \u201csu\u201d experiencia vital. Le cost\u00f3 como a cualquier ser humano porque se mov\u00eda en el sentido usual y corriente de las palabras, pero poco a poco\u2026 Comprendi\u00f3 el poco valor del agua, s\u00edmbolo del Esp\u00edritu, encerrada en un c\u00e1ntaro y comprendi\u00f3 que el agua en movimiento es agua viva y, lo m\u00e1s importante, da vida a otros. Jes\u00fas, de nuevo, no pide m\u00e1s que fidelidad a la Palabra revelada y que sea comunicada a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Yo soy, el que habla contigo <\/strong><\/p>\n<p>Jes\u00fas, afortunadamente, no respetaba ese comportamiento que hoy dir\u00edamos \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d. Me atrevo a decir que aplicando las expresiones y pensamientos de hoy, no nos extra\u00f1ar\u00eda nada o\u00edr de boca de Jes\u00fas que \u201clas normas est\u00e1n para salt\u00e1rselas\u201d, \u00e9l lo hac\u00eda constantemente para alegr\u00eda de sus detractores que ve\u00edan ah\u00ed la forma de acorralarlo. Aunque luego llegaban las explicaciones de Jes\u00fas y, \u00a1ya no lo ten\u00edan tan claro!<\/p>\n<p>Que Jes\u00fas hablase con una mujer, dentro de lo extra\u00f1o para la \u00e9poca, pod\u00eda ser considerado en su momento como una m\u00e1s de sus excentricidades. Pero que esa mujer, en privado, reciba toda una catequesis sobre el valor de la verdadera adoraci\u00f3n, es otra cosa muy diferente.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le ense\u00f1a a relativizar el valor del espacio sagrado porque, lo que le est\u00e1 diciendo Jes\u00fas es que \u00c9l es el nuevo, \u00fanico y verdadero templo y que vive en quien cree. Para la verdadera adoraci\u00f3n, el espacio carece de toda importancia, lo verdaderamente importante es la actitud de la persona.<\/p>\n<p>Es muy curioso como en los evangelios dos samaritanos, esta mujer y el buen samaritano, son presentados como modelos de verdadera adoraci\u00f3n. Esta mujer no negando el agua, ni la conversaci\u00f3n a un jud\u00edo (aunque se permite un peque\u00f1o reproche (v. 12), el buen samaritano ocup\u00e1ndose del pr\u00f3jimo sin dar ning\u00fan rodeo. Tal vez sin esa experiencia ritual de adoraci\u00f3n en el espacio sagrado oficial, ambos practicaron la adoraci\u00f3n m\u00e1s verdadera.<\/p>\n<p>Yahveh -Yo soy-, el que con ella habla, provoca la transformaci\u00f3n de esta mujer, y se siente preparada para separar el grano de la paja.<\/p>\n<p><strong>Adorar en esp\u00edritu y en verdad <\/strong><\/p>\n<p>El relato nos ense\u00f1a c\u00f3mo pasar de la superficialidad y vulgaridad a la responsabilidad, el compromiso, la misi\u00f3n y la competencia. S\u00ed, la competencia porque muchas veces nos asusta todo aquello que nos saca de lo cotidiano, de lo conocido porque ya sabemos lo que damos de s\u00ed en ese \u00e1mbito. No sabemos la raz\u00f3n, pero Jes\u00fas no suele llamar a los m\u00e1s capacitados, sino que capacita a los elegidos. La samaritana fue elegida primer ap\u00f3stol en Samaria para adorar en esp\u00edritu y en verdad y ense\u00f1ar a hacerlo.<\/p>\n<p>Los gestos pueden servir en determinados momentos y a determinadas personas, pero <em>adorar en esp\u00edritu y en verdad<\/em> conlleva la implicaci\u00f3n de toda la persona, su consagraci\u00f3n (I Tes 5,23) total. Todo, absolutamente todo, pasa a ser secundario: el espacio, el tiempo, incluso la idea de religi\u00f3n. Desde ese instante, todo es nuestro, porque somos de Cristo y Cristo es de Dios (I Cor 3,22s).<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Cristina Inog\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"mailto:crisinog@telefonica.net\">crisinog@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2\u00ba Domingo de Cuaresma (Reminiszere) | 20.02.2005 | Jn 4,5-26 | Cristina Inog\u00e9s | Hermanos: \u00a1Que el Se\u00f1or ilumine su rostro sobre nosotros! Una de las m\u00e1s bellas p\u00e1ginas del evangelio de Juan, sale a nuestro encuentro hoy. El realismo con el que el episodio es narrado por el evangelista, es una perfecta ilustraci\u00f3n del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8543,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[39,727,157,853,1183,108,113,237,349,3,109,682],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-10351","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-johannes","category-archiv","category-beitragende","category-bibel","category-cristina-inoges","category-current","category-espa","category-kapitel-04-chapter-04","category-kasus","category-nt","category-predigten","category-reminiszere"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10351","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10351"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10351\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24224,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10351\/revisions\/24224"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8543"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10351"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10351"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10351"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=10351"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=10351"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=10351"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=10351"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}