{"id":10393,"date":"2005-03-07T19:49:20","date_gmt":"2005-03-07T18:49:20","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10393"},"modified":"2025-05-15T09:34:41","modified_gmt":"2025-05-15T07:34:41","slug":"juan-11-40-44","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/juan-11-40-44\/","title":{"rendered":"Juan 11, 40-44"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3>5 \u00b0 domingo de Cuaresma | 13 de marzo de 2005 |\u00a0Jn 11, 40-44 | Alfredo Abad |<\/h3>\n<p><em>Lectura del texto<br \/>\n<\/em><em><br \/>\n<\/em><em> 40<\/em><em> Jes\u00fas le dijo: \u2014\u00bfNo te he dicho que si crees ver\u00e1s la gloria de Dios?<br \/>\n41Entonces quitaron la piedra de donde hab\u00eda sido puesto el muerto. Y Jes\u00fas, alzando los ojos a lo alto, dijo: \u2014Padre, gracias te doy por haberme o\u00eddo. 42Yo s\u00e9 que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que est\u00e1 alrededor, para que crean que t\u00fa me has enviado.<br \/>\n43Y habiendo dicho esto, clam\u00f3 a gran voz: \u2014\u00a1L\u00e1zaro, ven fuera!<br \/>\n44Y el que hab\u00eda muerto sali\u00f3, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jes\u00fas les dijo: \u2014Desatadlo y dejadlo ir. <\/em> (Juan 11, 40-44)<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<br \/>\n<\/strong><br \/>\nAl mirar la historia de L\u00e1zaro siempre recuerdo la cita de un te\u00f3logo alem\u00e1n a las vendas de L\u00e1zaro que le atan las manos y los pies cuando sale de la tumba. En referencia a las dificultades del tiempo presente, hac\u00eda alusi\u00f3n al momento en que L\u00e1zaro, ya resucitado, pero todav\u00eda sujeto por las vendas empezaba a moverse. La imagen, casi fotogr\u00e1fica nos recuerda ese \u201cya, pero todav\u00eda no\u201d barthiano que nos resulta tan familiar.<\/p>\n<p>Es importante que seamos conscientes del \u201cmientras tanto\u201d de nuestra vivencia y de las dificultades que nos confrontan y desaf\u00edan a nosotros y a todos los que son proclamadores y proclamadoras de la esperanza.<\/p>\n<p>Creo que en el texto que nos ocupa Jes\u00fas tambi\u00e9n es consciente de que la credibilidad del mensaje cristiano en torno al Reino de los cielos, se juega tambi\u00e9n en la toma de conciencia de la realidad y de su complejidad.<\/p>\n<p>El evangelista Juan parece hacer una alusi\u00f3n a esa conciencia de Jes\u00fas de las dificultades que ten\u00edan las personas que le rodeaban y a las que era importante dar un testimonio de la mesianidad de Jes\u00fas, de su v\u00ednculo con Dios, y de la fuerza de la vida frente a las fuerzas de la muerte.<\/p>\n<p>En este quinto domingo de Cuaresma, preparaci\u00f3n de la Semana de Pasi\u00f3n, tenemos delante una serie de textos con claras alusiones a la resurrecci\u00f3n. El periodo de Cuaresma es un tiempo de preparaci\u00f3n, en algunas confesiones cristianas mediante el ayuno, en otras mediante una serie de celebraciones lit\u00fargicas, en todos los casos es un tiempo de reflexi\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n para prepararse a los acontecimientos centrales de los Evangelios: la Semana de Pasi\u00f3n. En esta ocasi\u00f3n los textos del leccionario nos lleva a textos de resurrecci\u00f3n, pero con una serie de caracter\u00edsticas particulares, tanto en Ezequiel como en Juan, donde encontramos una resurrecci\u00f3n vinculada al mensaje esperanzador de una \u201cvuelta a empezar\u201d para el pueblo de Israel, en el caso del profeta, y de una familia, en el caso del evangelista.<\/p>\n<p>Nuestra reflexi\u00f3n de hoy quiere centrarse en ese \u201cmientras tanto\u201d que caracteriza ambos textos, antes referidos, para proclamar en medio de este tiempo de preparaci\u00f3n a la Pascua, la din\u00e1mica pre\u00f1ada de esperanza que mueve el Evangelio en nosotros.<br \/>\n<em><br \/>\n<\/em><strong>Nuestra mirada sobre el mundo<br \/>\n<\/strong><br \/>\nEl lenguaje de la t\u00e9cnica sociol\u00f3gica ha invadido los medios eclesi\u00e1sticos particularmente con elementos de an\u00e1lisis, observaci\u00f3n y estudio, en los que nos movemos con mayor o menos comodidad. Hablamos de porcentajes, valoramos estad\u00edsticas y buscamos detectar los movimientos de crecimiento, desarrollo y pertinencia de lo que hacemos en medio de nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Este acuerdo con las ciencias es importante para poder evaluar, conocer en profundidad y actuar sobre la realidad social y eclesial. Reflejamos as\u00ed la misma din\u00e1mica de nuestro entorno que se mueve a golpe de \u00edndices, burs\u00e1tiles, de consumo, de paro; \u00edndices que pretenden modificar las conductas, examinar resultados y procurar la eficacia de los medios y recursos puestos a disposici\u00f3n de los fines: bienestar, determinar presupuestos, dilucidar pol\u00edticas activas de transformaci\u00f3n social, o simplemente sacar un beneficio.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os incluso con los mecanismos de las exigencias de los certificados de calidad que nos permiten calificar los servicios, trabajos y prestaciones que se ofrecen.<\/p>\n<p>Todo ello nos conduce a una mente anal\u00edtica que produce una gran cantidad de documentos, estudios y progresos en nuestro acercamiento a la imperfecta y confusa realidad. El criterio es la objetividad, aunque seamos conscientes de que incluso los m\u00e1s imparciales de los an\u00e1lisis son esclavos de la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuestra desarrollada capacidad de an\u00e1lisis y de observaci\u00f3n nos lleva muchas veces a la desesperaci\u00f3n y al des\u00e1nimo y nos cuesta hacer la interpretaci\u00f3n correcta de los datos, en particular cuando tratamos de los movimientos del Esp\u00edritu, inesperado, sorprendente, que se mueve donde no le esperamos, en el silbo apacible, m\u00e1s que en la tormenta, el rayo y el espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>No reniego de los instrumentos de aproximaci\u00f3n a la realidad, creo que son muy \u00fatiles, incluso necesarios, pero debemos ser cr\u00edticos con su utilidad y ser consciente de que est\u00e1 limitada a los prop\u00f3sitos para los que han sido dise\u00f1ados, debemos ser conscientes tanto de la interpretaci\u00f3n que les acompa\u00f1a, como de la responsabilidad que tenemos en la visi\u00f3n esperanzadora del trabajo del Esp\u00edritu en medio de la realidad imperfecta y a pesar de ella.<\/p>\n<p>Una oraci\u00f3n de los sacerdotes obreros franceses dice as\u00ed: \u201c<em>Para cambiar el mundo cambia primero tu mirada<\/em>\u201d<br \/>\n<em><br \/>\n<\/em><em> Es cierto, hermanos, que tenemos muchas razones para desesperar, \u00a1pero hay muchas razones para la esperanza!\u00a1No nos dejemos ganar el coraz\u00f3n por las mareas negras de las malas noticias!<br \/>\nTodos: Para cambiar el mundo, cambiemos primero nuestra mirada. \u00a1MIREMOS EL MUNDO CON LOS OJOS DE CRISTO JES\u00daS! El, nuestro redentor y hermano, supo ver peque\u00f1os gestos, como la limosna de la viuda pobre, y maravillarse.<br \/>\nHermanos, intentemos &#8222;ver&#8220; c\u00f3mo el Reino de Dios, el Reino de Amor, emerge lentamente, a trav\u00e9s de mil peque\u00f1os gestos repetidos de valor, ternura, desaf\u00edo; gestos que dicen &#8222;NO&#8220;, sin ruido ni medalla, a la l\u00f3gica del dinero, del ocio y de la indiferencia.<br \/>\nMiremos bien, y nos sorprenderemos al descubrir todos esos hombres y mujeres que inventan, d\u00eda tras d\u00eda, nuevas formas de vivir, de compartir, de esperar, y que manifiestan que el Reino de Dios est\u00e1 al alcance de la mano.<br \/>\nMiremos y veamos todos esos hombres y mujeres que, en lugar de gritar que Dios es ciego, le prestan sus ojos; que en lugar de gritar que Dios es manco, le dan sus manos; que en lugar de gritar que Dios es mudo, le ofrecen sus voces.<br \/>\nDej\u00e9monos elevar por la fuerza escondida de nuestro alto y buen Se\u00f1or. Porque el mundo actual necesita volver a encontrar esa &#8222;mirada de coraz\u00f3n&#8220; y recoger esas flores de la esperanza, para respirar mejor y vivir mejor. <\/em><em><br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong>Dos historias de an\u00e1lisis deprimentes y de s\u00edntesis mesi\u00e1nicas sorprendentes<br \/>\n<\/strong><br \/>\nEn las dos historias que nos ocupan en esta meditaci\u00f3n se produce una aproximaci\u00f3n a la realidad, correcta, cualificada y en amabas aparece un mensaje novedoso, inesperado que habla de una realidad superior, llamemos trascendencia, que irrumpe transform\u00e1ndolo todo de un modo cuasi m\u00e1gico, metaf\u00f3rico, y sin embargo mesi\u00e1nico.<\/p>\n<p>Estoy convencido que en este tiempo de Cuaresma, tiempo de reconciliaci\u00f3n, el Dios de los imposibles nos habla mediante estas historias de realidades ut\u00f3picas, pero como afirman con tenacidad los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n, la utop\u00eda forma parte de la realidad. En definitiva nos hablan del modo en que la esperanza transforma la realidad.<\/p>\n<p>En el caso de Ezequiel, los huesos secos que pueblan el valle son el pueblo de Israel, como el propio texto indica, desanimado, exhausto, deprimido. Un pueblo sin esperanza, ni quien se la ponga \u201cmuri\u00f3 nuestra esperanza\u201d. El sacerdote-profeta no solo nos ofrece una imagen realista sobre los estados del \u00e1nimo, sino que provoca con la mezcla entre la muerte y la vida. Seg\u00fan las leyes de santidad es una total herej\u00eda esta descripci\u00f3n, por que no pueden mezclarse la muerte y la vida, seg\u00fan las leyes de impureza, del modo en que aparecen en este texto.<\/p>\n<p>Sin embargo nosotros somos propensos tambi\u00e9n, en m\u00faltiples formas de an\u00e1lisis, a hablar de iglesias muertas, de sociedades, donde alguna iniciativa moral que no compartimos, han degenerado, se han corrompido. La cuesti\u00f3n no est\u00e1 en la denuncia, necesaria y pertinente, de los s\u00edntomas de ausencia de vida, que somos capaces de analizar con profesionalidad y siguiendo criterios y principios fundamentales. La cuesti\u00f3n es, si somos capaces de detectar con el mismo realismo y con toda la testarudez de la esperanza los s\u00edntomas de vida.<\/p>\n<p>El profeta apunta a la obra del Esp\u00edritu, como respuesta a la pregunta sobre si \u201c\u00bfvivir\u00edan estos huesos?\u201d La respuesta no est\u00e1 en el profeta, sino en la intervenci\u00f3n de Dios. La s\u00edntesis en esta primera historia es la urgencia de saber reconocer la acci\u00f3n de Dios en medio de los m\u00e1s desesperantes s\u00edntomas de muerte, de suscitarla, de proclamarla.<\/p>\n<p>En la historia evang\u00e9lica la mesianidad de Jes\u00fas aterriza sobre le duelo de una familia, amiga suya, y ante los espectadores que murmuran en su entorno y ante los que Jes\u00fas se siente comprometido a dar un testimonio de la nueva realidad de la intervenci\u00f3n redentora de Dios en la historia, que \u00e9l personifica. J\u00fcrgen Moltman afirma que Jesucristo es el Reino de Dios en persona.<\/p>\n<p>La muerte y la resurrecci\u00f3n aparecen aqu\u00ed confrontadas en una historia cotidiana, como las que cada uno de nosotros tenemos que afrontar en la p\u00e9rdida de nuestros seres queridos, no se trata en este texto de la vocaci\u00f3n de un pueblo, o de su papel prof\u00e9tico, de su misi\u00f3n, sino de la vivencia ante el desgarro, la ruptura que produce la muerte.<\/p>\n<p>Jes\u00fas afirma en este contexto que El es la resurrecci\u00f3n y la vida, y se presenta como realidad prof\u00e9tica de la trascendencia. Tambi\u00e9n nosotros somos propensos a olvidar que el mundo no est\u00e1 s\u00f3lo constituido por lo tangible, y experimentable del sufrimiento y de la ruptura. Ante todas las situaciones que nos parecen irreconciliables, sin posibilidad de rescate, sin esperanza olvidamos la acci\u00f3n sanadora de Jes\u00fas en lo m\u00e1s profundo de nuestra humana precariedad. La cuesti\u00f3n no es que no duela, Jes\u00fas no critica a las mujeres que le transmiten su dolor, llora con ellas, ni tampoco cuestiona la expectativa esc\u00e9ptica de su entorno. La cuesti\u00f3n es afirmar la vida y el consuelo, el volver a caminar en medio de nuestros sentimientos y corazones maniatados de las vendas del sudario, como los pies y las manos de L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>El evangelista nos ofrece en este caso la s\u00edntesis entre el sentido profundo de nuestra vida, y la realidad terrenal, podemos mirar en este sentido el texto de Romanos 8, sin hacer una interpretaci\u00f3n moralista, sino de la simbiosis entre dos realidades diferentes. La s\u00edntesis mesi\u00e1nica en este caso es la irrupci\u00f3n de la trascendencia, dando contenido a la dolorosa inmanencia de nuestra humanidad.<\/p>\n<p><strong>Seamos realistas<br \/>\n<\/strong><br \/>\nVivimos en una sociedad compleja, sociedad llamada de la informaci\u00f3n, por la cantidad de datos que manejamos, por la rapidez en el acceso a las noticias de todo el mundo, marcada por la inmediatez en la soluci\u00f3n de nuestras incomodidades, como en el acceso a los acontecimientos y su an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Como seguidores de Jes\u00fas tenemos la responsabilidad de estar al d\u00eda con los informativos y peri\u00f3dicos, tenemos la responsabilidad de ejercer una mirada l\u00facida sobre la realidad de la que formamos parte, informes como el informe de desarrollo de Naciones Unidas o todos los fundamentos de los acuerdos internacionales, como los que se han prodigado en torno a la puesta en marcha del Protocolo de Kioto, son datos necesarios que debemos manejar y conocer, para saber lo que estamos haciendo con nuestros modos de vida.<\/p>\n<p>La gran tentaci\u00f3n, la m\u00e1s demon\u00edaca, no es la desesperaci\u00f3n o que nuestra esperanza llegue a morirse, como apuntan con crudeza Ezequiel. Para amos textos, esto forma parte del an\u00e1lisis. La gran tentaci\u00f3n es la evasi\u00f3n y la indiferencia, es pretender separar trascendencia de inmanencia, y convertir as\u00ed \u201cel mundo\u201d en una realidad pecaminosa mientras que \u201cnosotros\u201d ya casi andamos sobrevolando la tierra con las vestiduras blancas que promete el Apocalipsis.<\/p>\n<p>Ser realistas en el sentido mesi\u00e1nico que nos ense\u00f1an estos textos es la toma de conciencia sobre la realidad que forma parte de nuestra responsabilidad, pero con la mirada de la esperanza, que tambi\u00e9n forma parte de nuestra responsabilidad.<\/p>\n<p>\u201cMientras tanto\u201d quiz\u00e1s muchas veces nos vemos sacudidos por la realidad imperfecta del sufrimiento, de la contradicci\u00f3n, de la mas mezquina humanidad que se revela con toda su fuerza de mortandad en las injusticias y desigualdades, como en las situaciones pendientes de reconciliaci\u00f3n, de las personas, de las memorias, de las iglesias y de la iglesia con la sociedad.<\/p>\n<p>\u201cMientras tanto\u201d quiz\u00e1s nos sentimos atenazados por las vendas, cegados por el sudario de todo lo que nos aleja de Dios y los unos de los otros, todav\u00eda lejos de un mundo m\u00e1s justo donde el reinado de Cristo emerja con toda su luz.<\/p>\n<p>Estoy convencido de que el Evangelio nos ense\u00f1a que parte tambi\u00e9n de nuestro criticismo y de nuestros an\u00e1lisis es la s\u00edntesis mesi\u00e1nica de la esperanza que pre\u00f1a todo lo que toca por medio de la fe. La Pascua nos recuerda que a pesar de las vendas hemos empezado a caminar a la voz del caminante de Nazaret.<\/p>\n<p>Seamos realistas, para cambiar el mundo, cambiemos primero nuestra mirada por una mirada de coraz\u00f3n, veamos el mundo con lo ojos de Cristo.<\/p>\n<p>Amen.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Alfredo Abad Heras<br \/>\n<a href=\"mailto:aabad@moebius.es\">aabad@moebius.es<\/a><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>5 \u00b0 domingo de Cuaresma | 13 de marzo de 2005 |\u00a0Jn 11, 40-44 | Alfredo Abad | Lectura del texto 40 Jes\u00fas le dijo: \u2014\u00bfNo te he dicho que si crees ver\u00e1s la gloria de Dios? 41Entonces quitaron la piedra de donde hab\u00eda sido puesto el muerto. 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