{"id":10413,"date":"2005-03-07T19:49:20","date_gmt":"2005-03-07T18:49:20","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10413"},"modified":"2025-05-15T11:05:51","modified_gmt":"2025-05-15T09:05:51","slug":"juan-12-12-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/juan-12-12-13\/","title":{"rendered":"Juan 12, 12-13"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3>Salmos del Tiempo de Cuaresma | Palmarum | 21.3.2005 | Jn 12, 12-13 | Cristina Inog\u00e9s Sanz |<\/h3>\n<p><em>Al d\u00eda siguiente, la multitud que hab\u00eda acudido a la fiesta, al o\u00edr que Jes\u00fas llegaba a Jerusal\u00e9n, sali\u00f3 a recibirlo con ramos de palma, gritando: \u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or, el que es rey de Israel!<br \/>\n<\/em> El evangelio de Juan est\u00e1 construido a partir de un dato fundamental: la encarnaci\u00f3n. Este dato se conforma en dos niveles: \u201cla carne\u201d de Jes\u00fas (Jn 1,14a), es decir, su dimensi\u00f3n humana y la otra parte \u201cla gloria\u201d (Jn1,14b), es decir, el misterio de Dios. Misterio que se transparenta a trav\u00e9s de la humanidad de Jes\u00fas.<br \/>\nEsta entrada a Jerusal\u00e9n narrada por Juan nos evidencia la plena conciencia que Jes\u00fas ten\u00eda de su misi\u00f3n y su asombrosa libertad para dar la vida. Y evidencia, tambi\u00e9n, la fragilidad de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p><strong> \u00bfQu\u00e9 vio Jes\u00fas en la entrada a Jerusal\u00e9n y qu\u00e9 ve hoy? <\/strong><\/p>\n<p>Vio a un pueblo en el tiempo de la gran fiesta, vio a gente desconocida, a gente buena que hab\u00eda vivido toda su vida agarr\u00e1ndose con fuerza a las promesas hechas a Abraham, Mois\u00e9s y David, porque todo el poso del Antiguo Testamento emerg\u00eda este d\u00eda. La gente pudo dejarse llevar de un cierto sentimiento nacionalista, ya que la fiesta se prestaba a ello, pero no llegar\u00edan a mucho m\u00e1s en ese momento. Vio a gente que lo aclamaba como al Mes\u00edas que esperaban, aunque no como el Mes\u00edas que era.<br \/>\nEs probable que viera a alg\u00fan conocido, Nicodemo tal vez, la mujer sorprendida en adulterio, el ciego de nacimiento\u2026 De cualquier forma el pueblo esperaba al libertador y Jes\u00fas, con sus enfrentamientos m\u00e1s o menos directos con las autoridades y, su comportamiento cercano y sincero con quienes se aproximaban a \u00e9l, se hab\u00eda ganado las simpat\u00edas del pueblo que acud\u00eda feliz y sencillo a su encuentro con ramos de palma.<br \/>\nJerusal\u00e9n, \u00a1la ciudad donde todo profeta debe acreditar su misi\u00f3n! Jes\u00fas amaba a Jerusal\u00e9n y a su pueblo y fue a su encuentro, a sabiendas de lo que pod\u00eda suceder (y termin\u00f3 sucediendo) y por fidelidad a su misi\u00f3n.<br \/>\nRespecto a lo que ver\u00eda hoy, habr\u00eda que empezar por preguntar, \u00bflo dejar\u00edan cruzar las zonas controladas por muros y alambradas de espino? No situemos a Jerusal\u00e9n s\u00f3lo en sus coordenadas geogr\u00e1ficas. Situemos Jerusal\u00e9n en nuestro entorno m\u00e1s pr\u00f3ximo, seamos cada uno Jerusal\u00e9n. Podemos decir que, somos gente buena. Que somos volubles nos cuesta m\u00e1s admitirlo, \u00a1pero lo somos! Y salimos al encuentro de Jes\u00fas, en este d\u00eda, con la misma alegr\u00eda que aquel pueblo.<br \/>\nCada uno sabemos c\u00f3mo aclamamos a Jes\u00fas en su entrada en nuestra particular Jerusal\u00e9n. En un sentido m\u00e1s comunitario, me temo que seguir\u00e1 viendo a un pueblo que lo mira m\u00e1s como libertador que como redentor. Me explico, seguimos aquilatados por unos miedos religiosos que no nos permiten disfrutar a Dios, ni ver m\u00e1s all\u00e1 de lo que tenemos delante y eso nos lleva a la \u201chuida\u201d en vertical. De ah\u00ed la imagen de la palmera. Dibujemos una en la imaginaci\u00f3n. El tronco es \u00e1spero, poco atractivo, pero sus hojas son elegantes y parecen manos abiertas, cuyos dedos desean prolongarse hasta el infinito, pero sin mirar al suelo. En tiempos de Jes\u00fas la gente miraba y manifestaba sus intereses m\u00e1s primarios, nosotros ahora hacemos lo mismo. Nuestro inter\u00e9s est\u00e1 en el \u201ccielo\u201d y desviamos con mucha facilidad la mirada sobre lo que sucede en el suelo, donde hunde las ra\u00edces el tronco de la palmera.<br \/>\nEn l\u00edneas generales somos un pueblo bueno, voluble y alegre, que recibe a Jes\u00fas. Pero somos un pueblo poco agradecido, olvidadizo y pecador. No hemos cambiado mucho \u00bfverdad? Jes\u00fas ve ahora lo que vio por aquel entonces.<\/p>\n<p><strong> \u00bfEntr\u00f3 Jes\u00fas s\u00f3lo en Jerusal\u00e9n? <\/strong><\/p>\n<p>Si estamos de acuerdo en que Dios sufre en todos los que sufren, no podemos pensar que Dios no disfrute en todos los que disfrutan. Por eso no entr\u00f3 solo en Jerusal\u00e9n, ser\u00eda inconcebible que lo hubiera hecho. Dios no es un Dios solitario, es una personalidad comunitaria. Jes\u00fas no es un Dios que reniegue de la fiesta y renuncie a participar en ella. Jerusal\u00e9n estaba en fiesta y Jes\u00fas entr\u00f3 en la fiesta, como todo el pueblo, con todo el pueblo. El pueblo disfrutaba de ese momento de fiesta, Jes\u00fas tambi\u00e9n, porque se hizo solidario de todos nosotros, en lo bueno y en lo malo \u00bfSintieron entonces y sentimos nosotros ahora, que la suerte de Jes\u00fas es la nuestra?<br \/>\nJes\u00fas nunca hizo nada solo. Si alguien le ped\u00eda algo, \u00e9l contaba con la fe de esa persona; Si a alguien le hac\u00eda algo sin que se lo pidiera, contaba con el deseo ocultamente profundo de esa persona; Se divert\u00eda con sus amigos y amigas, y sufr\u00eda con sus amigos y amigas.<br \/>\nNo. No entr\u00f3 solo en Jerusal\u00e9n, ni entra ahora en la Jerusal\u00e9n de cada uno. Es muy posible que, por \u00e9l, los ramos de palma no hubieran tenido cabida en la escena. \u00c9l dej\u00f3 la felicidad de su \u201ccielo\u201d para hacerse un hombre que no proclama sus prerrogativas de Dios. Tal vez, \u00e9l viera m\u00e1s sentido en el tronco \u00e1spero de la palmera que en las altivas hojas de la misma.<\/p>\n<p><strong> \u00a1Hosanna! <\/strong><\/p>\n<p>\u00a1S\u00e1lvanos, te lo pedimos! (Sal 118,25). Hosanna es el reconocimiento de la cercan\u00eda del Reino de Dios. Jes\u00fas era digno de recibir esa admiraci\u00f3n por parte del pueblo, porque \u00a1Hosanna! es reconocer la grandeza y dignidad de una persona y Jes\u00fas tiene la dignidad de Dios, exactamente igual que nosotros \u00a1hechos a imagen y semejanza de Dios!<br \/>\nHasta en el sufrimiento m\u00e1s absoluto, toda persona mantiene su dignidad \u00bfNo es asombrosa la dignidad que mantienen las personas que se han quedado sin pasado, con un presente que tan apenas existe, y con un futuro incierto tras el maremoto de Asia? Mientras escribo estas l\u00edneas, al sur de mi pa\u00eds hay una patera flotando a la deriva con once cad\u00e1veres, once personas con toda la dignidad recogida en este min\u00fasculo espacio a la deriva. Millones de ojos nos miran cada d\u00eda desde \u00c1frica, hambrientos, sedientos, enfermos, olvidados pero clamando silenciosamente: \u00a1Hosanna! \u00bfHacemos nuestra su silenciosa voz que clama a Dios con tanta fuerza?<br \/>\nCon ellos y por ellos aclamemos a Jes\u00fas: <em>\u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or, el rey de Israel!<\/em> Reconozcamos su dignidad, su honor gritado desde el silencio, desde la mirada interrogante, pero no acusadora. Gritemos juntos <em>\u00a1Hosanna!<\/em> ahora, porque nuestra voluble condici\u00f3n humana nos llevar\u00e1 un d\u00eda, tal vez sin querer o manipulados por ideas externas a las nuestras que condicionen nuestra realidad m\u00e1s profunda a gritar: \u00a1Crucif\u00edcalo, crucif\u00edcalo! Y sin querer, y sin pensar, cambiaremos el canal de televisi\u00f3n cuando un desastre natural asole una parte de nuestro planeta, y dejaremos que las pateras vayan a la deriva para reconducir nuestra econom\u00eda, y miraremos a los millones de ojos africanos, pero no los querremos ver.<\/p>\n<p><strong> \u00bfQui\u00e9n entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n, qui\u00e9n queremos que entre hoy? <\/strong><\/p>\n<p>Entr\u00f3Jes\u00fas, Hijo de Dios. Lo hizo como tal, pero sin alardear. K\u00e9nosis y gloria es lo mismo en \u00e9l y la raz\u00f3n la encontramos cuando Dios es definido como amor (I Jn 4,8-16). Si Dios se ha revelado como amor, la plenitud de su esplendor ser\u00e1 desbordamiento de vida, entrega absoluta, anonadamiento y \u00e9ste, como fruto del amor, es exaltaci\u00f3n y plenitud.<br \/>\nJes\u00fas se revel\u00f3 como Dios en la entrada a Jerusal\u00e9n, pero desde luego no como el Dios que el pueblo esperaba encontrar. Tal vez esperaran que entrase a lomos de un brioso corcel, pero hasta en esto eligi\u00f3 lo m\u00e1s humilde, un borriquillo utilizado en los trabajos cotidianos.<br \/>\nEn el plano personal es f\u00e1cil tener la tentaci\u00f3n de la imagen triunfal de Jes\u00fas. Siempre he sostenido que es mucho m\u00e1s f\u00e1cil creer en un Dios todopoderoso y omnipresente, que en un Dios necesitado y que si quiere, se esconde. Cada uno sabemos cu\u00e1ndo hemos esperado a Jes\u00fas montado a caballo y si alguna vez lo esperamos montado en un borriquillo. \u00bfCu\u00e1ntas veces irrumpimos en la vida del pr\u00f3jimo montados a caballo en vez de hacerlo en el borriquillo?<br \/>\nEn el plano comunitario, la tentaci\u00f3n es similar y la tensi\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed. Nuestra historia nos muestra cu\u00e1ntas veces nuestra Iglesia ha sido una Iglesia a caballo (las Cruzadas, el nacionalcatolicismo), pero afortunadamente tambi\u00e9n nos muestra a una Iglesia montada en un borriquillo (la Iglesia de Francisco y Clara de As\u00eds, la de \u201cResistencia y Sumisi\u00f3n\u201d de Bonhoeffer).<br \/>\nEntr\u00f3 Jes\u00fas, el Hijo de Dios. Dejemos que vuelva a entrar Jes\u00fas, el Hijo de Dios. Se trata de aprender de la imagen de humildad, sencillez y cercan\u00eda que nos dej\u00f3 en esta escena. Se trata de hablar de Dios como \u00c9l nos ha hablado. \u00bfDesde d\u00f3nde hablamos y proclamamos su palabra, desde el brioso corcel o desde el borriquillo? \u00bfLo hacemos desde el gozo de la fiesta con los otros y desde la humildad o desde la situaci\u00f3n acomodada de los que, por poseer, creemos que poseemos hasta la verdad?<br \/>\n<em>\u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or, el rey de Israel!<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Cristina Inog\u00e9s. Zaragoza<br \/>\n<a href=\"mailto:crisinog@telefonica.net\">crisinog@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salmos del Tiempo de Cuaresma | Palmarum | 21.3.2005 | Jn 12, 12-13 | Cristina Inog\u00e9s Sanz | Al d\u00eda siguiente, la multitud que hab\u00eda acudido a la fiesta, al o\u00edr que Jes\u00fas llegaba a Jerusal\u00e9n, sali\u00f3 a recibirlo con ramos de palma, gritando: \u00a1Hosanna! \u00a1Bendito el que viene en nombre del Se\u00f1or, el que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7543,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[39,727,157,853,1183,108,113,693,349,3,699,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-10413","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-johannes","category-archiv","category-beitragende","category-bibel","category-cristina-inoges","category-current","category-espa","category-kapitel-12-chapter-12-johannes","category-kasus","category-nt","category-palmsonntag","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10413"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10413\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24344,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10413\/revisions\/24344"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7543"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10413"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=10413"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=10413"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=10413"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=10413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}