{"id":10607,"date":"2005-07-07T19:49:26","date_gmt":"2005-07-07T17:49:26","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10607"},"modified":"2025-07-10T10:20:22","modified_gmt":"2025-07-10T08:20:22","slug":"mateo-13-1-9-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/mateo-13-1-9-2\/","title":{"rendered":"Mateo 13: 1-9"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3>8\u00ba Domingo de Pentecost\u00e9s | 10.7.2005 |\u00a0Mt 13, 1-9 | Karin Schnell |<\/h3>\n<p>Mateo 13: 1-9<\/p>\n<p>Ninguno de los imperios que han pasado por la tierra, ha empezado con un acto tan pac\u00edfico como es el de sembrar los campos. Muy por el contrario. Siempre que un imperio se impuso sobre otra, se destruyen los sembrados, se arrasan las viviendas y se expone a los habitantes a miseria y muerte. En eso no hay diferencia entre los imperios de la antig\u00fcedad y los de hoy. S\u00f3lo hay una diferencia en la tecnolog\u00eda que se usa. La fuerza brutal y el terror han sido siempre el m\u00e9todo para someter a pueblos enteros. La iglesia cristiana muchas veces cay\u00f3 en esa tentaci\u00f3n de querer imponerse a la fuerza: San Agust\u00edn aconsej\u00f3 que hab\u00eda que obligarle a la gente aunque sea por la fuerza a aceptar la fe cristiana, porque eso ser\u00eda para su bien. Y as\u00ed fue que se conquista Am\u00e9rica con la cruz en una mano y en la otra la espada.<\/p>\n<p>\u201cUn sembrador sali\u00f3 a sembrar&#8230;\u201d es as\u00ed como, seg\u00fan las palabras de Jes\u00fas, se \u201cimpone\u201d el Reino de Dios. \u00a1Qu\u00e9 imagen tan tranquila y pac\u00edfica! \u00bfQui\u00e9n le puede tener miedo a un campesino que sale a sembrar sus campos? La gente que estaba con Jes\u00fas, debe haber estado bastante asombrada cuando escuch\u00f3 esto. \u00bfC\u00f3mo? \u00bfEl Reino de Dios no vendr\u00eda con fuerza, arrojando del pa\u00eds a los opresores romanos? \u00bfLa se\u00f1al del Reino de Dios no iban a ser hechos de poder y victoria?<\/p>\n<p>\u201cUn sembrador sali\u00f3 a sembrar&#8230;\u201d El sembrador es Jes\u00fas y la semilla que siembra es la Palabra de Dios, la Buena Noticia. Y esa Palabra de Dios no son simplemente frases que se lleva el viento, sino que est\u00e1n llenas de poder y vida. De un poder que construye y de vida que perdura. Al paral\u00edtico le dijo: \u201cLev\u00e1ntate y anda\u201d. Al ciego: \u201cRecobra la vista\u201d. Al sordo: \u201cQue se abran tus o\u00eddos\u201d. Al mudo: \u201cHabla y comun\u00edcate\u201d. A los tristes y angustiados: \u201cVengan a m\u00ed todos los que est\u00e1n cargados y agobiados, porque yo los aliviar\u00e9\u201d. A los pecadores: \u201cTus pecados te son perdonados\u201d. A todos: \u201cYo estar\u00e9 con ustedes hasta el fin del mundo\u201d. \u201cMi paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien, ni tengan miedo\u201d.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como el Reino de Dios se instala en los corazones de las personas y realiza su revoluci\u00f3n desde el interior de los seres humanos. Sin violencia, sin atropellarlos, sin manifestaciones sensacionales. Nos conquista con su paciencia; nos convence con su amor; despierta nuestra confianza; con lazos de ternura nos atrae al Padre. Renuncia a todo poder, evita toda presi\u00f3n, y \u2013 arriesga el fracaso.<\/p>\n<p>El Reino de Dios empieza donde las personas escuchan sus palabras y le hacen caso. El Reino de Dios es un Reino de los que escuchan. Pero aqu\u00ed tenemos un problema. Sabemos que el sentido del o\u00eddo es el primero en desarrollarse (ya un beb\u00e9 en el vientre de la madre puede escuchar) y el \u00faltimo que se pierde (una persona en coma puede estar escuchando lo que se habla, aunque no pueda manifestarse). Pero en realidad son muy pocos los que escuchan de verdad. A veces, cuando alguien nos est\u00e1 contando algo, ya estamos pensando en qu\u00e9 le vamos a responder. As\u00ed tambi\u00e9n nos pasa con la Palabra de Dios. La escuchamos, la encasillamos, la comparamos con lo que ya sabemos y as\u00ed la desarmamos. No puede lograr su cometido, su revoluci\u00f3n en nosotros. Cu\u00e1ntas veces nuestras oraciones son mon\u00f3logos, donde le informamos a Dios sobre nuestros problemas y nuestras necesidades. Y cuando nos desahogamos de tal manera, ya est\u00e1, pasamos a otra cosa. Pero la oraci\u00f3n s\u00f3lo es en parte hablar con Dios. \u00a1Es tambi\u00e9n escuchar su respuesta! Cu\u00e1ntas veces pedimos a Dios que bendiga lo que nosotros hemos pensado y no le preguntamos qu\u00e9 es lo que quiere \u00c9l!<\/p>\n<p>Volvamos al texto de nuestra meditaci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 pasa con ese sembrador? \u00bfAcaso no mira d\u00f3nde est\u00e1 arrojando las semillas? Parece que no. Derrocha generosamente las semillas, una parte cae sobre tierra dura, otra entre las rocas y otra entre las espinas. S\u00f3lo una cuarta parte cae en tierra f\u00e9rtil y trae fruto. Jes\u00fas obviamente no hizo una preselecci\u00f3n de las personas a quienes deb\u00eda hablar del Reino de Dios. No dec\u00eda de antemano: \u201cNo aqu\u00ed no, aqu\u00ed no vale la pena\u201d. Nosotros nos sorprendemos, porque siempre entendimos que tenemos que poner prioridades, d\u00f3nde sembrar. Me imagino que mucho m\u00e1s tarde los disc\u00edpulos recordaron estas palabras de Jes\u00fas , y se sintieron consolados. Cuando proclamaban la palabra, hac\u00edan obras diac\u00f3nicas, quer\u00edan ayudar al pr\u00f3jimo: \u00a1Tanto se pierde y tan poco de la semilla sembrada brota y trae fruto! Tantas veces habr\u00e1n pensado que su trabajo es en vano. Entend\u00edan que Jes\u00fas les quer\u00eda decir: <em>\u201cTodos los campesinos saben que una parte de la semilla se perder\u00e1, no puede crecer toda. Pero eso no los desaliente ni les impida sembrar porque sepan que a pesar de todo la cosecha es segura. S\u00e9 que sufrimos contrariedades y desilusiones; s\u00e9 que tenemos nuestros enemigos y opositores, pero no se desalienten, la \u00be parte de la semilla se pierde, pero la \u00bc parte que cae sobre tierra f\u00e9rtil trae fruto en abundancia. Los fracasos son impresionantes, las contrariedades importantes, pero no pueden arruinar la cosecha final de Dios\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Finalmente, este texto nos pone ante la pregunta de conciencia: Qu\u00e9 tipo de tierra somos nosotros?<\/p>\n<p>\u00bfTenemos el coraz\u00f3n tan endurecido que la palabra de Dios rebota? \u00bfNos escudamos en nuestras costumbres porque \u201csiempre fue as\u00ed, por eso es bueno\u201d? \u00bfNo queremos que la Palabra de Dios nos moleste en nuestra comodidad, desarme nuestros prejuicios, le ofrecemos m\u00faltiples excusas? Seremos como la tierra del camino, donde la semilla cae y se las llevan los p\u00e1jaros.<\/p>\n<p>\u00bfO somos de los que se entusiasman f\u00e1cilmente y luego se frustran cuando se hace dif\u00edcil? Empiezan con entusiasmo su vida de fe, invierten tiempo en la vida de la iglesia pero cuando sienten que sus expectativas no se cumplen, pierden el \u00e1nimo, se alejan desalentados. Seremos entonces como roca donde la semilla cae pero como hubo poca tierra, las plantitas no pueden echar ra\u00edces y se secan.<\/p>\n<p>\u00bfO tenemos demasiadas cosas a nuestro alrededor, de modo que no podemos ver lo esencial? Nos consumen las preocupaciones por preservar nuestras propiedades. O la preocupaci\u00f3n por tantas cosas que no tenemos y que nos hacen falta; \u00f3 por lo que otros piensan de nosotros. Seremos entonces como la tierra llena de yuyos y espinas que ahogan la palabra de Dios e impiden que pueda crecer y dar fruto.<\/p>\n<p>No creo que est\u00e9 en nosotros convertirnos de tierra pavimentada, rocas o yuyales en tierra f\u00e9rtil, donde la semilla germina y trae mucho fruto. Pero lo que podemos hacer es pedirle a Dios que \u00c9l nos convierta. Y \u00e9l lo har\u00e1. Porque para \u00e9l, que todo lo puede, hay algo que no puede y es taparse los o\u00eddos y endurecer su coraz\u00f3n cuando un ser humano lo busca de verdad.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Pastora Karin Krug<br \/>\nBuenos Aires<br \/>\n<a href=\"mailto:karinschnell@infovia.com.ar\">karinschnell@infovia.com.ar <\/a> <\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>8\u00ba Domingo de Pentecost\u00e9s | 10.7.2005 |\u00a0Mt 13, 1-9 | Karin Schnell | Mateo 13: 1-9 Ninguno de los imperios que han pasado por la tierra, ha empezado con un acto tan pac\u00edfico como es el de sembrar los campos. Muy por el contrario. 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