{"id":10747,"date":"2005-10-07T19:49:19","date_gmt":"2005-10-07T17:49:19","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10747"},"modified":"2025-07-14T11:46:14","modified_gmt":"2025-07-14T09:46:14","slug":"mateo-22-15-21","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/mateo-22-15-21\/","title":{"rendered":"Mateo 22, 15-21"},"content":{"rendered":"<h3><strong>LLAMAR LAS COSAS POR SU NOMBRE |<\/strong>\u00a022\u00b0 Domingo de Pentecost\u00e9s | 16 de octubre de 2005<br \/>\n| Mateo 22, 15-21 | Jos\u00e9 Luis Avenda\u00f1o |<\/h3>\n<p><strong> I. Recreaci\u00f3n ambiental del texto <\/strong><\/p>\n<p>Entre los vers\u00edculos 23 al 40 del cap\u00edtulo 22 de Mateo, le son presentadas a Jes\u00fas tres grandes problem\u00e1ticas que parecen representar las grandes preocupaciones de los grupos m\u00e1s representativos de la naci\u00f3n: Los grupos populares, pol\u00edticos y religiosos. Cada grupo, consciente de que Jes\u00fas es aquel que se conduce en la vida tal y como piensa, y que lo que piensa y vive, eso es lo que dice, le dirige, sin ocultar su \u00e1nimo de sorprenderlo en alguna contradicci\u00f3n, las candentes inquietudes que les agobian: 1)15-22: <em>El asunto sobre pagar o no tributo al C\u00e9sar<\/em>, que si bien aparece en la redacci\u00f3n de Mateo como inquietud de los fariseos y herodianos, resultaba ser, sin lugar a dudas, uno de los problemas m\u00e1s encendidos para aquellos que se opon\u00edan a la ocupaci\u00f3n de Roma y deseaban que el advenimiento del Reino de los cielos, se hiciera presente por la propia espada del oprimido, los <em>zelotes<\/em>. 2) 23-33: <em>El asunto de la resurrecci\u00f3n<\/em>, creencia abiertamente negada por los <em>saduceos<\/em>, el partido religioso-pol\u00edtico m\u00e1s influyente de la capital, como tambi\u00e9n m\u00e1s servil al Imperio. 3) 34-40: <em>El asunto respecto del mandamiento principal, <\/em>de evidente preocupaci\u00f3n del partido laico, los guardianes del \u201ccorrecto proceder\u201d conforme a la Ley, los <em>fariseos<\/em>.<\/p>\n<p>Cada grupo tiene ya sus propias conclusiones sobre lo preguntado a Jes\u00fas, sin importar demasiado lo que \u00e9ste responda. De lo que verdaderamente se trata, me parece a m\u00ed, es de poner en evidencia que aquella supuesta consecuencia entre el decir y el actuar de Jes\u00fas, para los efectos pr\u00e1cticos de la vida, no es m\u00e1s que una mera ilusi\u00f3n, y que las propias exigencias de los afanes cotidianos se encargar\u00e1n de poner de manifiesto su indiscutible inconsistencia. Es por esto que al inicio ya de nuestro texto para la reflexi\u00f3n (Mt 22, 15), se nos advierte que los fariseos han consultado a Jes\u00fas acerca del tributo a C\u00e9sar, no para intentar comprenderle, menos aun para aprender de \u00e9l, sino, lisa y llanamente, para tenderle una trampa, y as\u00ed poner en videncia c\u00f3mo la supuesta consecuencia entre su actuar y decir, ante las problem\u00e1ticas y las exigencias de la vida, en este caso el pago del impuesto al Imperio, muestran ser no m\u00e1s que el enga\u00f1o de un inescrupuloso farsante.<\/p>\n<p><strong> II. \u201cReconocemos que amas la verdad, vives la verdad y hablas de la verdad\u2026\u201d (vs. 15-17) <\/strong><\/p>\n<p>Pues bien, fariseos y herodianos han venido a Jes\u00fas con el fin expl\u00edcito de tenderle una trampa, de modo tal que, una vez que \u00e9ste haya ca\u00eddo en ella, tengan motivos suficientes para condenarle y poner as\u00ed al descubierto ante el pueblo, el car\u00e1cter impostor de su misi\u00f3n, como ante el Imperio, el m\u00f3vil altamente sospechoso de su gesti\u00f3n. Sin embargo, aquellos que han venido ante Jes\u00fas con el \u00fanico fin de desacreditarle y destruirle, no han hecho m\u00e1s que, sin ellos mismos planearlo, acreditar y afirmar su cometido y dar testimonio, de este modo, de la \u00edntima comuni\u00f3n de sus palabras y de su acci\u00f3n: <em>\u201cMaestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que ense\u00f1as con verdad el camino de Dios y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres\u201d <\/em>(v.16). Lo queramos o no, como cristianos, nuestras vidas no pasan nunca inadvertidas ante los dem\u00e1s. Curiosos, cr\u00edticos, detractores o simplemente simpatizantes del cristianismo, fijan sobre nosotros sus ojos a fin de observar de qu\u00e9 manera aquella esperanza, compromiso y fidelidad hacia Dios y hacia el pr\u00f3jimo, contenida en el mensaje evang\u00e9lico, haya correspondencia en nuestras vidas, en otras palabras, cu\u00e1l es nuestra consistencia entre el decir y el vivir nuestro como cristianos. No cabe duda alguna que nuestra mejor predicaci\u00f3n del evangelio, ha de ser sencillamente la consistencia de nuestra propia persona. Tampoco cabe mucha duda de que cuando la gente, siempre atenta a observar c\u00f3mo se relaciona nuestro hablar como creyentes con nuestra vida como tal, descubre la manifiesta pugna entre ambas, no s\u00f3lo hallar\u00e1 motivos suficientes para declarar la inconsistencia de nuestro vivir, sino, lo que es peor aun, la ineficacia de aquella forma de esperanza y pr\u00e1ctica que nosotros llamamos \u201cevangelio\u201d.<\/p>\n<p>Por tanto, en orden a lo anterior, e l antiguo dicho aquel: \u201cen la noche, todos los gatos son pardos\u201d, cobra en relaci\u00f3n con nuestro texto relevante inter\u00e9s. Vivimos en una sociedad cuya tendencia resulta ser cada vez m\u00e1s llamar a lo malo bueno, y a lo bueno malo. En este estado de cosas, nadie que desentone demasiado con en este modo de entender c\u00f3mo debe ser la vida, deber\u00eda tener problemas para ser aceptado y legitimado por la sociedad, las exigencias son m\u00ednimas, el lema pareciera quedar reducido a este s\u00f3lo aforismo: \u201cVive como quieras, en tanto que tu forma de vivir no imponga exigencias ni cuestionamientos a mi propia vida\u201d. En efecto, en una sociedad en la que pareciera que nadie est\u00e1 preocupado por el otro, sino por sus solos asuntos e intereses, tal consigna resulta ser la m\u00e1s c\u00f3moda y beneficiosa para todos. Pero, \u00bfqu\u00e9 sucede cuando nos comprometemos de tal forma con el evangelio, de suerte que nuestro decir y nuestro vivir, hallan una \u00edntima conexi\u00f3n vital? \u00bfQu\u00e9 sucede cuando el seguir a Jes\u00fas, m\u00e1s que una cuesti\u00f3n de actividad o afiliaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, o la suscripci\u00f3n a ciertos enunciados doctrinales, se transforma en un estilo de vida, cuyo impacto alcanza todas las \u00e1reas de nuestra existencia? \u00bfQu\u00e9 sucede cuando dejamos ya de ser gatos pardos de la noche, y saliendo del anonimato acomodaticio y pusil\u00e1nime de la mera aceptaci\u00f3n social, nos comprometemos con el pr\u00f3jimo, con el ser humano, con el decir las cosas por su nombre, esto es, a lo malo malo, y a lo bueno bueno? Pues bien, cuando esto suceda, no cabe duda de que muchos se sentir\u00e1n inc\u00f3modos, intimidados, nuestra vida ser\u00e1 una exigencia para ellos, de modo que todas sus miradas estar\u00e1n puestas sobre nosotros, esperando a cada instante poner a prueba la consistencia de nuestro hablar con nuestro actuar, dicho de otro modo, la consistencia de la esperanza que creemos y confesamos, el \u201cevangelio\u201d.<\/p>\n<p><strong> III. \u201cDad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u201d. (vs. 18-21)<\/strong><\/p>\n<p>Resulta obvio que la pregunta que se le ha dirigido a Jes\u00fas, ha sido preparada de tal forma que cualquiera sea su respuesta, \u00e9ste no pueda escapar de la trampa. Si rechaza el pago del impuesto, tal declaraci\u00f3n ser\u00eda vista por los grupos revolucionarios radicales que luchan contra el dominio de Roma, como una evidente postura a favor de su causa, al tiempo que, de parte de las autoridades romanas, como una prueba irrefutable del car\u00e1cter sedicioso de su persona y su ense\u00f1anza. Si se pronuncia a favor del pago del tributo, es indudable que los sectores m\u00e1s despose\u00eddos de la naci\u00f3n, preferentemente los que m\u00e1s han simpatizado con su mensaje y que han sido, por lo dem\u00e1s, los m\u00e1s azotados por esta insoportable carga, ver\u00e1n en la figura del galileo al despreciable traidor.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntas veces el d\u00eda cotidiano y las propias exigencias de la vida en sociedad, nos enfrenta tanto como comunidad de fe cuanto como creyentes individuales, a desaf\u00edos y decisiones en los que no siempre aparece claramente delimitado qu\u00e9 es lo que hay que dar al C\u00e9sar y qu\u00e9 es lo que hay que dar a Dios. Una mirada sincera y realista de la vida, sin reducciones escapistas ni espiritualizantes, nos lleva a reconocer que \u00e9sta tiene m\u00e1s matices de los que nosotros mismos quisi\u00e9ramos admitir, que no todo siempre se nos ofrece todo blanco, todo negro, y que la mayor\u00eda de las veces son estas \u00e1reas tenues de la vida, estos contornos difusos y no claramente definidos, los escenarios en los que se libran las batallas m\u00e1s encarnizadas entre unos y otros bandos, las manipulaciones m\u00e1s groseras en nombre de la fe. Entonces, \u00bfqu\u00e9 discurso elaborar y, en relaci\u00f3n a \u00e9ste, c\u00f3mo actuar, frente a tales emplazamientos val\u00f3ricos, pol\u00edticos, econ\u00f3micos, simplemente desaf\u00edos de la vida diaria, que no admiten mayor tardanza y pr\u00f3rroga de definici\u00f3n, y frente a los cu\u00e1les los ojos de todo el mundo se dirigen atentos al modo en que como comunidad cristiana y como cristianos individuales intentaremos responder y obrar?<\/p>\n<p>Gran parte, sino de la soluci\u00f3n, s\u00ed al menos de un hacernos cargo como creyentes y como comunidad cristiana, de una forma cre\u00edble, responsable y esperanzadora de tales encendidos requerimientos, desaf\u00edos y problem\u00e1ticas, viene dado, a mi modo de ver, en las palabras del v. 16 de nuestro texto. Es decir, en el propio reconocimiento, aun de sus propios detractores, de la plena veracidad entre el vivir y el decir de Jes\u00fas, en otras palabras, en el reconocimiento de su plena consecuencia. Ahora bien, ser\u00eda un ejercicio demasiado riesgoso proponer la sola consecuencia de vida como valor supremo, sin atender al menos a las motivaciones y a los efectos pr\u00e1cticos de tal consistencia. Hay quienes pueden practicar, <em>consecuentemente<\/em>, una forma de vida que en su actuar y su decir, manifiesten abiertamente y sin pudor alguno su amarga enemistad hacia los dem\u00e1s, su desprecio m\u00e1s horrible por la dignidad del ser humano, su grosera instrumentalizaci\u00f3n de sus semejantes. No, la consistencia de Jes\u00fas, no es la consecuencia entre un actuar y un decir cualquiera, es la consistencia entre el vivir y el anunciar la voluntad plena de Dios, cuyo centro gravitante es: \u201cDios se ha acercado en plena gratuidad hacia los hombres y mujeres, necesitados y oprimidos para brindarles su perd\u00f3n, su acogida, su aceptaci\u00f3n\u201d. Por ello, la consistencia de Jes\u00fas no es la consistencia abstracta y descarnada de la vida, algo as\u00ed como una razonable armon\u00eda intelectual de conceptos e ideas, sino la consistencia del vivir y proclamar el evangelio del reino y que en \u00e9l se hace carne y hueso en el pr\u00f3jimo, en aquel que simplemente se cruza en su camino, en aquel que seg\u00fan las estrictas reglas del juda\u00edsmo est\u00e1 desechado y no puede gozar, por tanto, de la comuni\u00f3n de los justos. Es la consistencia del decir y del vivir reconociendo que la dignidad del ser humano, su acogida y su perd\u00f3n, se encuentra en el centro mismo de la voluntad de Dios, y que ning\u00fan mandamiento, ordenanza, rito o celebraci\u00f3n, incluso esgrimidos en el nombre de Dios, su culto y su adoraci\u00f3n, pueden tener sentido si aquello no se resguarda. Pues bien, debido a aquella estricta consistencia que ha acompa\u00f1ado a Jes\u00fas durante toda su vida, puede \u00e9ste ahora responder, sin caer en ello en el <em>slogan <\/em>acomodaticio, como tampoco en la arenga imprudente:<strong> \u201c<\/strong><em>Dad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Es verdad, ya lo hemos dicho, que no siempre ser\u00e1 ejercicio f\u00e1cil reconocer los l\u00edmites de nuestra fe en sociedad, para efectos de nuestro proclamar y actuar como cristianos, en torno a las urgencias m\u00e1s candentes de la vida, pero una cosa no podemos olvidar a la hora de intentar determinar qu\u00e9 es lo que hay que dar a Dios y qu\u00e9 es lo que hay que dar al C\u00e9sar, a saber: En el centro de la voluntad de Dios, se halla siempre la dignidad del ser humano, su acogida, su perd\u00f3n, su plena restauraci\u00f3n. El evangelio es el anuncio de que Dios, por medio de Jes\u00fas, se ha acercado lleno de gracia y compasi\u00f3n para con los hombres y mujeres de toda \u00e9poca, de todo tiempo, de toda naci\u00f3n. La consistencia a la que estamos llamados como comunidad de fe, como cristianos, por lo tanto, no est\u00e1, seg\u00fan mi parecer, en la majestuosidad de nuestras respuestas, en el car\u00e1cter definitivo de las soluciones, menos a\u00fan, en la clausura de todo di\u00e1logo con otros intentos de respuestas al margen de nuestros presupuestos de fe, sino, radical y fundamentalmente, en el buscar la verdad en el amor, y el amor en la verdad, esto es, en el vivir y el proclamar el evangelio. Toda consistencia carente de amor, desemboca a la postre, en mera ideolog\u00eda abstracta y fr\u00eda, en la que ya el ser humano es s\u00f3lo un medio para los fines de la correcta conceptualizaci\u00f3n y la perpetuaci\u00f3n de la escuela. Toda consecuencia carente de verdad, termina en un estruendo ciego y ensordecedor, en el desperdicio mismo de la vida. Por ello, el evangelio, cuya consistencia de vida y decir encarna todo Jes\u00fas, es la consistencia en la que se funden sin fisura alguna la verdad y el amor (cf 1 Juan 4, 8; Juan 14, 6).<\/p>\n<p><strong> V. \u201cOyendo esto, se maravillaron, y dej\u00e1ndole se fueron\u201d (v.22)<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es entonces lo que ha terminado por maravillar a estos hombres que hab\u00edan venido a tentar a Jes\u00fas, a tal punto que ya sin argumentos han tenido que retirarse anonadados, sorprendidos, impactados? \u00bfLa majestuosidad y sabidur\u00eda divina de la respuesta de Jes\u00fas? \u00bfEl equilibrio casi plat\u00f3nico de saber entregar a cada cosa lo que exactamente le corresponde? Es posible, pero yo quisiera creer todav\u00eda en algo m\u00e1s: Jes\u00fas ha respondido con la consistencia y la consecuencia que le ha acompa\u00f1ado entre su vivir y su decir durante toda la vida. No es exclusivamente la majestuosidad de la presente respuesta la que ha dejado tan impactados a todos los asistentes, al punto de quedar maravillados, sino el saberse en presencia de un hombre que, en palabras de sus mismos tentadores: \u201cama la verdad, vive la verdad, ense\u00f1a la verdad\u201d. Y, sin embargo, podr\u00edamos preguntarnos tambi\u00e9n, \u00bfcu\u00e1l es la verdad que ama, vive y expresa Jes\u00fas? Pues bien, no es la verdad que dimana de las doctrinas correctas, como en el caso de los fariseos. No es la verdad, tampoco, del castigo y la venganza para los opresores, como reza la causa de los zelotes, no es, en modo alguno, la verdad de la separaci\u00f3n entre puros e impuros, los nobles y el despreciable pueblo de la tierra, seg\u00fan el criterio de los sacerdotes, es la verdad que anuncia la gratuidad de que Dios en su mensaje y en su propia persona se ha acercado lleno de amor y de compasi\u00f3n a todos los hombres y mujeres, pues en el centro de la voluntad de Dios se halla la plena restauraci\u00f3n y dignificaci\u00f3n del ser humano. Esta es la consistencia de discurso y vida a la que como comunidad cristiana estamos llamados, y que nos permitir\u00e1 seguir dando al C\u00e9sar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios, en otras palabras, seguir llamando todas las cosas por su nombre.<\/p>\n<hr \/>\n<h4 class=\"Stil4\">Jos\u00e9 Luis Avenda\u00f1o, Valparaiso, Chile<br \/>\n<a href=\"mailto:jlam_85@hotmail.com\">jlam_85@hotmail.com<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LLAMAR LAS COSAS POR SU NOMBRE |\u00a022\u00b0 Domingo de Pentecost\u00e9s | 16 de octubre de 2005 | Mateo 22, 15-21 | Jos\u00e9 Luis Avenda\u00f1o | I. 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