{"id":10851,"date":"2021-02-07T19:48:54","date_gmt":"2021-02-07T19:48:54","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10851"},"modified":"2023-03-09T13:43:57","modified_gmt":"2023-03-09T12:43:57","slug":"juan-436-38","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/juan-436-38\/","title":{"rendered":"Juan 4,36-38"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><strong>Juan 4,36-38 | Jos\u00e9 Luis Avenda\u00f1o |<br \/>\n<\/strong><\/h3>\n<p align=\"center\"><strong>\u00bfAnunciadores o anunciados? <\/strong><\/p>\n<p align=\"left\"><strong>I. La lucha por ser el primero: <\/strong><\/p>\n<p>Nuestra sociedad se caracteriza, cada vez m\u00e1s, por aquella desquiciada tendencia consistente en poner sobre cada uno de nosotros la pesada carga de tener que resultar siempre exitosos en cada una de nuestras empresas, actividades, disciplinas. Ciertamente, tal aspiraci\u00f3n, que a la saz\u00f3n resulta m\u00e1s bien en una condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em>, si se pretende no quedar al margen del sistema, y de paso hallar la autogratificaci\u00f3n propia y la legitimaci\u00f3n de nuestros pares, adquiere actualmente componentes que rayan casi en una lucha encarnizada por la sobrevivencia. En efecto, en una sociedad cada vez m\u00e1s tecnificada como la nuestra, a la vez que delirantemente competitiva, los conocimientos que aprendimos ayer, tan s\u00f3lo un poco tiempo atr\u00e1s, debemos actualizarlos con urgente premura, si es que no queremos quedar al margen de la vida, pues la ultra especializaci\u00f3n de los oficios y profesiones as\u00ed lo demanda y requiere. Seg\u00fan las reglas de esta desquiciada carrera por el \u00e9xito impuestas por esta sociedad, lo que no es actualizado queda obsoleto, se envejece, no sirve, muere.<\/p>\n<p>Si Ud., piensa que esta descripci\u00f3n tan alarmante de los hechos es s\u00f3lo una estrategia ret\u00f3rica con el fin de captar la atenci\u00f3n del lector, piense, por ejemplo, en las veces que ha sabido de alg\u00fan familiar, un amigo, simplemente un conocido, incluso Ud., mismo, que en el intento de encontrar empleo se ha hallado en la penosa situaci\u00f3n de que las exigencias de la empresa, del empleador, para la obtenci\u00f3n de aquel puesto solicitado, son de tan altas demandas que ha tenido que presenciar con gran frustraci\u00f3n y decepci\u00f3n c\u00f3mo el apetecido empleo se lo ha adjudicado, un supuesto competidor m\u00e1s calificado. Y es as\u00ed, entonces, que observamos desfilar por la vida toda una procesi\u00f3n de t\u00edtulos, cargos, grados, etc., cuya posesi\u00f3n, se nos dice, nos han de garantizar el prestigio, el \u00e9xito, la seguridad en esta sociedad. Pues bien, si tras aquel finalmente, obtenido \u201c\u00e9xito\u201d, reparamos en que a \u00e9ste le ha precedido toda aquella fren\u00e9tica carrera de sacrificios, afanes, esfuerzos, etc., es de comprender, entonces, que nadie quiera compartir el logro conseguido con otra persona, con alguien que pueda eclipsar el m\u00e9rito de su propia gesti\u00f3n, \u00a1ni hablar de quedar en un segundo sitial despu\u00e9s de tanto esfuerzo comprometido!, lo \u00fanico que cuenta es ser el primero y nada m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 reacci\u00f3n podr\u00eda provocar entonces la inusitada idea de realizar un trabajo gratis, casi an\u00f3nimo, para otra persona, de modo que sea \u00e9sta la que finalmente reciba los beneficios de nuestro esfuerzo y el foco de toda la atenci\u00f3n de los dem\u00e1s? Sencillamente, la sola sugerencia de una idea tal, provocar\u00eda el m\u00e1s en\u00e9rgico de los rechazos, simplemente, la locura misma.<\/p>\n<p><strong> II. Juan, el anunciador <\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, en nuestro texto para hoy, le corresponde precisamente a Juan realizar aquella particular tarea que a los ojos de nuestra sociedad tan individualista y competitiva no resulta m\u00e1s que en locura, estupidez, un esfuerzo vano, a saber: Esforzarse con tanto esmero en un trabajo para que finalmente otro sea el que reciba los beneficios de nuestra labor, convertirse en un persona cuya funci\u00f3n lisa y llanamente estribe en anunciar el advenimiento de una figura superior, y luego de aquello quedarse tras bambalinas, puesto que todo el foco de la atenci\u00f3n ha de centrarse ya en el anunciado y no en el anunciador. \u00bfLocura? \u00bfEstupidez? S\u00ed, si ajustamos nuestra conducta y pensamiento a las reglas que imperan en nuestro actual y desquiciado sistema. No, si nuestro modo de ser y actuar ha de regirse por aquella nueva existencia y visi\u00f3n de la vida a la que nos sit\u00faa el evangelio. Y es que la din\u00e1mica del evangelio no se condice con la l\u00f3gica del sistema del mundo. Para aquella, s\u00f3lo el que se humilla ser\u00e1 enaltecido, para \u00e9sta, es enaltecido s\u00f3lo aquel que nunca se humilla. Para aquella, para tener hay que entregarlo todo, para \u00e9sta, para tener nunca se debe entregar nada. Para aquella, el que quiera ser el primero, deber\u00e1 ser antes el servidor de todos, para \u00e9sta, el quiera ser el primero, nunca deber\u00e1 servir a los dem\u00e1s, sino tan s\u00f3lo servirse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><strong> III. \u00bfAnunciadores o anunciados? <\/strong><\/p>\n<p>Y, sin embargo, no cabe duda de que la l\u00f3gica de este sistema actual, amenaza extender sus desquiciados tent\u00e1culos aun dentro de la propia Iglesia, cuya din\u00e1mica, se ha de esperar, funciona con otras directrices, con otras pautas val\u00f3ricas de ser y actuar, esto es, de acuerdo a la din\u00e1mica del evangelio del reino y no con la l\u00f3gica deshumanizante de esta sociedad actual. Con cu\u00e1nta frecuencia como pastores, l\u00edderes, maestros, etc., nos seduce el aplauso, nos cautiva el que se nos reconozcan nuestros t\u00edtulos, trayectoria. En otras palabras, qu\u00e9 gran tentaci\u00f3n resulta, en vez de convertirnos en el anunciador de aquel que es el Mayor, de modo que toda nuestra vida, palabras y acciones lo proclame a \u00e9l, transformarnos m\u00e1s bien nosotros mismos en el anunciado, sobre quienes se dirija la preocupaci\u00f3n y atenci\u00f3n de los dem\u00e1s. Juan, en cambio, asume con plena decisi\u00f3n su funci\u00f3n de portavoz y heraldo, pues en ello reside su alegr\u00eda al tiempo que su prop\u00f3sito y encargo: <em>\u201cTras de m\u00ed viene uno m\u00e1s fuerte que yo, ante quien no soy digno para postrarme para desatar la correa de sus sandalias. <\/em>(Mc 1, 8).<\/p>\n<p>Pudiera parecer, a primera vista, para nosotros, hombres y mujeres de Iglesia, un cometido tan placentero a la vez que b\u00e1sicamente natural, constituirnos en heraldos de Cristo, portavoces de su mensaje para este mundo tan deshumanizado y confundido. Es m\u00e1s, entrando ya en esta nueva secci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico, como es adviento, sin duda no habr\u00e1n de faltar alusiones, lecturas b\u00edblicas, c\u00e1nticos y sermones que nos recuerden aquello, y de las que participaremos con toda seguridad gustosamente. Y, sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de los alcances lit\u00fargicos, el compromiso tem\u00e1tico de la festividad, etc., todos bien sabemos, cu\u00e1ntas cosas eclesi\u00e1sticas y culturales, incluso, \u00edntimas, propias, se confabulan para frustrar el prop\u00f3sito de convertirnos en heraldos y portavoces que con nuestra vida toda testifiquemos y anunciemos de Jesucristo y su evangelio: Una Iglesia que, muchas veces, ha confundido el testimonio de Jes\u00fas y la proclamaci\u00f3n de su mensaje con el activismo eclesi\u00e1stico, con el anunciar una liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n hacia fuera, \u201clas grandes causas sociales\u201d, aun cuando en lo \u00edntimo, en lo propio, reine la decidida y el compromiso s\u00f3lo en tanto se nos ve y reconoce. Una cultura en las que los discursos salv\u00edficos y redentores, sean estos pol\u00edticos, econ\u00f3micos, etc., han perdido ya toda su consistencia y credibilidad, por cuanto evidencian aquella profunda desintegraci\u00f3n entre, por decirlo as\u00ed, la profec\u00eda y su cumplimiento, el <em>slogans <\/em>y su aplicabilidad.<\/p>\n<p>Pues bien, y en lo que respecta a nosotros mismos, y haci\u00e9ndonos cargo tambi\u00e9n de aquella profunda zanja entre el discurso y su aplicabilidad, \u00bfno es cierto que, m\u00e1s all\u00e1 de lo que digamos, prediquemos y sepamos, cu\u00e1n dif\u00edcil nos resulta anunciar a Jes\u00fas y su evangelio en lo m\u00e1s pr\u00e1ctico de nuestra vida, que en el fondo constituye la esencia de la vida cristiana? Me refiero a aquel anuncio de Jes\u00fas y su evangelio que ofrecemos m\u00e1s all\u00e1 de las actividades eclesi\u00e1sticas, del p\u00falpito, de la liturgia, de nuestro rol visible como pastores, l\u00edderes, profesores, etc., y que tiene que ver precisamente con el anuncio vivencial de que efectivamente Jes\u00fas es nuestro Se\u00f1or, tanto en lo p\u00fablico como lo privado, en el momento de tomar las decisiones peque\u00f1as y grandes de la vida, en el modo de relacionarnos con los dem\u00e1s. Por \u00faltimo, \u00bfy qu\u00e9 decir de adviento? \u00bfAnunciadores o anunciados? Quiz\u00e1 antes de responder a aquello habr\u00eda que pensar detenidamente cu\u00e1nta relaci\u00f3n tiene en nuestra vida las palabras de Juan: <em>\u201cYo os bautizo con agua, pero El os bautizar\u00e1 en el Esp\u00edritu Santo\u201d <\/em>(Mc 1, 8).<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Jos\u00e9 Luis Avenda\u00f1o<br \/>\n<a href=\"mailto:jlam_85@hotmail.com\"> jlam_85@hotmail.com<\/a><br \/>\nVi\u00f1a del Mar, Chile<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan 4,36-38 | Jos\u00e9 Luis Avenda\u00f1o | \u00bfAnunciadores o anunciados? I. La lucha por ser el primero: Nuestra sociedad se caracteriza, cada vez m\u00e1s, por aquella desquiciada tendencia consistente en poner sobre cada uno de nosotros la pesada carga de tener que resultar siempre exitosos en cada una de nuestras empresas, actividades, disciplinas. 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