{"id":10941,"date":"2021-02-07T19:49:05","date_gmt":"2021-02-07T19:49:05","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=10941"},"modified":"2023-02-04T09:13:55","modified_gmt":"2023-02-04T08:13:55","slug":"deuteronomio-32-10-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/deuteronomio-32-10-11\/","title":{"rendered":"Deuteronomio 32: 10-11"},"content":{"rendered":"<h3 align=\"left\"><strong>Predicaci\u00f3n para el 1\u00b0 domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda, 8 de enero de 2006<\/strong><br \/>\n<strong>Texto: Deuteronomio 32: 10-11 por Karin Krug<\/strong><\/h3>\n<hr \/>\n<p align=\"left\"><strong><em>\u201cLos encontr\u00f3 por el desierto, por tierras secas y azotadas por el viento, los envolvi\u00f3 en sus brazos, los instruy\u00f3 y los cuid\u00f3 como a la ni\u00f1a de sus ojos. Como \u00e1guila que revolotea sobre el nido y anima a sus polluelos a volar, as\u00ed el Se\u00f1or extendi\u00f3 sus alas y, tom\u00e1ndolos, los llev\u00f3 a cuestas.\u201d<\/em><\/strong> (Deuteronomio 32: 10-11)<\/p>\n<p>Queridas hermanas, queridos hermanos,<\/p>\n<p>(1. Introducci\u00f3n)<\/p>\n<p>El libro del Deuteronomio est\u00e1 redactado como un largo discurso del anciano Mois\u00e9s en los umbrales de la Tierra Prometida. Recorre en mente los cuarenta a\u00f1os que han pasado desde que pudieron abandonar la tierra de la esclavitud y ahora, est\u00e1n a punto de llegar a la meta, la tierra donde fluye la lecha y la miel. En esos 40 a\u00f1os, m\u00e1s de una vez Mois\u00e9s habr\u00e1 querido deshacerse del mandato de conducir a ese pueblo inestable que siempre ca\u00eda de un extremo al otro: muchas veces entusiasmados por la liberaci\u00f3n y decididos a conducirse como pueblo del Se\u00f1or con fe y obediencia, y al rato murmurando, rebel\u00e1ndose, ariscos a cumplir con la voluntad de Dios. De repente concientes de su falta de fe y de sus pecados, arrepentidos y prometiendo mejorar, y de repente olvidando todo eso y de nuevo el descontento, la desconfianza, las intrigas, los berrinches, las chiquilinadas. Es as\u00ed la historia del Pueblo de Dios, hasta hoy, historia de buenos prop\u00f3sitos y de caer nuevamente en actitudes muy humanas. \u2018Es cansador\u2019, habr\u00e1 dicho Mois\u00e9s, \u2018es desgastador, este pueblo es m\u00e1s terco que una mula!\u2019<\/p>\n<p>Pero ahora estaban ante las puertas de la Tierra Prometida, y all\u00ed Mois\u00e9s repite las ense\u00f1anzas, la historia, las leyes. Hace memoria. Y de repente se entusiasma ante lo incre\u00edble de la fidelidad de Dios.<\/p>\n<p>Es una buena receta esa, y v\u00e1lida hasta hoy: es recomendable de vez en cuando mirar para atr\u00e1s, y apreciar el camino recorrido. Y aunque en momentos de desaliento parec\u00eda que estamos pisando el mismo lugar, lo que se ve en la retrospectiva es un proceso, lento talvez, pero constante. El pueblo a las puertas de la tierra prometida no es el mismo que el que sali\u00f3 de Egipto.<\/p>\n<p>(2. Cuidado y protecci\u00f3n)<\/p>\n<p>Hubo muchas situaciones donde el pueblo vivi\u00f3 el cuidado y el amparo de su Dios. En nuestro texto hay 5 im\u00e1genes: Los <strong>encontr\u00f3<\/strong> en el desierto y azotados por el viento (Lo <strong>envolvi\u00f3<\/strong> en brazos; Lo <strong>instruy\u00f3; <\/strong>Lo <strong>cuid\u00f3<\/strong> como la ni\u00f1a de sus ojos; Los <strong>llev\u00f3 como sobre alas de \u00e1guila. <\/strong><\/p>\n<p>A primera vista, todas estas im\u00e1genes parecen decir lo mismo: Ilustran el cuidado del Dios, pensado aqu\u00ed como Padre y Madre, hacia sus hijos peque\u00f1os y necesitados, dependientes de su ayuda.<\/p>\n<p>PERO, pero: hay una diferencia sustancial entre las 4 primeras im\u00e1genes y la \u00faltima (alas de \u00e1guila): 1) Los <strong>encontr\u00f3<\/strong> en el desierto y azotados por el viento; 2) Lo <strong>envolvi\u00f3<\/strong> en brazos 3) Lo <strong>instruy\u00f3 3) <\/strong>Lo <strong>cuid\u00f3<\/strong> como la ni\u00f1a de sus ojos: Estas son im\u00e1genes de cuidados intensivos de aquellos que est\u00e1n totalmente desvalidos. Cuando alguien no puede valerse por s\u00ed mismo, otros tienen que asumir ese cuidado. Pero no es una situaci\u00f3n que debe prolongarse \u2013por lo menos normalmente no deber\u00eda- por toda la vida. El cuidado tiene la intencionalidad de que el d\u00e9bil recupere fuerzas hasta poder manejarse solo.<\/p>\n<p>Muchas veces los cristianos quisi\u00e9ramos vivir as\u00ed la fe: cuidados y acolchaditos y al amparo de los golpes de la vida; supuestamente entregados a la voluntad de Dios, pero en realidad demasiado miedosos para afrontar los riesgos de las decisiones. No queremos cometer errores. Quisi\u00e9ramos tener seguridades para no equivocarnos. Hay cristianos que toda su vida se manejan inmaduros como beb\u00e9s.<\/p>\n<p>En nuestro texto, aparte de las im\u00e1genes de cuidados de madre hacia ni\u00f1os peque\u00f1os: rescatarlos, envolverlos en sus brazos, instruirles y cuidarles como a la ni\u00f1a de sus ojos, hay <strong>otra imagen<\/strong>: <em>\u201cComo \u00e1guila que revolotea sobre el nido y anima a sus polluelos a volar, as\u00ed el Se\u00f1or extendi\u00f3 sus alas y, tom\u00e1ndolos, los llev\u00f3 a cuestas\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Varias veces aparece esta imagen en la Biblia, por eso <strong>hice una peque\u00f1a investigaci\u00f3n sobre la forma como las \u00e1guilas ense\u00f1an a sus aguiluchos a ser aut\u00f3nomos y a volar con sus propias fuerzas. <\/strong><\/p>\n<p>(3. Aprender a volar: el prop\u00f3sito del pich\u00f3n de \u00e1guila \u00f3: una lecci\u00f3n de zoolog\u00eda)<\/p>\n<p>Como sabemos, las \u00e1guilas hacen sus nidos en lo alto de las monta\u00f1as o en la copa de los grandes \u00e1rboles. El tama\u00f1o del nido es enorme: un metro de alto, tres de largo y dos de ancho. Cuando el \u00e1guila tiene huevos o pollitos en el nido y el sol se pone fuerte, el \u00e1guila se para sobre el nido para dar sombra y mueve sus alas (una especie de ventilador) para que haya aire refrescante en el nido, porque si no los pollitos adentro morir\u00edan de calor.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de nacidos, los aguiluchos permanecen en \u00e9l dos meses, alimentados por sus padres, hasta que est\u00e1n listos para volar. Cuando llega ese momento, lo primero que hace la madre es <strong>recortarles los v\u00edveres<\/strong>, les trae menos comida. A cambio, <strong>comienza a volar largo rato sobre el nido<\/strong> a fin de mostrar a su cr\u00eda el vigor de sus alas y su capacidad de volar.<\/p>\n<p>Luego baja hasta el nido y <strong>hace algo que nos puede parecer muy cruel: va empujando al aguilucho contra el borde hasta hacerlo caer<\/strong>. Cuando cae, se <strong>apresura a ampararlo sobre sus alas extendidas<\/strong>. Y despu\u00e9s lo devuelve al nido. Repite varias veces la escena, volando sobre el nido, haciendo c\u00edrculos para desafiar a los aguiluchos a superar el miedo, a confiar en sus j\u00f3venes alas y tratar de volar.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay otra t\u00e9cnica: la madre \u00e1guila sube a sus beb\u00e9s sobre su propia espalda, salta del nido y vuela en aire libre. De repente, <strong>ella se cae en picada, dejando los j\u00f3venes batiendo sus alas en el aire<\/strong>. Ellos tienen que intentar volar. Cuando ella vea que est\u00e1n por caerse, vuela por debajo de ellos y los recoge en su espalda de nuevo, para que se tranquilicen y descansen. Y de repente, otra vez los suelta al aire libre. Ella sigue haciendo esto hasta que ellos aprendan a volar y a cuidarse. Entonces, los suelta al mundo. La madre-\u00e1guila somete a su aguilucho a esta prueba de riesgo y coraje para que adquiera confianza en sus propias fuerzas y comience a volar aut\u00f3nomamente.<\/p>\n<p>Finalmente: hay que impedir que vuelva al nido, entonces la madre remueve las hojas y las ramas para hacerlo no habitable ya. As\u00ed el aguilucho empieza a volar y busca por s\u00ed mismo su alimento. Ahora es ya \u00e1guila adulta.<\/p>\n<p><strong> La imagen del \u00e1guila que lleva sobre sus alas al polluelo no es una imagen de \u201cdolce far niente\u201d, comodidad, evasi\u00f3n de la realidad, vivir a upa. Es la imagen de la madre preocupada porque sus polluelos afronten el mayor desaf\u00edo que es aprender a volar<\/strong> . Y cuando hiciera falta y por un tiempito, <strong>hay descanso, pero para intentarlo de nuevo<\/strong>. Existe el peligro y la posibilidad de fracasar. Pero aunque fracasen, siempre aprenden. Si no fuese as\u00ed, no descubrir\u00edan sus posibilidades, ni sus energ\u00edas escondidas y definitivamente: \u00a1no crecer\u00edan! <strong>Nuestro elemento natural como cristianos no es el NIDO, \u00a1es el AIRE! No estamos hechos para vivir a upa, estamos hechos para VOLAR.<\/strong><\/p>\n<p>( 4. La diferencia entre la zoolog\u00eda y la teolog\u00eda\u2026)<\/p>\n<p>Es interesante c\u00f3mo los autores de la Biblia comparan a Dios con la madre \u00e1guila, cuidando los huevos, revoloteando sobre los polluelos, cuid\u00e1ndolos y ense\u00f1\u00e1ndoles a vivir en el mundo.<\/p>\n<p>PERO hay una diferencia entre la madre \u00e1guila y Dios, como madre y padre: las \u00e1guilas llegan a un punto cuando ya no permiten que los hijos regresen al nido. Para que los padres y los hijos puedan sobrevivir, tienen que separarse. Llega un punto en que los j\u00f3venes no pueden contar m\u00e1s con la protecci\u00f3n de sus progenitores.<\/p>\n<p>En contraste, la Biblia nos ense\u00f1a que Dios siempre est\u00e1 presente, siempre est\u00e1 vigilante. Cuando nosotros tambaleamos, o cuando parece que el mundo tambalea alrededor de nosotros, \u00c9l nos consuela con palabras del profeta Isa\u00edas: \u201c<em>Esc\u00fachenme, gente de Jacob, todos los que sobreviven de la familia de Israel, ustedes a quienes he llevado en mis brazos desde su nacimiento y de quienes me he preocupado desde el seno materno. Hasta su vejez, yo ser\u00e9 el mismo, y los apoyar\u00e9 hasta que sus cabellos se pongan blancos. As\u00ed como lo he hecho y como me he portado con ustedes, as\u00ed los apoyar\u00e9 y los libertar\u00e9\u201d.<\/em> (Isa\u00edas 46.4)<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que nada mal nos pasar\u00e1, pero s\u00ed, que a\u00fan en los momentos peores, Dios est\u00e1 presente, en Dios podemos encontrar socorro, podemos encontrar renovaci\u00f3n, porque Dios nunca nos abandona. Permanece siempre vigilante sobre todos sus hijos y todas sus hijas, para sostenernos en tiempos en de necesidad. Dios nunca nos deja caer ni permitir\u00e1 que nos perdamos. Como la madre \u00e1guila, cuando ense\u00f1a a sus hijos a volar, Dios siempre est\u00e1 atento. <strong>Una y otra vez recoge sus hijos y sus hijas en su espalda, d\u00e1ndoles descanso. Y otra vez, nos da un empuj\u00f3n y nos env\u00eda de nuevo al mundo, pero nunca, nunca nos abandona.<\/strong> Est\u00e1 presente con nosotros todos los d\u00edas de la vida. Y cuando nos llegue el d\u00eda de la mayor desvalidez, el momento de tener que partir de esta vida, sobre alas de \u00e1guila nos llevar\u00e1 a su Reino.<\/p>\n<p>Hasta que este momento llegue, quiera el Se\u00f1or darnos las dos experiencias: la de empujarnos hacia afuera del nido para aprender a volar, (y eso se aprende cada vez de nuevo, a diferencia de las aves) y tambi\u00e9n la otra: la del amparo y descanso sobre sus poderosas alas. Caer constantemente del nido o vivir siempre a upa: las dos cosas no aportan a nuestro crecimiento. Pero el Se\u00f1or es buen administrador de los tiempos de sus hijos e hijas.<\/p>\n<p>As\u00ed va a ser este a\u00f1o 2006. Am\u00e9n.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Pastora Karin Krug, Buenos Aires<br \/>\n<a href=\"mailto:karinkrug@arnet.com.ar\">karinkrug@arnet.com.ar<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Predicaci\u00f3n para el 1\u00b0 domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda, 8 de enero de 2006 Texto: Deuteronomio 32: 10-11 por Karin Krug \u201cLos encontr\u00f3 por el desierto, por tierras secas y azotadas por el viento, los envolvi\u00f3 en sus brazos, los instruy\u00f3 y los cuid\u00f3 como a la ni\u00f1a de sus ojos. 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