{"id":11005,"date":"2021-02-07T19:49:02","date_gmt":"2021-02-07T19:49:02","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=11005"},"modified":"2023-02-06T09:59:51","modified_gmt":"2023-02-06T08:59:51","slug":"060226-6-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/060226-6-es\/","title":{"rendered":"060226 6 Es"},"content":{"rendered":"<h3 align=\"left\"><strong>Estomihi, 26-02 2006<\/strong><br \/>\n<strong>Texto: Mc 9, 2-9, Cristina Inog\u00e9s<\/strong><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-16554\" src=\"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/image002-1-300x213.jpg\" alt=\"\" width=\"554\" height=\"393\" srcset=\"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/image002-1-300x213.jpg 300w, https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/image002-1-18x12.jpg 18w, https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/image002-1.jpg 566w\" sizes=\"auto, (max-width: 554px) 100vw, 554px\" \/><\/p>\n<p align=\"left\">Anda el mundo un tanto revuelto. No hace falta asomarse a la televisi\u00f3n o a las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos; es suficiente con asomarse a la comunidad de vecinos, o al lugar de trabajo. El stress, la angustia, la pre-depresi\u00f3n, depresi\u00f3n y post-depresi\u00f3n est\u00e1n a la orden del d\u00eda.<\/p>\n<p>Ansiamos que llegue un puente para descansar y nos agotamos en su preparaci\u00f3n; mientras podr\u00edamos disfrutarlo, pensamos en el regreso, y una vez de vuelta nos deprimimos por tener que volver a la rutina. \u00a1Pero que complicadamente tontos somos!<\/p>\n<p>Nada nuevo por otra parte. En tiempos de Jes\u00fas no exist\u00eda el stress como tal palabra, exist\u00eda la angustia, el miedo, el cansancio extremo. Los ap\u00f3stoles siempre andaban con algo de miedo y angustia, y como tampoco exist\u00edan los puentes para descansar, aquella peque\u00f1a excursi\u00f3n propuesta y organizada por Jes\u00fas para sus amigos m\u00e1s \u00edntimos (que los ten\u00eda entre los doce y no pasa nada), les tuvo que parecer una escapada al para\u00edso. Y la verdad es que se aproximaron a \u00e9l.<\/p>\n<p>Cuatro amigos juntos, \u00bfqui\u00e9n no recuerda de haber disfrutado de un momento as\u00ed? No cuesta mucho imaginar lo bien que estar\u00edan y adem\u00e1s Jes\u00fas les preparaba un gran regalo: la transfiguraci\u00f3n, el gran destino final de Jes\u00fas tras la cruz: la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se acab\u00f3 la angustia, el miedo. Llega la reacci\u00f3n humana: para qu\u00e9 volver, \u00a1se est\u00e1 tan bien de \u201cexcursi\u00f3n\u201d! De pronto la apat\u00eda y el cansancio se transforman en creatividad: <em>Hagamos tres tiendas <\/em>(v.5). Cuando la ilusi\u00f3n hace acto de presencia se encuentran soluciones para todo. Con la ilusi\u00f3n pasa como con el amor: un instante es una eternidad y la eternidad puede ser un instante. Les pareci\u00f3 poco a Pedro, Santiago y Juan y, como sol\u00eda ser habitual, no comprendieron mucho.<\/p>\n<p><strong>Transfigurarnos, \u00bfpara qu\u00e9? <\/strong><\/p>\n<p>Siempre escuchamos hablar de la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas, donde el Padre declara a Jes\u00fas \u2013Hijo de Dios- y descubre el secreto en el momento en el que la cruz est\u00e1 a punto de ocultar la gloria del Hijo. El profeta-siervo es tambi\u00e9n el Hijo de Dios. La revelaci\u00f3n del -Hijo amado de Dios- s\u00f3lo es posible para quienes escuchan a Jes\u00fas y aceptan la escandalosa profec\u00eda del siervo doliente. Hay que reconocer que si a nosotros nos cuesta aceptar esto, conociendo lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s, a los ap\u00f3stoles les ten\u00eda que resultar pr\u00e1cticamente imposible.<\/p>\n<p>\u00bfPodemos hablar de nuestra transfiguraci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo entenderla? \u00bfC\u00f3mo vivirla? Situemos el texto que nos ocupa hoy, en su contexto. Lo encontramos entre la segunda multiplicaci\u00f3n de los panes, las advertencias a los disc\u00edpulos, la curaci\u00f3n de un ciego, la confesi\u00f3n de Pedro, el primer anuncio de la pasi\u00f3n y la instrucci\u00f3n sobre el seguimiento. Seguido de la transfiguraci\u00f3n vemos la curaci\u00f3n de un epil\u00e9ptico, el segundo anuncio de la pasi\u00f3n, la instrucci\u00f3n sobre el servicio y la aceptaci\u00f3n de los que obran el bien.<\/p>\n<p>La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas no fue una \u201cexcursi\u00f3n\u201d aislada, algo que sucede sin m\u00e1s. Es el cl\u00edmax del evangelio de Marcos. Nuestra transfiguraci\u00f3n debe seguir el camino que \u00c9l se\u00f1ala.<\/p>\n<ul>\n<li>Si somos capaces de compartir lo que tenemos, habr\u00e1 suficiente para todos y a\u00fan sobrar\u00e1.<\/li>\n<li>Si seguimos sus advertencias, seremos buenas personas, pero no ingenuos. Jes\u00fas quer\u00eda y quiere personas coherentes, buenas y valientes pero no excesivamente fiadas de aquello que se nos presenta como bueno.<\/li>\n<li>Si ayudamos a Jes\u00fas a seguir abriendo los ojos de los ciegos de hoy (personas que no conocen el sabor de la esperanza, angustiadas, encerradas en s\u00ed mismas), contribuiremos a crear espacios m\u00e1s humanos y sobre todo haremos que la gente vea, y nunca mejor dicho, que el proceso de la fe es gradual y pausado y que las vacilaciones van a estar ah\u00ed porque todos, alguna vez, vamos a ser ciegos necesitados de ayuda, y que por mandato y obligaci\u00f3n nadie puede creer.<\/li>\n<li>Si descubrimos que Jes\u00fas es el Mes\u00edas y lo confesamos como Pedro (Mc 8, 29) y Marta (Jn 11, 27), tendremos que aceptar que Dios no es un Dios a nuestra conveniencia, sino el Dios que ama y sufre, el Dios de la gloria y el de la pasi\u00f3n.<\/li>\n<li>Seguirlo no ser\u00e1 ir de excursi\u00f3n, precisamente. Ser\u00e1 asumir nuestra subida a Jerusal\u00e9n con nuestra propia cruz.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Una vez terminada la experiencia de la transfiguraci\u00f3n, todos descienden del monte, m\u00e1s teol\u00f3gico que geogr\u00e1fico, y se encuentran con un joven pose\u00eddo por un esp\u00edritu. Los disc\u00edpulos no pueden hacer nada, su problema es la falta de fe y de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuestra transfiguraci\u00f3n debe consistir en hacer presentes las actitudes de Jes\u00fas, en hacer visibles hoy sus gestos y audibles sus palabras; que cuando nos vean, lo vean. Es muy curioso como lo que en nuestras traducciones figura como \u201ctransfiguraci\u00f3n\u201d en el texto griego aparece con la palabra de la que deriva nuestra \u201cmetamorfosis\u201d, con la que explicamos la transformaci\u00f3n de una oruga en mariposa, de algo poco atractivo en algo fabulosamente fr\u00e1gil y bello.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s parecidos a Jes\u00fas nos haga la metamorfosis, m\u00e1s fr\u00e1giles y bellos seremos; fr\u00e1giles porque, como \u00c9l, estamos llamados a subir a Jerusal\u00e9n y a vivir nuestra pasi\u00f3n; bellos porque, como \u00c9l, estamos llamados a transformarnos en la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Este es mi Hijo amado: escuchadlo <\/strong><\/p>\n<p>Hemos escuchado estas palabras en el bautismo de Jes\u00fas. En aquel momento Dios las dec\u00eda a su Hijo, ahora las dirige a los disc\u00edpulos, a todos nosotros.<\/p>\n<p>Puede no ser f\u00e1cil prestar atenci\u00f3n a las palabras de Jes\u00fas, hay mucho ruido, muchas interferencias, pero nada es excusa suficiente. <em>Este es mi Hijo amado: escuchadlo.<\/em><\/p>\n<p>Si queremos vivir nuestra transfiguraci\u00f3n, debemos empezar por escuchar a Dios y a su Palabra. Si los disc\u00edpulos hubiesen escuchado a Jes\u00fas, podr\u00edan haber curado al joven pose\u00eddo al bajar del monte. Si nosotros escuchamos a Jes\u00fas, no necesitaremos mucho m\u00e1s porque \u00c9l s\u00f3lo es suficiente, s\u00f3lo lo necesitamos a \u00c9l. Nos encontraremos a nosotros mismos y nunca solos, porque escuchando a Jes\u00fas, \u00c9l est\u00e1 con nosotros.<\/p>\n<p><em> Este es mi Hijo amado: escuchadlo<\/em> y viviremos la maravillosa aventura de nuestra metamorfosis para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"Stil7\"><strong>Cristina Inog\u00e9s. Zaragoza. Espa\u00f1a<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"mailto:crisinog@telefonica.net\">crisinog@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estomihi, 26-02 2006 Texto: Mc 9, 2-9, Cristina Inog\u00e9s Anda el mundo un tanto revuelto. No hace falta asomarse a la televisi\u00f3n o a las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos; es suficiente con asomarse a la comunidad de vecinos, o al lugar de trabajo. 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