{"id":11445,"date":"2021-02-07T19:48:56","date_gmt":"2021-02-07T19:48:56","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=11445"},"modified":"2023-02-09T12:06:31","modified_gmt":"2023-02-09T11:06:31","slug":"marcos-12-28-34-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/marcos-12-28-34-2\/","title":{"rendered":"Marcos 12, 28 &#8211; 34"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3 style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><strong>24\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, 19\u201311\u20132006<\/strong><br \/>\n<strong>Mc 12, 28 &#8211; 34, Felipe Lobo Arranz<\/strong><\/h3>\n<hr \/>\n<p align=\"center\"><strong>\u00bfQUE HACEMOS CON EL SEGUNDO? <\/strong><\/p>\n<p><strong><em> \u201c<\/em><\/strong><em> Acerc\u00e1ndose uno de los escribas, que los hab\u00eda o\u00eddo disputar, y sab\u00eda que les hab\u00eda respondido bien, le pregunt\u00f3: \u00bfCu\u00e1l es el primer mandamiento de todos? <strong>29<\/strong>Jes\u00fas le respondi\u00f3: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Se\u00f1or nuestro Dios, el Se\u00f1or uno es. <strong>30<\/strong>Y amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. <strong>31<\/strong>Y el segundo es semejante: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que \u00e9stos. <strong>32<\/strong>Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de \u00e9l; <strong>33<\/strong>y el amarle con todo el coraz\u00f3n, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al pr\u00f3jimo como a uno mismo, es m\u00e1s que todos los holocaustos y sacrificios. <strong>34<\/strong>Jes\u00fas entonces, viendo que hab\u00eda respondido sabiamente, le dijo: No est\u00e1s lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.\u201d <\/em> MARCOS 12. 28- 34<\/p>\n<p>La gracia y la paz de Dios nos visiten a todos nosotros en este d\u00eda.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, como todos nosotros, ten\u00eda sus problemas cotidianos, era un hombre en conflicto. El d\u00eda que se levant\u00f3 de la cama para enfrentarse a este examen de los escribas y fariseos tuvo que v\u00e9rselas directamente con la tarea de explicar el valor que ten\u00eda para \u00e9l la Ley de la Alianza,fundamento de la fe israelita,y aqu\u00ed se pon\u00eda en juego la ortodoxia que parec\u00eda demostrar ante sus interrogadores. La pregunta que el escriba le hace a Jes\u00fas no es espetada como un desaf\u00edo, sino m\u00e1s bien como una consulta entre iguales que trataba de intentar contestar a la duda que los estudiosos y eruditos jud\u00edos ten\u00edan sobre cu\u00e1l era el aut\u00e9ntico orden jer\u00e1rquico de las distintas leyes que compon\u00edan la Torah, de la ley de Dios. Si tenemos como punto de referencia que Israel ten\u00eda un compendio de no menos de 613 mandamientos, todos importantes para ellos al parecer. La cuesti\u00f3n no era peque\u00f1a. Jes\u00fas conoc\u00eda estas disquisiciones y adem\u00e1s quer\u00eda ayudar, como buen maestro. Recuerda los textos de los Dec\u00e1logos de \u00c9xodo 20 y de Deuteronomio 5, especialmente este \u00faltimo m\u00e1s cercano a los posicionamientos de su tiempo, por ser la segunda ley reexaminada por los editores deuteronomistas y adaptadas a la nueva Israel, y que, a su vez, hizo de la Ley un sistema jur\u00eddico, si cabe, m\u00e1s complejo y desarrollado, a lo que hab\u00eda de sumarse las posiciones y doctrina de las diferentes escuelas de interpretaci\u00f3n. Ante Jes\u00fas aparecen todas esas leyes, para \u00e9l, que no se las sab\u00eda de memoria, se le pon\u00eda en un aprieto, hasta que examinando la postura de Deuteronomio 5, le da tiempo a arg\u00fcir que todas se resumen perfectamente en dos.<\/p>\n<p>Nos podemos imaginar por momentos, los ojos del escriba mir\u00e1ndole, con la esperanza de encontrar un poco de luz en la b\u00fasqueda de la soluci\u00f3n del problema.<\/p>\n<p>Jes\u00fas enlaz\u00f3 mentalmente las leyes que se refer\u00edan a Dios y a nuestra devoci\u00f3n y amor hacia \u00c9l, por un lado, y por el otro sintetiz\u00f3 las que ten\u00edan que ver con el respeto, el amor y la protecci\u00f3n del pr\u00f3jimo, del vecino, en definitiva. Esta s\u00edntesis mental dio lugar a esta dicho que encontramos en nuestra per\u00edcopa de hoy: \u201c<em>El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Se\u00f1or nuestro Dios, el Se\u00f1or uno es. <strong>30<\/strong>Y amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. <strong>31<\/strong>Y el segundo es semejante: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo<\/em>\u201d. El resultado final es tan genial hoy, como lo fue para aquel pobre escriba, que de seguro se iba m\u00e1s contento que un ni\u00f1o tocando la bater\u00eda. No tuvo por menos que reconocer que realmente ten\u00eda una autoridad especial en sus ense\u00f1anzas, no por que brotara un halo de sus cabeza, sino porque moral y sabiamente le hab\u00eda resuelto uno de los irresolubles problemas sobre esta jerarquizaci\u00f3n de la Ley, desde una contundencia tan l\u00f3gica sobre la justicia, que le hac\u00eda a la columna vertebral de la fe, que le pareci\u00f3 irrefutable.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no pretende minimizar la Ley, ni siquiera su importancia. Sino todo lo contrario. \u00c9l cumpl\u00eda la Ley y aunque \u00e9sta, en Cristo, no nos condene a los que confiamos en \u00c9l, tampoco nos exime de vivirla y observarla como cristianos, como cosa buena. Cristo no ataca la Ley, no la torpedea, si quisiera haberlo hecho, aqu\u00ed, habr\u00eda tenido su oportunidad, pero no lo hizo, porque no era su inter\u00e9s. La cuesti\u00f3n es \u00bfde qu\u00e9 manera lo hace y qu\u00e9 es lo que enfatiza del aspecto de la Ley de la Alianza?<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n esta clara para Jes\u00fas. El amor. El amor a Dios y el amor a nuestros semejantes. D\u00edganme si no, que si cumplimos u observamos estas dos premisas \u00e9ticas, no podr\u00edamos vivir en un mundo perfecto, en una sociedad justa y con paz, en un entorno pr\u00f3spero y arm\u00f3nico con la vida.<\/p>\n<p>Por esta misma raz\u00f3n, Jes\u00fas defiende el valor de la Ley para el jud\u00edo y tambi\u00e9n para toda la humanidad, como algo vigente por los siglos.<\/p>\n<p>Sin embargo no podemos ser demasiado confiados de las intenciones de los escribas y fariseos, pues iban buscando con la respuesta de Jes\u00fas, resquicios para desacreditarle p\u00fablicamente y a su vez, de acusarle ante las autoridades religiosas. Esa negatividad qued\u00f3 neutralizada por el silencio y la meditada respuesta de Jes\u00fas. Nosotros somos puestos en esa misma disquisici\u00f3n en nuestra vida diaria, por lo que tenemos que: primero conocer la Biblia y nuestra fe bien para contestar con rigor, segundo, pensando, meditando en lo que hemos recibido para dar una respuesta contempor\u00e1nea a nuestros pr\u00f3jimos de hoy.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del escriba, era tan s\u00f3lo una: \u00bfCu\u00e1l era el primer y principal mandamiento? Jes\u00fas responde: <em>\u201cAmar\u00e1s a Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu mente y con todas tus fuerzas\u201d <\/em>Y hasta aqu\u00ed bien. Bien por Jes\u00fas y su respuesta y bien por su coherencia interpretativa y su conocimiento de la Ley. Lo cual les daba a entender que no era un profeta del tres al cuatro o un desequilibrado que no sabe lo que se trae entre manos, un charlat\u00e1n con carisma, de los muchos que hab\u00eda en Israel.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s sorprendente en este pasaje es \u00bfpor qu\u00e9 si s\u00f3lo le pide que le diga cual era, a su parecer, el primer mandamiento y tras responder \u00e9l a\u00f1ada un segundo? \u00bfQu\u00e9 quer\u00eda demostrar a los escribas?<\/p>\n<p>\u201c<em>Y el segundo es semejante: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo<\/em>\u201d. Esta perfectamente claro.<\/p>\n<p>Jes\u00fas conoc\u00eda parte de las intenciones de estos sabios. Sab\u00eda, y por eso les criticaba, que ellos, ante el <em>maremagnum<\/em> tan complejo de la interpretaci\u00f3n de la Ley y su interesada jerarquizaci\u00f3n contra el pueblo y a favor de ellos, se aprovechaban injustamente de las pobres ovejas de Israel, a las que impon\u00edan cargas y ritos que ni ellos mismos viv\u00edan realmente. La gente tampoco cumpl\u00eda con ellas con toda seguridad y esta mala conciencia que se generaba, junto con el abuso de poder, estaba desencantando al pueblo. Ellos eran una \u00e9lite, que dec\u00edan lo que todos deb\u00edan de hacer y pensar y con ello, <em>de facto<\/em>, no cumpl\u00edan ya mismo con la Ley que ellos mismos quer\u00edan imponer a los dem\u00e1s. Jes\u00fas rompe con esto, con un golpe seco a sus conciencias. Ellos amaban a Dios y luego se amaban a s\u00ed mismos, Cristo les recuerda que si amar a Dios es una parte importante, vital, de la ense\u00f1anza de la Torah, todav\u00eda hab\u00eda mayores referencias al amor al pr\u00f3jimo, y ellos no estaban cumpliendo con esas premisas. Parece ser que <em>\u201c\u2026ya ninguno os\u00f3 en preguntarle nada\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Finalmente:<em> \u201cNo est\u00e1s lejos del reino de Dios\u201d<\/em> \u00bfEstamos cerca del Reino de Dios?<\/p>\n<p>El escriba ha sido descubierto en su d\u00e9ficit y los que leemos el texto hoy tambi\u00e9n somos descubiertos, con la misma misericordia y tacto, con la que Jes\u00fas trat\u00f3 a estos hombres, somos tratados y desafiados hoy a considerar el amor a Dios y a nuestros pr\u00f3jimos. Sean humanos, animales, vegetales, vivos o inertes. Mira a t\u00fa alrededor: \u00bfqu\u00e9 tienes al lado? Eso o ese es tu pr\u00f3ximo, ese es el objeto de tu cuidado, de tu respeto, de tu consideraci\u00f3n, de tu solidaridad, de tu amor en el plano horizontal y cuando miras arriba o hacia adentro del coraz\u00f3n, encontrar\u00e1s a Dios, otro pr\u00f3ximo a ti, al que has de respetar, cuidar, considerar y amar de la misma manera. Cuando estamos haciendo as\u00ed, Jes\u00fas tiene algo que decirnos: \u201cno estas lejos del Reino de Dios\u201d, pero si eres de los que aman al pr\u00f3jimo y no consideras a Dios, o amas a Dios y no amas a tu pr\u00f3jimo o no amas a ninguno, tienes que plantearte qu\u00e9 significa la vida para ti, pues la Ley no es una acusaci\u00f3n constante, como s\u00ed la vida, las instrucciones para la vida. Si conoces la Ley, no eres invitado a pegarle a tu cercano con ella en la cabeza, sino a usarla con amor. En el amor encontramos cercano el Reino de Dios y su justicia, en el amor encontramos la m\u00e1xima, el mandamiento m\u00e1s grande, no hay otro mayor.<\/p>\n<p>Beda, el Venerable, dec\u00eda en sus \u2018Homil\u00edas sobre los Evangelios 2, 22.\u2019:<\/p>\n<p><em> \u201cNinguno de estos amores puede ser perfecto si le falta el otro, porque no se puede amar de verdad a Dios, sin amar al pr\u00f3jimo; ni se puede amar al pr\u00f3jimo sin amar a Dios. Por eso le dijo a Pedro: -\u2018Pedro, me amas\u2019 y respondi\u00f3:- \u2018tu sabes que te amo\u2019 y se lo hizo decir una y otra vez, y con ello recib\u00eda del Se\u00f1or: -\u2018apacienta mis ovejas\u2019, como si dijera con claridad que s\u00f3lo \u00e9sta es la verdadera y \u00fanica prueba del amor de Dios, si procuramos estar sol\u00edcitos del cuidado de nuestros hermanos y les ayudamos\u201d <\/em><\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<hr \/>\n<p class=\"Stil5\"><strong>Felipe Lobo Arranz- IEE Granada.<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"mailto:loboarranz@gmail.com\">loboarranz@gmail.com<\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>24\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, 19\u201311\u20132006 Mc 12, 28 &#8211; 34, Felipe Lobo Arranz \u00bfQUE HACEMOS CON EL SEGUNDO? \u201c Acerc\u00e1ndose uno de los escribas, que los hab\u00eda o\u00eddo disputar, y sab\u00eda que les hab\u00eda respondido bien, le pregunt\u00f3: \u00bfCu\u00e1l es el primer mandamiento de todos? 29Jes\u00fas le respondi\u00f3: El primer mandamiento de todos es: [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7924,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37,727,157,853,108,113,553,592,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-11445","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-markus","category-archiv","category-beitragende","category-bibel","category-current","category-espa","category-felipe-lobo-arranz","category-kapitel-12-chapter-12-markus","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11445","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11445"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11445\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16882,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11445\/revisions\/16882"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7924"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11445"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11445"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11445"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=11445"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=11445"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=11445"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=11445"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}