{"id":11586,"date":"2006-11-07T19:48:48","date_gmt":"2006-11-07T18:48:48","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=11586"},"modified":"2025-04-23T17:00:35","modified_gmt":"2025-04-23T15:00:35","slug":"matteo-1916","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/matteo-1916\/","title":{"rendered":"Matteo 19,16"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3><strong>Matteo 19,16 | David Manzanas |<br \/>\n<\/strong><\/h3>\n<p>\u00bfQu\u00e9 debemos hacer?<\/p>\n<p>Me imagino la cara de asombro de aquellos buenos jud\u00edos que acudieron a aquel lugar des\u00e9rtico llevados por la fama de Juan. Ellos fueron de buena fe, deseosos de reafirmar, mediante el rito del bautismo que Juan administraba, su derecho al favor de Dios. Porque eran hijos de Abraham, miembros de un pueblo seleccionado, un pueblo elegido. Y como tales ten\u00edan sus privilegios: ellos, al final de los tiempos, gobernar\u00edan sobre las dem\u00e1s naciones de la tierra, y Dios sancionar\u00eda sus juicios sobre el resto de la humanidad. Mientras tanto, aqu\u00ed en la tierra, el que viv\u00eda en paz con Dios gozaba de buenaventura y prosperidad, de salud y de una buena vida. Y si algo de ello se truncaba, se realizaban los rituales de expiaci\u00f3n y penitencia (ayunos, sacrificios, ofrendas), que la misma ley ordenaba, y la normalidad volv\u00eda a ser restablecida. Lo \u00e1spero se tornaba suave, lo torcido se volv\u00eda recto. Eso era lo bueno de la Ley, que bastaba su cumplimiento, sin la exigencia de la comprensi\u00f3n ni de ninguna otra condici\u00f3n, para que los privilegios empa\u00f1ados por los errores volvieran a brillar ante el mundo. De todas maneras, siempre hab\u00eda quien ten\u00eda la impresi\u00f3n de que a\u00fan se pod\u00eda hacer m\u00e1s, de que a los rituales de expiaci\u00f3n y purificaci\u00f3n no le estorbaban lo que hac\u00edan esos predicadores ambulantes, como Juan en el desierto, a orillas de los peque\u00f1os arroyos, o aquellos que a lo estipulado por la Ley a\u00f1ad\u00edan un esfuerzo m\u00e1s, como los estrictos fariseos que diezmaban hasta \u201cla menta, el an\u00eds y el comino\u201d cuando la Ley no lo exig\u00eda, dado su escaso valor. Por eso, me imagino la cara de sorpresa, de asombro, de las personas que as\u00ed pensaban cuando oyeron las palabras de Juan: <em> \u201c\u00a1Raza de v\u00edboras!, \u00bfqui\u00e9n os ha dicho que vais a libraros del terrible castigo que se acerca?\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer?, \u00bfc\u00f3mo poderse librar de ese \u201cterrible castigo\u201d que se anuncia? \u00bfQui\u00e9n puede orientar, guiar al camino de la salvaci\u00f3n? Sin duda alguna ese santo hombre, cuya manera de vestir y de hablar manifiesta que se encuentra libre de todo tipo de ataduras de este mundo. Y a \u00e9l preguntaron: <strong><em> \u00bfQu\u00e9 debemos hacer?<\/em><\/strong> Se acercaron los ricos, los funcionarios, los militares, los que ejerc\u00edan alg\u00fan tipo de poder o de dominio; y todos preguntaban qu\u00e9 deb\u00edan hacer.<\/p>\n<p>Alg\u00fan tiempo m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n a Jes\u00fas le plantear\u00edan la misma pregunta: <em> \u201cMaestro, \u00bfqu\u00e9 debo hacer para alcanzar la vida eterna?\u201d<\/em> Y la respuesta de Jes\u00fas fue tan inesperada y sorprendente como lo fue la de Juan con anterioridad. Frente al legalismo de los \u201ccumplidores\u201d de la Ley, la honestidad de los obedientes a Dios; frente a la b\u00fasqueda de rituales de los religiosos, el compromiso activo con el pr\u00f3jimo de los hijos de Dios. <strong><em> \u201cEl que tiene lo necesario, debe compartir con los que no tienen; aquellos que ejercen cargos y ostentan autoridad que no lo hagan en su beneficio propio, sino en el servicio a los dem\u00e1s; los que tienen en su mano poder y fuerza que no la utilicen para imponerse sobre los d\u00e9biles, sino en su defensa y protecci\u00f3n. Y, sobre todo, contentarse con lo que se tiene sin ambicionar nada m\u00e1s\u201d<\/em><\/strong> Que sencillo es todo, la honestidad y el amor al pr\u00f3jimo como alternativa de vida, una alternativa que manifiesta de manera clara e inconfundible la conversi\u00f3n a Dios, mejor que los rituales, las palabras y la invocaci\u00f3n de los \u201cderechos adquiridos\u201d.<\/p>\n<p>Recuerdo que en un establecimiento p\u00fablico hab\u00eda un cartel que, en tono de broma ir\u00f3nica, hac\u00eda gala de un \u201cpesimismo consciente\u201d. Dec\u00eda: <em> \u201cHoy hace un buen d\u00eda: el sol brilla, el aire es fresco, no me duele nada, he desayunado bien\u2026 Hoy es un buen d\u00eda. <strong>Pues ver\u00e1s como viene alguien y lo estropea<\/strong>\u201d<\/em> Siempre me han maravillado los esfuerzos que hacemos los seres humanos para complicar lo que es sencillo, y para esperar lo peor cuando todo va bien. Dios coloc\u00f3 al ser humano en un lugar de privilegio, nos hizo colaboradores suyos en el mismo acto de la creaci\u00f3n, nos permiti\u00f3 gozar de la paz del Reino en aquel lugar del Para\u00edso. El disfrutar de todo aquello era sencillo, s\u00f3lo hab\u00eda que ser aquello para lo que se nos hab\u00eda creado: una criatura de Dios con el regalo de poder comunicarse con el propio Creador. Pero algo faltaba, el ser humano sent\u00eda que hab\u00eda un hueco que rellenar, una fruta que comer. \u201c\u2026<strong><em> Pues ver\u00e1s como viene alguien y lo estropea\u201d<\/em><\/strong> Y apareci\u00f3 el deseo de rellenar ese \u201chueco\u201d, el deseo de comer la fruta prohibida despreciando el resto de frutas, el deseo de ser dios en lugar de Dios. Y lo sencillo se complic\u00f3, y la vida se retorci\u00f3. Lo que fue concebido como un regalo hab\u00eda que gan\u00e1rselo, lo que fue una bendici\u00f3n se trastoc\u00f3 en maldici\u00f3n (como fue el caso del trabajo). Dios no desesper\u00f3, y de nuevo quiso hacer las cosas sencillas (\u201cYo ser\u00e9 tu Dios, y t\u00fa ser\u00e1s mi pueblo\u201d. \u201cLo que yo te dijere, t\u00fa dir\u00e1s; y d\u00f3nde yo te enviare, tu ir\u00e1s\u201d), pero nosotros, los seres humanos, nos seguimos empe\u00f1ando en complicarlo y enredarlo todo. Y a los ofrecimientos de Dios, el ser humano responde como el joven rico, <strong> \u201c<em>\u00bfqu\u00e9 m\u00e1s me falta?\u201d <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Han pasado los a\u00f1os, los siglos, y la pregunta sigue siendo la misma: <em> \u00bfqu\u00e9 debemos hacer?<\/em> , quiz\u00e1s porque las personas, el ser humano, han cambiado poco en ese tiempo. Cambios solo de apariencia, de imagen, pero siguen siendo los mismos que preguntaron a Juan y a Jes\u00fas. Podemos reconocer, en nuestras propias iglesias, a los que hacen gala de ser \u201cla tercera o cuarta generaci\u00f3n en la Iglesia\u201d. Muchos de los hombres y mujeres que rigen nuestras ciudades han hecho de su cargo una fuente de riqueza personal, aunque para ello haya que prevaricar y especular il\u00edcitamente. El abuso de los m\u00e1s d\u00e9biles, mediante la fuerza y la extorsi\u00f3n, sigue siendo cosa cotidiana, en las empresas, en los centros educativos, en los barrios. Y siguen siendo los mismos los que, al sentir cerca el juicio de Dios, preguntan <em>\u00bfqu\u00e9 debo hacer?<\/em> Y la respuesta, tambi\u00e9n, sigue siendo la misma: la honestidad y el amor al pr\u00f3jimo como alternativa de vida, y aprender que ser hijo de Dios es una responsabilidad ante los dem\u00e1s y no un privilegio \u201csobre los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Y cuando compartas tu pan con el hambriento y tu vestido con el desnudo; cuando hayas ayudado a quienes est\u00e1n cerca de ti y necesitan una mano amiga, o un hombro en el que reclinarse; cuando te hayas privado de algo para que otro tenga lo que necesita; cuando todo eso sea una realidad de vida en cada uno de nosotros, la pregunta seguir\u00e1 resonando: <em> \u00bfqu\u00e9 debemos hacer? <\/em> Y la respuesta ser\u00e1: S\u00e9 t\u00fa la voz grita en el desierto, s\u00e9 t\u00fa quien llame a los dem\u00e1s a una vida en honestidad y con amor al pr\u00f3jimo. S\u00e9 t\u00fa quien, como Juan anta\u00f1o, anunciaba la buena noticia a la gente: que todo es mucho m\u00e1s sencillo, solo hay que recibir la vida que se nos da y vivirla como el creador quiere.<\/p>\n<p>Que Dios nos d\u00e9 la claridad para recibir la respuesta y la humildad para vivirla.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>David Manzanas<br \/>\nPastor en Alicante y Valencia (Espa\u00f1a)<br \/>\n<a href=\"mailto:alcpastor@iee-levante.org\">alcpastor@iee-levante.org<\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Matteo 19,16 | David Manzanas | \u00bfQu\u00e9 debemos hacer? Me imagino la cara de asombro de aquellos buenos jud\u00edos que acudieron a aquel lugar des\u00e9rtico llevados por la fama de Juan. Ellos fueron de buena fe, deseosos de reafirmar, mediante el rito del bautismo que Juan administraba, su derecho al favor de Dios. 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