{"id":11722,"date":"2021-02-07T19:48:51","date_gmt":"2021-02-07T19:48:51","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=11722"},"modified":"2023-03-09T15:15:16","modified_gmt":"2023-03-09T14:15:16","slug":"lucas-617-26","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/lucas-617-26\/","title":{"rendered":"Lucas 6:17-26"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<h3>6\u00ba Domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | 11.02.2007 |\u00a0Lucas 6:17-26 | David Manzanas |<\/h3>\n<p>Permitidme que comience mi reflexi\u00f3n de hoy con una historia. Sucedi\u00f3 en un Hospital, en la sala de descanso del personal sanitario del Servicio de Urgencias, d\u00f3nde se desarrolla una conversaci\u00f3n entre un joven Diplomado en Enfermer\u00eda y un cardi\u00f3logo, Jefe del Departamento de Medicina Intensiva. Los Jefes de Departamento no hac\u00edan guardias, eso les correspond\u00eda a los Residentes o a los M\u00e9dicos Adjuntos. Y todos se preguntaban la raz\u00f3n por la que aquel \u201cbata blanca\u201d pasaba dos noches a la semana en el Servicio de Urgencias.<\/p>\n<p>Las primeras horas de la noche siempre son fren\u00e9ticas, como si la llegada de la noche invocara los dolores ocultos en unos, y en otros la oscuridad fuera acompa\u00f1ada del convencimiento de que con el final del d\u00eda tambi\u00e9n legar\u00eda su propio final. Pero entre las 3 y las 4 de la madrugada parec\u00eda que se hac\u00eda la calma, y, las llegadas al Servicio se espaciaban y, a veces, desaparec\u00edan hasta el amanecer. Entonces, en esas dos o tres horas de relativa calma, el personal de enfermer\u00eda y los m\u00e9dicos pod\u00edan descansar del ajetreo de las horas anteriores. Nuestra historia ocurre en uno de esos momentos de calma, cuando quedaron solos, en la sala de descanso, un m\u00e9dico y el enfermero que, minutos antes, hab\u00edan luchado, con \u00e9xito, por sacar adelante un caso de parada cardiaca. En la soledad de la sala, quiz\u00e1s llevados por el cansancio y la tensi\u00f3n acumulados, se estableci\u00f3 una corriente de \u201cconfidencia\u201d, y poco a poco la conversaci\u00f3n fue entrando en temas cada vez m\u00e1s transcendentes e \u00edntimos. Al poco tiempo aqu\u00e9l m\u00e9dico, de unos 45 a\u00f1os de edad, con l\u00e1grimas en los ojos, comenz\u00f3 a decir: <strong><em>\u00ab\u00bfQue he hecho de mi vida?\u00bb<\/em><\/strong> Y ante el sorprendido enfermero, inici\u00f3 el relato de su vida. Hab\u00eda estudiado con las mejores notas, con gran sacrificio de tiempo y una absoluta dedicaci\u00f3n. Ahora recordaba con a\u00f1oranza aquellas amistades que nunca pudo profundizar, porque para \u00e9l, en aquellos momentos, eran m\u00e1s importante sus estudios que las personas que le rodeaban. Al t\u00e9rmino de sus estudios volvi\u00f3 a su ciudad, Alicante, y se cas\u00f3 con su novia de siempre, a la que casi nunca pudo ver mientras estudiaba. Y entr\u00f3 a trabajar en el Hospital General de la ciudad. Destac\u00f3 como un cirujano h\u00e1bil e intuitivo, y pronto pudo entrar a colaborar con otros m\u00e9dicos en sus cl\u00ednicas privadas. Eso le supuso trabajar por las ma\u00f1anas y por las tardes, hasta bien entrada la noche, por lo que a penas si pod\u00eda ver a su joven esposa m\u00e1s que unos breves instantes mientras cenaba y antes de irse a la cama a descansar del agotador d\u00eda entre el Hospital y la cl\u00ednica privada. Pronto pudo comprarse una casa en la playa, pero casi no iba, ya que cuando o ten\u00eda guardia en el Hospital General, la ten\u00eda en la Cl\u00ednica, de la que ya era socio. Tuvo su primer hijo, nunca le cambi\u00f3 los pa\u00f1ales, ni le ba\u00f1o, no estaba en casa; y casi sin darse cuenta le naci\u00f3 el segundo hijo, con el que repiti\u00f3 la misma historia: no ten\u00eda tiempo, no estaba en casa. Su mujer comenz\u00f3 a recriminarle la falta de atenci\u00f3n, pero \u00e9l siempre contestaba lo mismo: \u00abse trata de una situaci\u00f3n provisional, cuando est\u00e9 su posici\u00f3n en la sociedad de la Cl\u00ednica est\u00e9 consolidada y sea nombrado Jefe de Departamento del Hospital todo cambiar\u00e1 y tendr\u00e1 tiempo para ella y los ni\u00f1os.\u00bb El tiempo pas\u00f3, y a la casa de la playa, para las vacaciones de verano, sigui\u00f3 una segunda casa en la monta\u00f1a, para esquiar los fines de semana del invierno. Pero \u00e9l nunca pod\u00eda acompa\u00f1ar a su familia, ya que siempre hab\u00eda una urgencia en el Hospital, el la Cl\u00ednica o en su reci\u00e9n abierta consulta en la ciudad. Hab\u00eda alcanzado todo lo que siempre so\u00f1\u00f3: un puesto de reconocimiento, ser Jefe de Departamento y socio principal de la Cl\u00ednica, que la gente le admirase y envidiara su posici\u00f3n. Hab\u00eda llegado, ahora podr\u00eda descansar del largo camino, compartir con su esposa sus logros, ser ejemplo vivo para sus hijos.<\/p>\n<p>Y entonces se dio cuenta. Poco a poco las recriminaciones de su esposa se hab\u00edan ido espaciando, hasta que ya nunca le ped\u00eda que le acompa\u00f1ara los fines de semana; y sus conversaciones telef\u00f3nicas eran en secreto, siempre se levantaba y, con el pretexto de no o\u00edr bien, se marchaba a otra sala; sus hijos nunca le contaban nada, y que hab\u00edan hecho su vida al margen del padre. En pocos meses sus dos hijos se marcharon de casa, y casi al mismo tiempo su esposa le comunic\u00f3 que tambi\u00e9n se iba, con aquella persona con la que hablaba por tel\u00e9fono en secreto. Ella fue honesta, no le pidi\u00f3 pensi\u00f3n, ni la casa de la playa ni la de la monta\u00f1a, s\u00f3lo que siguiera ocup\u00e1ndose de los estudios de sus hijos. Se fue sin nada, pues nada necesitaba para ser feliz con la persona que amaba. En menos de un a\u00f1o desde que alcanz\u00f3 sus sue\u00f1os hab\u00eda perdido a su mujer y a sus hijos. Ahora ten\u00eda una gran casa\u2026 vac\u00eda; dos casas de vacaciones\u2026 que ya no tem\u00eda ilusi\u00f3n en usar; y un tiempo que no pod\u00eda compartir con nadie. Por eso hab\u00eda vuelto a hacer guardias por la noche, para huir de la soledad de su casa y del vac\u00edo que sent\u00eda. Pod\u00eda recuperar la vida de un coraz\u00f3n enfermo, pero no pod\u00eda curar las heridas de su propio coraz\u00f3n. Ten\u00eda riquezas, pero era la persona m\u00e1s miserable de todos, porque no hab\u00eda nadie con qui\u00e9n compartirlas; ten\u00eda grandes manjares en su despensa, pero su hambre nada consegu\u00eda calmarla. Y as\u00ed, en aquella solitaria sala de descanso, el eminente m\u00e9dico, el admirado y envidiado por todos, sigui\u00f3 llorando y pregunt\u00e1ndose <strong><em>\u00ab\u00bfQue he hecho de mi vida?\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El joven enfermero, haciendo un esfuerzo por vencer la distancia impuesta por la jerarqu\u00eda y la edad, se acerc\u00f3 al m\u00e9dico. No pudo hablar, \u00fanicamente abrazarle y ofrecerle un hombro que enjuagara sus l\u00e1grimas. T\u00edmidamente, el enfermero comenz\u00f3 a musitar unas palabras; palabras que al principio eran ininteligibles para el m\u00e9dico, pero que lentamente fueron abri\u00e9ndose hueco en medio de su dolor y su llanto. Entonces comenz\u00f3 a entender lo que aquel joven le dec\u00eda: <em>\u00abFelices los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece. Felices los hambrientos, porque ser\u00e1n saciados. Felices los que lloran, porque encontrar\u00e1n consuelo\u00bb<\/em><\/p>\n<p>En aquel momento, el m\u00e9dico comprendi\u00f3; en el interior de su vac\u00edo encontr\u00f3 la respuesta a su pregunta. Y fue tan doloroso que ni siquiera pudo gritar. Solo caer de rodillas y llorar, como nunca antes hab\u00eda llorado. Llor\u00f3 por su vida desperdiciada, por su confianza en el reconocimiento de los dem\u00e1s, por su mujer perdida, por sus hijos que no conoc\u00eda, por \u00e9l mismo\u2026 Pero con el llanto se fue abriendo una peque\u00f1a luz.<\/p>\n<p>El enfermero sali\u00f3 despacio de aquella sala. Cerr\u00f3 la puerta y colg\u00f3 un cartel: NO ENTRAR. CORAZ\u00d3N RECUPER\u00c1NDOSE.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>David Manzanas<br \/>\nPastor en Alicante y Valencia (Espa\u00f1a)<br \/>\n<a href=\"mailto:alcpastor@iee-levante.org\">alcpastor@iee-levante.org<\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>6\u00ba Domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | 11.02.2007 |\u00a0Lucas 6:17-26 | David Manzanas | Permitidme que comience mi reflexi\u00f3n de hoy con una historia. 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