{"id":16966,"date":"2023-04-01T08:25:06","date_gmt":"2023-04-01T06:25:06","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=16966"},"modified":"2023-02-13T14:33:54","modified_gmt":"2023-02-13T13:33:54","slug":"juan-13-31-35-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/juan-13-31-35-2\/","title":{"rendered":"Juan 13, 31 \u2013 35"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"font-weight: 400;\">Serm\u00f3n para Jueves Santo 2023 | 06.04.2023 |\u00a0Juan 13, 31 \u2013 35 \u00a0| Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Texto: Juan 13, 31 \u2013 35\u00a0\u00a0 (Leccionario EKD, Serie I)<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Cuando Judas, el disc\u00edpulo que traicionar\u00eda a Jes\u00fas, hab\u00eda salido del recinto donde se hallaban reunidos Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos celebrando las v\u00edsperas de la Pascua; Jes\u00fas exclama: \u201cAhora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en \u00e9l. Si Dios es glorificado en \u00e9l, Dios tambi\u00e9n le glorificar\u00e1 en s\u00ed mismo, y en seguida lo glorificar\u00e1\u201d. Jes\u00fas, al hablar as\u00ed del Hijo del Hombre, se refiere a s\u00ed mismo y a la pronta muerte, que \u00e9l supon\u00eda, le esperaba, en virtud de que Judas ya hab\u00eda salido para cumplir su macabro cometido de entregarlo en las manos de los sacerdotes de la comunidad jud\u00eda. \u00bfPero c\u00f3mo debemos interpretar esto de que Jes\u00fas es \u201cglorificado en su muerte?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Aunque la muerte para muchos seres humanos sea cualquier cosa menos un acontecimiento glorioso ni un medio para llegar a ser glorificado, y a\u00fan cuando entre ellos hay quienes incluso ya han sido glorificados en vida, por otro lado, tambi\u00e9n debemos constatar que para muchos otros la muerte es efectivamente el momento de entrar en la gloria. Todos conocemos el hecho, de que una vez fallecidas, las personas de repente se tornan buenas. S\u00f3lo los rasgos positivos de sus vidas son resaltados por sus conocidos; y as\u00ed nos quedan grabados en la memoria. Lo humano y defectuoso parece desaparecer con el momento de la muerte y el sentimentalismo entonces desplegado. Hay personas que con la muerte se han transformado en verdaderos h\u00e9roes, pasando as\u00ed a la historia. Otras han debido morir para que sus obras reci\u00e9n se tornaran de conocimiento p\u00fablico, lo que ocurri\u00f3 con no pocos poetas, fil\u00f3sofos, m\u00fasicos, cient\u00edficos. Algunas personas hasta llegan a ser objeto de glorias y honras especiales al punto que se les levantan monumentos y colocan retratos de ellos en edificios p\u00fablicos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La glorificaci\u00f3n que Jes\u00fas anuncia de s\u00ed mismo, de ninguna manera la podemos comparar o encuadrar dentro de las reci\u00e9n mencionadas manifestaciones demasiado humanas. A Jes\u00fas no lo glorifican los humanos movidos por sus sentimientos o su posterior arrepentimiento por lo ejecutado. Es Dios que lo hace por su amor y poder infinito. Durante su vida terrenal Jes\u00fas no fue glorificado de manera alguna. Bien sabemos que fueron m\u00e1s sus enemigos, que sus amigos; m\u00e1s los que se escandalizaban de \u00e9l, que los que lo comprend\u00edan y apreciaban. Pero a trav\u00e9s de esta su vida llevada en absoluta obediencia a Dios hasta la misma muerte &#8211;podr\u00edamos decir voluntaria&#8212;, Dios fue glorificado en \u00e9l. Ahora con la muerte hab\u00eda llegado el momento de que Dios tambi\u00e9n glorificara a su Hijo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La glorificaci\u00f3n de Jesucristo habr\u00eda de ocurrir espec\u00edficamente por su resurrecci\u00f3n el primer d\u00eda de la semana despu\u00e9s de la Pascua y su posterior ascensi\u00f3n al Padre, donde volver\u00eda a formar nuevamente una unidad con el Alt\u00edsimo, como fuera antes de su venida al mundo. La muerte voluntaria y la resurrecci\u00f3n a manos de Dios no le report\u00f3 gloria alguna por parte de los seres humanos, antes bien esc\u00e1ndalo y rechazo. El testimonio de los disc\u00edpulos acerca de la resurrecci\u00f3n generaba burlas en muchas gentes. Cuando Pablo predic\u00f3 a los atenienses sobre la resurrecci\u00f3n, estos le replicaron: \u201cYa vendremos a escucharte sobre esto en otra ocasi\u00f3n\u201d (Hechos 17,32). S\u00ed, concluimos una vez m\u00e1s, que Jesucristo no es glorificado por los humanos, sino por Dios.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, para que esta glorificaci\u00f3n se pudiera cumplir, la muerte era inevitable y con ello tambi\u00e9n inevitable la separaci\u00f3n del Maestro Jes\u00fas de sus disc\u00edpulos, de la peque\u00f1a comunidad que se hab\u00eda formado alrededor de \u00e9l. Jes\u00fas se ir\u00eda y ellos quedar\u00edan nuevamente solos; librados a su suerte. Surgir\u00eda en ellos la angustia de la soledad espiritual y el deseo de buscarlo, seguirlo, elevarse con \u00e9l hacia Dios. Jes\u00fas, sin embargo, les da a entender que esto es imposible: \u201cA donde yo voy vosotros no podr\u00e9is ir\u201d. Pues para ir a donde fue Jes\u00fas es necesario pasar por la muerte. Pedro estaba dispuesto a morir junto a su Se\u00f1or, as\u00ed lo hab\u00eda declamado. Pero, como sabemos, termin\u00f3 por negarlo. As\u00ed probablemente ocurrir\u00eda con la gran mayor\u00eda de nosotros tambi\u00e9n. Es que en este punto llegamos al l\u00edmite de las posibilidades humanas. No podemos elevarnos a Dios por nuestros propios medios. No podemos glorificarnos\u00a0 \u00a0ni salvarnos a nosotros mismos. Nuestra salvaci\u00f3n tan solo es posible gracias a la obra de Dios realizada en Jesucristo, a trav\u00e9s de su muerte y resurrecci\u00f3n, a trav\u00e9s de su glorificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por qu\u00e9 Dios eligi\u00f3 la muerte en la cruz y la posterior resurrecci\u00f3n para glorificar a Jes\u00fas; y por qu\u00e9 Dios eligi\u00f3 la muerte en la cruz y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas para salvarnos a nosotros, para reconciliarnos con \u00e9l, es un misterio que no podemos explicar con elementos de la raz\u00f3n, sino tan solo acercarnos a \u00e9l en un acto de fe, de confianza. Nuestro entendimiento es demasiado estrecho, simple, primitivo para comprender los planes y las estrategias de acci\u00f3n de Dios. Como criaturas humanas no podemos seguir el camino que transit\u00f3 Jesucristo. Somos demasiado d\u00e9biles como para hacerlo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Con todo caemos siempre de nuevo en la tentaci\u00f3n de querer salvarnos y glorificarnos a nosotros mismos por nuestros propios medios, cosa que no logramos y solamente Dios puede hacer. En esto tambi\u00e9n queremos ser como Dios y olvidamos al verdadero Dios, manifes-tando de esta manera el orgullo y la soberbia que nos caracteriza y aleja cada vez m\u00e1s de Dios y es el origen de todos nuestros males. No podemos ir a donde se dirigi\u00f3 Jes\u00fas, pero tampoco necesitamos imitar el camino que \u00e9l sigui\u00f3. Jesucristo muri\u00f3 y resucit\u00f3 en lugar nuestro. Dios glorific\u00f3 a Jesucristo para nuestra salvaci\u00f3n una vez para siempre.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero esto no significa que nos quedemos con los brazos cruzados frente a Dios y nuestros semejantes. Est\u00e1 en nosotros responder y agradecer a Dios por lo que \u00e9l realiz\u00f3 en favor nuestro con la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Y esa respuesta la damos precisamente confiando y aceptando su obra. As\u00ed mismo esa confianza en la obra redentora de Dios nos brinda una enorme paz y tranquilidad frente a la muerte y todos los sufrimientos que solemos padecer en nuestra trayectoria por este mundo. Y como se\u00f1al visible, como testimonio de nuestra confianza y fe en Jesucristo, cumpliremos el nuevo mandamiento que \u00e9l nos dej\u00f3, el mandamiento del amor.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Amarnos los unos a los otros es una acci\u00f3n que s\u00ed podemos realizar, pues Jes\u00fas nos am\u00f3 primero. Ya no podemos excusarnos argumentando que no podemos entregar siempre amor a nuestros pr\u00f3jimos, cuando nadie nos ama a nosotros. Jesucristo ya nos am\u00f3, y nos am\u00f3 tanto que entreg\u00f3 hasta su vida por nosotros en esa brutal e ignominiosa cruz. \u00a0Este amor que Dios demostr\u00f3 en su Hijo hacia nosotros, podemos reflejarlo, demostrarlo hacia nuestros semejantes en todo momento. Y esto, por cierto, podemos ejercitarlo de una manera muy pr\u00e1ctica todos los d\u00edas de nuestra vida. No solamente cuando un pordiosero toca a la puerta de nuestras casas, sino en todas las circunstancias de nuestra vida. Por ejemplo, cuando un patr\u00f3n trata con sus empleados o cuando un empleado trata con su empleador; cuando los padres tratan con sus hijos o cuando los hijos tratan con sus padres; cuando el due\u00f1o de un negocio trata con un cliente, cuando el maestro ense\u00f1a a sus alumnos; etc.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esto, claro est\u00e1, son circunstancias normales. Especialmente, empero, ser\u00e1 puesto a prueba el amor que tendremos en circunstancias m\u00e1s desagradables o hasta extremas, cuando las relaciones interpersonales se ponen tensas, como por ejemplo cuando los j\u00f3venes se tornan insoportables para los mayores, cuando el empleado exige un aumento de sueldo que al empleador le parece desmedido; cuando hay desacuerdo entre los esposos, cuando el cliente compra por poco dinero, cuando cometimos una infracci\u00f3n de tr\u00e1nsito que produjo un accidente. En estas circunstancias m\u00e1s exigentes se demostrar\u00e1 si somos seguidores de Jesucristo, si nuestra fe es una fe viva o solo declamada. Seg\u00fan procedan del amor o no, el mundo reconocer\u00e1 a partir de las actitudes que tomemos en nuestro proceder cotidiano, si somos o no disc\u00edpulos de Jesucristo, si somos los verdaderos cristianos que pretendemos ser.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Finalizando podemos resumir lo expresado en dos puntos:<\/p>\n<ul>\n<li>No podemos ir a donde va Jes\u00fas. No podemos pagar nuestras culpas y reconciliarnos con Dios por nuestra iniciativa y propias acciones. Antes bien, Dios, quien nos ama infinitamente, asume la iniciativa y realiza el pago de nuestras deudas en lugar nuestro, mediante la obra redentora efectuada en la cruz y sellada con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/li>\n<li>Algo, empero, si podemos y debemos realizar nosotros: agradecer a Dios por el amor que nos demostr\u00f3 en su obra de salvaci\u00f3n. Este agradecimiento lo realizamos cumpliendo su voluntad, la cual consiste en que nos amemos los unos a los otros, como \u00e9l nos am\u00f3, dando as\u00ed testimonio frente al mundo de nuestra confianza en \u00e9l.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Que Dios vele siempre sobre nosotros y nos de la fe necesaria para aceptar la obra que hizo por nosotros en Jesucristo y podamos cumplir con el mandamiento que \u00e9l nos ha dejado, de manera que el mundo vea que somos sus disc\u00edpulos. Am\u00e9n.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Federico H. Sch\u00e4fer<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>E.Mail: federicohugo1943@hotmail.com<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para Jueves Santo 2023 | 06.04.2023 |\u00a0Juan 13, 31 \u2013 35 \u00a0| Federico H. 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