{"id":17297,"date":"2023-05-03T14:40:46","date_gmt":"2023-05-03T12:40:46","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=17297"},"modified":"2023-03-08T14:44:44","modified_gmt":"2023-03-08T13:44:44","slug":"mateo-2114-17","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/mateo-2114-17\/","title":{"rendered":"Mateo 21,14-17"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"font-weight: 400;\">Serm\u00f3n para 5\u00ba domingo de Pascua (Cantate) 2023 |\u00a0Texto Mateo 21, 14 \u2013 17\u00a0 (Leccionario de la EKD, Serie III) | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El relato escuchado nos ubica en la conocida pol\u00e9mica entre Jes\u00fas y los sacerdotes y maestros de la ley jud\u00edos, aunque los biblistas actuales dicen, que los evangelistas recogen en sus libros m\u00e1s bien la situaci\u00f3n conflictiva entre la primitiva iglesia cristiana y el cuerpo ministerial jud\u00edo, argumentando que Jes\u00fas posiblemente ni haya sido tan pol\u00e9mico, no me cabe duda, que hubo desentendimientos, de lo contrario el ministerio de Jes\u00fas no hubiera terminado en la crucifixi\u00f3n. Es que con su actuar en obediencia a la voluntad de Dios, Jes\u00fas desestabiliza a los poderosos, sean cuales fueran, jud\u00edos o romanos. Para ambos grupos Jes\u00fas era una persona inc\u00f3moda, como todos los que luchan por la verdad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Jes\u00fas decide celebrar la Pascua, como era la tradici\u00f3n de su pueblo, en Jerusal\u00e9n, sabiendo que yendo a esa ciudad se met\u00eda en la boca de un lobo. Al entrar a la ciudad lo hace con un gesto de humildad, pero dejando traslucir su autoridad. Entra a lomo de una burra, pero montado al fin. Los que se identificaban con la causa que supon\u00edan \u00e9l estar\u00eda defendiendo, lo reciben con palmas y ovaciones. A los ojos de los poderosos una actitud rid\u00edcula, pero tambi\u00e9n desafiante. Cuando las masas se movilizan, los tiranos comienzan a temblar.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Acto seguido, Jes\u00fas decide echar del templo a comerciantes y cambistas. \u00bfQui\u00e9n le daba derecho a realizar semejante acto? Jes\u00fas fundamenta su conducta con palabras de los profetas. No se le puede contradecir, pero la bronca queda con las autoridades del templo. Siguiendo su costumbre, Jes\u00fas atiende a los enfermos &#8212;ciegos, paral\u00edticos, epil\u00e9pticos, etc.-que se le acercaban y le solicitaban ayuda. Nuevamente desestabiliza las costumbres y normas en vigencia. Invade un derecho que s\u00f3lo ten\u00eda el cuerpo ministerial reconocido por\u00a0 la comunidad jud\u00eda. Eran los entendidos en la ley quienes verificaban quienes eran dignos de ingresar al templo, quienes eran \u201cpuros\u201d en ese esquema seg\u00fan el cual una enfermedad, una minusval\u00eda siempre era castigo divino por alguna transgresi\u00f3n a la ley propia o de sus antepasados. Sanar una enfermedad era as\u00ed considerado como una intervenci\u00f3n en los mecanismos establecidos por Dios. Sanar era abolir el castigo, era como perdonar la culpa. Y es eso justamente lo que Jes\u00fas intencionaba, pero entendido como una blasfemia por los religiosos jud\u00edos. \u00bfC\u00f3mo un advenedizo galileo pod\u00eda asumir una funci\u00f3n reservada a los instituidos para ello? Pero como los enfermos sanaban realmente, a los sacerdotes y maestros de la ley no les quedaba argumentaci\u00f3n posible.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Y como si todo esto fuera poco, el Evangelio nos relata que ni\u00f1os comienzan a vitorear a Jes\u00fas dando testimonio de su origen divino. Esto para los ministros era el colmo de la blasfemia y no pod\u00edan comprender por qu\u00e9 Jes\u00fas no los reprende, al contrario, los justifica citando palabras del Salmo Nro. 8. Con los ni\u00f1os de pecho Dios levanta un baluarte contra sus enemigos. Los m\u00e1s inocentes, los que no ten\u00edan absolutamente ning\u00fan poder y a\u00fan no est\u00e1n corrompidos por deseos de poder, ser\u00e1n los que defender\u00e1n la causa de Dios y con los cuales \u00e9l construir\u00e1 su Reino.\u00a0 Sin duda otro gesto desestabilizandor, rid\u00edculo a los o\u00eddos de los poderosos, pero desafiante y que no pod\u00eda ser contradicho, pues ten\u00eda respaldo en la Escritura. Sin provocar m\u00e1s a los ministros jud\u00edos, Jes\u00fas finalmente abandona el templo. Jes\u00fas no provoca por el mero hecho de enfadar. Su ministerio de amor y su conmiseraci\u00f3n de los sin poder es lo que genera las reacciones. Y eso es lo que el Evangelio quiere destacar. Sin usar poder alguno y a trav\u00e9s de los que no tienen poder, Dios puede vencer a los poderosos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los que estamos aqu\u00ed reunidos estamos cargados con los problemas y preocupaciones que nos vienen de observar nuestro entorno, los pobres que habitan en ciertos barrios de nuestro municipio y de las ciudades vecinas. Los ni\u00f1os de la calle, los trabajadores sin trabajo, las familias sin techo, las personas, mayormente de edad, que hacen fila para conseguir una comida caliente en alg\u00fan comedor popular. Nos sentimos impotentes frente a los poderosos que se desentienden de sus responsabilidades sociales y todav\u00eda se quejan de la mala\u00a0 situaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds, cuando muchas veces son ellos los que impiden una m\u00e1s justa distribuci\u00f3n de los bienes de la creaci\u00f3n de Dios y del producto de su elaboraci\u00f3n, llevando a niveles de vida indignos a gran parte de las gentes.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El relato que estamos analizando nos puede reconfortar en nuestra depresi\u00f3n por la impotencia. Desde la impotencia, el Se\u00f1or puede superar a los poderosos. El Se\u00f1or no depende de nuestro escaso poder, de la mayor o menor importancia de nuestras congregaciones, de nuestra iglesia, de la ascendencia que pueden tener nuestros nombres, nuestros cargos en el medio que actuamos. No, es cuesti\u00f3n de alabar a Dios, de confiar en \u00e9l. \u00c9l nos ayudar\u00e1 a encontrar caminos de salida, a ser creativos en nuestra misi\u00f3n. Nuestra impotencia la puede transformar en potencia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero aunque no pertenezcamos a la elite de los poderosos, los m\u00e1s pobres y d\u00e9biles, los desocupados, los enfermos que no tienen dinero suficiente para recuperar su salud y los grupos carism\u00e1ticos, que yendo al encuentro de estas necesidades se arrogan poderes curativos y asumen enga\u00f1osos discursos de felicidad, nos desestabilizan y nos causan preocupaci\u00f3n. No negamos que sean posibles curaciones por m\u00e9todos alternativos a la medicina comercial. No negamos el poder del Esp\u00edritu Santo convocado por nuestras oraciones. Pero conocemos tambi\u00e9n la frustraci\u00f3n y desesperaci\u00f3n de los que han sido objeto de pr\u00e9dicas alienantes y estratagemas enga\u00f1osas y de pronto se topan con la cruda realidad y deben aceptar con dolor, que el Esp\u00edritu Santo sopla por donde quiere y no puede ser manipulado por ministros autoconvocados \u00e1vidos de fama y dinero.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Seguramente nos queda mucho por aprender de la espontaneidad, simplicidad y vehemencia en la expresi\u00f3n de la fe de nuestros hermanos carism\u00e1ticos. El exceso de racionalidad con que fuimos formados los pastores, el formalismo de nuestras celebraciones y las estructuras organizacionales de nuestras iglesias, muchas veces nos dificulta nuestra tarea misionera y complica nuestro servicio diaconal. A veces yo mismo me siento como inmerso en el papel de los sacerdotes y maestros de la ley, que quer\u00edan fiscalizar todo y asum\u00edan la determinaci\u00f3n de lo que era justo y correcto en materia de expresi\u00f3n de fe y estilo de vida. Personalmente no soy muy propenso a las emociones y me cuesta aceptar tendencias carism\u00e1ticas y me resultan hasta desagradables cuando no solo enfatizan los sentimientos, sino van de la mano con fundamentalismo, fanatismo, soberbia, moralismo y acritisismo ideol\u00f3gico. Pienso que debemos diferenciar y discernir.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Dejar m\u00e1s libertad al desarrollo de los verdaderos dones del Esp\u00edritu Santo seguramente nos puede abrir nuevas perspectivas y alternativas en nuestra misi\u00f3n y producir cambios en la apreciaci\u00f3n de muchas realidades.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">-en nuestra postura frente a las ciencias (medicina, psicolog\u00eda, parapsicolog\u00eda, etc.).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">-en nuestra postura frente a la liturgia y normas eclesi\u00e1sticas<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">-en el temor de expresar nuestras experiencias con Dios y de invocarlo cuando lo necesitamos<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">-en nuestra postura frente al dinero (generosidad)<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Solamente si nos volvemos como los ni\u00f1os y aceptamos y recibimos sin prejuicios los dones del Se\u00f1or, podremos ser \u00fatiles para el Reino de Dios, es decir, llegar a ser puntos de referencia para los sin poder, sin que ello nos desestabilice y abrume. La consigna de ser como los ni\u00f1os no es nada nuevo, pero sigue siendo un desaf\u00edo y seguramente tenemos mucho que hacer para cumplirla:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">-abandonar nuestras luchas por el poder<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">-abandonar nuestros prejuicios<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">-abandonar nuestro individualismo<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">-aprender a jugar<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">-aprender a ser m\u00e1s agradecidos por todo lo que Dios nos brinda<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La adopci\u00f3n de la simplicidad infantil como nueva mentalidad nos llevar\u00e1 a preocuparnos m\u00e1s por lo cercano y concreto y nos alejar\u00e1 del vicio de querer arreglar en seguida el mundo entero, para lo cual obviamente somos impotentes y lo cual es en realidad competencia de nuestro Se\u00f1or. Alabemos y agradezcamos al Se\u00f1or que podemos descargar en \u00e9l nuestras peque\u00f1as y grandes preocupaciones, en \u00e9l que infunde poder a los impotentes y ya ha vencido al mundo. Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">&#8212;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Federico H. Sch\u00e4fer<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">e-Mail: &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 5\u00ba domingo de Pascua (Cantate) 2023 |\u00a0Texto Mateo 21, 14 \u2013 17\u00a0 (Leccionario de la EKD, Serie III) | Federico H. Sch\u00e4fer | Estimadas hermanas, estimados hermanos: El relato escuchado nos ubica en la conocida pol\u00e9mica entre Jes\u00fas y los sacerdotes y maestros de la ley jud\u00edos, aunque los biblistas actuales dicen, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16777,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,157,108,113,216,274,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-17297","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-matthaeus","category-beitragende","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-kapitel-21-chapter-21-matthaeus","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17297","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17297"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17297\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17298,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17297\/revisions\/17298"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16777"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17297"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=17297"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=17297"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=17297"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=17297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}