{"id":19143,"date":"2023-12-05T13:15:02","date_gmt":"2023-12-05T12:15:02","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=19143"},"modified":"2023-12-05T13:15:02","modified_gmt":"2023-12-05T12:15:02","slug":"mateo-24-1-14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/mateo-24-1-14\/","title":{"rendered":"Mateo 24, 1 \u2013 14"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"font-weight: 400;\">Serm\u00f3n para 2\u00ba domingo de Adviento | 10.12.23 | Texto: Ev, seg\u00fan Mateo 24, 1 \u2013 14\u00a0 (Leccionario EKD, Serie III) | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El Adviento, o sea las cuatro semanas que preceden a la fiesta de Navidad, es un per\u00edodo con el que comienza el nuevo a\u00f1o lit\u00fargico y, a la vez, un per\u00edodo de preparaci\u00f3n. Nos prepa-ramos para la venida o el advenimiento del Se\u00f1or Jesucristo. En el mundo antiguo se preparaba as\u00ed la visita de un gobernante importante, de un rey. Es casi una perogrullada mencionar que con la fiesta de Navidad celebramos el nacimiento de Jes\u00fas. Pero en los tiempos que corremos parece necesario repetirlo. En una encuesta realizada en la principal arteria peatonal de la ciudad de Buenos Aires a\u00f1os atr\u00e1s y televisada en vivo, se demostr\u00f3 que la gran mayor\u00eda de los preguntados no ten\u00edan la menor idea de qu\u00e9 es lo que en realidad se festeja en las as\u00ed llamadas \u201cfiestas tradicionales\u201d de fin de a\u00f1o. Esto en un pa\u00eds en el que la mayor\u00eda de su poblaci\u00f3n se autocomprende como cristiana. S\u00ed, en Navidad recordamos que Dios se hizo hombre en ese ni\u00f1o Jes\u00fas y que visit\u00f3 el mundo en el que vivimos, dando comienzo as\u00ed a su reinado entre nosotros.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Aunque este hecho se consum\u00f3 ya hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os atr\u00e1s, es necesario a\u00fan hoy prepararnos para recibir dignamente al esperado salvador. Si bien Dios visit\u00f3 esta tierra, como vimos, lejos estamos de que todo el mundo se haya enterado de su venida y mucho m\u00e1s lejos estamos de que el mundo haya aceptado a Dios, haya recibido a Jesucristo como a su rey, como a su Se\u00f1or y Salvador. Por otro lado, este mismo Se\u00f1or Jesucristo, hijo de Dios, prometi\u00f3 volver a visitar en persona a este nuestro mundo para completar, cumplir y dar acabado final al reino por \u00e9l comenzado y prometido. Nuestra generaci\u00f3n se encuentra en medio de este lapso entre el comienzo y la plenitud del reino de Dios. En este \u00ednterin la vida del cristiano, es decir, de quien recibi\u00f3 y acept\u00f3 la noticia de lo que Dios hizo a trav\u00e9s de Jesucristo al comienzo de nuestra era en el pesebre de Bel\u00e9n y en la Cruz de G\u00f3lgota se basa en la fe precisamente en estas cosas y en la esperanza de lo que Dios har\u00e1 a trav\u00e9s de Jesucristo al final de los tiempos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Nuestra preparaci\u00f3n en esta \u00e9poca prenavide\u00f1a ser\u00e1, pues, en dos sentidos: Por un lado, recibir y reflexionar una vez m\u00e1s con coraz\u00f3n abierto el mensaje de lo que Dios ya hizo en Jesucristo para y por nosotros y aceptar seriamente esta obra de Dios. Por otro lado, el tomar en serio lo que Dios ya hizo por nosotros, nos llevar\u00e1 a prepararnos para lo que Dios har\u00e1 en el futuro, cuando considere llegado el tiempo de concluir su obra. Con la venida de Jesucristo a nuestro mundo, Dios nos dio el anticipo de lo que ser\u00e1 el cumplimiento total y pleno de sus promesas. Si la venida de Jesucristo en pobreza y humildad ya fue una revoluci\u00f3n para el mundo, \u00bfc\u00f3mo habremos de imaginar la pr\u00f3xima venida de Jesucristo en todo su poder y esplendor?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mientras tanto, empero, en estos tiempos entre comienzo y cumplimiento pleno del gobierno de Dios, el mundo en que vivimos pas\u00f3, pasa y pasar\u00e1 por \u00e9pocas turbulentas en las que la fe y la esperanza de los seguidores de Jesucristo fue, es y ser\u00e1 puesta a prueba. Casi todo lo predicho en esta parte del Evangelio seg\u00fan Mateo fue cumpli\u00e9ndose y, como estamos viendo y escuchando todos los d\u00edas por los medios de comunicaci\u00f3n, continuar\u00e1 cumpli\u00e9ndose. Tanto m\u00e1s urgente es, por ello, que nos pongamos en guardia y nos preparemos convenientemente para poder seguir firmes hasta el fin, por lo menos hasta el fin de nuestros propios d\u00edas. No son solamente las miserias materiales que ponen a prueba nuestra fe y esperanza, sino tambi\u00e9n las mentiras y enga\u00f1os que se levantan y provocan el desv\u00edo de nuestros pensamientos, las dudas de nuestras conciencias, las intrigas, los odios, las traiciones y finalmente las decisiones equivocadas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No sabemos el momento en que vendr\u00e1 Jesucristo a completar y concluir su obra. Esto est\u00e1 reservado s\u00f3lo a Dios. Es, pues, en vano que nos perdamos en especulaciones a ese respecto. Y son vanidosos e imp\u00edos los que quieren prescribir a Dios el momento de su nueva venida, atrapando las consciencias de las gentes cr\u00e9dulas, asegur\u00e1ndoles la venida del Se\u00f1or para una fecha determinada. Nuestra misi\u00f3n es, pues, estar alerta y preparados para recibir en cualquier momento al Se\u00f1or &#8212;que vendr\u00e1 imprevistamente, s\u00ed, como ladr\u00f3n en la noche&#8212; y resistir a los mentirosos y falsos profetas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Nuestra preparaci\u00f3n consistir\u00e1 en tomar en serio el mensaje cristiano y ponerlo por obra. Es necesario que vivamos nuestra fe cotidianamente en todos nuestros quehaceres y nos desprendamos de la indiferencia y la comodidad. Nuestra tarea espec\u00edfica en esta \u00e9poca de preparaci\u00f3n es la de llevar la noticia de la venida al mundo de Dios a todas partes y a todas las personas, por medio de la palabra como por medio de las acciones pr\u00e1cticas. Y a\u00fan, si no nos ha sido confiada la predicaci\u00f3n oficial del Evangelio desde el p\u00falpito, tenemos much\u00edsimas posibilidades en la vida diaria de demostrar a las gentes que conviven con nosotros, que tenemos fe en Jesucristo y que esperamos su segunda venida. Daremos as\u00ed testimonio de Jesucristo y m\u00e1s de uno se convencer\u00e1 de que es bueno y provechoso aceptar a Jesucristo como el gu\u00eda de su vida, como su Se\u00f1or. Hay mucho por hacer en ese sentido. Reci\u00e9n cuando el Evangelio haya alcanzado a todos, se acercar\u00e1 el fin &#8212;dice nuestro Se\u00f1or. Por lo visto, nos da todav\u00eda un tiempo, una tregua, un plazo para recibirlo y aceptarlo, para volvernos a \u00e9l. \u00a1No desperdiciemos este tiempo!<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Gracias a Dios en estos pagos rurales de nuestro pa\u00eds, aparentemente vivimos bastante alejados de las turbulencias graves que acosan otras regiones de este mundo. A pesar de la inflaci\u00f3n, la sequ\u00eda y los incendios, medianamente ha sido posible contener el hambre y la pobreza, no corremos peligro de guerra y todav\u00eda cada uno puede decir lo que piensa. Estas bendiciones desafortunadamente nos adormecen y entibian. Cuando nos quejamos, lo hacemos m\u00e1s por costumbre que por verdadera necesidad. De los peligros y necesidades que pasan las personas en otros lugares de este planeta nos enteramos por los medios de comunicaci\u00f3n, pero sentados c\u00f3modamente en un sill\u00f3n y no nos afecta mayormente. Pero no tendremos excusa de que no sab\u00edamos o est\u00e1bamos lejos. Al menos acompa\u00f1emos con nuestras oraciones a las personas que est\u00e1n pasando mal.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La estaci\u00f3n de Adviento, que transitamos todos los a\u00f1os de nuevo, nos quiere llamar la atenci\u00f3n sobre estas cosas, quiere recordarnos una vez m\u00e1s, que no debemos dejarnos estar, sino permanecer alerta y bien preparados, abandonar nuestra soberbia y confianza en nosotros mismos y ser m\u00e1s humildes y depositar nuestra confianza en el Se\u00f1or. Los tiempos pueden cambiar y empeorar r\u00e1pidamente. Los cristianos que luchan por la verdad, la justicia y que denuncian las maldades pueden ser perseguidos, encarcelados, maltratados. Los descalabros ambientales pueden generar situaciones sociales graves, que nos obligar\u00e1n a cambios m\u00e1s profundos en el estilo de nuestras vidas, que no ser\u00e1n de nuestro agrado. La salvaci\u00f3n, empero, la alcanzar\u00e1n quienes permanezcan firmes y fieles, luchando hasta el fin con la fe y la esperanza puestas en Jesucristo, nuestro Se\u00f1or y Salvador. El nos acompa\u00f1ar\u00e1 en estas luchas y nos dar\u00e1 las fuerzas necesarias para resistir. Am\u00e9n<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">&#8212;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Federico H. Sch\u00e4fer,<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">E.mail. &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 2\u00ba domingo de Adviento | 10.12.23 | Texto: Ev, seg\u00fan Mateo 24, 1 \u2013 14\u00a0 (Leccionario EKD, Serie III) | Federico H. 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