{"id":19342,"date":"2024-03-04T08:19:46","date_gmt":"2024-03-04T07:19:46","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=19342"},"modified":"2024-01-02T08:22:38","modified_gmt":"2024-01-02T07:22:38","slug":"2o-corintios-1-3-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/2o-corintios-1-3-7\/","title":{"rendered":"2\u00ba Corintios 1, 3 \u2013 7"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"font-weight: 400;\">Serm\u00f3n para 4\u00ba domingo de Cuaresma (Laetare) | 21.01.Texto: 2\u00ba Corintios 1, 3 \u2013 7\u00a0 (Leccionario EKD, Serie II) | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es casi una redundancia afirmar, que de una u otra manera todos los seres humanos sufrimos penas y dolores, corporales o an\u00edmicos; ya sea por causa de enfermedades, como conse-cuencia de accidentes, cat\u00e1strofes naturales, pobreza, explotaci\u00f3n laboral, frustraciones sentimentales, reveses familiares, opresi\u00f3n pol\u00edtica, guerras, etc. Es muy aventurado pensar que haya habido un tiempo en que tales sufrimientos no hubieran existido y todo el mundo hubiera vivido en pac\u00edfica armon\u00eda como se ilustra en publicaciones sectarias y entusiastas. Pero cierto es que gran parte de los sufrimientos que soporta este mundo, los soporta de la propia mano del hombre. Cuando son echados residuos c\u00e1usticos y venenosos a los r\u00edos, tambi\u00e9n los animales y la naturaleza toda sufre y gime bajo esos excesos. El exceso de anhi-drido carb\u00f3nico en la atm\u00f3sfera no solo afecta a los humanos con veranos t\u00f3rridos y huracanes de potencia inesperada, toda la naturaleza se desordena y descalabra. Pero no somos reci\u00e9n nosotros los primeros en descubrir estas interacciones. Ya el ap\u00f3stol Pablo nos dice que el mundo, la naturaleza toda gime y espera ansiosamente la salvaci\u00f3n de los hijos de la luz (Rom. 8, 19).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el origen de estos sufrimientos? Aparentemente la ra\u00edz del mal se halla en el hecho de que el ser humano se rebela contra la voluntad de Dios, que en rigor de verdad no quiere otra cosa que la vida arm\u00f3nica de toda su creaci\u00f3n. El mandamiento \u201cno matar\u00e1s\u201d, por ejemplo, tiene como base un primigenio respeto por la vida, la idea que la vida de un ser tiene tanto valor como la del otro. La transgresi\u00f3n de este mandamiento obviamente trae aparejado muchos sufrimientos. Las Escrituras y nuestra experiencia cotidiana est\u00e1 repleta de tales ejemplos. Y no pocas veces el sufrimiento es interpretado como castigo de Dios por la desobediencia y transgresi\u00f3n humana de la voluntad divina.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Aunque no parezca, hoy por hoy el hombre est\u00e1 tomando m\u00e1s consciencia de estos problemas, y en muchos casos &#8212;ya sea por el deseo de sobrevivir o a veces guiado verdaderamente por el amor cristiano&#8212; se ha abocado a corregir, contrarrestar, eliminar las causas de muchos sufrimientos. Pensemos, por ejemplo, en la abolici\u00f3n de la esclavitud, las reformas sociales, las leyes laborales, la salud p\u00fablica, descubrimientos de la medicina, purificaci\u00f3n de las aguas servidas, lucha por la protecci\u00f3n de los animales, etc.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero m\u00e1s y m\u00e1s hoy tambi\u00e9n nos damos cuenta, que por m\u00e1s esfuerzos que el hombre haga para corregir sus errores, no logra \u201carreglar\u201d el mundo. La medicina preventiva organizada por numerosas misiones eclesi\u00e1sticas, por ejemplo, en la India, ha disminuido notoriamente la mortandad infantil, pero ha favorecido as\u00ed un crecimiento demogr\u00e1fico importante con el resultado, que ahora la gente se muere de hambre a la edad adulta. Se cumple lo que el ap\u00f3stol Pablo afirma: Todo lo que el ser humano hace, por mejor intencionado que sea, est\u00e1 signado por el pecado. \u00bfSer\u00e1 entonces que no nos queda otra alternativa que desesperar?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por m\u00e1s grave y verdadero que sea el resultado de este an\u00e1lisis, creo que no hay raz\u00f3n para desesperar. Pues los creyentes tenemos una esperanza. Como quienes confesamos a Jesucristo como salvador, como demostraci\u00f3n encarnada del amor de Dios hacia su creaci\u00f3n, por el contrario, podemos experimentar el consuelo de Dios, podemos confiar en la pre-ocupaci\u00f3n de Dios por la preservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de su creaci\u00f3n. El ap\u00f3stol Pablo alaba a Dios por sentirse reconfortado por el Todopoderoso en todos los sufrimientos que hab\u00eda padecido y habr\u00eda de padecer: su enfermedad cr\u00f3nica, azotes, c\u00e1rcel, naufragio, amenazas de muerte. Tan grande es el consuelo de Dios, que Pablo afirma poder experimentar, que hasta llega a alegrarse de los sufrimientos (Rom. 5, 3).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es que Dios verdaderamente tiene compasi\u00f3n de sus criaturas. \u00c9l no deja correr el mundo a la deriva. Dios se preocupa por el destino de su creaci\u00f3n, por el destino de cada uno y cada una de nosotros\/as. Para hacer comprensible esto a los seres humanos en su propia manera de pensar, \u00e9l mismo se ha hecho humano como uno de nosotros en la persona de Jes\u00fas de Nazaret y se ha solidarizado con todas las penurias humanas. Ya durante su actividad como ministro itinerante sufri\u00f3 por la dureza de los corazones de la gente, la pobreza, etc. Pero el haber aguantado las torturas de la crucifixi\u00f3n demuestran el inconmensurable amor del Creador por todos nosotros y lo autoriza &#8212;humanamente hablando&#8212; para consolar a los que sufren, pues \u201csufri\u00f3 en carne propia\u201d todos nuestros desarreglos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">A veces a\u00fan no consuela el saber que otro ha sufrido igual que uno mismo. Pero la palabra del que no ha sufrido muchas veces carece de empat\u00eda, de la verdadera condolencia y se torna poco convincente, poco leg\u00edtima. Seguramente, soportar sufrimientos a los que no les encontramos explicaci\u00f3n l\u00f3gica es peor que si conocemos el origen y sentido de los mismos. Cuando alguien sufre estando en pleno servicio por el bien de otros nos inclinamos a rega\u00f1ar y hasta renegar de Dios. Pero sufrir como consecuencia de nuestras malas acciones &#8212;dice el ap\u00f3stol&#8212; no es ninguna haza\u00f1a. Si en cambio sufrimos por causa del testimonio que damos de nuestro Se\u00f1or &#8212;pensemos en cristianos que viven en pa\u00edses de religi\u00f3n mayoritaria musulmana, aunque el verdadero servicio a Cristo y al pr\u00f3jimo y en favor de la preservaci\u00f3n de la naturaleza puede acarrear sufrimientos en cualquier parte del mundo&#8212; entonces podemos sentirnos como quienes tienen parte en los sufrimientos de Cristo, como quienes soportan la cruz junto con Cristo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero justamente los que sufren como Cristo, tienen el eficaz consuelo, la certeza de tener igualmente parte en la gloria del Se\u00f1or. La paciencia en los sufrimientos que soportamos &#8212;por decirlo as\u00ed, ya que no podemos imitar al Se\u00f1or&#8212; como Cristo los soport\u00f3 en la cruz, nos autoriza y capacita a consolar a otros de manera leg\u00edtima. Los propios sufrimientos nos ayudar\u00e1n a tomar consciencia de los sufrimientos ajenos, inclusive de los sufrimientos de la naturaleza que nos rodea y solidarizarnos con ellos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No cualquier sufrimiento nos une a Cristo. Pues tambi\u00e9n sufrimos justamente, cuando nos embarcamos en actividades contrarias a la voluntad divina, actividades que nosotros mismos nos imponemos y nos esclavizan. Pero los sufrimientos que padecemos por causa del servicio y la obediencia a Dios nos habilitan como verdaderos testigos del Se\u00f1or y verdaderos herederos de su gloria (Mat. 5, 12). Esto llama verdaderamente a alabar a Dios, nos desaf\u00eda a asumir con valor todos los reveses de nuestra vida, y continuar con \u00e1nimo en el servicio del Se\u00f1or en la esperanza de su gloria eterna. Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">&#8212;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Federico H. Sch\u00e4fer,<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">E.mail: &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 4\u00ba domingo de Cuaresma (Laetare) | 21.01.Texto: 2\u00ba Corintios 1, 3 \u2013 7\u00a0 (Leccionario EKD, Serie II) | Federico H. 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