{"id":19822,"date":"2024-07-22T15:08:51","date_gmt":"2024-07-22T13:08:51","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=19822"},"modified":"2024-04-28T15:16:04","modified_gmt":"2024-04-28T13:16:04","slug":"1o-pedro-47-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/1o-pedro-47-11\/","title":{"rendered":"1\u00ba Pedro 4,7\u201311"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"font-weight: 400;\">Serm\u00f3n para 10\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | 28.07.2024 | Texto: 1\u00ba Pedro 4,7\u201311 (Leccionario EKD, Serie VI) | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El texto b\u00edblico que acabamos de leer comienza: \u201cYa se acerca el fin de todas las cosas\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Sobre esta sentencia parecen estar fundadas las dem\u00e1s afirmaciones hasta el fin del pasaje. Es decir, las exhortaciones a ser juiciosos, sobrios, tener amor los unos para con los otros, hospedar sin quejarse, hablar conforme a la palabra de Dios, permanecer fieles en la oraci\u00f3n, etc. reci\u00e9n parecen cobrar sentido en relaci\u00f3n con la inminente cercan\u00eda del fin del mundo. Es necesario tomar en cuenta, que para el autor de esta carta, el fin de todas las cosas era verdaderamente una realidad inminente. Para nosotros, seres humanos del siglo XXI en cambio, el fin de todas las cosas tiene un significado mucho m\u00e1s remoto. Casi podr\u00edamos decir, que una predicci\u00f3n del fin del mundo ser\u00eda considerada actualmente como una insensatez. Tantas veces se predijo el fin del mundo, ya desde tiempos anteriores a Jesucristo y hasta nuestros d\u00edas, y nunca se ha cumplido. Recordemos solo los temores que afectaron a tantas personas ante la cercan\u00eda de cumplirse el \u00faltimo cambio de siglo y milenio.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, sabemos de las investigaciones cient\u00edficas en el campo de la f\u00edsica c\u00f3smica, que evidentemente alg\u00fan d\u00eda el fin llegar\u00e1 tambi\u00e9n para nuestra tierra. Sin embargo, hasta entonces transcurrir\u00e1n todav\u00eda un par de centenas de millones de a\u00f1os, de manera que ser\u00eda rid\u00edculo hablar de un fin del mundo pr\u00f3ximo. Es como que el tema aparentemente no nos toca, y esto a pesar del hecho, que varias naciones poseen hoy en d\u00eda en sus arsenales militares suficientes armas nucleares como para destruir el planeta en cualquier momento. Entre tanto, los astr\u00f3nomos, ya m\u00e1s cautos, han observado asimismo la posibilidad de que la tierra colisione con alg\u00fan asteroide con la consecuente generaci\u00f3n de enormes cataclismos. Y ni hablar de los cambios clim\u00e1ticos producidos por el irresponsable manejo ecol\u00f3gico de los bienes de este planeta, que tambi\u00e9n pueden generar dr\u00e1sticas restricciones a la vida en el mismo. Entonces, \u00bfser\u00e1 que el tema realmente no nos toca?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n me parece importante tener en cuenta, que las predicciones acerca de un fin del mundo pr\u00f3ximo siempre han surgido en situaciones hist\u00f3ricas cr\u00edticas, es decir por ocasi\u00f3n de cat\u00e1strofes pol\u00edticas, guerras, persecuciones religiosas, hambrunas, etc. De esta manera, poco antes, durante y hasta despu\u00e9s de la \u00e9poca en que vivi\u00f3 Jes\u00fas, en la cual los jud\u00edos sufr\u00edan bajo la tiran\u00eda del imperio romano, surgieron muchos escritos en los cuales se hablaba del fin del mundo y se describ\u00eda la vida despu\u00e9s de la muerte. Poco m\u00e1s tarde, cuando comenzaron las primeras diferencias entre cristianos y paganos y se hac\u00edan cada vez m\u00e1s frecuentes y crueles las persecuciones, comenzaron a surgir este tipo de escritos tambi\u00e9n en el \u00e1mbito cristiano. A este tipo de literatura pertenece tambi\u00e9n la primera carta de Pedro.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La misi\u00f3n principal de estos escritos era consolar a los creyentes frente a las miserias y tribulaciones de esta vida terrena, infundi\u00e9ndoles \u00e1nimo y esperanzas para una vida postrera mejor y caracterizada por el amor y la paz. Se entend\u00eda, sin embargo, que esta vida futura solo era posible alcanzarla luego de haber pasado por el juicio divino, juicio este que era comprendido de manera muy dr\u00e1stica y severa, es decir en t\u00e9rminos del fin del mundo. En esta ocasi\u00f3n ser\u00edan destruidos aquellos que habr\u00edan obrado injustamente y hecho sufrir a sus pr\u00f3jimos. En general se aceptaba, que ning\u00fan imp\u00edo saldr\u00eda justificado del juicio de Dios ni ser\u00eda admitido en su reino. De ah\u00ed que se enfatizara tanto en el comportamiento \u00e9tico de los creyentes.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Tal vez ahora comprendamos mejor qu\u00e9 es lo que tiene que ver el fin del mundo con el comportamiento de las personas y por qu\u00e9 las m\u00e1ximas expresadas en el pasaje que estamos analizando, parecen obtener su fuerza y significado a partir de la afirmaci\u00f3n sobre la proximidad del fin de todas las cosas. Expresar \u201cel fin del mundo se acerc\u00f3\u201d equival\u00eda a decir: \u201cel juicio de Dios se acerc\u00f3\u201d. Podemos decir que la creencia en la inminencia del fin del mundo era caracter\u00edstica para la primitiva iglesia cristiana. Se la asociaba asimismo a la segunda venida de Jesucristo. En esta ep\u00edstola de Pedro tal caracter\u00edstica se manifiesta de manera poderosa. El ap\u00f3stol quiere consolar a los fieles de las congregaciones recientemente fundadas en el Asia Menor frente a las primeras persecuciones, acusaciones, denuncias por parte del pueblo y las autoridades no creyentes. El fin era considerado por estas personas como una liberaci\u00f3n de las penurias y martirios, que el cristiano consecuente deb\u00eda soportar durante esta vida terrenal. La proximidad del fin y el eventual ingreso a la gloria de Dios, no permit\u00eda la exaltaci\u00f3n ni el abandono de la vida en el aqu\u00ed y ahora, al contrario, exig\u00eda fidelidad a Cristo y el cumplimiento de la voluntad de Dios hasta el mismo fin.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Volviendo a nuestra situaci\u00f3n actual, me parece que todav\u00eda no nos hemos sacado la duda de encima, acerca de la validez del texto de predicaci\u00f3n para el d\u00eda de hoy. A pesar de lo descripto m\u00e1s arriba y de la creciente inestabilidad pol\u00edtica y social en el mundo entero, pareciera que el fin del mundo no nos preocupa. No abrigamos una fuerte esperanza en la proximidad de la segunda venida del Se\u00f1or ni tampoco nos preocupa el juicio final. \u00bfSer\u00e1, entonces, que nos dejaremos llevar por la corriente de nuestra soberbia, sin tomar en cuenta la voluntad de Dios y sus implicaciones \u00e9ticas? \u00a1Diremos rotundamente que no!<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Jesucristo, hijo del Dios viviente muri\u00f3 en la cruz justamente para liberarnos de nuestra soberbia e indiferencia. Su obra nos ofrece la posibilidad de decidirnos por los caminos de Dios y el cumplimiento de su voluntad. Por tanto, no necesitamos que se nos amenace con la cercan\u00eda del juicio final a los efectos de que cumplamos dicha voluntad, es decir amar a Dios de todo coraz\u00f3n, y a nuestros pr\u00f3jimos como a nosotros mismos. El que tiene la firme fe de que es justificado por Jesucristo y obra de acuerdo a ella, no necesita temer el fin del mundo, ni aunque fuera ma\u00f1ana mismo. Al incr\u00e9dulo, tal vez, la predicaci\u00f3n sobre la proximidad del juicio final lo pueda incomodar, lo pueda llevar a recapacitar, a incentivarlo al arrepen-timiento, al abandono de su soberbia y al cumplimiento de la voluntad divina.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En este contexto me parece conveniente recordar que esta idea de la proximidad del fin de todas las cosas y el juicio final, frecuentemente presente en los labios de predicadores entusiastas, no es una doctrina con una funci\u00f3n meramente pedag\u00f3gica o preceptora. Ella puede ser una realidad muy concreta tambi\u00e9n para nosotros. Ya mencionamos m\u00e1s arriba diversas causales para ello. Adem\u00e1s debemos agregar que el Dios todopoderoso, que confesamos creador del universo, es capaz de interrumpir las leyes de su propia creaci\u00f3n y adelantar el fin de todas las cosas de acuerdo a su voluntad m\u00e1s all\u00e1 de nuestros c\u00e1lculos cient\u00edficos. En \u00faltima instancia, y aunque no nos guste aceptarlo, \u00e9l es tambi\u00e9n Se\u00f1or sobre el uso del armamento nuclear; es Se\u00f1or de la historia. Baste recordar que el ambicioso rey Nabucodonosor de Babilonia fue instrumento en manos de Dios para escarmentar a la naci\u00f3n jud\u00eda.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">A quienes estas verdades parecen incre\u00edbles o demasiado remotas, debemos decir, que el texto b\u00edblico en cuesti\u00f3n sigue siendo pertinente hasta hoy. Sabemos que nuestra vida en este mundo, sea m\u00e1s breve o m\u00e1s prolongada, es acotada. Aunque lo reprimimos, nuestra muerte es un hecho irreversible del cual no podemos escapar. Desde el punto de vista de nuestra existencia personal, entonces, significa el fin de todas las cosas. De poco nos sirve tener consciencia de que nuestros descendientes seguir\u00e1n viviendo a\u00fan despu\u00e9s de nuestra muerte y continuando eventualmente nuestros proyectos. Nuestro instinto de vida nos hace creer que somos cuasi eternos; mientras tanto, empero, los a\u00f1os van pasando a ritmo vertiginoso, sin contar la posibilidad de sufrir accidentes mortales en cualquier momento.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Con lo dicho no queremos infundir miedo a nadie. Por ello repito: aquel que por su fe en Jesucristo es justificado delante de Dios no temer\u00e1 el fin del mundo ni necesitar\u00e1 que se le recuerde tal acontecimiento como aliciente para llevar adelante una vida cristiana. Sin embargo, es \u00fatil y conveniente que lo tengamos en cuenta. Somos humanos y a pesar de autocomprendernos como cristianos obedientes, sufrimos reca\u00eddas. Para decirlo con palabras del Dr. Mart\u00edn Lutero, mientras vivamos en este mundo somos justificados, pero continuamos siendo pecadores a la vez. La fe que tenemos no es una pertenencia asegurada. Ella nos puede ser arrebatada, ser puesta a prueba, podemos ser tentados. La fe es una gracia de Dios que debemos aceptar siempre de nuevo en cada situaci\u00f3n de nuestra vida. El fin del mundo como situaci\u00f3n l\u00edmite para nuestra vida actual, sea para nosotros personalmente o como evento c\u00f3smico, siempre nos se\u00f1alar\u00e1 a Jesucristo como nuestro abogado. Es obvio decir en este contexto, que debemos arreglar nuestra relaci\u00f3n con Dios y nuestros semejantes antes del fin. Con la ayuda de Dios decidiremos, entonces, llevar adelante una conducta acorde a la voluntad divina y para bien de nuestros semejantes como nos lo propone el ap\u00f3stol.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No quiero terminar esta reflexi\u00f3n, sin antes mencionar todav\u00eda una implicancia t\u00e1cita de nuestro texto, pero fuertemente consoladora. Para el creyente, el fin del mundo evidente-mente no es el fin, de lo contrario no estar\u00edamos desarrollando todo este serm\u00f3n. Como seguidores de Jesucristo somos testigos de su resurrecci\u00f3n. Por ello tambi\u00e9n podemos aceptar, que \u00e9l vendr\u00e1 nuevamente a este mundo seg\u00fan su promesa, no solo para juzgarlo, sino tambi\u00e9n para restaurarlo. Es cierto, no sabemos cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo se desarrollar\u00e1 todo\u00a0 ello, pero creemos que \u00e9l tambi\u00e9n nos resucitar\u00e1 a nosotros as\u00ed como \u00e9l resucit\u00f3. Tampoco podemos definir cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo acontecer\u00e1 ello, sin embargo, esperamos que sea el tr\u00e1nsito a una nueva existencia en paz y armon\u00eda, en la perfecci\u00f3n del amor, en una nueva dimensi\u00f3n en la que ya no estaremos sujetos a la simultaneidad de ser justificados, pero a la vez tentados a oponernos a Dios.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero el Reino de Dios, o mejor el gobierno de Dios, no comienza reci\u00e9n con el fin de todas las cosas. En la medida en que confiemos en Jesucristo, ya ahora somos part\u00edcipes, s\u00ed, ciudadanos de ese reino y, por tanto, tambi\u00e9n receptores del esp\u00edritu y las fuerzas divinas que nos permitir\u00e1n llevar adelante los d\u00edas que Dios todav\u00eda nos regala en este mundo con responsabilidad y alegr\u00eda, con tes\u00f3n y optimismo, superando dolores y sufrimientos, ayudando y consolando a nuestros semejantes, cuidando la creaci\u00f3n y agradeciendo a Dios por su infinita gracia y bondad. Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">&#8212;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Federico H. Sch\u00e4fer,<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">E.mail: &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 10\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | 28.07.2024 | Texto: 1\u00ba Pedro 4,7\u201311 (Leccionario EKD, Serie VI) | Federico H. Sch\u00e4fer | Estimadas hermanas, estimados hermanos: El texto b\u00edblico que acabamos de leer comienza: \u201cYa se acerca el fin de todas las cosas\u201d. 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