{"id":20308,"date":"2024-11-18T14:33:12","date_gmt":"2024-11-18T13:33:12","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=20308"},"modified":"2024-11-18T14:33:12","modified_gmt":"2024-11-18T13:33:12","slug":"marcos-1331-37","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/marcos-1331-37\/","title":{"rendered":"Marcos 13,31-37"},"content":{"rendered":"<h3>Serm\u00f3n para \u00faltimo domingo del a\u00f1o eclesi\u00e1stico (Culto con celebraci\u00f3n de confirmaci\u00f3n de oro) | 24.11.2024 | Marcos 13,31-37 (Leccionario EKD, Serie V) | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>Estamos viviendo tiempos de gran angustia. Unos ya hace a\u00f1os deben luchar para sobrevivir a causa de la desocupaci\u00f3n; no tienen como alimentar a sus familias o pagar un alquiler. Otros viven con temor a ser v\u00edctimas de asaltos, robos a mano armada o les intrusen su vivienda cuando est\u00e1n ausentes de ella. La quiebra del peque\u00f1o empresario, que ya no sabe qu\u00e9 hacer con sus instalaciones, con su personal, con sus conocimientos t\u00e9cnicos adquiridos en larga y costosa trayectoria; la inflaci\u00f3n que hace imposible el pago de cuotas para la cancelaci\u00f3n de pr\u00e9stamos para la adquisici\u00f3n de vivienda; la sequ\u00eda que ha generado grandes da\u00f1os a la agricultura en los \u00faltimos a\u00f1os, llevan a la desesperaci\u00f3n a otros tantos. Y ni hablar de la burla que son muchos procesos judiciales. Y la lista de calamidades podr\u00eda prolongarse a\u00fan m\u00e1s. Es como que nos sentimos atrapados en un callej\u00f3n sin salida, del que quisi\u00e9ramos escapar, pero no podemos.<\/p>\n<p>El relato que les acabo de leer del Evangelio seg\u00fan Marcos es el final de un discurso m\u00e1s amplio, en el que Jes\u00fas advierte a sus disc\u00edpulos sobre las penurias y sufrimientos que les tocar\u00eda vivir, no solo como simples habitantes de Palestina, sino tambi\u00e9n como disc\u00edpulos de \u00e9l. Tambi\u00e9n en esos tiempos se viv\u00edan circunstancias muy angustiantes, que hac\u00edan pensar a las gentes en el posible fin del mundo. Y Jes\u00fas no niega que en alg\u00fan momento vendr\u00e1 el fin, que en realidad en este mundo todo es transitorio y caduco. Los disc\u00edpulos, por ejemplo, llegando a Jerusal\u00e9n, estaban asombrados y admirados por lo imponente de la construcci\u00f3n del templo. Pero Jes\u00fas les dice: Aunque estos enormes bloques de piedra parezcan inamovibles y los edificios por tanto eternos, no quedar\u00e1 piedra sobre piedra de ellos. Y esto ocurrir\u00e1 antes de que muera la presente generaci\u00f3n. Efectivamente, ese templo y toda la ciudad de Jerusal\u00e9n fue destruida a\u00f1os m\u00e1s tarde, y el pueblo jud\u00edo hubo de soportar muchas penurias\u00a0 \u2013 y los cristianos tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Trazando un paralelismo con las circunstancias que vivimos hoy y ante el callej\u00f3n sin salida en el que muchos se sienten presos, hay quienes hacen la reflexi\u00f3n, si no es que todas estas adversidades, no son acaso se\u00f1ales que anuncian el fin, del cual hablaba Jes\u00fas. A ello, y tratando de interpretar a Jes\u00fas de la mejor manera posible, yo dir\u00eda: El fin tarde o temprano va a venir; el propio Jes\u00fas nos dice: \u201cEl cielo y la tierra dejar\u00e1n de existir\u201d. Y nuestra generaci\u00f3n llegar\u00e1 a su fin, es decir: todos un d\u00eda moriremos y finalizaremos nuestro periplo por este mundo. Asimismo, debemos asumir, que lo que nosotros construimos no es eterno, aunque as\u00ed parezca en principio. Todo est\u00e1 sometido al deterioro. Lo vemos en nuestras personas, nuestras casas van envejeciendo y se pican las ca\u00f1er\u00edas y se rompen las tejas. Los sistemas de jubilaci\u00f3n, de los que imagin\u00e1bamos poder vivir con tranquilidad durante nuestra tercera edad, colapsan y no nos pagan lo que esper\u00e1bamos. Y nuestra empresita construida con tanto esfuerzo y aplicaci\u00f3n a lo largo de a\u00f1os, ahora se quiebra por falta de encargos y clientes.<\/p>\n<p>Y, por supuesto, toda esta destrucci\u00f3n no es solo causada por un proceso puramente natural, sino que en gran medida por culpa de los propios seres humanos: Ni el templo de Jerusal\u00e9n ni las torres gemelas de Nueva York cayeron por causas naturales. Tampoco los que murieron en Jerusal\u00e9n o en la implosi\u00f3n de las torres gemelas son culpables directos de su fin. Pero lo que hemos de entender es que, culpables o simples v\u00edctimas de la destrucci\u00f3n, tenemos cada uno nuestro fin del mundo, ya sea que terminemos por causas naturales o dolosas.<\/p>\n<p>Pero, estimadas hermanas y estimados hermanos, este panorama no se los pinto con la intenci\u00f3n de agregar a\u00fan m\u00e1s angustia a la que ya muchos sufren o sienten. En las palabras de Jes\u00fas tambi\u00e9n hay una veta positiva. Es verdad. \u201cEl cielo y la tierra dejar\u00e1n de existir \u2013 dice Jes\u00fas \u2013, \u201cpero mis palabras no dejar\u00e1n de cumplirse\u201d. Dicho en otros t\u00e9rminos: M\u00e1s all\u00e1 de todo lo que puede llegar a pasar en este mundo \u2013 quiebras, hambre, guerras, injusticia, cat\u00e1strofes naturales, pandemias y enfermedades, muerte \u2013 la palabra de Dios permaneci\u00f3, permanece y permanecer\u00e1 firme, tambi\u00e9n permanecer\u00e1 firme e inamovible su promesa de rescatarnos de este mundo, de perdonarnos nuestras faltas y de hacernos part\u00edcipes de su reino, de su \u00e1mbito de gobierno, que no es material, que trasciende este mundo, que pertenece a otra dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Nosotros, mientras transitamos por este mundo, no tenemos acceso a esa otra dimensi\u00f3n en la que se encuentra Dios. Pero \u00e9l, el todopoderoso, promete conducirnos a esa otra dimensi\u00f3n. Tenemos que comprender, que la vida que Dios quiere que tengamos, no se agota con el peregrinaje que debemos realizar en esta tierra. Este tiempo que transcurrimos aqu\u00ed, no es m\u00e1s que una parte, incluso menor, de una existencia mucho mayor, que llamamos vida verdadera o vida eterna. Como cristianos hemos cre\u00eddo y tomado en serio esa promesa de vida eterna, aunque no estemos en condiciones de describirla, de mostrarla, de imaginarla. Y a pesar de que otros se burlen de ello, tenemos todo el derecho de continuar creyendo y aceptando esa otra realidad. Jes\u00fas mismo nos reafirma en nuestra fe diciendo: aunque absolutamente todo se venga abajo, mi promesa se cumplir\u00e1, la verdad de mis testimonios se pondr\u00e1 de manifiesto, se demostrar\u00e1 que no miento.<\/p>\n<p>Y as\u00ed creo, qu\u00e9 si somos coherentes con nuestra fe, y nos tomamos en serio a nosotros mismos, la muerte, ya sea que la suframos de j\u00f3venes o de mayores, ya no nos debe angustiar m\u00e1s, pues ser\u00e1 realmente \u201cun pasaje a mejor vida\u201d como dice el dicho popular. Y si estamos convencidos de ello, tampoco podr\u00e1 abrumarnos ni angustiarnos ninguna de las causas que pueden llevar a la destrucci\u00f3n de nuestros cuerpos. Tampoco y mucho menos deber\u00e1 angustiarnos la p\u00e9rdida de alguna posici\u00f3n, alguna propiedad, el desmantelamiento de alguna de nuestras obras, de alguna de nuestras empresas, de alguno de nuestros medios de vida, alguno de nuestros derechos.<\/p>\n<p>Por eso me alegro sobremanera, que hoy se hayan acercado tantos de aquellas hermanas y aquellos hermanos que hace 50 o eventualmente m\u00e1s a\u00f1os han dado su \u201cSI\u201d al proyecto de Dios, han confirmado su fe en ese Dios, que no nos deja solos y que siempre de nuevo nos ofrece la vida, la vida verdadera. Pues es una se\u00f1al de que esa fe hasta el d\u00eda de hoy les ha dado esperanza y fuerza para resistir los embates de la muerte, de las circunstancias adversas y destructivas. A ellos y a todos los que hoy estamos reunidos aqu\u00ed, especialmente tambi\u00e9n a los j\u00f3venes catec\u00famenos o confirmandos \u2013 que est\u00e1n all\u00ed sentados en primera fila \u2013 les digo: \u00a1Sigamos as\u00ed, permanezcamos fieles a Dios, vale la pena ser amigos de Dios!<\/p>\n<p>Jes\u00fas, por fin, tambi\u00e9n nos advierte que permanezcamos despiertos, que no nos durmamos en la indiferencia, en la dejadez, en la desesperanza. Porque los peligros de la muerte est\u00e1n a nuestro acecho. No el peligro de la destrucci\u00f3n de nuestro cuerpo, el riesgo de perder nuestros bienes, nuestro empleo, etc., sino el peligro de perder nuestra vida verdadera en comuni\u00f3n con Dios. Y sin duda el peligro de nuestra muerte a la vida eterna se producir\u00e1 all\u00ed donde desestimemos la promesa, la ayuda de Dios; donde nos dejemos llevar por nuestra soberbia y nos demos m\u00e1s importancia a nosotros mismos que a Dios; all\u00ed donde confiemos m\u00e1s en nuestras obras y proyectos humanos, en nuestros logros tecnol\u00f3gicos, nuestros logros econ\u00f3micos, en nuestros sistemas. Pues en la medida en que as\u00ed lo hagamos, nos perderemos, nos destruiremos como ellos y con ellos, que son todos elementos perecederos.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, pues, permanezcamos despiertos y esperemos en el Se\u00f1or, confiemos en su palabra, que no pasar\u00e1, y podremos ser felices y bienaventurados aqu\u00ed en este mundo, mientras \u00e9l quiera que lo habitemos y all\u00ed en su reino, en los cielos, en su presencia, bajo su albergue y para lo que \u00e9l nos mande entonces. \u00a1Que as\u00ed sea!<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p>Federico H. Sch\u00e4fer,<\/p>\n<p>E.mail: &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para \u00faltimo domingo del a\u00f1o eclesi\u00e1stico (Culto con celebraci\u00f3n de confirmaci\u00f3n de oro) | 24.11.2024 | Marcos 13,31-37 (Leccionario EKD, Serie V) | Federico H. Sch\u00e4fer | Estimadas hermanas, estimados hermanos: Estamos viviendo tiempos de gran angustia. 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