{"id":22373,"date":"2025-03-24T11:52:47","date_gmt":"2025-03-24T10:52:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=22373"},"modified":"2025-03-24T11:52:47","modified_gmt":"2025-03-24T10:52:47","slug":"2-corintios-517-20","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/2-corintios-517-20\/","title":{"rendered":"2. Corintios 5,17\u201320"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"font-weight: 400;\">4\u00ba domingo de Cuaresma (Laetare) | 30.03.2025 | 2. Corintios 5,17\u201320 (Leccionario Ecum\u00e9nico, Ciclo \u201cC\u201d) | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Creo que todos los que hoy nos encontramos aqu\u00ed reunidos, estamos contentos de poder vivir en una sociedad pluralista, en la que medianamente puedan convivir y enrique-cerse mutuamente distintas corrientes culturales, religiosas, de pensamiento, y donde sea \u00a0respetada \u00a0la libertad de opini\u00f3n y expresi\u00f3n. Si bien como iglesia siempre estamos buscando mantener la unidad siguiendo a quien consideramos nuestro \u00fanico Se\u00f1or, Jes\u00fas, el Nazareno, con el correr de los tiempos, b\u00e1sicamente a partir de la Reforma del siglo XVI, hemos ido reconociendo que la unanimidad en la fe y el testimonio que buscamos son bienes a lograr, que no est\u00e1n dados autom\u00e1ticamente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La interpretaci\u00f3n de las Sagradas Escrituras en la situaci\u00f3n de cada una de las comu-nidades \u00a0o de cada persona en particular llevar\u00e1 en el mejor de los casos a conclusiones parecidas, pero no necesariamente coincidentes. No necesito recordar las luchas que a lo largo de la historia de la iglesia tuvieron lugar a causa de interpretaciones poco compatibles. Hoy d\u00eda, gracias a Dios y su Esp\u00edritu, ya no tenemos entendimientos tan divergentes de nuestra fe, de manera que podemos reunirnos en asambleas ecum\u00e9nicas para discutir proyectos de misi\u00f3n o diacon\u00eda comunes. Con todo, sabemos que al interior de nuestras iglesias hoy tambi\u00e9n existe un pluralismo de pensamiento, de tradi-ciones, de modos de vivir y explicar la fe. Y seguramente en el entendimiento evan-g\u00e9lico de que entre Dios y nuestra conciencia no podr\u00eda interponerse otro juez que impulsara esa relaci\u00f3n m\u00e1s que el propio Jesucristo, no admitir\u00edamos un magisterio que nos prescriba en forma estricta a cada momento la correcta manera de creer y actuar. Claro que tenemos una constituci\u00f3n de fe, que tenemos \u201cnormas de la vida eclesi\u00e1stica\u201d, que dan un marco de contenci\u00f3n y referencia a nuestra comunidades. Y tenemos tam-bi\u00e9n un catecismo y compendios de teolog\u00eda seg\u00fan los cuales tratamos de orientar en la fe a los catec\u00famenos. Pero estos son instrumentos modificables en la medida que nos acerquemos cada vez m\u00e1s a la verdad. En esa l\u00ednea admitir\u00edamos que de momento la unidad de la iglesia solo se puede dar como \u201cdiversidad reconciliada\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Porque somos diferentes el uno del otro y reclamamos la libertad de serlo, nos movemos en entornos diferentes, y vivimos circunstancias diferentes, tenemos diferentes enten-dimientos de esa fe en Jesucristo. Pero porque tambi\u00e9n nos sentimos llamados a mantener la unidad y permanecer en comuni\u00f3n los unos con los otros, \u00a0es que a la recon-ciliaci\u00f3n de nuestras divergencias le compete un lugar tan importante en la vida de una iglesia cristiana. Sin reconciliaci\u00f3n no es posible vivir en paz ni compartir en comuni\u00f3n, que es a lo que deseamos llegar.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Como cristianos podemos sostener desde nuestra fe ideas diferentes acerca de la organi-zaci\u00f3n pol\u00edtica de un pa\u00eds, acerca del sistema econ\u00f3mico m\u00e1s conveniente para una sociedad m\u00e1s justa, etc., y tambi\u00e9n acerca de cu\u00e1l ser\u00eda la mejor manera de encarar la misi\u00f3n que nos encargara nuestro Se\u00f1or. Pero estas ideas deben poder intercambiarse, discutirse razonablemente, para finalmente conciliarse y de esta manera llegar a ser fruct\u00edferas para el desarrollo de la comunidad. La reconciliaci\u00f3n con Dios, que hemos obtenido gracias a su propio y benevolente obrar a trav\u00e9s de su hijo Jesucristo, abre el camino para la reconciliaci\u00f3n con el otro, con ese otro que puede ser nuestro enemigo pero tambi\u00e9n es un reconciliado con Dios. Esta reconciliaci\u00f3n con el otro hace posible asimismo la reconciliaci\u00f3n con los pensamientos del otro.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, la fe en Jesucristo tambi\u00e9n es fe en la verdad. \u00c9l mismo afirm\u00f3 ser el camino, la verdad y la vida. La b\u00fasqueda de la verdad nos ayudar\u00e1 mucho en el proceso de reconciliaci\u00f3n. La b\u00fasqueda de la verdad nos hace libres, libres de nuestros propios prejuicios y por tanto m\u00e1s objetivos en nuestras apreciaciones y as\u00ed m\u00e1s permeables a comprender la verdad vista por el otro y descubrir los errores de apreciaci\u00f3n propios. Cuanto m\u00e1s objetivas sean nuestras ideas, tanto m\u00e1s se parecer\u00e1n\u00a0 a la verdad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Otro factor que nos ayudar\u00e1 en el proceso de reconciliaci\u00f3n es el perd\u00f3n, la disposici\u00f3n a perdonar al otro sus errores, sabiendo que uno mismo tambi\u00e9n comete errores, tiene sus fallas y no \u201ctiene la verdad comprada\u201d; y finalmente que uno tambi\u00e9n es un perdonado por Jesucristo. La b\u00fasqueda de la justicia tambi\u00e9n ayudar\u00e1 a lograr la reconciliaci\u00f3n. Pienso en el cumplimiento de asuntos pactados, en la distribuci\u00f3n ecu\u00e1nime y razonable de bienes, cargos, oportunidades, salarios, poderes.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Finalmente debemos conceder, que humanamente hablando la reconciliaci\u00f3n no ser\u00e1 f\u00e1cil de obtener, pues llegar a ella tambi\u00e9n supone sacrificar algo de lo propio, parte del convencimiento de uno, las ideas subjetivas o acaso el cargo que se debiera deponer, el privilegio al cual renunciar. Es una lucha con uno mismo, con el ego\u00edsmo, con las resistencias que hay en cada uno de nosotros o hacia el interior de un grupo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Como cristianos, sin embargo, no tenemos raz\u00f3n para desesperar ante estas dificultades, pues Dios conoce nuestro ego\u00edsmo, esas resistencias internas, y es justamente por ello que el proceso de reconciliaci\u00f3n tiene su iniciativa en \u00e9l mismo. \u00c9l no pod\u00eda esperar que la iniciativa se originara en los seres humanos. Por ello es Dios el que posibilita y da lugar a la reconciliaci\u00f3n. Es un regalo de su gracia. Por a trav\u00e9s de Jesucristo y su Esp\u00edritu, \u00e9l nos renueva, nos crea de nuevo, es decir podemos llegar a ser otros, mejores, m\u00e1s perfectos, veraces y reconciliables. Para el cristiano convencido no vale el dicho popular \u201cgenio y figura hasta la sepultura\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Dios es creador, \u00e9l est\u00e1 detr\u00e1s de la evoluci\u00f3n del Universo y por tanto tiene poder para hacer nuevas todas las cosas, reacomodar su creaci\u00f3n y remodelar al ser humano y as\u00ed dejar atr\u00e1s las viejas realidades. Obviamente, para ello deberemos dejar que Dios act\u00fae en nosotros, en nuestro grupo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Como ya dijimos, es natural que en una congregaci\u00f3n se desenvuelvan personas o grupos con ideas diferentes, concepciones disidentes acerca de las tareas que deben ser encaradas en la misma para el cumplimiento de su misi\u00f3n. El pluralismo es saludable y fruct\u00edfero. De la discusi\u00f3n, a veces acalorada, entre concepciones diferentes deben surgir las nuevas ideas, las ideas m\u00e1s claras y purificadas, cada vez m\u00e1s tendientes a la verdad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero si las diferencias no se dialogan en forma sincera buscando la verdad &#8212;como dec\u00eda el Dr. Mart\u00edn Lutero: a partir de las Escrituras y con un convencimiento basado en la buena conciencia y argumentaciones razonables&#8212; y dejamos rienda suelta a los intereses propios, al orgullo de permanecer a toda costa con la raz\u00f3n o a las ansias de poder, nunca se llegar\u00e1 a\u00a0 una reconciliaci\u00f3n de ideas, al testimonio com\u00fan ni a la unidad en la fe. Si as\u00ed fuera, ser\u00eda una gran l\u00e1stima y menoscabo de nuestra tarea eclesial. El Se\u00f1or nos encomend\u00f3 el ministerio de la reconciliaci\u00f3n y ser\u00eda ese un prop\u00f3sito prioritario tanto en la disciplina de una congregaci\u00f3n como en la conducta de cada uno de los que nos consideramos seguidores del Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es m\u00e1s, el ap\u00f3stol Pablo no solo est\u00e1 pensando en que nos pongamos de acuerdo y nos reconciliemos entre nosotros, sino que en primer lugar nos reconciliemos con Dios y que llamemos a otros a que se reconcilien con Dios. Si nos reconciliamos con Dios va a ser posible y m\u00e1s f\u00e1cil reconciliarnos entre nosotros. Personalmente conf\u00edo en el poder renovador de Dios y en su voluntad de apoyar aquellos nuestros proyectos compatibles con su Esp\u00edritu. As\u00ed espero que nuestras comunidades busquen siempre estar reconci-liados con Dios y permanecer en esa relaci\u00f3n reconciliada para de esta manera poder dar un testimonio unido y reconciliado acerca de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Y que este testimonio unido y reconciliado lo podamos ampliar tambi\u00e9n hacia otras iglesias y confesiones cristianas buscando con ayuda de Dios una reconciliaci\u00f3n ecum\u00e9nica. El fraccionamiento y desuni\u00f3n de los cristianos es el mayor obst\u00e1culo para la misi\u00f3n que el Se\u00f1or encarg\u00f3 a su iglesia. Oremos para que el Esp\u00edritu de Dios no deje de actuar en nosotros y permita que podamos ejercer el ministerio de la reconciliaci\u00f3n y as\u00ed superemos todas nuestras diferencias y enemistades para bien de los humanos y la gloria de Dios. Am\u00e9n.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Federico H. Sch\u00e4fer,<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pastor em\u00e9rito. Iglesia Evang\u00e9lica del R\u00edo de la Plata<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">E.mail: federicohugo1943@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>4\u00ba domingo de Cuaresma (Laetare) | 30.03.2025 | 2. Corintios 5,17\u201320 (Leccionario Ecum\u00e9nico, Ciclo \u201cC\u201d) | Federico H. Sch\u00e4fer | Estimadas hermanas, estimados hermanos: Creo que todos los que hoy nos encontramos aqu\u00ed reunidos, estamos contentos de poder vivir en una sociedad pluralista, en la que medianamente puedan convivir y enrique-cerse mutuamente distintas corrientes culturales, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":20622,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43,157,853,108,113,216,293,349,692,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-22373","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-2-korinther","category-beitragende","category-bibel","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-kapitel-5-chapter-5-2-korinther","category-kasus","category-laetare","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22373","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22373"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22373\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22374,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22373\/revisions\/22374"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20622"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22373"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22373"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22373"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=22373"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=22373"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=22373"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=22373"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}