{"id":2393,"date":"2020-04-08T10:37:25","date_gmt":"2020-04-08T08:37:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/static\/wp\/?p=2393"},"modified":"2020-04-08T10:54:19","modified_gmt":"2020-04-08T08:54:19","slug":"hagan-esto-en-memoria-de-mi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/hagan-esto-en-memoria-de-mi\/","title":{"rendered":"Hagan esto en memoria&#8230;"},"content":{"rendered":"<h3><span lang=\"ES-PY\">Hagan esto en memoria de m\u00ed | Jueves Santo 9.4.2020 | Meditaci\u00f3n sobre el cuadro \u201cAbendmahl\u201d (Santa Cena), 1989, de Sieger K\u00f6der | Michael Nachtrab |<\/span><\/h3>\n<p>&#8222;Hagan esto en memoria de m\u00ed&#8220; es el mandato de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos en su cena de despedida. Esta cena era parte de la celebraci\u00f3n de la Pascua jud\u00eda. Y esta fiesta est\u00e1 relacionada con el llamado a la memoria cultural del pueblo jud\u00edo de no olvidar nunca c\u00f3mo Dios liber\u00f3 al pueblo de la opresi\u00f3n y la injusticia egipcia y lo libr\u00f3 de la muerte. Pero no se trata solamente de recordar, sino de efectivamente ser arrastrado a esta historia del Dios de Israel con su pueblo. La cena vuelve a los comensales participantes del acto de liberaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-2396\" src=\"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Sieger-K\u00f6der-Abendmahl-300x208.jpg\" alt=\"\" width=\"534\" height=\"370\" srcset=\"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Sieger-K\u00f6der-Abendmahl-300x208.jpg 300w, https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Sieger-K\u00f6der-Abendmahl.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 534px) 100vw, 534px\" \/><\/p>\n<p>El cuadro &#8222;Abendmahl\u201d (La \u00faltima cena), 1989, de Sieger K\u00f6der tambi\u00e9n nos invita a no s\u00f3lo recordar la Cena del Se\u00f1or con sus disc\u00edpulos, sino tambi\u00e9n a dejarnos arrastrar a la escena representada y ser participante de esta comunidad de los puestos en libertad.<\/p>\n<p>A primera vista, sorprenden las diferentes expresiones faciales de los disc\u00edpulos en esta mesa amontonada \u2013 a contrapelo del aislamiento obligatorio a que somos exhortados hoy.<\/p>\n<p>Si dejamos pasar nuestra mirada en el sentido del reloj a trav\u00e9s del c\u00edrculo, vemos primero una cara agradecida y a su lado una cuya mirada est\u00e1 llena de cari\u00f1o y alegr\u00eda. En contraste con la anterior, podemos ver una cara que de modo muy expresivo suplica y refuerza esa expresi\u00f3n suplicante con una mano extendida hac\u00eda donde espera recibir ayuda. Luego vemos caras que hablan de cansancio y de miedo, de amargura y de temor. A la derecha de la puerta, podemos ver una cara hundida en una oraci\u00f3n. A su lado, una cara que t\u00edmidamente se asoma detr\u00e1s de otra cara asombrada. Al final de esta ronda finalmente una cara que expresa con su cara lo que recibe su mano con humildad. Vemos diferentes caras que hablan de diferentes caracteres y que cuentan diferentes historias de vida.<\/p>\n<p>Y a\u00fan as\u00ed, todos ellos est\u00e1n en unidos y amontonados en una comuni\u00f3n particular alrededor de una sola mesa. Tambi\u00e9n les une \u2013 al agradecido, al temeroso, al hundido en oraci\u00f3n y al cansado &#8211; la misma amenaza: en cualquier momento la captura por los soldados romanos podr\u00eda ocurrir. Esta amenaza no es un mero producto de su imaginaci\u00f3n paranoica. M\u00e1s bien esta amenaza se plasma terror\u00edficamente en su medio a modo de una sombra cruciforme que cubre parcialmente la mesa radiantemente blanca en el centro de la imagen. E incluso esa silueta, que pesa sobre los tres disc\u00edpulos al final de la mesa, podr\u00eda ser la raz\u00f3n de sus expresiones faciales: el temor, la amargura y el terror los desfigura visiblemente.<\/p>\n<p>Sin embargo, Sieger K\u00f6der logr\u00f3 \u2013 tal vez por los diferentes tonos con que trabaj\u00f3 en el cuadro o tal vez porque el observador sabe que donde hay sombras, tambi\u00e9n debe haber una fuente de luz &#8211; que a pesar de que la silueta cruciforme quiera tener la posici\u00f3n central, algo o alguien en la escena no le cede ese lugar de prominencia.<\/p>\n<p>Efectivamente la misma luz que hace caer la sombra de la cruz sobre la mesa y los disc\u00edpulos, es la misma luz que llena la habitaci\u00f3n con agradables tonos c\u00e1lidos. Es la misma luz c\u00e1lida que hace que las sombras de los disc\u00edpulos caigan detr\u00e1s de esta comunidad y no oscurezcan la mesa comunitaria. S\u00f3lo Judas \u2013 cual una sombre de s\u00ed mismo \u2013 est\u00e1 en total oscuridad al fugarse de esta comunidad.<\/p>\n<p>Aunque, tambi\u00e9n aqu\u00ed vale mirar bien. Debajo de su brazo hay algo que brilla, de hecho lo tiene fuertemente agarrado como si fuese algo muy valioso. S\u00f3lo podemos sospecharlo, tal vez incluso anhelarlo, pero no lo podemos saber fehacientemente: lo que brilla ah\u00ed \u2013 o mejor dicho \u2013 lo que se vislumbra a la luz c\u00e1lida de la escena \u00bfser\u00e1 el pago por la traici\u00f3n a Jes\u00fas o un pedazo del pan de esta cena?<\/p>\n<p>Mientras uno puede reconocer a primera vista las diferentes personas, la mesa, el pan, la copa, la silueta cruciforme, a Jes\u00fas cuesta reconocerlo. Pero es \u00e9l que ocupa un lugar prominente en esta escena y que la vuelve din\u00e1mica. Est\u00e1 presente en las dos manos que parten el pan \u00e1cimo de la Pascua como lo sol\u00edan hacer las manos del padre de casa. Lo comparte con sus compa\u00f1eros, sus disc\u00edpulos, tal vez incluso con gente con la que nadie m\u00e1s querr\u00eda compartir ya el pan. El resto del pan est\u00e1 puesto sobre la mesa como si lo hubiera despedazado la silueta cruciforme. Pero a\u00fan as\u00ed, pareciera que el pan permanece por encima de la sombra, no queda debajo de ella. Y si miramos este pan despedazado durante m\u00e1s tiempo, incluso se puede ver la particular forma que toma el pan: Chi-Ro, el monograma de Cristo.<\/p>\n<p>Finalmente tambi\u00e9n podemos observar el c\u00e1liz lleno de vino. Tambi\u00e9n aqu\u00ed hay que mirar detenidamente, asomarse e inclinarse sobre el c\u00e1liz para ver m\u00e1s de lo que a primera vista se ve: en el vino se refleja un rostro. No es el reflejo de nuestro rostro, del rostro del observador sino la del anfitri\u00f3n de esta mesa. As\u00ed que, aunque el observador no puede ver a Jes\u00fas a primera vista en medio de esta comunidad de la mesa, su presencia determina todo lo que sucede en la mesa. \u00c9l est\u00e1 realmente presente a trav\u00e9s de sus manos que parten el pan, a trav\u00e9s del pan despedazado hasta formar al monograma de Cristo, y a trav\u00e9s del vino en el que se refleja su rostro.<\/p>\n<p>Lo considero como una hermosa picard\u00eda de Sieger K\u00f6der. Al forzarnos a inclinarnos sobre el c\u00e1liz para descubrir all\u00ed y sobre la mesa al Cristo, nos arrastra a esta comunidad amontonada alrededor de una sola mesa. De este modo, logra de modo muy evang\u00e9lico abandonar nuestra tendencia a simplemente recordar la Pasi\u00f3n de Cristo encerrada en su Cena para volvernos participes de esta mesa. No importa la expresi\u00f3n f\u00e1cil con que nos asomamos a esta escena y a esta mesa, pronto entendemos que ni la m\u00e1s oscura expresi\u00f3n ni la amenaza m\u00e1s violenta ni la noche m\u00e1s oscura pueda oscurecer esta comunidad. No es que estas realidades desaparecen en medio de esta comunidad. K\u00f6der proyecta de modo muy realista aquello que amenaza y aterroriza a los disc\u00edpulos precisamente en el medio de la comunidad. La tentaci\u00f3n es grande de fijar su mirada all\u00ed. Pero cuan grande alegr\u00eda cuando fijamos la mirada en la raz\u00f3n por la cual esa realidad amenazante apenas es una sombra.<\/p>\n<p>De este modo podemos comprender que el \u201cHagan esto en memoria de m\u00ed\u201d no es un mero mandato sino a la vez \u2013 y solamente por ello es mandato evang\u00e9lico para la vida y no para la muerte \u2013 una promesa: quien se deja arrastrar a la comunidad de esta mesa experimentar\u00e1 la mesa preparada \u201cen presencia de mis enemigos\u201d, la unci\u00f3n c\u00e1lida sobre la cabeza y la copa que rebosa, es decir: los privilegios de la \u201ccasa del Se\u00f1or\u201d (Salmo 23:5-6).<\/p>\n<p><strong>Michael Nachtrab<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hohenau \u2013 Paraguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>famnachtrab@hotmail.com<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hagan esto en memoria de m\u00ed | Jueves Santo 9.4.2020 | Meditaci\u00f3n sobre el cuadro \u201cAbendmahl\u201d (Santa Cena), 1989, de Sieger K\u00f6der | Michael Nachtrab | &#8222;Hagan esto en memoria de m\u00ed&#8220; es el mandato de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos en su cena de despedida. 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