{"id":25655,"date":"2025-11-25T08:01:17","date_gmt":"2025-11-25T07:01:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=25655"},"modified":"2025-11-24T18:28:16","modified_gmt":"2025-11-24T17:28:16","slug":"jeremias-235-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/jeremias-235-8\/","title":{"rendered":"Jerem\u00edas 23,5\u20138"},"content":{"rendered":"<h3>1\u00ba domingo de Adviento | 30.11.2025 | Jerem\u00edas 23,5\u20138 | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las personas en nuestras sociedades actuales tienen la natural costumbre de magnificar lo malo, las desgracias que sienten, los agravios que experimentan, los da\u00f1os que sufren, y quejarse de ello. Lo bueno, lo lindo, lo agradable, los momentos de bienestar y felicidad se toman como algo sobreentendido. Pocos agradecen a Dios por ello, si es que siquiera piensan alguna vez en Dios como dador de todas los bienes de los que gozamos. Pero m\u00e1s all\u00e1 de esta poco ponderable costumbre, la realidad de los pa\u00edses en los que vivimos muchas veces es verdaderamente vergonzosa, aunque no necesitar\u00eda ser as\u00ed. Dios nos ha colocado en un planeta con suficientes recursos para la satisfacci\u00f3n de todas las necesidades b\u00e1sicas para la vida de los seres humanos. Es m\u00e1s, \u00e9l ha desarrollado en los humanos un raciocinio y una conciencia que le deber\u00edan ayudar a compartir esos dones con justicia y meridiana equidad.<\/p>\n<p>Hace un par de semanas atr\u00e1s realic\u00e9 un viaje junto a mi esposa a la provincia de Misiones (Argentina) para visitar all\u00ed a mi suegra nonogenaria. En este viaje que hicimos en autom\u00f3vil en horas diurnas, me llev\u00e9 una agradable sorpresa. Aunque por razones profesionales hice este viaje de m\u00e1s de 1000 Kil\u00f3metros muchas veces en medios de transporte p\u00fablico, y por ello siempre en horarios nocturnos, hac\u00eda cerca de treinta a\u00f1os que no lo hab\u00eda hecho a la luz del d\u00eda. Pude observar as\u00ed, que en las provincias de Entre R\u00edos y Corrientes, que es necesario atravesar, en muchas miles de hect\u00e1reas, que antes luc\u00edan esteparias y secas, ahora estaban creciendo verdes y frondosos bosques entretanto plantados. Viaj\u00e1bamos as\u00ed en un entorno que hab\u00eda cambiado rotundamente para bien. En contraste con ello, empero tambi\u00e9n pudimos observar la cantidad de \u201cranchos\u201d (viviendas precarias) que todav\u00eda exist\u00edan en el campo, pero que todav\u00eda son un lujo en comparaci\u00f3n con los refugios miserables que se pueden ver en las m\u00e1rgenes de las ciudades o a la vera de la ruta. Desafortunadamente debimos corroborar que la pobreza en nuestro pa\u00eds, verdaderamente rico en recursos, hab\u00eda aumentado en los \u00faltimos a\u00f1os y que las cifras publicadas en las estad\u00edsticas respectivas no eran puro invento. Esta realidad nos obliga como cristianos a denunciar estas verdades negativas, aun cuando no debi\u00e9ramos olvidarnos de agradecer por las agradables mejoras que hemos podido ver.<\/p>\n<p>Pero volviendo sobre el texto de predicaci\u00f3n de hoy, debo decir, que la situaci\u00f3n en las tierras de Judea en los tiempos del profeta Jerem\u00edas no se distingu\u00edan precisamente por su bienestar, su justicia y su paz. La familia real, los funcionarios de gobierno, los ricos terratenientes, inclusive sacerdotes, jueces y profetas &#8212;falso profetas, por supuesto&#8212; viv\u00edan en el lujo haci\u00e9ndose servir por sus sirvientes esclavizados. La poblaci\u00f3n com\u00fan, por el contrario, deb\u00eda trabajar duro, pagar impuestos y prestar servicio militar. Como tambi\u00e9n podemos verificar en nuestros d\u00edas, la poblaci\u00f3n de escasos recursos ten\u00eda<\/p>\n<p>pocas probabilidades de hacer valer sus derechos, pues los jueces eran sobornables y corruptos. En general la naci\u00f3n no hab\u00eda aprendido nada. Pues en tiempos de Jerem\u00edas, el mariscal de las fuerzas armadas babil\u00f3nicas, Nabucodonosor, ya hab\u00eda hecho deportar a una parte de la clase gobernante a Babilonia (hoy Irak), lo cual para Jerem\u00edas hab\u00eda sido una clara prueba de que Dios hab\u00eda querido castigar con ello a los gobernantes.<\/p>\n<p>En los vers\u00edculos previos al texto de predicaci\u00f3n en este 23\u00ba cap\u00edtulo, podemos leer palabras de dura cr\u00edtica a los gobernantes: \u201c\u00a1Hay de los pastores que dejan que sus ovejas se pierdan y dispersen! El Se\u00f1or, el Dios de Israel, dice a los pastores que gobiernan a su pueblo: Ustedes han dispersado mis ovejas, las han hecho huir y no las han cuidado. Pues bien, yo tendr\u00e9 buen cuidado de castigar sus malas acciones. Yo, el Se\u00f1or, lo afirmo\u201d (Jerem\u00edas 23, 1 \u2013 2. Ver tambi\u00e9n todo el cap. 22). En las palabras simb\u00f3licas de los profetas, los pastores eran los dirigentes del pueblo: reyes, jueces, sacerdotes, maestros de la ley, jefes militares, etc. Y por cierto, volvi\u00f3 la guerra y Nabucodonosor tom\u00f3 la ciudad de Jerusal\u00e9n, destruy\u00f3 el templo y deport\u00f3 una cantidad a\u00fan mayor de personas de la clase superior a Babilonia.<\/p>\n<p>Al leer estas palabras y reflexionar sobre la situaci\u00f3n sociopol\u00edtica en nuestros pa\u00edses, tambi\u00e9n me pregunto, si un buen d\u00eda Dios no castigar\u00e1 asimismo a \u201cnuestros pastores\u201d, a nuestros gobernantes. Cuando hay personas que deben migrar hacia otros pa\u00edses por falta de posibilidades de sostener a sus familias, ya es una mala se\u00f1al. Lamentablemente tambi\u00e9n toca a gente inocente.<\/p>\n<p>Pero Dios no deja sufrir a su pueblo por demasiado tiempo. As\u00ed aconteci\u00f3 que Dios coloca en boca del profeta palabras de consuelo. \u00c9l debe decir al pueblo: \u201cVendr\u00e1 el d\u00eda en que har\u00e9 que David tenga un descendiente leg\u00edtimo, un rey que reine con sabidur\u00eda y que act\u00fae con justicia y rectitud en el pa\u00eds. Durante su reinado Jud\u00e1 estar\u00e1 a salvo y tambi\u00e9n Israel vivir\u00e1 seguro\u201d. El rey David en aquel momento ya hac\u00eda cuatrocientos a\u00f1os que hab\u00eda fallecido, pero era el s\u00edmbolo del rey justo. Como tal, al menos, era recordado y honrado por el pueblo. A Jerem\u00edas no se le revela cu\u00e1ndo ese rey justo asumir\u00eda el poder. Pero al pueblo le qued\u00f3 claro: un nuevo rey va a venir. En aquella situaci\u00f3n de miseria de postguerra y des\u00e1nimo, estas palabras, obviamente, eran una buena noticia y generaban nueva esperanza. Cuando se abre una ventana donde parec\u00eda estar todo cerrado, cuando se anda a los tumbos en un t\u00fanel oscuro y de pronto se ve una luz que indica que all\u00ed al fondo hay una salida, inmediatamente se transforma la calidad de nuestra vida. La espera obtiene un nuevo sentido y se hace todo lo posible por lograr esa meta. Con nuevas ganas trabajamos al encuentro de ese futuro.<\/p>\n<p>Adviento era en los tiempos antiguos el lapso de preparaci\u00f3n para la recepci\u00f3n del gobernante. Cuando el emperador resolv\u00eda visitar las ciudades y provincias de su imperio, esta resoluci\u00f3n era anunciada con antelaci\u00f3n por sus heraldos. Las autoridades locales comenzaban entonces a preparar la visita. Todos quer\u00edan mostrarse delante del gobernante desde su mejor imagen. Esto hoy en d\u00eda no es muy distinto, cuando el presidente de la naci\u00f3n o un gobernador planea visitar cierta provincia y sus ciudades. Seg\u00fan esta costumbre, tambi\u00e9n se ha denominado as\u00ed en la iglesia cristiana el tiempo de<\/p>\n<p>espera y preparaci\u00f3n relativa a la venida del Se\u00f1or, del salvador, del liberador. S\u00ed, Adviento es un tiempo de espera y preparaci\u00f3n, de esperanza, de alegr\u00eda hacia un nuevo comienzo. Para los antiguos jud\u00edos esta espera se hizo muy larga, fueron cientos de a\u00f1os de paciencia y luchas contra la incredulidad en las propias filas y contra poderes extran-jeros y religiones diferentes. Y, finalmente, no reconocieron al prometido y enviado Se\u00f1or, por lo que hasta el d\u00eda de hoy est\u00e1n esperando el cumplimiento de aquel anuncio prof\u00e9tico.<\/p>\n<p>Para nosotros cristianos, que hemos aceptado al nuevo rey, se trata del tiempo durante el cual esperamos su prometida segunda venida, el cumplimiento de su reinado en toda su plenitud. Para agn\u00f3sticos, esc\u00e9pticos, so\u00f1adores, hasta incr\u00e9dulos, pero que s\u00ed han o\u00eddo o intuyen algo acerca de Dios y Jesucristo, Adviento puede ser un tiempo de espera, de que el amor de Dios se revele a sus corazones, de espera a que el Esp\u00edritu del Se\u00f1or los toque y convenza en sus mentes. Todos los a\u00f1os festejamos nuevamente el Adviento en el sentido de recordar y actualizar la encarnaci\u00f3n de Dios a trav\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas de Nazareth. La repetici\u00f3n anual de estas celebraciones nos ayudan a evitar que nos olvidemos de lo que Dios nos ha regalado y siempre de nuevo nos regala.<\/p>\n<p>As\u00ed es que vivimos en una era de Adviento, ya sea que esperamos que el Se\u00f1or fortalezca ahora nuestra fe, ya sea que esperamos que su Reino, su gobierno se revele con poder en nuestro mundo tan pronto sea posible, o que esperamos que el Se\u00f1or no deje esta su creaci\u00f3n librada a si misma, sino la mantenga bajo su control. S\u00ed, esperamos que el Se\u00f1or un buen d\u00eda venga a \u201cenderezar\u201d, \u201cenderechar\u201d todo. Pienso en este contexto en todos los significados del t\u00e9rmino \u201cderecho\u201d, tanto en el sentido de restaurar los derechos de todas las personas en sentido pol\u00edtico; de ejercer el derecho en sentido jur\u00eddico, es decir impartir y hacer reinar justicia, como el ejercer el derecho en sentido \u00e9tico, es decir actuar con rectitud en todo lo que hacemos u omitimos, y finalmente en el sentido com\u00fan de enderezar, hacer derechos los caminos y reparar todo lo que est\u00e1 torcido, doblado, sinuoso y escarpado en nuestras vidas. Esperamos al Se\u00f1or que es el s\u00edmbolo, la esencia, la suma del derecho y la justicia, que nos justifica y borra nuestras culpas y cancela nuestras deudas y nos hace personas nuevamente derechas y justas.<\/p>\n<p>S\u00ed, queridas hermanas y queridos hermanos, esperamos. Nosotros cristianos tambi\u00e9n esperamos como los jud\u00edos lo hacen desde la antig\u00fcedad; si como lo hacen los fieles de otras religiones y hasta agn\u00f3sticos e incr\u00e9dulos; todos esperamos tiempos nuevos y mejores. Solo que nosotros los cristianos gozamos de una ventaja, que estamos conven-cidos que Dios, en la persona de Jesucristo, nos ha dado ya un anticipo contundente de lo que \u00e9l quiere para nosotros y todo el mundo, un mundo que irradie amor, en el que reine justicia, libertad y paz. Como sus sucesores, como personas que \u00e9l ha justificado, tenemos la tarea de proclamar esta buena nueva a todo el mundo. Am\u00e9n.<\/p>\n<hr \/>\n<p>Federico H. Sch\u00e4fer<br \/>\nE.mail.: federicohugo1943@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1\u00ba domingo de Adviento | 30.11.2025 | Jerem\u00edas 23,5\u20138 | Federico H. 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