{"id":2616,"date":"2020-04-22T08:45:49","date_gmt":"2020-04-22T06:45:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/static\/wp\/?p=2616"},"modified":"2020-04-22T08:45:49","modified_gmt":"2020-04-22T06:45:49","slug":"quedate-en-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/quedate-en-casa\/","title":{"rendered":"Qu\u00e9date en casa"},"content":{"rendered":"<h3>Tercer Domingo de Pascua &#8211; 26.4.2020 | Lucas 24:13-35 | Estela Andersen |<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Reciban ustedes bendiciones y paz de parte de Dios, El que era, es y ha de venir. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo me crie en una peque\u00f1a chacra en el sur de la provincia de Buenos Aires, dentro de la colectividad de inmigrantes dinamarqueses en Argentina. Todos los espacios en los que nos mov\u00edamos eran dentro de ese grupo de personas, en su gran mayor\u00eda, peque\u00f1os campesinos, que se encontraban desparramados entre Necochea, San Cayetano, Tres Arroyos, Tandil y Dorrego.<\/p>\n<p>En aquellos tiempos las distancias eran mayores que ahora por el tiempo que se demoraba en transitarlos. Por un lado, porque los veh\u00edculos no eran tan veloces como ahora, pero tambi\u00e9n porque la gente no viajaba de la forma que lo hacemos en estos tiempos (de hecho, mis padres iban a Necochea a lo sumo una vez por semana); y finalmente, porque en mi percepci\u00f3n de ni\u00f1a peque\u00f1a, una hora era una eternidad, encerrada en un veh\u00edculo.<\/p>\n<p>En esos a\u00f1os era normal que las visitas de extendieran por m\u00e1s de un d\u00eda, y se quedaran pernoctando. Recuerdo la esperada frase: Ya el d\u00eda se oscureci\u00f3, \u00bfquieren quedarse a cenar y a pasar la noche ac\u00e1? Ansiada, claro, cuando la visita me interesaba, que era el caso de cuando ven\u00edan mis primas. Una vez aceptada la invitaci\u00f3n, empezaba el revuelo en la casa: el armado de las camas, designar d\u00f3nde iba a dormir cada uno, la preparaci\u00f3n de la cena, que pod\u00eda ser una sopa o pan con t\u00e9 con leche. Y despu\u00e9s, quedaban las an\u00e9cdotas, algunas incluso hasta hoy d\u00eda, cuando nos juntamos en familia. Para m\u00ed todo esto era una gran aventura, que comenzaba con las palabras m\u00e1gicas: \u201cQu\u00e9dense en casa\u201d.<\/p>\n<p>En el texto que nos propone el domingo de hoy, tambi\u00e9n aparecen las palabras m\u00e1gicas: \u201cquedate en casa\u201d, esta vez en boca de disc\u00edpulos de Jes\u00fas, que invitan al caminante con el que se cruzaron de regreso a Ema\u00fas. Dice el relato que esta persona se sum\u00f3 a ellos cuando volv\u00edan de Jerusal\u00e9n, tristes y desilusionados despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, con dudas tambi\u00e9n por lo que hab\u00edan dicho las mujeres, pero que ellos no sab\u00edan qu\u00e9 pensar. Ah\u00ed van hablando de los profetas y de la Ley, del Mes\u00edas esperado, de las promesas de Jes\u00fas, de tanta incertidumbre por las muchas versiones que est\u00e1n circulando, hasta que llega el momento de separarse\u2026 Los disc\u00edpulos est\u00e1n llegando a su casa, y se est\u00e1 haciendo de noche\u2026 y \u00bfc\u00f3mo dejar que ese compa\u00f1ero del camino siga adelante, caminando en medio de la oscuridad? Por eso le dicen: \u201cQuedate con nosotros\u201d\u2026 y se produce el milagro del amor en un pedazo de pan, como dice una canci\u00f3n que cantamos en nuestras comunidades. La presencia de Jes\u00fas resucitado se hace visible a los ojos de quienes comparten la mesa al bendecirla y partir el pan. En ese momento, los disc\u00edpulos, hasta ahora desilusionados, descre\u00eddos, se dan cuenta que su Maestro est\u00e1 con ellos, que efectivamente venci\u00f3 a la muerte, que la Vida pudo m\u00e1s. Y se hace la fiesta, se celebra el encuentro, y ya no importa nada, s\u00f3lo compartir la gran noticia de la Pascua.<\/p>\n<p>Quedate en casa\u2026<\/p>\n<p>Palabras que repetimos hasta el cansancio en este tiempo de pandemia, pero que a la vez nos preguntamos \u00bfhasta cu\u00e1ndo? \u00bfsirve realmente todo esto que estamos haciendo? \u00bfhasta qu\u00e9 punto afecta a nuestras comunidades de fe que se nutren del encuentro f\u00edsico, concreto?<\/p>\n<p>Este a\u00f1o vivimos la experiencia de una Semana Santa muy particular. Cada una de las congregaciones de nuestra Iglesia busc\u00f3 su forma de celebrarla, al igual que todos los cristianos y cristianas en el mundo, al igual que la comunidad Jud\u00eda, con quien compartimos la Pascua. Esto exigi\u00f3 de nosotros toda nuestra creatividad para que las personas pudieran sentir que era un momento especial y no todo lo que no pod\u00edamos hacer, lo que nos faltaba. As\u00ed es que, en nuestra congregaci\u00f3n resolvimos partir el pan. Un pan amasado por los ni\u00f1os de la Escuelita B\u00edblica para ese fin, un pan elaborado en casa, para que cada uno en sus casas, estemos en familia o solos, podamos compartirlo separados, pero en comunidad.<\/p>\n<p>Esta experiencia fue todo un desaf\u00edo, pero lo logramos. Cada familia, cada persona en su casa partiendo el pan en comunidad\u2026 lo mismo que pas\u00f3 en Ema\u00fas: \u201cquedate con nosotros\u201d, venite a casa, no te quedes solo vagando por los caminos en la noche. La Pascua brill\u00f3 con la resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or en cada casa, y la pandemia, el aislamiento, no pudo con nosotros, no pudo con el poder de Dios. Fue la Pascua m\u00e1s especial que cualquiera de nosotros hayamos vivido, incluso, para algunas personas, la mejor en muchos a\u00f1os\u2026 \u00a1Dios bendice!<\/p>\n<p>No sabemos cu\u00e1nto nos queda por delante. Al escuchar las noticias nos vamos dando cuenta de que los plazos se retrasan, y que este tiempo en casa va a ser m\u00e1s largo de lo que nos imaginamos\u2026 por eso es importante que bajemos la ansiedad, la angustia, y se lo dejamos a Dios, porque en realidad, con o sin pandemia, ninguno de nosotros sabe cu\u00e1nto camino tenemos por delante, cu\u00e1l ser\u00e1 nuestro d\u00eda y nuestra hora\u2026 y como siempre lo hicimos, se lo dejamos a Dios.<\/p>\n<p>Lo importante, por ahora, es que nos quedemos en casa, que te quedes en tu casa, que aprendamos que el amor al pr\u00f3jimo, esta vez, se expresa distanci\u00e1ndonos. Estamos aprendiendo nuevas formas de expresarnos, estamos descubriendo maneras diferentes de ser comunidad y Jes\u00fas va pasando por nuestras casas partiendo el pan con nosotros, para darnos la fuerza, como a aquellos disc\u00edpulos de Ema\u00fas. Am\u00e9n.<\/p>\n<p><em>Querido Jes\u00fas, te agradecemos porque te has quedado entre nosotros desde el principio, y porque esta situaci\u00f3n en la que nos encontramos hoy como humanidad nos permite percibirte de maneras que nunca hab\u00edamos pensado. Gracias, porque nos sostienes y nos alimentas con tu mensaje de amor y de paciencia. Ayuda a quienes te buscan y todav\u00eda no pueden verte y permite que nosotros, al igual que tus disc\u00edpulos de Ema\u00fas, podamos compartir la gran noticia que T\u00fa venciste a la muerte, que ya no tiene poder, y que la Vida es m\u00e1s fuerte que cualquier forma de muerte. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><strong>Estela Andersen<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pastora de la Iglesia Evang\u00e9lica del R\u00edo de la Plata<\/strong><\/p>\n<p><strong>al servicio de la Congregaci\u00f3n Evang\u00e9lica Alemana General Alvear \u2013 Distrito Entre R\u00edos \u2013 Argentina<\/strong><\/p>\n<p><strong>mail: dannevirke63@gmail.com<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tercer Domingo de Pascua &#8211; 26.4.2020 | Lucas 24:13-35 | Estela Andersen | &nbsp; Reciban ustedes bendiciones y paz de parte de Dios, El que era, es y ha de venir. 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