{"id":2618,"date":"2020-04-22T08:49:09","date_gmt":"2020-04-22T06:49:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/static\/wp\/?p=2618"},"modified":"2020-04-22T08:49:09","modified_gmt":"2020-04-22T06:49:09","slug":"pascua-tres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/pascua-tres\/","title":{"rendered":"Pascua Tres"},"content":{"rendered":"<h3>Tercer Domingo de Pascua &#8211; 26.4.2020 |\u00a0Hechos 2, 43-47 | <span lang=\"ES-AR\">Federico H. Sch\u00e4fer |<\/span><\/h3>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace un par de semanas atr\u00e1s por pedido de la Junta Directiva de nuestra iglesia me toc\u00f3 dirigir un encuentro con los candidatos al ministerio pastoral, con los vicarios. El tema que nos convocaba en ese momento era la organizaci\u00f3n y administraci\u00f3n de nuestra iglesia. Pero antes de ponernos a estudiar estas \u00e1ridas cuestiones, nos pregunt\u00e1bamos: \u00bfQu\u00e9 es la iglesia? \u00bfQu\u00e9 es esa iglesia que hay que organizar y administrar?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero no se asusten, no voy a aburrirlos con cuestiones de organizaci\u00f3n y administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero s\u00ed considero importante que nosotros hoy tambi\u00e9n reflexionemos un poco sobre lo que <em>es <\/em>la iglesia. Entonces: \u00bfQu\u00e9 es la iglesia? \u00bfSon los edificios, algunos muy bonitos con torres campanario altas, pr\u00f3digamente adornados, con ventanas vidriadas con vitrales multicolores? No, no son los edificios. \u00bfSon los pastores, los candidatos al ministerio, los di\u00e1conos, los colaboradores, los estudiantes de teolog\u00eda, los catequistas?<\/p>\n<p>No, no son los ministros. \u00bfSon las Comisiones Parroquiales, la Junta Directiva, la oficina sinodal, los tesoreros, los laicos dirigentes? No, tampoco los dirigentes son la iglesia. \u00bfSon los estatutos, los reglamentos, la doctrina, los libros de actas, los libros de registro, la Biblia? No, tampoco los libros son la iglesia. Entonces, \u00bfQu\u00e9 es la iglesia?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La iglesia son las personas de carne y hueso, son todas aquellas que tienen fe en Jesucristo, que como vos y yo creemos que ese Jes\u00fas nacido en Bel\u00e9n, es hijo de Dios, que vino a este mundo para mostrarnos que Dios nos ama y por ello siempre de nuevo nos busca para que no nos perdamos. La iglesia somos todos los que escuchamos con gusto la palabra de Dios y con su ayuda tratamos de ponerla en pr\u00e1ctica; somos todos los que fuimos bautizados, que recibimos el don del Esp\u00edritu Santo y que por ocasi\u00f3n de nuestra confirmaci\u00f3n prometimos, que con su ayuda lo seguir\u00edamos, y que por tanto pertenecemos a la familia de Dios, que nos podemos considerar sus hijos y hermanos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo, por ejemplo, dice que la iglesia es como un cuerpo vivo. Un cuerpo est\u00e1 formado por muchos \u00f3rganos y miembros. Y todos esos \u00f3rganos y miembros cumplen diferentes funciones, todas ellas imprescindibles. Ning\u00fan \u00f3rgano puede faltar sin que el cuerpo se resienta; hay una interdependencia del uno para con el otro. Un cuerpo no puede funcionar sin ri\u00f1ones. Se hace dif\u00edcil la vida sin piernas o sin ojos. As\u00ed, dice el ap\u00f3stol Pablo, es la comunidad cristiana, la iglesia: Es como un cuerpo en donde Cristo es la cabeza y nosotros, los creyentes, los miembros y los \u00f3rganos de dicho cuerpo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La iglesia, pues, no es solo la suma de un conjunto de personas que tienen fe en Jesucristo. Es m\u00e1s que eso: Es una comunidad de personas en la que todas cumplen una funci\u00f3n importante como los \u00f3rganos y miembros de un cuerpo. Todos est\u00e1n \u00edntimamente ligados el uno con el otro. La funci\u00f3n principal, obviamente, es la de la cabeza. En el caso de la iglesia esa funci\u00f3n la cumple Cristo. Sin cabeza, un cuerpo se muere. As\u00ed, sin Cristo no puede haber iglesia, no puede existir una congregaci\u00f3n cristiana. Un cuerpo puede vivir medianamente sin una pierna, pero no puede existir sin la cabeza. Tampoco funcionar\u00eda el cuerpo, si los miembros no obedecieran las instrucciones que les da la cabeza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas no gobierna la iglesia caprichosamente, de manera autoritaria u opresora. Al contrario, \u00e9l quiere ser nuestro hermano. \u00c9l se ha sacrificado hasta la muerte por sus hermanos. Con su muerte y resurrecci\u00f3n ha establecido en medio nuestro una se\u00f1al clara de la voluntad de Dios de reconciliarse son sus criaturas y brindarles el perd\u00f3n de sus culpas, de las deudas acumuladas ante \u00e9l. Y para que no olvid\u00e1ramos esa constante disposici\u00f3n de Dios de permanecer con nosotros en una relaci\u00f3n de buenos amigos es que Jes\u00fas instituy\u00f3 el sacramento de la Santa Cena. El perd\u00f3n de nuestras deudas, que nos asegura cada vez que celebramos con seriedad la Santa Cena, hace posible no solamente una buena relaci\u00f3n con Dios, sino tambi\u00e9n una buena relaci\u00f3n entre todos los hermanos, entre todos los miembros de la comunidad y hu\u00e9spedes de la mesa del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed como somos perdonados por Dios, ese mismo Dios nos pone en condiciones de personar a nuestros semejantes. Por ello solemos llamar a la celebraci\u00f3n de la Santa Cena <em>comuni\u00f3n.<\/em> Gracias al amor de Dios hacia nosotros es posible que nuevamente formemos una uni\u00f3n con Dios y nuestros hermanos en la fe, una uni\u00f3n de personas perdonadas &#8212;justificadas&#8212; por Dios. De ah\u00ed es que el ap\u00f3stol Pablo puede llamar a la iglesia la <em>comuni\u00f3n de los santos.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El evangelista Lucas, que redact\u00f3 tambi\u00e9n el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles y del cual hace unos minutos hemos le\u00eddo el p\u00e1rrafo, cap. 2, vers. 43 a 47, nos describe c\u00f3mo era el estilo de vida que practicaban los primeros seguidores de Jes\u00fas y que integraron la primera y original comunidad cristiana en Jerusal\u00e9n. Ah\u00ed Lucas nos dice, que los que se hab\u00edan convencido del enorme beneficio que para sus vidas hab\u00eda tra\u00eddo Cristo, permanec\u00edan unidos y se reun\u00edan diariamente para alabar y agradecer a Dios, tanto en el templo como en las casas. Asimismo celebraban la Santa Cena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero no solo se reun\u00edan para cumplir con una pr\u00e1ctica religiosa, no, sino se reun\u00edan para compartir otras esferas de su vida. Compart\u00edan las comidas con alegr\u00eda y sencillez de coraz\u00f3n &#8212;hoy dir\u00edamos sin pretensiones. Seguramente y en la medida de lo posible y aunque no se diga en este p\u00e1rrafo b\u00edblico, tambi\u00e9n compart\u00edan el trabajo. Pero lo m\u00e1s ins\u00f3lito y como para que veamos cu\u00e1n profunda era la uni\u00f3n en esa comunidad cristiana entre los miembros que la integraban, era que hasta compart\u00edan la totalidad de sus bienes. Los m\u00e1s ricos vend\u00edan sus propiedades y pon\u00edan el producido de la venta a disposici\u00f3n de una caja com\u00fan, para que a ning\u00fan miembro de la comunidad le faltara nada. \u00a1Casi una comunidad perfecta!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Meditando sobre todo esto, pareciera que estamos muy lejos de la realidad que nos relata Lucas en su libro. Posiblemente en el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles haya una cuota de idealizaci\u00f3n de las circunstancias. Sin embargo, los hechos all\u00ed descriptos no dejan de ser un desaf\u00edo a quienes en la actualidad pretendemos ser seguidores de Cristo de verdad; y que a\u00fan hoy esperamos poder pertenecer a una iglesia cristiana, en la que a base del perd\u00f3n y la misericordia de Dios, podamos compartir una comuni\u00f3n estrecha y profunda en la que podamos recibir ayuda y consuelo en las m\u00faltiples necesidades de la vida como asimismo aportar nuestros dones, nuestro tiempo, nuestro dinero al servicio de los dem\u00e1s. Pero aparte de ello tambi\u00e9n tener un lugar en el que nos podamos sentir c\u00f3modos y protegidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy, ya que estamos celebrando nuestra fiesta parroquial anual, tenemos la oportunidad de compartir la mesa con el Se\u00f1or y con nuestros hermanos, de perdonarnos mutuamente, de conocernos mejor, de entablar amistad con alguna persona que vemos por primera vez o de profundizar las relaciones con viejos conocidos. Obviamente tenemos la posibilidad de aprovechar la ocasi\u00f3n para alabar y agradecer a Dios por todo lo que a diario nos brinda y por las oportunidades que nos regala en la vida para hacer nuevos comienzos, para corregir nuestros errores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los tiempos que corremos actualmente quiz\u00e1s no podamos imitar a los cristianos que integraron la primera comunidad. Pero tambi\u00e9n hoy estamos llamados a ser iglesia, a ser comuni\u00f3n de los santos, en la que podemos vivir, experimentar y ensayar muchas cosas para las cuales el mundo no nos da el espacio autom\u00e1ticamente. Me refiero a ensayar nuestra hospitalidad, nuestra generosidad, nuestro servicio voluntario, la ayuda en la emergencia y brindarnos mutuamente \u00e1nimo y consuelo en las necesidades y en las desgracias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fortalecidos en esta pr\u00e1ctica &#8212;que nos puede traer muchas satisfacciones&#8212;- y acompa\u00f1ados por el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, luego tambi\u00e9n podremos salir a dar testimonio de nuestro Se\u00f1or en el mundo que nos rodea y cumplir as\u00ed con el mandato misionero de nuestro Se\u00f1or, que es esencial a toda iglesia verdadera, en el sentido de ir y bautizar a todas las naciones y ense\u00f1ar a toda la gente hasta los confines del mundo lo que \u00e9l nos ha ense\u00f1ado. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Federico H. Sch\u00e4fer,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pastor em\u00e9rito IERP,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Buenos Aires &#8211; Argentina<\/strong><\/p>\n<p><strong>Email: federicohugo1943@hotmail.com<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tercer Domingo de Pascua &#8211; 26.4.2020 |\u00a0Hechos 2, 43-47 | Federico H. Sch\u00e4fer | Estimadas hermanas, estimados hermanos: &nbsp; Hace un par de semanas atr\u00e1s por pedido de la Junta Directiva de nuestra iglesia me toc\u00f3 dirigir un encuentro con los candidatos al ministerio pastoral, con los vicarios. El tema que nos convocaba en ese [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1372,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[40,157,108,113,216,340,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-2618","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-apostelgeschichte","category-beitragende","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-kapitel-02-chapter-02-apostelgeschichte","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2618","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2618"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2618\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2619,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2618\/revisions\/2619"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1372"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2618"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2618"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2618"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=2618"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=2618"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=2618"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=2618"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}