{"id":26229,"date":"2026-04-22T13:09:06","date_gmt":"2026-04-22T11:09:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=26229"},"modified":"2026-04-22T13:09:06","modified_gmt":"2026-04-22T11:09:06","slug":"hechos-1344-52","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/hechos-1344-52\/","title":{"rendered":"Hechos 13,44\u201352"},"content":{"rendered":"<h3>4\u00ba domingo de Pascua (Jubilate) | 26.04.26 | Hechos 13,44\u201352 |\u00a0Federico H. Sch\u00e4fer\u00a0|<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estimadas hermanas y estimados hermanos:<\/p>\n<p>Antes de iniciar la reflexi\u00f3n sobre el p\u00e1rrafo b\u00edblico reci\u00e9n le\u00eddo, perm\u00edtanme hacer un breve resumen de los acontecimientos previos a los referidos en el mismo: De la comunidad cristiana de Antioqu\u00eda en Siria, hab\u00eda surgido un nuevo impulso misionero. Seg\u00fan el evangelista Lucas, asimismo autor de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, nos refiere que el Esp\u00edritu de Dios hab\u00eda convocado al ap\u00f3stol Pablo y a su compa\u00f1ero Bernab\u00e9 para esta tarea. Y as\u00ed es como los nombrados son despachados a Chipre, donde predican el mensaje de Jesucristo en diversas localidades de la isla, comenzando siempre en las sinagogas ya existentes en esos lugares. Habiendo atravesado la isla, se embarcan nuevamente hacia el continente y finalmente van a parar a la otra Antioqu\u00eda en la regi\u00f3n de Pisidia (hoy Turqu\u00eda). All\u00ed concurren a la sinagoga donde son invitados a predicar, tal como a\u00fan hoy acostumbramos nosotros a invitar a nuestros hu\u00e9spedes que nos visitan desde ultramar, de la ecumene o de otra regi\u00f3n de nuestra iglesia, etc. Por lo visto la predicaci\u00f3n de los visitantes despierta inter\u00e9s, tanto entre los jud\u00edos, como entre sus pros\u00e9litos y as\u00ed tambi\u00e9n entre otros habitantes de la ciudad.<\/p>\n<p>Estos \u00faltimos, como escuchamos en el texto de hoy, piden a los ap\u00f3stoles, que en el d\u00eda de descanso de la semana siguiente, les transmitieran el mensaje tambi\u00e9n a ellos. As\u00ed lo hacen y parece ser que se re\u00fane una gran multitud para escucharlos. \u201cLa campa\u00f1a de evangelizaci\u00f3n tiene \u00e9xito\u201d &#8212;dir\u00edamos. Y aqu\u00ed es que comienzan a manifestarse los celos de la comunidad jud\u00eda establecida, que sin duda estar\u00eda convencida de constituir un grupo m\u00e1s cercano a Dios, digno de ser reconocido por Dios con privilegio, merecedor de mayor atenci\u00f3n por parte de los visitantes, etc. En virtud de ello, los hermanos de la sinagoga se quieren sacar de encima a los exitosos predicadores extranjeros y producen una atm\u00f3sfera adversa a ellos. Para ello se valen de un grupo de honorables y piadosas mujeres, pero que aparentemente no sab\u00edan refrenar su lengua y de hombres importantes de la ciudad, que contar\u00edan con influencias en las instancias de poder. As\u00ed logran que se los persiga.<\/p>\n<p>Pablo y Bernab\u00e9 se tienen que ir, pero no cejan en el cumplimiento de su tarea misionera: marchan hacia Iconio, luego prosiguen a Listra y Derbe y dem\u00e1s pueblos de la regi\u00f3n, predicando siempre de nuevo el mensaje liberador. Y aunque pr\u00e1cticamente en cada lugar que visitan se tienen que enfrentar con adversidades, sabemos de la cantidad de viajes misioneros que Pablo y sus compa\u00f1eros emprendieron. S\u00ed, esto es un peque\u00f1o tramo de la historia de la Iglesia, de esa historia de la primera hora de la misi\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Aunque no creo en el devenir c\u00edclico de la historia, ni me considero fatalista, la historia parece pasar a veces por causes similares. A pesar de m\u00e1s de diecinueve siglos trans-curridos desde estos hechos referidos por Lucas, me siento muy cerca de ellos. Por ejemplo, cuando pienso en los celos que se despiertan en nuestras congregaciones ante la incursi\u00f3n m\u00e1s o menos exitosa de predicadores nuevos; en los celos, ansias de poder, sensibilidades y desconfianzas que muchas veces se manifiestan en nuestros proyectos ecum\u00e9nicos; en las susceptibilidades que produce en nuestras comunidades establecidas el trabajo misionero, cuando se agregan a ellas gentes de otra clase social, de otro origen \u00e9tnico, de otro trasfondo cultural; cuando pienso en las congregaciones que se pueden dar el lujo de destituir a su pastor, cuando su predicaci\u00f3n y acci\u00f3n, siendo fiel al Evangelio, produce demasiado escozor. S\u00ed, cuando pienso en todas estas cosas, pareciera que nada hubiera cambiado en este mundo desde entonces. A\u00fan hoy las habladur\u00edas, la desacreditaci\u00f3n y las influencias de los poderosos pueden ofrecer grandes dificultades a la misi\u00f3n encomendada por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Soy consciente de que esta comparaci\u00f3n no es muy edificante para nosotros hoy. En este contexto me pregunto por qu\u00e9 el ap\u00f3stol Pablo en sus viajes casi siempre recurre en primer lugar a la sinagoga de la localidad que visita para iniciar su tarea misionera, siendo que sus miembros m\u00e1s celosos, sus l\u00edderes, eran justamente los que luego lo met\u00edan en l\u00edos. Entiendo que Pablo es coherente con su teolog\u00eda y pone en pr\u00e1ctica la convicci\u00f3n de que el mensaje de Dios misericordioso y perdonador en primer lugar est\u00e1 destinado al pueblo jud\u00edo y reci\u00e9n en segundo lugar a los gentiles, a las personas pertenecientes a otras naciones. Incluso les reprocha a los jud\u00edos no corresponder a ese privilegio, justificando as\u00ed con m\u00e1s fuerza su dedicaci\u00f3n a los gentiles. Y para ello hasta contaba con el apoyo de un mandato asumido en su tiempo por el profeta Isa\u00edas (ver Isa\u00edas 49,6).<\/p>\n<p>Con todo, creo que Pablo tambi\u00e9n ten\u00eda razones estrat\u00e9gicas para recurrir a las sinagogas. Ellas constitu\u00edan una especie de base de operaci\u00f3n para la tarea misionera. La misi\u00f3n hist\u00f3ricamente siempre de nuevo se ha valido de alguna cabeza de puente, ya sean estas los l\u00edderes de las tribus que se pretend\u00eda convertir, las colonias fundadas por conquistadores, grupos de migrantes o comerciantes, etc. Por tanto, me pregunto entonces, si nuestras actuales congregaciones y comunidades establecidas, con todos sus defectos y falencias, a pesar de sus orgullos vanos y su anquilosamiento, no pueden servir hoy nuevamente como cabeza de puente para realizar la misi\u00f3n que nos encomend\u00f3 el Se\u00f1or\u2026.. Yo creo que s\u00ed!<\/p>\n<p>Quiero rescatar, que a pesar de la oposici\u00f3n que finalmente surg\u00eda de las sinagogas contra los ap\u00f3stoles, siempre tambi\u00e9n hubo miembros de estas que creyeron el mensaje del Se\u00f1or Jesucristo y se adher\u00edan a las comunidades de los cristianos. Cuando el Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 presente, la tarea misionera nunca es en vano a pesar de las resistencias humanas y de estructuras adversas. Con el Esp\u00edritu del Se\u00f1or a favor, siempre \u201cse puede\u201d!<\/p>\n<p>Es necesario, entonces, con la ayuda de Dios, poner manos a la obra y dejar de quejarnos por la disminuci\u00f3n de la membres\u00eda de nuestras congregaciones. Tenemos un mandato claro de ir hasta los confines de la tierra y hacer disc\u00edpulos a personas de todas las naciones. Las buenas nuevas no est\u00e1n dirigidas solamente a un determinado grupo. No tiene restricciones \u00e9tnicas, ni culturales, ni sociales, ni de g\u00e9nero. Claro est\u00e1, que necesitamos ser valientes, pues nuestra predicaci\u00f3n, si es fiel al Evangelio, puede herir susceptibilidades en los que se sienten tocados por la palabra del Se\u00f1or, en los que detentan el poder y sienten que esa palabra del Se\u00f1or menoscaba la continuidad de su poder. Esto puede llevar en ciertos lugares y bajo ciertas circunstancias a que nuestra congregaci\u00f3n pierda sus derechos jur\u00eddicos o que el predicador sea encarcelado. Claro est\u00e1, que debemos perder el miedo a pasar el rid\u00edculo ante ateos empedernidos o aquellos que solo aceptan las definiciones de la ciencia emp\u00edrica y positivista, tild\u00e1ndonos de charlatanes y relatores de cuentos infantiles o de supersticiones.<\/p>\n<p>Pero convengamos que tambi\u00e9n hay muchas personas que est\u00e1n abiertas, por no decir \u00e1vidas, de recibir un mensaje que les proponga una nueva perspectiva de vida, que les d\u00e9 sentido a la vida, que les d\u00e9 una esperanza ante las vicisitudes de la vida y ante la indefectible muerte, que tarde o temprano nos toca a todos. Como podemos deducir de estos textos del evangelista Lucas, pero tambi\u00e9n de posteriores p\u00e1ginas de la historia de la iglesia, la misi\u00f3n nunca fue f\u00e1cil y libre de dificultades, de malentendidos y desviaciones. Pero siempre hubo personas que se dejaron llamar y se prestaron a obedecer el mandato del Se\u00f1or y proclamar las buenas nuevas a\u00fan en circunstancias dif\u00edciles.<\/p>\n<p>No quiero abundar en lo que muchos de ustedes ya saben, que la misi\u00f3n no se agota con la proclamaci\u00f3n dominical. Es verdad que se cumple la frase del Dr. Mart\u00edn Lutero, que all\u00ed donde hay proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios, se forma congregaci\u00f3n. Pero la asistencia a las reuniones dominicales hoy en d\u00eda est\u00e1 lejos de ser tan masiva como lo fuera todav\u00eda durante el Renacimiento. Actualmente son necesarias otras actividades complementarias para llevar la palabra de Dios a las gentes, como ser campa\u00f1as de visitaci\u00f3n domiciliaria, charlas sobre temas espec\u00edficos y el aprovechamiento de medios de difusi\u00f3n electr\u00f3nicos. Radio y Televisi\u00f3n ya se vienen usando para ello desde hace tiempo. La pandemia del virus corona nos ense\u00f1\u00f3 casi por obligaci\u00f3n a usar las redes sociales telef\u00f3nicas. Este medio fue y es de gran ayuda para llevar la palabra de Dios a cada persona, especialmente a personas impedidas de movilidad o domiciliados en lugares alejados de nuestros centros de proclamaci\u00f3n, aunque no haya fomentado demasiado la formaci\u00f3n de comunidad. Pero sea como fuere, aprovechemos todos los medios que tenemos a nuestro alcance para llevar adelante la misi\u00f3n que nos encomend\u00f3 el Se\u00f1or. De cualquier manera el \u00e9xito de esta tarea no se puede medir en t\u00e9rminos estad\u00edsticos. Solo el Se\u00f1or sabe cu\u00e1ntos o cu\u00e1ntas de sus hijas\u00a0 o hijos, her-manos\u00a0 o hermanas le son verdaderamente fieles y pertenecen a su redil. Am\u00e9n.<\/p>\n<hr \/>\n<p>Federico H. Sch\u00e4fer<br \/>\nIglesia Evang\u00e9lica del R\u00edo de la Plata<br \/>\nE-mail: &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>4\u00ba domingo de Pascua (Jubilate) | 26.04.26 | Hechos 13,44\u201352 |\u00a0Federico H. Sch\u00e4fer\u00a0| &nbsp; Estimadas hermanas y estimados hermanos: Antes de iniciar la reflexi\u00f3n sobre el p\u00e1rrafo b\u00edblico reci\u00e9n le\u00eddo, perm\u00edtanme hacer un breve resumen de los acontecimientos previos a los referidos en el mismo: De la comunidad cristiana de Antioqu\u00eda en Siria, hab\u00eda surgido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":26226,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[40,727,157,853,108,113,216,350,1441,349,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-26229","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-apostelgeschichte","category-archiv","category-beitragende","category-bibel","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-jubilate","category-kapitel-13-chapter-13-apostelgeschichte","category-kasus","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26229","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26229"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26229\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26230,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26229\/revisions\/26230"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26229"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=26229"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=26229"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=26229"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=26229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}