{"id":26307,"date":"2026-05-14T07:01:29","date_gmt":"2026-05-14T05:01:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=26307"},"modified":"2026-05-13T18:52:41","modified_gmt":"2026-05-13T16:52:41","slug":"1o-juan-47-16","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/1o-juan-47-16\/","title":{"rendered":"1\u00ba Juan 4,7\u201316"},"content":{"rendered":"<h3>Exaudi | 17. Mai 2026 | 1\u00ba Juan 4,7\u201316 | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>El p\u00e1rrafo b\u00edblico reci\u00e9n le\u00eddo ha de ser uno de los textos m\u00e1s usados de toda la Escritura, especialmente por aquellos predicadores que no se suelen ajustar a un leccionario establecido, sino por el contrario, se gu\u00edan por la espontaneidad del Esp\u00edritu que los inspira &#8212;como ellos dir\u00edan. Personalmente prefiero que el Esp\u00edritu de Dios me d\u00e9 la tarea de transmitir un mensaje que no eleg\u00ed yo mismo &#8212;se presta a menos manipulaci\u00f3n por conveniencia humana. No obstante, este texto me gusta mucho a mi tambi\u00e9n; y pienso que meditar sobre \u00e9l hoy en esta celebraci\u00f3n puede ser de gran provecho para todos nosotros.<\/p>\n<p>Los seres humanos, desde que somos seres conscientes de nosotros mismos, perge\u00f1amos proyectos: c\u00f3mo conseguir m\u00e1s f\u00e1cilmente los alimentos, c\u00f3mo defendernos de las inclemencias del clima, etc. En la civilizaci\u00f3n actual ya desde ni\u00f1os tenemos proyectos, por ejemplo, decimos que cuando seamos grandes queremos ser maestros o camioneros o bomberos. Siendo adultos decimos que queremos fundar una familia, queremos construir nuestra casa, queremos ampliar nuestro negocio, queremos realizar un estudio adicional para perfeccionarnos en nuestra profesi\u00f3n, etc., etc. Hay proyectos que se concretan, hay proyectos que no se logran, hay proyectos de largo alcance, que no se terminan, que est\u00e1n en crecimiento, que tienen una proyecci\u00f3n futura que nos desaf\u00eda siempre de nuevo.<\/p>\n<p>Una congregaci\u00f3n cristiana es un proyecto comunitario. Es el proyecto de una cuantas personas que se pusieron de acuerdo en querer escuchar en conjunto la palabra de Dios; que est\u00e1n convencidas de que hay un ser supremo que ha creado y dirige el universo, que ha creado y cuida al ser humano y que por amor a su creaci\u00f3n se ha revelado a los seres humanos de manera clara y contundente en Jesucristo, \u00a0abri\u00e9ndoles la perspectiva de una vida que no est\u00e1 atada indefectiblemente a la realidad material, sino que la trasciende y tiene una proyecci\u00f3n futura hacia la eternidad. Y que esa perspectiva de vida eterna tiene implicancias ya ahora y que redundan em perd\u00f3n, en liberaci\u00f3n, en reconciliaci\u00f3n, en justicia, en paz, en esperanza, en amor.<\/p>\n<p>S\u00ed, ese Jesucristo que habit\u00f3 entre nosotros nos ha mostrado con toda su vida &#8212;su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n incluidas&#8212; cu\u00e1n grande es el amor que Dios tiene para con su creaci\u00f3n y c\u00f3mo quiere que ese amor sea a su vez sentido, vivido, realizado entre los humanos. Y el dar testimonio concreto de ese amor que Dios tiene para con su creaci\u00f3n es la premisa fundamental del proyecto que llamamos congregaci\u00f3n. Es la esencia de la tarea misionera que el propio Jesucristo encarg\u00f3 a su iglesia.<\/p>\n<p>Pero este mismo amor que Dios manifest\u00f3 a trav\u00e9s de Jesucristo hacia sus criaturas, aparte de constituir el contenido esencial de nuestro proyecto eclesial y que debemos proclamar al mundo, es a la vez una premisa operativa insoslayable. Sin el amor de Dios hacia nosotros y el amor que en virtud del primero nosotros, los humanos, estar\u00edamos en condiciones de otorgarnos los unos a los otros, este proyecto ser\u00eda impensable. Las congregaciones de nuestras iglesias se sienten ecum\u00e9nicas en virtud del hecho de no tener pretensiones absolutistas en cuanto a nuestra confesi\u00f3n, que compartimos una serie de verdades doctrinales fundamentales con muchas otras iglesias y por ello nos sentimos parte de la iglesia cristiana universal. A pesar de ello subsisten entre nuestras iglesias y congregaciones diferencias en cuanto a tradiciones de expresar, celebrar, vivir nuestra fe; diferencias regionales en cuanto a organizaci\u00f3n, modalidades de trabajo, diferencias derivadas de nuestro origen \u00e9tnico, de corrientes teol\u00f3gicas, de enfoques ideol\u00f3gicos distintos, etc.<\/p>\n<p>Pero esta diversidad, que sin duda enriquece nuestro proyecto comunitario, se hace tambi\u00e9n admisible, tolerable y superable en aras de ese mismo proyecto por causa del amor que &#8212;gracias al amor de Dios&#8212; nos podemos otorgar los unos a los otros. Es ese mismo amor que cubre multitud de pecados, que perdona los errores y las omisiones en que incurrimos los unos contra los otros y que tambi\u00e9n es capaz de superar la mutua desconfianza, las ansias de poder y los deseos de imponer determinadas caracter\u00edsticas particulares. As\u00ed, gracias al amor de Dios, el proyecto iglesia es posible, es desarrollable, tiene futuro. S\u00ed, la iglesia es un proyecto que a\u00fan no est\u00e1 acabado, terminado; falta mucho por hacer, hay muchos aspectos que perfeccionar, muchas diferencias que superar.<\/p>\n<p>Somos seres humanos los que estamos involucrados en este proyecto. Por tanto refleja todas las falencias propias del ser humano, que si bien justificado por el amor de Dios, contin\u00faa siendo pecador hasta tanto Dios le d\u00e9 a su proyecto el acabado final. El ego\u00edsmo del ser humano, esa postura encorvada en si misma, no refleja el amor, no comparte debidamente el amor que fluye de parte de Dios. No digo nada nuevo con esta afirmaci\u00f3n, pero es necesario tenerla en cuenta a la hora de evaluar la marcha, la vida de nuestro proyecto, que en realidad es un proyecto de Jesucristo y que sin querer escaparle al bulto, debi\u00e9ramos dejar m\u00e1s en las manos de \u00e9l.<\/p>\n<p>Con todo, las limitaciones humanas no nos deben desanimar a la hora de pensar en el futuro de la iglesia. Pues, reitero, el amor no tiene su origen en el ser humano. El amor proviene de Dios, dado que \u00e9l mismo es amor. \u00c9l nos am\u00f3 primero, la iniciativa est\u00e1 en \u00e9l. La prosperidad de la iglesia no depende, entonces, del amor que nos podemos brindar nosotros, sino del amor que nos regala Dios. Si confesamos a Jesucristo, si confiamos plenamente en \u00e9l, estamos en el amor de Dios y as\u00ed tambi\u00e9n el proyecto iglesia, en la medida en que est\u00e9 al servicio de Jesucristo, estar\u00e1 comprendido y sostenido por el amor de Dios. Lo dicho creo que genera suficiente esperanza como para<\/p>\n<p>que podamos continuar trabajando con buenas perspectivas en este proyecto.<\/p>\n<p>Por supuesto, en la medida en que todos los que estamos envueltos en este proyecto de fe reflejemos el amor de Dios y no pongamos obst\u00e1culos a su libre difusi\u00f3n, estaremos demostrando con ello que conocemos a Dios y por lo tanto nuestro testimonio ser\u00e1 digno del mayor cr\u00e9dito. Claro est\u00e1, que esta actitud, esta conducta deber\u00e1 asistirnos tambi\u00e9n al momento de elegir un pastor, de elegir a los miembros del consejo directivo de nuestra congregaci\u00f3n, de elegir las autoridades de nuestra iglesia o de instancias ecum\u00e9nicas; al discutir sobre reglamentaciones, al establecer programas de trabajo tanto de misi\u00f3n como de diacon\u00eda y nuevas modalidades de celebrar; al aprobar presupuestos y administrar los mismos. Ustedes saben que esto es apenas un breve pantallazo de las m\u00faltiples actividades de una congregaci\u00f3n, pero en cuya realizaci\u00f3n deber\u00e1 verificarse la real presencia del Esp\u00edritu de Dios y en las que ensayaremos el amor del uno para con el otro.<\/p>\n<p>El amor desenmascarar\u00e1 las hipocres\u00edas y disipar\u00e1 los celos, nos ayudar\u00e1 a superar nuestros prejuicios y reticencias y las costumbres de encasillar a nuestros hermanos y compa\u00f1eros de trabajo en determinadas categor\u00edas. El amor nos ayudar\u00e1 a vencer los miedos que nos hacen ver en el otro al contrincante que constantemente estar\u00eda al acecho para criticarnos o quitarnos alg\u00fan espacio. En fin, el amor hace imposible que nos veamos a nosotros mismos siempre como el punto de referencia y comparaci\u00f3n. El centro de atenci\u00f3n ser\u00e1 en todo caso Jesucristo. Esto nos har\u00e1 m\u00e1s libres y abiertos, m\u00e1s francos y honestos. La comunicaci\u00f3n con nuestros hermanos ser\u00e1 m\u00e1s fluida y sincera. A Jesucristo no podremos venderle el cuento de que lo amamos, si no lo amamos en serio. Y estar inmersos en el amor de Dios no nos permitir\u00e1 otra cosa que amar a nuestros hermanos; lo contrario es mentira.<\/p>\n<p>Seguramente en nuestro proyecto eclesial no todo ser\u00e1 verdad, no todo ser\u00e1 amor, pero es sin duda un proyecto perfectible con el amor de Dios. Pero el hecho de que existe tal como es, ya es una se\u00f1al del amor de Dios hacia nosotros. Hace dos milenios que Dios lucha al lado de los humanos que le son fieles para que su iglesia, su proyecto no se pierda. Esto ya exige de nuestro lado un enorme agradecimiento y la voluntad de reflejar su amor. Dej\u00e9monos permear cada d\u00eda m\u00e1s por su amor para beneficio de nuestras\/sus iglesias y para gloria y edificaci\u00f3n de su reino. Am\u00e9n.<\/p>\n<hr \/>\n<p>Federico H. Sch\u00e4fer, pastor em\u00e9rito,<br \/>\nIglesia Evang\u00e9lica del R\u00edo de la Plata<br \/>\nE.mail: &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exaudi | 17. Mai 2026 | 1\u00ba Juan 4,7\u201316 | Federico H. Sch\u00e4fer | &nbsp; Estimadas hermanas, estimados hermanos: El p\u00e1rrafo b\u00edblico reci\u00e9n le\u00eddo ha de ser uno de los textos m\u00e1s usados de toda la Escritura, especialmente por aquellos predicadores que no se suelen ajustar a un leccionario establecido, sino por el contrario, se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":26305,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[56,727,157,853,108,113,216,459,349,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-26307","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1-johannes","category-archiv","category-beitragende","category-bibel","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-kapitel-04-chapter-04-1-johannes","category-kasus","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26307","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26307"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26307\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26308,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26307\/revisions\/26308"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26305"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26307"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26307"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26307"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=26307"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=26307"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=26307"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=26307"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}