{"id":26360,"date":"2026-05-28T07:44:43","date_gmt":"2026-05-28T05:44:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=26360"},"modified":"2026-05-28T13:15:14","modified_gmt":"2026-05-28T11:15:14","slug":"romanos-51-5-6-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/romanos-51-5-6-11\/","title":{"rendered":"Romanos 5,1\u20135 (6-11)"},"content":{"rendered":"<h3>1\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s \u2013 Trinidad | 31.05.2026 | Romanos 5,1\u20135 (6-11) | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La carta del ap\u00f3stol Pablo a los romanos, m\u00e1s que una carta personal y pastoral, es un peque\u00f1o tratado de teolog\u00eda en el que presenta un resumen sistem\u00e1tico de los conceptos esenciales para comprender el Evangelio. En los primeros cap\u00edtulos describe como los seres humanos se han apartado de Dios en la soberbia creencia de poder vivir sin Dios, sin darse cuenta, que aun desconoci\u00e9ndolo dependen incondicionalmente de \u00e9l. As\u00ed incurrieron en toda clase de maldades y sufrimientos generando el enojo del Creador. La ley dada por a trav\u00e9s de Mois\u00e9s no logr\u00f3 acercar al humano a Dios, sino apenas sirvi\u00f3 y sirve para descubrir su pecado, y que finalmente lleva a la condena. Pero el ap\u00f3stol no deja a las gentes en el desconcierto, sino que contin\u00faa describiendo como en su gran bondad, Dios perdona la desobediencia de las personas. Asombr\u00f3samente las declara justas, sin esperar ning\u00fan ejercicio de ellas, sino por la sola fe en la obra que \u00e9l realiz\u00f3 entregando a su hijo Jesucristo en sacrificio por los pecados cometidos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Con el cap\u00edtulo 5\u00ba comienza un nuevo apartado en la tem\u00e1tica desarrollada por Pablo. Hasta el cap. 8\u00ba describe la nueva vida de las personas que acceden a vivir nuevamente a partir de Dios y no confiando solamente en si mismas, teniendo como base la \u201cjusti-ficaci\u00f3n por la fe\u201d explicada en los cap\u00edtulos anteriores. Al declarar justo al hombre por su fe, Dios establece nuevamente la paz entre los humanos y si mismo, en lugar de la enemistad que caracterizaba esta (mala) relaci\u00f3n anteriormente. En otras palabras, se trata de la reconciliaci\u00f3n como se la menciona m\u00e1s adelante en el vers\u00edculo 10 de nuestro texto. Todo esto, repito, es posible gracias a la intermediaci\u00f3n de Jesucristo. Y vale tener en cuenta, que el amor que Dios expresa hacia sus criaturas en esta entrega de su hijo es verdaderamente superlativo, ya que lo hace, cuando los humanos no hemos querido saber nada de \u00e9l y no aportamos nada de nuestra parte para esa reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En virtud del obrar de Dios en Jesucristo, los creyentes hemos conseguido nuevamente la \u201centrada\u201d al \u201cstatus\u201d de gracia, al \u00e1mbito donde se manifiesta la misericordia de Dios. Subyace aqu\u00ed la idea del acceso al santuario, a la comunidad c\u00faltica, que en el juda\u00edsmo y otras religiones no era dado autom\u00e1ticamente a todos sus feligreses, sino apenas a los iniciados. Pero los seguidores de Jesucristo somos privilegiados; somos todos acep-tados. Si bien la fe, la total confianza puesta en Dios, juega un papel imprescindible en este contexto, no interesa el grado de intensidad de esta fe, las eventuales experiencias de fe tenidas o no, el pasado de las personas ni la raza o naci\u00f3n a la que pertenezcan. Ahora, bajo esta bendici\u00f3n recibida de Dios inmerecidamente, el creyente se halla sobre una base firme, que le ayuda a sobrellevar incluso las aflicciones y resistir a las tentaciones m\u00e1s diversas. En virtud de ello, rebosa henchido de alegr\u00eda, orgulloso de<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">tener parte en la comuni\u00f3n con Dios y por tanto en la esperanza de la manifestaci\u00f3n plena de la misericordia y el poder de Dios en el futuro.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El orgullo es una caracter\u00edstica humana que el ap\u00f3stol generalmente la ve en un sentido cr\u00edtico. Se expresa\u00a0 en la b\u00fasqueda de \u00e9xito, en las ambiciones de poder, la sensibilidad, la autodefensa, la vanidad, la soberbia y confianza en si mismo, etc. Sin embargo, una cierta cuota de orgullo propio es sano. Sin un poco de autoestima ning\u00fan ser humano podr\u00eda vivir sin desesperar; el orgullo es expresi\u00f3n de su dignidad y libertad, es se\u00f1al de pertenencia. Es posible que sintamos orgullo de ser espa\u00f1oles, argentinos o colom-bianos. Pero Pablo no est\u00e1 diciendo que ahora como creyentes, sabiendo que fuimos perdonados y declarados justos por Dios, tengamos el derecho de mandarnos la parte de ser cristianos, eventualmente de ser mejores que otros que son incr\u00e9dulos o pertene-cientes a otros credos. En todo caso, el orgullo que sentimos es porque tenemos un Dios como el que tenemos, que invirti\u00f3 toda su bondad para reconciliarse con aquellos que originalmente \u00e9ramos sus enemigos, sin que para ello los humanos aport\u00e1semos algo de nuestra parte. Este sano orgullo nos lleva a alegrarnos, a alabar, a agradecer, a ponderar el obrar de Dios. S\u00ed, estamos orgullosos de nuestro Dios, especialmente si consideramos la perspectiva futura de su gracia, esto es, de gozar ya ahora, pero m\u00e1s adelante en plenitud, de sus bendiciones. Esto le da sentido a nuestra vida, nos da raz\u00f3n para ser perseverantes en contra de toda resignaci\u00f3n y desesperaci\u00f3n, nos anima a luchar por el bien en este mundo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero sumado a esta alegr\u00eda y orgullo por estar nuevamente en paz con Dios, el ap\u00f3stol potencia esta actitud de contento a un grado sublime. Este contento es posible para el creyente a\u00fan a pesar de estar en situaci\u00f3n de dolor y sufrimiento, de verse afectado por las m\u00e1s diversas tribulaciones como simple ser humano o especialmente como cristiano &#8212;como el ap\u00f3stol, pienso en toda esa gama de miserias que nos pueden sobrevenir en nuestras vidas aqu\u00ed en este mundo: fracasos laborales, enfermedades incurables, desgra-cias familiares, burlas y hasta persecuciones por no participar en negocios corruptos, venganzas, accidentes de tr\u00e1nsito, consecuencias de guerras, cat\u00e1strofes naturales, etc.&#8212; Justamente, desde el punto de vista humano, el sufrimiento es un freno para la alegr\u00eda y la alabanza, pudiendo llevar hasta a la desesperaci\u00f3n. Pero s\u00ed, aunque parezca imposible, una locura, para la verdadera fe firmemente arraigada en la confianza en Dios, nada es imposible. Ella aguanta la tensi\u00f3n entre la experiencia de la gracia divina ya en parte manifiesta ahora o en el pasado y su futura manifestaci\u00f3n plena.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero cuidado, no es que los sufrimientos en virtud de la fe desaparecen como por arte de magia. Jes\u00fas tuvo que transitar el camino de la cruz y nosotros deberemos seguirlo. Esa realidad nos abrir\u00e1 los ojos y sentimientos para comprender tambi\u00e9n las aflicciones de nuestros semejantes y transformarnos en agentes activos para aliviar las aflicciones de otros, o incluso ayudar a evitarlos o a no empeorarlos. Sabiendo, entonces, que Dios nos ama infinitamente; que a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo, que \u00e9l nos otorga, \u00e9l mismo est\u00e1<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">siempre junto a nosotros para ayudarnos, podemos \u201cenorgullecernos\u201d de los sufri-mientos. Pero esta conclusi\u00f3n no puede ser aplicada como consuelo barato a los que est\u00e1n pasando adversidades dolorosas. M\u00e1s bien debe llevarnos a compartir parte de esa inmensa bondad que Dios nos ha demostrado, nos demuestra y a\u00fan nos demostrar\u00e1, con nuestros semejantes ayud\u00e1ndoles concretamente a superar sus contrariedades.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, los sufrimientos ponen a prueba nuestra fe y la purifican: la liberan de toda autosuficiencia, frenan los falsos orgullos, y hacen volver nuestra confianza hacia Dios. Los sufrimientos nos ense\u00f1an a esperar el cumplimiento de la gracia de Dios; nos ense\u00f1an a tener paciencia. La paciencia, a su vez, al aguantar los sufrimientos, nos hace salir aprobados como personas aptas para el servicio valiente para Dios, acostumbrados ahora a resistir y perseverar. Las experiencias en el camino de la vida en donde se mani-festaron y manifiestan el sost\u00e9n y la ayuda de Dios en nuestras debilidades y claudica-ciones, nos alentar\u00e1n en la esperanza de las bendiciones futuras. Una vez m\u00e1s: estamos orgullosos de nuestro Dios, porque \u00e9l ha invertido enorme amor en nosotros y estamos convencidos de que por ello no ha de frustrar nuestra esperanza y confianza en \u00e9l, de tal manera que no hemos de pasar verg\u00fcenza acaso por la vanidad, inutilidad o inefec-tividad de nuestra fe, nuestra esperanza, nuestras oraciones y peticiones.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Con todo es necesario agregar, que la esperanza que gracias al obrar de Dios se genera en nosotros, el ap\u00f3stol no la piensa solamente como una actitud referida a sobrellevar las vicisitudes de nuestra vida en este mundo, sino como una actitud referida a la vida plena puesta en expectativa por el Creador y que va m\u00e1s all\u00e1 del transitar por esta tierra. S\u00ed, que la trasciende y va m\u00e1s all\u00e1 de nuestra muerte, porque est\u00e1 esperanzada, conven-cida de la resurrecci\u00f3n. As\u00ed como Jesucristo fue resucitado por Dios, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros seremos resucitados por Dios para la vida eterna. En este contexto, cuando Pablo habla de \u201csalvaci\u00f3n\u201d est\u00e1 pensando, que en virtud de la paz con Dios, de la cual ya ahora podemos gozar, gracias a su obrar en Jesucristo, seremos asimismo liberados del castigo final, de la condena por nuestra rebeld\u00eda y podremos ser herederos de su Reino.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Entonces, para finalizar, resumo: nuestro orgullo, alabanza, alegr\u00eda y agradecimiento se justifican: nuestro Dios es un Dios viviente que nos regala\u00a0 gratuitamente la vida verdadera, poni\u00e9ndonos nuevamente en buena relaci\u00f3n consigo, lo que redunda en bendici\u00f3n para todos nosotros, que se manifiesta en todas las esferas de nuestra vida cotidiana, &#8212;hasta en los sufrimientos&#8212; como as\u00ed tambi\u00e9n se manifestar\u00e1 en la vida eterna de acuerdo a la esperanza que abrigamos y no ser\u00e1 frustrada. A Dios sea la gloria por siempre! Amen.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Federico H. Sch\u00e4fer<br \/>\nE.mail: &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s \u2013 Trinidad | 31.05.2026 | Romanos 5,1\u20135 (6-11) | Federico H. 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