{"id":26385,"date":"2026-06-11T11:31:02","date_gmt":"2026-06-11T09:31:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=26385"},"modified":"2026-06-11T11:31:02","modified_gmt":"2026-06-11T09:31:02","slug":"efesios-2-19-22-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/efesios-2-19-22-2\/","title":{"rendered":"Efesios 2, 19 \u2013 22"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"font-weight: 400;\">Serm\u00f3n para 3\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | Texto: Efesios 2, 19 \u2013 22 (Leccionario EKD \u2013 II Serie) | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Todas las comunidades cristianas tienen su historia. Hay congregaciones que pueden echar una mirada retrospectiva centenaria, otras son de constituci\u00f3n m\u00e1s reciente. En Europa hay muchas congregaciones que pueden escribir una historia de siglos y algunas incluso, dejando de lado por un momento las grandes guerras y los cambios producidos por la Reforma protestante, una historia milenaria. En el Nuevo Mundo las primeras comunidades cat\u00f3licas tuvieron su origen\u00a0 poco tiempo despu\u00e9s de la conquista. Las protestantes se crearon con la llegada de inmigrantes del Norte de Europa en \u00e9pocas m\u00e1s recientes. No obstante ello, algunas tambi\u00e9n ya cuentan con una trayectoria centenaria.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Cuando las comunidades comenzaron a crecer en n\u00famero y ya se hac\u00eda imposible celebrar reuniones en casas particulares y las reuniones a cielo abierto en plazas y descampados se hac\u00eda inconveniente por razones clim\u00e1ticas y quiz\u00e1s tambi\u00e9n por similitud con las dem\u00e1s religiones, comenz\u00f3 la construcci\u00f3n de edificios espec\u00edficos, de templos o iglesias. Hay templos que cobraron notoriedad por su antig\u00fcedad, su tama\u00f1o, su esplendor, su lugar en la historia. Por solo nombrar unos pocos: la bas\u00edlica de Santa Sof\u00eda devenida luego en mezquita musulmana en Istambul,, la catedral de Colonia, Alemania, la catedral de San Pedro en Roma, la catedral Notre Dame en Paris, etc., etc.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los seres humanos somos parte de la historia, somos sujetos y objeto de ella. Dios escribe la historia con nosotros. Los edificios que construimos y usamos para realizar los encuentros de adoraci\u00f3n y oraci\u00f3n a Dios, para escuchar su palabra y celebrar los sacramentos, para cantarle alabanzas, para expresarle nuestro agradecimiento por sus obras y presentarle nuestras solicitudes, tambi\u00e9n son parte de esta historia, son lugares p\u00fablicos, se\u00f1ales testigos de nuestra fe. Su construcci\u00f3n siempre demand\u00f3 trabajo y sacrificios pecuniarios, generalmente importantes y muchas veces desmesurados, que llevaron largo tiempo de realizaci\u00f3n, a veces de varias generaciones.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No es de extra\u00f1arse entonces que se festejen como parte de la historia, particularmente de la historia eclesi\u00e1stica, aniversarios no solo de la creaci\u00f3n de las congregaciones, sino tambi\u00e9n de la colocaci\u00f3n de piedras fundamentales o de la inauguraci\u00f3n de los susodichos templos, ya sean grandes o peque\u00f1os y humildes. As\u00ed, cuando en nuestras iglesias protestantes sudamericanas celebramos el centenario o sesquicentenario de la inauguraci\u00f3n de un templo no es poca cosa. All\u00ed se manifiesta en formas arquitec-t\u00f3nicas, en piedra, en vitrales, etc., el trabajo y el valor que nuestros ancestros daban a la fe y no solo invirtieron al inicio de la construcci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en la posterior manutenci\u00f3n y uso de la misma.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">S\u00ed, 150 a\u00f1os, por ejemplo, son cinco generaciones. Seg\u00fan el par\u00e1metro que usemos y nuestra propia percepci\u00f3n del tiempo, nos puede parecer una trayectoria relativamente corta: a fin de cuentas la historia de la iglesia cristiana va a cumplir pronto 2000 a\u00f1os y desde acontecida la Reforma ya transcurrieron 500 a\u00f1os. A veces, especialmente cuando ya estamos entrados en a\u00f1os, el tiempo parece escap\u00e1rsenos de las manos y no nos permite realizar todo lo que pensamos que deber\u00edamos o deseamos. Pero un minuto del presente tambi\u00e9n puede convertirse en una eternidad, que debemos lucharla, sufrirla, tenerle paciencia, quiz\u00e1s tambi\u00e9n gozarla y agradecerla. En el transcurso de 150 a\u00f1os cuantas ansias y esperas tienen que ser aguantadas, cuantas dificultades deben que ser superadas en raz\u00f3n de fluctuaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas, por la b\u00fasqueda y recepci\u00f3n de ministros, por el sostenimiento de la congregaci\u00f3n, por las migraciones, por la misi\u00f3n que nos encomend\u00f3 nuestro Se\u00f1or. Pero asimismo imagino tambi\u00e9n que en semejante lapso tambi\u00e9n ha de haber muchos momentos de alegr\u00eda a la hora de bautizar nuestros ni\u00f1os, confirmar a los j\u00f3venes, bendecir a nuestras parejas, al celebrar la comuni\u00f3n con nuestro Se\u00f1or, alabarle con nuestros coros, sentirnos contenidos en los momentos dif\u00edciles y sabernos parte de su pueblo y tener fruct\u00edferas relaciones con otras comunidades de fe cristiana y poder colaborar para el bien de ni\u00f1os desamparados, ancianos desvalidos, gentes en emergencias, etc.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El poder desarrollar una trayectoria de uno o dos siglos es, sin duda, consecuencia de cierta perseverancia de los l\u00edderes y miembros de una congregaci\u00f3n. Pero esta perseverancia solo puede sostenerse gracias al constante acompa\u00f1amiento de nuestro Se\u00f1or y Dios. Por ello siempre hay sobrados motivos para agradecerle con todas nuestras fibras por todas sus bendiciones cotidianas. Pero aparte de todo agradecimiento que debemos a nuestro Se\u00f1or por el acompa\u00f1amiento que nos prodiga a lo largo de la historia, considero que cuando celebramos un aniversario o a\u00fan en nuestro culto de hoy tambi\u00e9n es momento de reafirmar, que \u00e9l sigue siendo la piedra fundamental y la piedra angular del edificio que es nuestra congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Con esto, caros hermanos y hermanas, quiero conectar lo dicho sobre la historia de nuestras congregaciones y de sus edificios con la comparaci\u00f3n que realiza el ap\u00f3stol autor de esta carta a los Efesios. La congregaci\u00f3n consistente de personas de carne y hueso son el templo, son las piedras que debidamente ensambladas unas con otras y colocadas sobre el fundamento, que es la palabra de Dios hecha carne y hueso en Jesucristo, conforman un templo santo. S\u00ed, las personas son la verdadera iglesia, no los edificios. Pero esas personas constituyen un templo santo en tanto y en cuanto se basan en su fe en Jesucristo, la fe que genera en nosotros la palabra de Dios que nos fue anticipada por los profetas y atestiguada por los ap\u00f3stoles. En la 1\u00ba carta a los Corintios, (cap. 3, vers. 11), el ap\u00f3stol Pablo nos dice que no puede ser colocado otro fundamento a m\u00e1s del que ya est\u00e1 colocado, que es Jesucristo. En su 2\u00ba carta a los Corintios (cap. 6., vers. 16) repite que la comunidad, nosotros, somos templo santo en el que vive el Esp\u00edritu de Dios. En la 1\u00ba carta de Pedro (cap. 2, vers. 54ss) tambi\u00e9n se nos habla de que nos acerquemos a Jesucristo, por cierto piedra desechada por los constructores, pero piedra viva y preciosa para Dios para ser a nuestra vez piedras vivas para conformar un templo santo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Si Jesucristo no es el fundamento,\u00a0 una congregaci\u00f3n se hunde y se cae; si Jesucristo no es la piedra angular, la congregaci\u00f3n implosionar\u00e1. Esto debemos asumirlo con claridad en cuanto al sustento futuro de nuestra congregaci\u00f3n, de nuestra iglesia. Y no me cabe duda, que todos los que estamos reunidos hoy en esta celebraci\u00f3n tenemos el deseo y la expectativa que nuestra congregaci\u00f3n perdure por mucho tiempo y crezca, que su historia contin\u00fae y no termine disminuyendo de manera que \u201cel \u00faltimo apague la luz y cierre la puerta\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero tengamos en cuenta que nuestro Se\u00f1or quiere construir su congregaci\u00f3n con todos nosotros, no solo con algunos sacrificados, elegidos o privilegiados. Todos deben tener un lugar en su comuni\u00f3n, sean de la proveniencia que sean. Cada uno tendr\u00e1 alguna funci\u00f3n espec\u00edfica en el conjunto de la comunidad y de acuerdo a los dones que haya recibido del Se\u00f1or, pero interactuar\u00e1 con los otros en armon\u00eda y unidad de objetivo y criterio como los distintos elementos que componen un edificio. Los ladrillos de una construcci\u00f3n se traban para que conformen una unidad s\u00f3lida. Asimismo los marcos de puertas y ventanas se fijan fuertemente a los muros para que todo el edificio sea una unidad estable. Ni hablar de las columnas, vigas y lozas (planchas) que en las construcciones modernas se hallan coladas en una sola estructura, sin son de hormig\u00f3n, o soldadas o remachadas si son de acero.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero no nos dejemos llevar por la comparaci\u00f3n a falsas asociaciones. No estamos hablando de la iglesia como construcci\u00f3n de hormig\u00f3n armado y ladrillos &#8212;que tan importante es para algunos y que tantas energ\u00edas y dinero, a veces indebidamente, absorbe. Estamos hablando de cada uno y cada una de nosotros, seres humanos de carne y hueso, que fundados en el amor de Jesucristo podemos convivir hermanados en unidad y armon\u00eda, en paz y justicia, en libertad y esperanza para nuestros semejantes y conformar as\u00ed una comuni\u00f3n que ser\u00e1 templo de Dios.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esa es la congregaci\u00f3n evang\u00e9lica de\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026. Que deseo, en la que cada miembro sea un cuadro s\u00f3lido, un cristiano de fe madura, que sepa interactuar en unidad y responsabilidad con y para sus hermanos y as\u00ed el mundo pueda ver que en ella vive Dios. Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">&#8212;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Federico H. Sch\u00e4fer<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">E.mail: &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 3\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | Texto: Efesios 2, 19 \u2013 22 (Leccionario EKD \u2013 II Serie) | Federico H. Sch\u00e4fer | Estimadas hermanas, estimados hermanos: Todas las comunidades cristianas tienen su historia. Hay congregaciones que pueden echar una mirada retrospectiva centenaria, otras son de constituci\u00f3n m\u00e1s reciente. 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