{"id":26532,"date":"2026-07-29T11:12:23","date_gmt":"2026-07-29T09:12:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=26532"},"modified":"2026-07-29T11:12:23","modified_gmt":"2026-07-29T09:12:23","slug":"proverbios-31-12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/proverbios-31-12\/","title":{"rendered":"Proverbios 3,1\u201312"},"content":{"rendered":"<h3>10\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | 02.08.2026 | Proverbios 3,1\u201312 | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>Ante el libro de los Proverbios en el Antiguo Testamente f\u00e1cilmente podemos obtener una impresi\u00f3n negativa y exclamar : \u00a1Cu\u00e1nta moralina! Haz esto, deja aquello, etc. etc. Al menos como evang\u00e9licos luteranos, la moralina siempre nos suena sospechosa; una receta para volver a la justificaci\u00f3n por las obras. Con todo, estos proverbios siguen estando en la Escritura y siendo Palabra de Dios; y como dice el ap\u00f3stol Pablo a su joven colaborador Timoteo: \u201c\u2026.\u00fatil para ense\u00f1ar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud, para que el hombre de Dios est\u00e9 capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien\u201d (2\u00ba Timoteo 3, 16-17).<\/p>\n<p>En este sentido estoy convencido, que el p\u00e1rrafo previsto para la predicaci\u00f3n de hoy, tambi\u00e9n tiene algo importante que decirnos a nosotros. Es decir: desde el contenido literal y nuestro conocimiento racional seguramente no hay nada nuevo en este texto que no hayamos o\u00eddo ya muchas veces: la virtud de actuar con amor, buscar la verdad, priorizar la confianza en Dios ante la propia sabidur\u00eda, combatir el orgullo propio, rechazar el mal, ser desprendido y generoso y aceptar la correcci\u00f3n. Desde ni\u00f1os nos han inculcado estos conceptos. Sin embargo, una cosa es que sepamos todas las normas \u00e9ticas, y otra cosa es que hayamos internalizado estas pautas, que se hayan hecho carne y hueso en nosotros.<\/p>\n<p>Desafortunadamente el ser humano, como todos sabemos, tiene la natural tendencia a recaer en su vieja esencia. Siempre de nuevo rebrota en \u00e9l el \u201cviejo Ad\u00e1n\u201d, como sol\u00eda decir el Dr. Mart\u00edn Lutero. Es dif\u00edcil y constante la luchas con el propio yo. Y si desde ni\u00f1os nos han inculcado demasiado toda clase de normas, podemos haber creado una especie de rechazo a todo ello, una especie de inmunidad, un \u201ccuero grueso\u201d sobre el cual reboten todos esos muy bien intencionados consejos. Por otro lado, puede ser tambi\u00e9n, que se haya formado en nosotros un \u201csuperego\u201d tal, que nos reprime inconscientemente y coarte nuestra espont\u00e1nea manera de ser, por miedo a cometer un error. Pero, por cierto, esta no es la intenci\u00f3n de estas exhortaciones: no nos quieren crear complejos (de culpa) ni convertirnos en \u201cfariseos\u201d hip\u00f3critas.<\/p>\n<p>Los eventuales vicios de interpretaci\u00f3n de los Proverbios los podemos evitar, si rescatamos y ponderamos el foco de esta per\u00edcope, que yo lo veo all\u00ed donde se nos habla de la necesidad de poner nuestra confianza en Dios y no en nuestra propia inteligencia, o lo que es lo mismo, en todos los productos de nuestra presunta sabidur\u00eda, en nuestra<\/p>\n<p>ciencia, en nuestras obras. Si poniendo toda nuestra confianza en Dios, logramos desprendernos de esa b\u00fasqueda (implacable) de reconocimiento de nuestros presuntos m\u00e9ritos; si logramos poner una distancia cr\u00edtica entre nosotros y nuestro obrar, obtendremos una libertad que nos har\u00e1 aptos par aceptar, que Dios mismo o que Dios a trav\u00e9s de nuestros hermanos nos corrija. Esa misma libertad tambi\u00e9n nos har\u00e1 aptos para desprendernos de nuestras riquezas superfluas; nos har\u00e1 aptos para amar, para buscar y encontrar la verdad, tambi\u00e9n la verdad sobre nosotros mismos.<\/p>\n<p>Pienso que estas m\u00e1ximas, que en nuestro texto parecen estar dirigidas solamente a una persona, a un individuo, asimismo son aplicables a grupos humanos, los cuales, consi-derando las naturales inclinaciones de los individuos que los componen, r\u00e1pidamente act\u00faan como corporaciones centradas en una especie de ego\u00edsmo colectivo, donde no se busca el bien com\u00fan de toda una sociedad, sino de defender los intereses del grupo; incluso a veces a capa y espada (Por ejemplo: los fans de un club de f\u00fatbol). Desafor-tunadamente esta conducta tambi\u00e9n suele ser habitual en muchos grupos eclesi\u00e1sticos, lo que impide la integraci\u00f3n de una congregaci\u00f3n o de toda una iglesia o de un conjunto de iglesias que pretenden ser ecum\u00e9nicas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este caso una mayor confianza depositada en Dios y una menor estima puesta en las acciones realizadas o proyectadas por el propio grupo, ayudar\u00eda a la auto-cr\u00edtica y apertura del mismo. Cuanto m\u00e1s tiempo estuve involucrado en el pastorado de congregaciones y en la direcci\u00f3n de instituciones eclesiales me he tenido que dar cuenta, que tambi\u00e9n en ellas no se han podido superar los ego\u00edsmos de grupo, lo cual, obvia-mente, entorpec\u00eda la integraci\u00f3n de las mismas congregaciones, de las instituciones, de la iglesia toda, de las organizaciones ecum\u00e9nicas.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, nos viene muy bien escuchar con detenimiento las exhortaciones que hoy nos brinda la Palabra de Dios, ya que, aunque sean exhortaciones que ya conozcamos sobradamente, a\u00fan no se han hecho carne y hueso en nosotros todos. Pero es necesario que penetren en nuestros corazones y mentes y se exterioricen en nuestras actitudes cotidianas. Solamente as\u00ed podremos dar el testimonio com\u00fan acerca de Jesucristo que pretendemos dar y que tambi\u00e9n se espera de nosotros.<\/p>\n<p>La ciudad asentada sobre una loma, no puede quedar oculta &#8212;dice el dicho. Pues, nuestra congregaci\u00f3n, nuestra iglesia, aunque peque\u00f1a y minoritaria, tampoco perma-nece oculta. Hemos obtenido cierto reconocimiento, en el municipio, en el barrio; s\u00ed, nos miran y esperan algo de nosotros. M\u00e1s de uno se ha acercado a nuestra congre-gaci\u00f3n. Le ha encontrado sentido a nuestra proclamaci\u00f3n, le han gustado las celebra-ciones, finalmente ha tomado la decisi\u00f3n de adherirse a la misma. Pero, lamenta-blemente, muchos de ellos volvieron a abandonar la susodicha comunidad, cuando al tiempo se dieron cuenta, que al interior de la misma se desarrollaban las mismas falencias, las mismas actitudes ego\u00edstas, orgullos y prejuiciosa de clase, etc., que en cualquier otra organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante semejantes realidades, obviamente, crecen los desaf\u00edos y las obligaciones. No nos olvidemos, que no estamos para satisfacernos a nosotros mismos, sino que tenemos un encargo importante de nuestro Se\u00f1or; y esto es, de proclamar las buenas nuevas hasta los confines de la tierra y hacer disc\u00edpulos a todas las naciones y ense\u00f1arles todo lo que \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3 a nosotros. Pero solo volvi\u00e9ndonos una y otra vez a Dios y dej\u00e1ndonos corregir por \u00e9l podremos responder debidamente a esos desaf\u00edos y compromisos.<\/p>\n<p>Por ejemplo: En s\u00ednodos, encuentros pastorales y conferencias ecum\u00e9nicas interna-cionales aprobamos en l\u00ednea con lo que consideramos fue el esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, la priorizaci\u00f3n de nuestra atenci\u00f3n a los pobres, a los sencillos, a los discapacitados, a los que viven en situaci\u00f3n de calle, etc., Pero estas recomendaciones en el sentido de enfatizar nuestra labor diaconal no deben quedar apenas en bien inten-cionadas actas, sino que deben llevarse a la pr\u00e1ctica concreta, deben convertirse en posturas y actitudes testimoniales surgidas m\u00e1s del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, que de la confianza en la inteligencia humana.<\/p>\n<p>A\u00f1os atr\u00e1s y en virtud de profundas crisis econ\u00f3micas que atravesaron los pa\u00edses en los que se desenvuelve nuestra iglesia, llevaron asimismo al agotamiento de sus arcas sinodales. La situaci\u00f3n econ\u00f3mica de entonces nos ha casi forzado a corregir nuestro rumbo, a mirar m\u00e1s para arriba que a nosotros mismos. Nuestra sabidur\u00eda hab\u00eda llegado a sus l\u00edmites. Pero el Se\u00f1or no nos abandon\u00f3, provey\u00f3 de recursos mediante la asistencia solidaria de iglesias hermanas. Esto nos ayud\u00f3 a salir nuevamente hacia adelante, pero tambi\u00e9n a dejarnos corregir y optar por otros caminos m\u00e1s ciertos. Esto es apenas una an\u00e9cdota, entre tanto hist\u00f3rica, pero nos muestra que las advertencias del libro de los Proverbios no son in\u00fatiles.<\/p>\n<p>Pero tengamos cuidado: Los Proverbios que nos ocupan no est\u00e1n inscriptos en una suerte de teolog\u00eda de la prosperidad. Nuestra oportuna generosidad no va a llevar autom\u00e1ticamente a que \u201cnuestros pesos se conviertan en d\u00f3lares \u201c, o sea que en ese momento se le multiplicaran por mil, como lo manifestara hace poco a viva voz uno de esos exitosos predicadores autoconvocados, pero charlatanes al fin. Con el Se\u00f1or no podemos hacer trueque. Seguiremos viviendo de la gracia de \u00e9l en la confianza de que \u00e9l nos ama como un padre ama y corrige a su hijo favorito.<\/p>\n<p>Sera nuestra sabidur\u00eda no enojarnos, cuando el camino de nuestra vida resulte con vueltas y sinuosidades en contra de nuestra esperanza de un camino rectil\u00edneo, que a nuestro criterio merec\u00edamos por haber buscado siempre el amor y la verdad. No sabemos los planes que el Se\u00f1or abriga para cada uno de nosotros. Pero sea como fuere, el Se\u00f1or no dejar\u00e1 de cumplir su promesa de una vida eterna a quienes siempre buscaron el amor y la verdad. Am\u00e9n.<\/p>\n<hr \/>\n<p>Federico H. Sch\u00e4fer,<br \/>\nE.mail: &lt;federicohugo1943@hotmail.com&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>10\u00ba domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | 02.08.2026 | Proverbios 3,1\u201312 | Federico H. Sch\u00e4fer | &nbsp; Estimadas hermanas, estimados hermanos: Ante el libro de los Proverbios en el Antiguo Testamente f\u00e1cilmente podemos obtener una impresi\u00f3n negativa y exclamar : \u00a1Cu\u00e1nta moralina! 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