{"id":2727,"date":"2020-05-15T07:47:52","date_gmt":"2020-05-15T05:47:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/static\/wp\/?p=2727"},"modified":"2020-05-15T07:47:52","modified_gmt":"2020-05-15T05:47:52","slug":"orar-sin-y-con-sentido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/orar-sin-y-con-sentido\/","title":{"rendered":"Orar sin y con sentido"},"content":{"rendered":"<h3><span lang=\"ES-MX\">\u00a0<\/span>Sexto <span class=\"SpellE\">domingo<\/span> de Pascua &#8211; 17.5.2020 | Mateo 6:5-15 | <span lang=\"ES-PY\">Michael Nachtrab |<\/span><\/h3>\n<p>Fue en una de las conferencias que anualmente solemos tener como cuerpo ministerial que estall\u00f3 algo as\u00ed como una peque\u00f1a bomba: un colega se levant\u00f3 y se\u00f1al\u00f3 con cierta vehemencia de que en nuestras oraciones trat\u00e1bamos a Dios como si no supiera que debe hacer. Hubo caras sorprendidas y ese silencio incomodo del cual fui parte porque de cierta forma nos horroriz\u00f3 lo que se\u00f1al\u00f3 aquel colega. Pero hoy debo decir, que tal vez el silencio incomodo habr\u00e1 sido comparable a aquel que invadi\u00f3 el pueblo del famoso cuento de Andersen: aunque todos vieron la desnudez del emperador igual se incomodaron frente a la exclamaci\u00f3n del ni\u00f1o: \u00ab<em>\u00a1Pero si va desnudo!<\/em>\u00bb<\/p>\n<p>Efectivamente podemos y \u2013 tal vez debemos \u2013 preguntar: \u00bfqu\u00e9 sentido tiene la oraci\u00f3n dirigida a un Dios omnisciente y todopoderoso? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene orarle a un Dios que ya de antemano sabe lo que necesitan los suyos? Si digo, debemos preguntarlo, lo hago pensando justamente en el cuento de Andersen: al no preguntar por el sentido de las cosas, corremos el peligro de preferir la apariencia por encima de la verdad. Y con ello caer\u00edamos justamente en ello de lo que advierte Jes\u00fas \u2013 quien se proclama como Verdad \u2013 en su serm\u00f3n del Monte: la hipocres\u00eda.<\/p>\n<p>En esta porci\u00f3n de su serm\u00f3n Jes\u00fas presenta tres formas de orar: una con un sentido muy restringido, otra totalmente sin sentido y una tercera con sentido.<\/p>\n<p>La primera tiene que ver precisamente con la hipocres\u00eda, es decir con una sobrevaloraci\u00f3n de la apariencia por encima de lo verdadero. Probablemente los hip\u00f3critas, los que oran potentemente en p\u00fablico y a las que hace referencia Jes\u00fas, estaban conscientes de cierto sinsentido de las oraciones a un Dios todopoderoso. Pero para no rescindir a la oraci\u00f3n como practica de la piedad, cambiaron inconscientemente el destinatario primario de sus oraciones. La oraci\u00f3n que deb\u00eda ser hecha ante Dios ahora es hecha ante los seres humanos. As\u00ed logran recuperar cierto sentido de la oraci\u00f3n, a saber: ser recompensado. Pero Jes\u00fas marca claramente lo restringido que es esa recompensaci\u00f3n. No es Dios qui\u00e9n los recompensa por su piedad manifiesta sino son las personas que empiezan a estimar, admirar y santificar a los que oran as\u00ed.<\/p>\n<p>Una practica de la piedad que encuentra su sentido restringido de ser en esas oraciones p\u00fablicas con recompensa instant\u00e1nea es como el emperador desnudo que cree vestir la ropa m\u00e1s fina: mientras todo va bien y la gente recompensa con su \u201cMe gusta\u201d y dedo arriba, no importa la clara desnudez. Pero solo basta con que uno se\u00f1ale la verdadera desnudez de la piedad, que tantos admiran y recompensan, y entonces todo parece querer derrumbarse. Mientras el ni\u00f1o del cuento de Andersen no padece ninguna consecuencia por decir la verdad, aquellos que son tenidos por santos, piadosos y justos por el pueblo atentan contra Jes\u00fas \u2013 s\u00ed, atentan contra la verdad misma &#8211; por se\u00f1alar su hipocres\u00eda y su desnudez.<\/p>\n<p>Cuando, luego, Jes\u00fas advierte a la multitud que le sigue no orar con vanas repeticiones y palabrer\u00edas como lo hacen los paganos, entonces anticipa la observaci\u00f3n de mi colega: no tiene sentido buscar convencer a un Dios que es todopoderoso de hacer lo que nos parezca a nosotros; no hay forma de influenciarle \u2013 por m\u00e1s palabras y repeticiones que hagamos \u2013 para que deje de hacer su voluntad. No tiene sentido porque si Dios dejar\u00eda influenciarse o cambiar su voluntad a base de la oraci\u00f3n humana dejar\u00eda de ser Dios para convertirse en un \u00eddolo: un dios hecho a medida y gusto del ser humano. Una oraci\u00f3n hecha a un \u00eddolo \u2013 por m\u00e1s que sea de oro o de plata &#8211; no tendr\u00e1 ninguna recompensa porque los \u00eddolos si bien tienen orejas, no son capaces de escuchar. Y si bien tienen boca, pero son incapaces de hablar (Salmo 115:4-8). Por ello, la oraci\u00f3n fren\u00e9tica y duradera de los profetas de Baal, pidiendo por su ayuda, queda sin respuesta y solo recibe la burla del profeta El\u00edas: \u201c\u00a1Griten a gran voz, porque es un dios! Quiz\u00e1s est\u00e1 meditando, o est\u00e1 ocupado, o est\u00e1 de viaje. Quiz\u00e1s est\u00e1 dormido y hay que despertarlo.\u201d (1 Reyes 18:27)<\/p>\n<p>Pero ser\u00eda triste si realmente todo nuestro orar humano fuese un gran sinsentido o una mera hipocres\u00eda. El que es la verdad dice que la oraci\u00f3n humana no es en vano; el Hijo afirma que el Padre escucha a quienes se dirigen a \u00e9l; el que fue crucificado pero resucit\u00f3 llama dichoso a quien se dirige al Padre porque ser\u00e1 recompensado. Y no solo advierte como no orar sino es m\u00e1s: ense\u00f1a a orar con sentido: palabras sencillas, peticiones cotidianas. Pero eso en si no es lo decisivo, por m\u00e1s que toda esa sencillez aporta una belleza sublime. Lo decisivo y distintivo radica precisamente en que aqu\u00ed el ser humano se dirige como uno de los tantos hijos al Padre Nuestro. No es una oraci\u00f3n para los dem\u00e1s seres humanos. Y seguido el ser humano pide aqu\u00ed ante todo una sola cosa: pide a Dios que Dios sea Dios. No un \u00eddolo hecho a gusto y medida humana, no un \u00eddolo creado por el deseo humano y para satisfacer ese mismo deseo. Aqu\u00ed el ser humano pide a Dios por Dios mismo. Y en este punto, hemos de darnos cuenta de algo muy maravilloso que le devuelve el sentido a todo: aqu\u00ed el ser humano pide y clama a Dios pero esas peticiones y ese clamor llega a Dios como alabanza y casi \u2013 casi \u2013 como acci\u00f3n de gracias. Mientras los hip\u00f3critas buscan que los dem\u00e1s respondan a sus oraciones y los paganos que alg\u00fan dios escuche y responda favorablemente, el que clama a Dios como a un Padre en realidad ya responde a lo que Dios hizo y dijo: a trav\u00e9s de su Palabra encarnada, por la que podemos saber que Dios es nuestro Padre.<\/p>\n<p>Cuanto sentido hay en esas sencillos Padrenuestros orados por tantas personas alrededor del mundo y a trav\u00e9s de los tiempos, en la privacidad de sus dolores, luchas y desesperaciones. Cuanto sentido hay en las celebraciones sencillas donde la comunidad de hermanos y hermanas se sabe unido el uno con el otro, ellos como cuerpo con Cristo, y con los dem\u00e1s hermanos y hermanas alrededor del mundo y a trav\u00e9s de los tiempos. Cuanto sentido hay cuando la criatura sufriente se dirige a Dios como Padre, d\u00e1ndole gloria a \u00e9l y volvi\u00e9ndose hijo suyo. Y aqu\u00ed vale lo mismo que con los cantos como respuesta de la criatura hac\u00eda el Creador: donde le es dado la gloria a Dios, el Dios que estaba en Cristo Jes\u00fas y reconcili\u00f3 el mundo consigo mismo, el Dios que venci\u00f3 las puertas del infierno y del reino de los muertos mediante su amor hac\u00eda el mundo; all\u00ed donde le es dado la gloria a ese Dios, all\u00ed habr\u00e1 paz en la tierra.<\/p>\n<p>Por eso, queridos hermanos y hermanas, pid\u00e1mosle juntos al Resucitado: <em>Conc\u00e9denos tu esp\u00edritu, mi Se\u00f1or y mi Dios, y ens\u00e9\u00f1anos a orar. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Pr. Michael Nachtrab<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hohenau \u2013 Paraguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>famnachtrab@hotmail.com<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Sexto domingo de Pascua &#8211; 17.5.2020 | Mateo 6:5-15 | Michael Nachtrab | Fue en una de las conferencias que anualmente solemos tener como cuerpo ministerial que estall\u00f3 algo as\u00ed como una peque\u00f1a bomba: un colega se levant\u00f3 y se\u00f1al\u00f3 con cierta vehemencia de que en nuestras oraciones trat\u00e1bamos a Dios como si no supiera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1371,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,157,108,113,362,172,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-2727","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-matthaeus","category-beitragende","category-current","category-espa","category-kapitel-06-chapter-06-matthaeus","category-michael-nachtrab","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2727","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2727"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2727\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2728,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2727\/revisions\/2728"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1371"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2727"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2727"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2727"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=2727"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=2727"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=2727"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=2727"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}