{"id":2898,"date":"2020-06-10T08:38:24","date_gmt":"2020-06-10T06:38:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/static\/wp\/?p=2898"},"modified":"2020-06-10T08:38:24","modified_gmt":"2020-06-10T06:38:24","slug":"jesus-nos-llama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/jesus-nos-llama\/","title":{"rendered":"Jes\u00fas nos llama"},"content":{"rendered":"<h3><span lang=\"ES-TRAD\">1\u00b0 Domingo despu\u00e9s de Trinidad &#8211; 14.6.2020 | Mateo 9,35-38; 10,1-4 | Stella Maris Frizs |<\/span><\/h3>\n<p>Querida comunidad:<\/p>\n<p>nuestro texto nos muestra a un Jes\u00fas sensible que une palabra y acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por un lado ense\u00f1a, anuncia la buena noticia del Reino de Dios; y por otro lado, cura toda clase de enfermedades y dolencias. Es decir, no se limita solo a anunciar el mensaje, sino que lleva a la pr\u00e1ctica esas ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>Su sensibilidad le permite ver y compadecerse de quienes estaban abatidos, cansados, desorientados. Sin lugar a dudas, la tarea era vasta, amplia; raz\u00f3n por la cual elige a los ap\u00f3stoles o disc\u00edpulos quienes ser\u00e1n sus colaboradores en el presente y los continuadores de la misi\u00f3n en el futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 es lo que realmente ve Jes\u00fas?<\/p>\n<p>Ve gente oprimida, confundida, agobiada, desvalida. Los l\u00edderes religiosos de aquella \u00e9poca, lejos de ofrecer orientaci\u00f3n, consuelo, fuerzas; los cargaban con el yugo insoportable de la ley (ver Mateo 11,28-30).<\/p>\n<p>La fe de aquella gente no era el resultado espont\u00e1neo de quien en gratitud responde por el anuncio de la Buena Nueva. Era m\u00e1s bien algo forzado, obligado, vivido como contradictorio: \u201cHaz lo que digo, pero no lo que hago\u201d (\u201cCu\u00eddense de los maestros de la ley\u2026que despojan de sus bienes a las viudas, y para disimularlo hacen largas oraciones\u2026\u201d Marcos 12,38ss).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jes\u00fas ten\u00eda una mirada amplia, profunda, llena de misericordia, viendo m\u00e1s que simplemente las manos impuras por no haber cumplido con el rito de la purificaci\u00f3n (Marcos 7, 1ss).<\/p>\n<p>Jes\u00fas ve el coraz\u00f3n de aquellos considerados \u201cpecadores perdidos\u201d por parte de los dirigentes religiosos.<\/p>\n<p>A Jes\u00fas siempre lo movi\u00f3 el amor. Un amor que es capaz del sacrificio con tal de salvar a los marginados y despreciados de entonces y del presente.<\/p>\n<p>La palabra \u201ccompasi\u00f3n\u201d es m\u00e1s que l\u00e1stima. Se deriva del sustantivo griego \u201centra\u00f1as\u201d. Es decir, era una compasi\u00f3n entra\u00f1able que lo (con)mueve hasta lo m\u00e1s profundo de su ser. Ser\u00eda como hacer propio el dolor ajeno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hab\u00eda entonces muchas situaciones de dolor, sufrimiento, tristeza, necesidad, soledad, desamparo, exclusi\u00f3n que \u201cretorc\u00edan\u201d las entra\u00f1as de Jes\u00fas y que lo impulsaban a llevar alivio y contenci\u00f3n a aquellos pobres infelices.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su mirada le permite ver una gran necesidad. Una enorme cosecha. Por eso llama a los doce disc\u00edpulos. \u00bfPor qu\u00e9 doce? Porque doce eran las tribus de Israel y ahora Jes\u00fas est\u00e1 pensando en un nuevo pueblo de Dios, renovado, y viviendo de acuerdo a sus ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>Aquellos doce eran simples hombres, trabajadores comunes. No eran intelectuales y tampoco ten\u00edan formaci\u00f3n acad\u00e9mica. No pertenec\u00edan a una clase social alta y tampoco eran estrictos cumplidores de la ley. Pero escuchan la palabra de Jes\u00fas, creen en \u00e9l y optan por seguirlo a pesar de los temores y vacilaciones en un principio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 los elige? Para que lo acompa\u00f1aran; para que aprendieran de \u00e9l; para que fueran sus amigos y sus testigos, embajadores de sus palabras, su vida y sus obras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En verdad, los disc\u00edpulos eran una buena mezcla. Al menos cuatro eran pescadores, uno era publicano, cobrador de impuestos, otro era cananeo, otro zelote y otro m\u00e1s tarde se convertir\u00eda en traidor. Eso muestra que no eran perfectos.<\/p>\n<p>Incre\u00edblemente y a pesar de las diferencias pudieron convivir en paz. Una r\u00e9plica de lo que sucede hoy en nuestras comunidades: cada uno con su historia de vida, con personalidades distintas, pero unidos por el mismo amor hacia aquel que llama y env\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jes\u00fas sigue llamando, convocando, invitando. Pero no obliga. En nosotros est\u00e1 esa libertad de aceptar o rechazar la invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas sigue necesitando disc\u00edpulos y disc\u00edpulas, personas de mente abierta y coraz\u00f3n dispuesto, con el deseo de aprender para poder servir.<\/p>\n<p>Jes\u00fas nos llama. No por nuestros m\u00e9ritos o porque nos hemos ganado el cargo o t\u00edtulo, sino porque tuvo compasi\u00f3n de nosotros y porque envi\u00f3 a otros que nos hablaron de \u00e9l y de su Reino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es verdad que a veces nos sentimos como esas ovejas heridas, desorientadas y confundidas, que esperan en Jes\u00fas (el Buen Pastor) la ayuda necesaria en nuestra fragilidad y dependencia.<\/p>\n<p>Pero por otro lado, Jes\u00fas nos desaf\u00eda a ser esos trabajadores que salen al encuentro de los sufridos y dolidos. Tarea permanente. Tarea que no acaba. Porque impartir fe y anunciar el Reino en toda su plenitud, no tiene fin.<\/p>\n<p>Por eso debemos pedir (orar) para que el due\u00f1o de la cosecha env\u00ede siempre y de nuevo m\u00e1s trabajadores.<\/p>\n<p>Si Jes\u00fas caminara hoy por pueblos y aldeas experimentar\u00eda la misma compasi\u00f3n. Miles se debaten en el hambre, la enfermedad, la violencia y buscan alg\u00fan \u201cpastor\u201d caritativo que les de alimento, refugio, esperanza mientras lobos rapaces disfrazados de corderos miran con codicia y ambici\u00f3n o se disputan vidas carentes de lo m\u00e1s b\u00e1sico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este debe ser un ruego permanente de la iglesia. Porque la multitud, la pobreza, la marginaci\u00f3n sigue creciendo en las grandes ciudades y en los pueblos peque\u00f1os tambi\u00e9n. Gente cansada y abatida que necesita contenci\u00f3n, consuelo y solidaridad.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de la iglesia es actual. Aunque las circunstancias no son las mismas que en tiempo de Jes\u00fas, debemos hacerlo a su manera, siguiendo su estrategia.<\/p>\n<p>\u00c9l busca, \u00e9l llama, \u00e9l ense\u00f1a, \u00e9l capacita, \u00e9l anuncia la buena noticia, \u00e9l cura, \u00e9l env\u00eda.<\/p>\n<p>Aquellas personas cansadas y desalentadas, sometidas por los gobiernos de turno, empobrecidas como ovejas que deambulan buscando mejor alimento, agua potable y mejores condiciones de vida, son las mismas dos mil a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>El desborde de Jes\u00fas, tambi\u00e9n es el nuestro. Hay situaciones que nos superan.<\/p>\n<p>Por eso urge la convocatoria a m\u00e1s trabajadores.<\/p>\n<p>Y as\u00ed como Jes\u00fas prepar\u00f3 cuidadosamente a sus colaboradores inculcando principios \u00e9ticos para responder a las enormes demandas, tambi\u00e9n hoy se hace imprescindible descubrir y realzar dones y capacidades para ponerlos al servicio del Reino siguiendo el ejemplo del maestro.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de la iglesia es ense\u00f1ar, vivir y servir a la manera de Jes\u00fas, donde el diferente tiene lugar, donde los desesperanzados encuentran esperanza, donde virtudes como el amor, la paz y la justicia prevalecen sobre el odio, la injusticia y la violencia.<\/p>\n<p>Dios nos ayude a ser buenos y eficientes obreros en su vi\u00f1a. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Se\u00f1or, due\u00f1o de la cosecha: danos valor y sensibilidad para hacer bien el trabajo. Danos entendimiento y habilidad para descubrir donde hay necesidad. Danos fortaleza y confianza para acompa\u00f1ar a los cansados. Afina nuestros o\u00eddos para escuchar el clamor de los que ya no pueden soportar el peso del dolor. Ay\u00fadanos a ser justos en nuestros juicios para no condenar. Ilumina a muchos para que vengan a trabajar en tu obra y disfruten de esta hermosa pero desafiante tarea que t\u00fa pones en nuestras manos. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recurso que puede ser \u00fatil:<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>AP\u00d3STOL<\/strong> (Miguel Ortega)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cVen y s\u00edgueme\u201d, te ha dicho el Se\u00f1or.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cQuiero hacerte pescador de hombres\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Agradece sinceramente su llamado<\/em><\/p>\n<p><em>y responde con generosidad a su invitaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>No tengas miedo de dejar tu barca<\/em><\/p>\n<p><em>y empezar a caminar con \u00c9l.<\/em><\/p>\n<p><em>No te llama para la angustia,<\/em><\/p>\n<p><em>ni para la soledad ni la frustraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>No quiere \u00c9l, seguidores amargados<\/em><\/p>\n<p><em>o disc\u00edpulos de rostro triste.<\/em><\/p>\n<p><em>Te invita a una aventura inmensa<\/em><\/p>\n<p><em>y a ser para siempre un ser enamorado.<\/em><\/p>\n<p><em>Te llama a gozar de su intimidad<\/em><\/p>\n<p><em>y a participar de su confidencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Te invita a servir al mundo<\/em><\/p>\n<p><em>y a luchar por la dignidad del ser humano.<\/em><\/p>\n<p><em>Tienes un testimonio que muchos esperan<\/em><\/p>\n<p><em>y una palabra que es urgente pronunciar.<\/em><\/p>\n<p><em>Nada temas: ni el dolor, ni el fracaso,<\/em><\/p>\n<p><em>ni la persecuci\u00f3n, ni el llanto.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00c9l va contigo hasta el final.<\/em><\/p>\n<p><em>Sus palabras est\u00e1n puestas en tus labios.<\/em><\/p>\n<p><em>D\u00e9jate llevar por \u00c9l.<\/em><\/p>\n<p><em>No te canses pensando qu\u00e9 vas a decir.<\/em><\/p>\n<p><em>Recuerda que no te ha elegido por tu simpat\u00eda,<\/em><\/p>\n<p><em>ni por tu bondad, ni por tu belleza o inteligencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Es al rev\u00e9s: te ha elegido por tu debilidad<\/em><\/p>\n<p><em>para que seas capaz de manifestar su fuerza.<\/em><\/p>\n<p><em>No lo olvides: por pura misericordia se fij\u00f3 en ti.<\/em><\/p>\n<p><em>Para que le entregues tu mirada, tu sonrisa,<\/em><\/p>\n<p><em>tu cuerpo y tu vida.<\/em><\/p>\n<p><em>S\u00edguelo. La cosecha apura a los operarios.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pra. Stella Maris Frizs<\/strong><\/p>\n<p><strong>Basavilbaso \u2013 Entre R\u00edos<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:stellafrizs@hotmail.com\">stellafrizs@hotmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1\u00b0 Domingo despu\u00e9s de Trinidad &#8211; 14.6.2020 | Mateo 9,35-38; 10,1-4 | Stella Maris Frizs | Querida comunidad: nuestro texto nos muestra a un Jes\u00fas sensible que une palabra y acci\u00f3n. Por un lado ense\u00f1a, anuncia la buena noticia del Reino de Dios; y por otro lado, cura toda clase de enfermedades y dolencias. 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