{"id":3056,"date":"2020-07-18T15:35:18","date_gmt":"2020-07-18T13:35:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/static\/wp\/?p=3056"},"modified":"2020-07-18T15:35:18","modified_gmt":"2020-07-18T13:35:18","slug":"un-doble-trago-amargo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/un-doble-trago-amargo\/","title":{"rendered":"Un doble trago amargo"},"content":{"rendered":"<h3>7\u00b0 domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s \u2013 19.7.2020 |\u00a0Deuteronomio 5:6-15 | Pr. Michael Nachtrab |<\/h3>\n<p>\u00bfAun recuerdas tus d\u00edas de esclavo? No. Yo tampoco. Tal vez se debe a que ni t\u00fa ni yo jam\u00e1s fuimos esclavos. Obviamente podr\u00edamos alegar ahora que uno es esclavizado por un mont\u00f3n de cosas: el consumismo, el tiempo, la opini\u00f3n de los dem\u00e1s sobre nosotros, los medios, el pecado, los poderes del mal, etc. Pero en fin y con la mano en el coraz\u00f3n deber\u00edamos admitir que a la mayor\u00eda de estas cosas las llamamos solamente de modo eufem\u00edstico \u201cesclavitud\u201d \u2013 y no solamente porque somos enga\u00f1ados por los supuestas \u201collas de carne\u201d <em>a la carte<\/em> en la casa de esclavitud. A decir verdad, por lo menos yo debo decir que, gracias a Dios y a pesar de todo lo que me ata, mi <em>dolce vita<\/em> no se compara en nada a la amarga esclavitud. Tal vez esta tambi\u00e9n sea \u2013 Dios lo quiera as\u00ed \u2013 tu confesi\u00f3n del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero la pregunta, entonces, es: \u00bfque hacer con el mandato divino de acordarnos que fuimos esclavos en la tierra de Egipto y que el Se\u00f1or, nuestro Dios, cual un liberador, nos sac\u00f3 de all\u00ed con mano poderosa y brazo extendido? \u00bfC\u00f3mo cumplir la primera tabla de los 10 mandamientos sin tener esa memoria real e hist\u00f3rica de una esclavitud real e hist\u00f3rica? \u00bfC\u00f3mo podemos lograr que la palabra del Se\u00f1or Liberador y enemigo de la esclavitud sea m\u00e1s dulce que la miel a nuestro paladar?<\/p>\n<p>Tal vez puede servirnos de pista la costumbre jud\u00eda de recordar la esclavitud amarga de sus antepasados mediante los <em>maror<\/em>, las hierbas amargas que forman parte de los sabores a la mesa del <em>Pesaj<\/em>, la Pascua Jud\u00eda. Curiosamente un famoso ciudadano de una naci\u00f3n esclavizadora, el m\u00e9dico griego Hip\u00f3crates recomendaba los extractos amargu\u00edsimos de ajenjo contra la p\u00e9rdida de memoria. Y, entonces, no es de extra\u00f1ar que el Dios Sanador, que promete inmunidad a quienes guardan sus mandamientos (Exo. 15:26), enmarca ese mandamiento con el doble llamado a no olvidar la esclavitud y la liberaci\u00f3n de la misma. Por esa misma raz\u00f3n, debemos entender ese doble llamado como aperitivo y digestivo que facilita la digesti\u00f3n del mandamiento cargado para que efectivamente sea sanador para un \u2013 para Su \u2013 pueblo visiblemente herido por la opresi\u00f3n en la Casa de la Esclavitud egipcia \u2013 y tambi\u00e9n babil\u00f3nica. Aqu\u00ed no habla un dios aguafiestas que simplemente quiere cortar con tanta dulzura de la vida prometida en el pa\u00eds de la libertad, donde fluyen leche y miel (Exo. 3:17).<\/p>\n<p>Vale constatar, entonces, que Dios no act\u00faa como un mal m\u00e9dico sobre su pueblo: no lo necesita enfermar primero para luego ofrecerle un remedio salvador; tampoco le hace creer que est\u00e1 enfermo de modo de poder operar sobre un enfermo imaginario. No. El Dios de Israel act\u00faa como un buen m\u00e9dico que no descansa hasta que su paciente este sano, hasta que este recuperado y pueda gozar de la vida en abundancia. Act\u00faa y habla con la autoridad de un sanador que est\u00e1 convencido que ha encontrado la cura exclusiva para el mal que aqueja al enfermo cuyo clamor lleg\u00f3 a \u00e9l. Por eso no le va a soltar la mano poderosa o dejar de extender su brazo. Y por eso le receta reposo. Y por eso el mismo Dios, en Cristo Jes\u00fas, dir\u00e1 que da su vida en rescate por muchos (Mc. 10:45).<\/p>\n<p>Esa es una parte fundamental de la dimensi\u00f3n sanadora de su mandamiento: la seriedad y \u201cprofesionalidad\u201d de quien decidi\u00f3 atender al enfermo. Por eso liber\u00f3 a los hebreos y por eso le obliga a mantenerse fiel a ese tratamiento a que le somete a ese pueblo de ex esclavos.<\/p>\n<p>Pero hay una segunda parte de la dimensi\u00f3n sanadora de su mandamiento: el Dios sanador busca que la enfermedad que padeci\u00f3 su paciente, a saber: la amarga esclavitud, el hostigamiento, la amenaza a la vida, la opresi\u00f3n, no se siga propagando. Por eso, el reposo ha de beneficiar no solamente al paciente en s\u00ed sino a todo su entorno. El Dios que se opone a la esclavitud realmente mitiga el efecto viral de esa forma opresiva que los humanos asumieron los unos con respecto a los otros. Aqu\u00ed si corta por lo sano. Y por eso, el Dios Liberador decreta que en el s\u00e1bado tambi\u00e9n deben descansar los sirvientes, porque los esclavos no tienen d\u00eda de descanso. Y por eso ese mismo Dios, en Cristo Jes\u00fas, dir\u00e1 a los disc\u00edpulos que entre ellos no debe ser as\u00ed como entre los dem\u00e1s pueblos en que unos se ense\u00f1orean sobre otros (Mc. 10:42).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se revela el alcance global y hasta c\u00f3smico de ese tratamiento, dirigido en primer lugar a los esclavos cuyo clamor llega hasta el cielo pero que ha de beneficiar a <em>tutti cuanti<\/em>. El ap\u00f3stol Pablo llamar\u00e1 luego ese tratamiento global y c\u00f3smico \u201cla reconciliaci\u00f3n\u201d (2Co. 5:17-20). Y como un verdadero agente y promotor de salud exhorta a las comunidades: \u201cD\u00e9jense reconciliar con Dios.\u201d Vale recordar seriamente aqu\u00ed que muchas de estas comunidades eran santuarios para esclavos y libertos.<\/p>\n<p>Y te y nos lo digo otra vez: efectivamente nuestros antepasados en la fe, las primeras comunidades de las cuales nacieron otras y finalmente las nuestras hoy, en gran parte fueron esclavos para quienes el evangelio de Jes\u00fas realmente fue una Buena Nueva de libertad. Por eso, si realmente queremos guardar el mandamiento de modo que nos sirva para nuestra salud \u2013 y la salud de nuestro entorno m\u00e1s cercano y la de todo nuestro planeta &#8211; podemos y debemos tomar el trago amargo que significa la memoria de la esclavitud que padecieron los que nos antecedieron en la fe.<\/p>\n<p>Aunque, a decir verdad, y lo quiero decir tambi\u00e9n tomando en serio el ministerio de la reconciliaci\u00f3n que me fue encomendado, es decir como agente y promotor de la salud divina: para que este trago sea realmente uno amargo, que no simplemente corte con tanta dulzura, sino realce el efecto sanador del mandamiento, es preciso algo m\u00e1s, a saber: acordarnos que a\u00fan hoy hay esclavos \u2013 entre 30 y 50 millones a pesar de que ning\u00fan pa\u00eds lo considere legal. Y no hablo de esclavos en un sentido metaf\u00f3rico y tampoco sobre los trabajos mal e injustamente pagados que tambi\u00e9n los hay por doquier y constituyen una grave y constante amenaza a la vida y la paz social. Hablo de aquellas personas, ni\u00f1os y ni\u00f1as, hombres y mujeres que no reciben paga alguna por los trabajos duros y denigrantes que realizan. Acu\u00e9rdate, hermano y hermana. Que el doble trago amargo que te sirve el Dios Sanador te ayude constantemente a no olvidarlo &#8211; para beneficio de ellos y beneficio tuyo. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Pr. Michael Nachtrab<\/strong><\/p>\n<p><strong>Iglesia Evang\u00e9lica del R\u00edo de la Plata \u2013 Hohenau (Paraguay)<\/strong><\/p>\n<p><strong>famnachtrab@hotmail.com<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7\u00b0 domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s \u2013 19.7.2020 |\u00a0Deuteronomio 5:6-15 | Pr. Michael Nachtrab | \u00bfAun recuerdas tus d\u00edas de esclavo? 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