{"id":3363,"date":"2020-09-09T11:19:49","date_gmt":"2020-09-09T09:19:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/static\/wp\/?p=3363"},"modified":"2020-09-09T11:23:33","modified_gmt":"2020-09-09T09:23:33","slug":"el-perdon-sana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/el-perdon-sana\/","title":{"rendered":"El Perd\u00f3n sana"},"content":{"rendered":"<p><strong><u>Mateo 18:21-35\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro texto se inicia con un di\u00e1logo entre Jes\u00fas y Pedro.<\/p>\n<p>Pedro fue siempre el disc\u00edpulo m\u00e1s pol\u00e9mico, m\u00e1s impulsivo, m\u00e1s protagonista, pero tambi\u00e9n el m\u00e1s interesado en saber y aprender.<\/p>\n<p>Su pregunta\/respuesta dio pie a que Jes\u00fas dejara para siempre una gran ense\u00f1anza. El perd\u00f3n (igual que el amor) no tiene l\u00edmites. Sencillamente porque Dios, en su amor nos perdona sin medida, siempre, una y otra vez de nuevo. Jes\u00fas pasa de lo cuantitativo a lo ilimitado.<\/p>\n<p>Pedro se sorprende. Tal vez porque los rabinos ense\u00f1aban que se deb\u00eda perdonar tres veces, y hasta cuatro.<\/p>\n<p>Decir siete no era un n\u00famero elegido al azar. Todo buen jud\u00edo sabe que el n\u00famero siete es altamente significativo. Simboliza la plenitud, la perfecci\u00f3n, la totalidad.<\/p>\n<p>La respuesta de Jes\u00fas desborda lo imaginado. Setenta veces siete es casi una exageraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y para ejemplificar lo que intenta decir, recurre a una par\u00e1bola, un m\u00e9todo ilustrativo\/did\u00e1ctico que Jes\u00fas empleaba para hacer m\u00e1s entendible su ense\u00f1anza. En este caso para evidenciar el contraste entre el perd\u00f3n divino y el perd\u00f3n humano. Entre un perd\u00f3n desmedido y un perd\u00f3n que pone condiciones.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola se centra en un funcionario (siervo) que debe a su se\u00f1or 10.000 talentos. Una deuda impagable. Insolvente.<\/p>\n<p>Por eso el se\u00f1or (rey) &#8211; siguiendo una posibilidad que le otorgaba la ley &#8211; propone que el deudor y su familia sean vendidos como esclavos.<\/p>\n<p>Ante tal posibilidad, el siervo se postra y pide clemencia. Conmovido su amo, resuelve perdonarle la deuda y concederle la libertad.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s tarde, el mismo siervo a quien le fue perdonada la millonaria deuda, no tuvo la misma misericordia con su consiervo que le deb\u00eda una \u00ednfima suma de apenas 100 denarios.<\/p>\n<p>No tiene punto de comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y a pesar de que este consiervo se postra y suplica paciencia, el siervo que hab\u00eda sido perdonado lo env\u00eda igual a la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Triste. Esta actitud desfachatada\/descarada llega a o\u00eddos del rey, quien, indignado, modifica su veredicto anterior y entrega a este funcionario a los verdugos (torturadores) hasta que pague todo lo que debe.<\/p>\n<p>El final de nuestro texto (v. 35) sirve como advertencia. Tambi\u00e9n para nosotros hoy: Dios actuar\u00e1 del mismo modo con nosotros si no somos capaces de perdonar a nuestro hermano\/a como \u00e9l nos ha perdonado en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La pregunta inicial formulada por Pedro, cansado quiz\u00e1s de constantes ofensas y agravios, es con la intenci\u00f3n de saber c\u00f3mo debe administrarse el perd\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfDebo perdonar siempre? \u00bfA todos? \u00bfDe coraz\u00f3n? \u00bfCualquiera sea la ofensa?<\/p>\n<p>Debemos ser cuidadosos. Es un tema sensible.<\/p>\n<p>No es lo mismo una estafa que un asesinato.<\/p>\n<p>No es lo mismo una calumnia que un abuso.<\/p>\n<p>No es lo mismo una mentira que una venganza\u2026.<\/p>\n<p>Entonces de entrada debemos reconocer que es dif\u00edcil perdonar como Dios perdona.<\/p>\n<p>Creemos que hay pecados demasiado graves, errores imperdonables, agravios inaceptables.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed solo podemos decir que hay una justicia humana (juicio, condena, c\u00e1rcel) y una justicia divina, especialmente para los c\u00ednicos y malvados que no se arrepienten y que no nos corresponde a nosotros saber c\u00f3mo y cu\u00e1ndo ser\u00e1.<\/p>\n<p>Solo Jes\u00fas a punto de ser crucificado y despu\u00e9s de haber sido torturado y humillado, pudo expresar aquellas conmovedoras palabras: \u201cPadre, perd\u00f3nalos porque no saben lo que hacen\u201d<\/p>\n<p>Jes\u00fas muere en la cruz por nosotros pecadores para salvarnos, para redimirnos. Para reconciliarnos con el Padre. (Rom 5, 8ss) Y esta es la gran prueba de que Dios nos ama.<\/p>\n<p>Pero antes de morir, Jes\u00fas dej\u00f3 innumerables ense\u00f1anzas para saber c\u00f3mo debemos proceder al llamarnos cristianos.<\/p>\n<ul>\n<li>Si hay arrepentimiento, siempre hay perd\u00f3n. Incluso hasta el \u00faltimo momento de nuestra vida. Tal es el caso de Dimas, aquel malvado crucificado junto a Jes\u00fas y a quien le dice: \u201cTe aseguro que hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso.\u201d (Lc 23,43)<\/li>\n<li>Sobre la reconciliaci\u00f3n. \u2026\u201dsi al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda all\u00ed mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano\u2026\u201d (Mt 5,23-24)<\/li>\n<li>El Padrenuestro: No nos dice \u201cperd\u00f3nanos para que nosotros perdonemos\u201d, sino \u201cperd\u00f3nanos as\u00ed como nosotros perdonamos a nuestros deudores\u201d<\/li>\n<li>A la mujer ad\u00faltera le pregunta: \u00bfNinguno te ha condenado? Tampoco yo te condeno, ahora vete y no vuelvas a pecar\u201d (Jn 8, 10-11)<\/li>\n<li>En la resurrecci\u00f3n la gran pecadora y ex prostituta Mar\u00eda Magdalena se convierte en la primera mensajera cuando Jes\u00fas le dice: \u201cVe y anuncia\u201d (Jn 20,17-18)<\/li>\n<\/ul>\n<p>Perdonar no significa olvidar, ni negar, ni justificar, ni buscar venganza, ni pretender que todo volver\u00e1 a ser como antes. No es aprobar, ni minimizar lo que ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Tampoco es una obligaci\u00f3n. O resignarse. Hay dolor y heridas.<\/p>\n<p>Perdonar es un regalo, una disposici\u00f3n del alma. Perdonar es un acto de amor, una decisi\u00f3n del coraz\u00f3n. Para volver a empezar.<\/p>\n<p>Es una recomendaci\u00f3n divina que necesita su tiempo y tambi\u00e9n mucha oraci\u00f3n para sanar.<\/p>\n<p>El perdonar no es solo un acto de misericordia para la persona que nos ha ofendido. Es sobre todo un acto de misericordia para con nosotros mismos.<\/p>\n<p>Soltar el perd\u00f3n trae alivio al alma, nos libera y nos permite vivir m\u00e1s tranquilos y en paz.<\/p>\n<p><em>Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a reconocer que siempre necesitamos de tu perd\u00f3n. Ens\u00e9\u00f1anos a perdonar siempre de nuevo, a\u00fan a aquellos que nos han ofendido, que nos han traicionado.<\/em><\/p>\n<p><em>Restaura nuestro coraz\u00f3n herido y reg\u00e1lanos esa paz que tanto anhelamos. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><strong>Pra. Stella Maris Frizs.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Basavilbaso Entre R\u00edos<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"mailto:stellafrizs@hotmail.com\">stellafrizs@hotmail.com<\/a> <\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mateo 18:21-35\u00a0 \u00a0 Nuestro texto se inicia con un di\u00e1logo entre Jes\u00fas y Pedro. 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