{"id":3395,"date":"2020-09-19T11:11:48","date_gmt":"2020-09-19T09:11:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/static\/wp\/?p=3395"},"modified":"2020-09-19T11:11:48","modified_gmt":"2020-09-19T09:11:48","slug":"una-confesion-de-fe-terricola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/una-confesion-de-fe-terricola\/","title":{"rendered":"Una confesi\u00f3n de fe terr\u00edcola"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0Genesis 2:5b.7.15 | <\/strong><strong>Pr. Michael Nachtrab |<\/strong><\/p>\n<p>Relata Eduardo Galeano en su libro \u201cEspejos\u201d que \u201cseg\u00fan cre\u00edan los antiguos sumerios, el mundo era tierra entre dos r\u00edos y tambi\u00e9n entre dos cielos. En el cielo de arriba, viv\u00edan los dioses que mandaban. En el cielo de abajo, los dioses que trabajaban. Y as\u00ed fue, hasta que los dioses de abajo se hartaron de vivir trabajando, y estall\u00f3 la primera huelga de la historia universal. Hubo p\u00e1nico. Para no morir de hambre, los dioses de arriba amasaron de barro a las mujeres y a los hombres y los pusieron a trabajar para ellos.\u201d<\/p>\n<p>Si uno comparase esta creencia proveniente del antiguo Oriente Medio, donde seg\u00fan estudios se forj\u00f3 la primera civilizaci\u00f3n del mundo, con el testimonio de fe del pueblo de Israel acerca de la creaci\u00f3n de la humanidad, obviamente uno podr\u00eda constatar algunas coincidencias. Fij\u00e9monos nada m\u00e1s en los vers\u00edculos 5b, 7 y 15 del segundo cap\u00edtulo de Genesis, en la versi\u00f3n de Martin Buber y Franz Rosenzweig del a\u00f1o 1929:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No hab\u00eda ser humano alguno \u2013 adam \u2013 para atender al campo \u2013 adama.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c9l, Dios, form\u00f3 al ser humano, polvo del campo, sopl\u00f3 en sus fosas nasales aliento \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de vida, y el ser humano se volvi\u00f3 un ser viviente. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00c9l, Dios, tom\u00f3 al ser humano y lo puso en el huerto de Ed\u00e9n, para que lo atendiera \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 y lo guardara.\u00a0 \u00a0<\/em><\/p>\n<p>Una lectura r\u00e1pida de este testimonio de fe y la creencia sumeria llegar\u00eda a la conclusi\u00f3n que tanto el Dios de Israel \u2013 y por ende: el Dios de Jesucristo \u2013 como los dioses sumerios crean al ser humano como pe\u00f3n agr\u00edcola, destinado a hacer lo que Dios \u2013 o los dioses \u2013 no quieren o no pueden hacer.<\/p>\n<p>El ser humano, ya sea como mero barro o como polvo del campo lleno de aliento de vida, es puesto en el mundo para trabajar por y para Dios \u2013 o los dioses. Muy probablemente muchos entre nosotros, y no solamente los paganos entre nosotros sino m\u00e1s a\u00fan quienes se consideran cristianos, suscribir\u00edan esta frase. \u00bfPero nuestras obras realmente tienen tal valor religioso? \u00bfRealmente Dios no tiene otras manos que las nuestras? \u00bfRealmente hay alg\u00fan m\u00e9rito ante Dios \u2013 o los dioses \u2013 en nuestras buenas obras?<\/p>\n<p>Volvamos a los vers\u00edculos citados de Genesis 2 y hagamos una lectura atenta a lo que se confiesa all\u00ed:<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Una comunidad de un com\u00fan destino<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Hay un juego de palabras que en todas nuestras traducciones pasa desapercibida pero que es fundamental para comprender la creaci\u00f3n del ser humano. Ser humano en hebreo significa \u201c<em>adam<\/em>\u201d y campo \u201c<em>adama<\/em>\u201d. Aunque, tal vez, deber\u00edamos ser m\u00e1s precisos a\u00fan: <em>adam<\/em>, en este sentido m\u00e1s que ser humano significa terr\u00edcola. Por eso, es buena la traducci\u00f3n de Buber y Rosenzweig: no hab\u00eda <em>adam<\/em> para atender al <em>adama<\/em> y esa era la raz\u00f3n \u2013 junto a la falta de lluvia \u2013 porque el <em>adama<\/em> era un desierto.<\/p>\n<p>Si luego consideramos tambi\u00e9n lo que confiesa el v. 7a, a saber: que Dios form\u00f3 al <em>adam<\/em>, haciendo uso del polvo del <em>adama<\/em>, entonces no es dif\u00edcil de ver que el ser humano, <em>adam<\/em>, y el campo, el <em>adama<\/em>, formamos una comunidad de un com\u00fan destino. Sin la atenci\u00f3n del ser humano el campo es destinado a ser des\u00e9rtico. Y como el ser humano es hecho de polvo del campo su muerte significa volver al polvo (Gen. 3:19).<\/p>\n<p>Somos, t\u00fa y yo, creados por Dios como terr\u00edcolas. Sin excepci\u00f3n todos lo somos, los que habitan en sus palacios cerca de las estrellas al igual que los que habitan en casas de barro, cuyos fundamentos est\u00e1n en el polvo. No lo olvidemos, porque Dios tampoco lo olvida. Y gracias a Dios, no lo olvida (Salmo 103:14) porque su memoria significa misericordia para nosotros, los terr\u00edcolas, y para la tierra de la cual hemos sido tomados.<\/p>\n<p>El pecado terr\u00edcola trajo maldici\u00f3n sobre la tierra. Todos los Ca\u00edn entre los terr\u00edcolas le dan a beber a la tierra la sangre de todos los Abel entre los terr\u00edcolas, y la tierra se vuelve contra unos y otros como una fiera salvaje. Pero la misericordia y justicia de Dios, en Cristo Jes\u00fas, se volvi\u00f3 para esta nuestra comunidad de un com\u00fan destino raz\u00f3n de esperanza: si bien hemos de volver al polvo de la tierra y esta tierra ha de dejar de existir, nos es prometida una nueva creaci\u00f3n, un nuevo cielo y una nueva tierra, donde no habr\u00e1 m\u00e1s muerte, ni habr\u00e1 m\u00e1s llanto, ni clamor, ni dolor.\u201d (Apocalipsis 21:4) Y nosotros habitaremos en esta nueva tierra sin mal como resucitados en incorrupci\u00f3n, con gloria y poder. (1 Corintios 15:42.43)<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong>El Creador da lo que el ser humano no se puede dar a si mismo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Es verdad que varios interpretadores del v. 7bc sostienen que el hecho de que Dios sopla en las fosas nasales de los terr\u00edcolas demuestra que de ah\u00ed en adelante son divinizados o que por lo menos est\u00e1n llenos del Esp\u00edritu Divino. Sospecho que esta interpretaci\u00f3n se debe m\u00e1s bien a una consciente o inconsciente negaci\u00f3n de ser meros terr\u00edcolas. En la creencia egipcia &#8211; la otra gran civilizaci\u00f3n al lado de la sumeria \u2013 fueron \u00fanicamente los faraones quienes llevaban dentro de si el soplo divino. Todos los dem\u00e1s eran simples mortales y terr\u00edcolas.<\/p>\n<p>Pero si nos fijamos bien, no dice nada de eso en nuestro texto. El peque\u00f1o pueblo de Israel, que primero vivi\u00f3 tanto a la sombra del gran imperio egipcio como a la sombra del imperio babil\u00f3nico, proveniente de la regi\u00f3n sumeria, ni siquiera intenta construir una confesi\u00f3n de fe que estar\u00eda a la altura de esos imperios y sus creencias. Para el pueblo, del cual habr\u00eda de provenir el Se\u00f1or y Salvador de todos los pueblos, el Creador form\u00f3 a todos los seres humanos son terr\u00edcolas y a la vez todos son beneficiados con ese soplo, que no pretende hacernos semidioses. El texto es claro: es \u201caliento de vida\u201d que vuelve a los terr\u00edcolas seres vivientes, o para ser m\u00e1s precisos a\u00fan: almas vivientes.<\/p>\n<p>Lo repito: el \u201caliento de vida\u201d nos vuelve \u201calmas vivientes\u201d. No es que somos cuerpo y dentro de nosotros habita en alg\u00fan lugar de nuestro cuerpo un alma. Somos \u201calmas vivientes\u201d. Lo que para el polvo seco del campo es la lluvia, es para nosotros, polvo tambi\u00e9n, el \u201caliento de vida\u201d. Como una lluvia puede convertir a un desierto en un campo lleno de flores y sabores y aromas, as\u00ed \u201cel aliento de vida\u201d nos vuelve \u201calmas vivientes\u201d con sus sentimientos, pensamientos y sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Lo que confiesa este vers\u00edculo, es que el Creador nos da algo que nosotros no nos podemos darnos a nosotros mismos. En este sentido es coherente con lo que confiesa el salmista en el Salmo 100: \u201c\u00a1Canten alegres al SE\u00d1OR, habitantes de toda la tierra! Reconozcan que el SE\u00d1OR es Dios; \u00e9l nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos.\u201d Esa confesi\u00f3n de fe es un gran Si a la obra vivificadora del Creador y un gran No a todo intento de divinizar al ser humano o de volverse art\u00edfice de la vida humana, ya sea de la propia o de la ajena.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>El trabajo del ser humano es destinado a la tierra, y no a Dios<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El origen del ser humano, seg\u00fan los sumerios, est\u00e1 relacionado con la necesidad de los dioses de encontrar alguna mano de obra barata y que no pudiera sublevarse como lo hicieron los dioses menores. Seg\u00fan ese mito, los terr\u00edcolas trabajan en representaci\u00f3n de los dioses y en beneficio de los dioses, para que ellos no padecieran hambre. Los dioses son los patrones y los terr\u00edcolas son los peones. De ese modo, los sumerios, y toda civilizaci\u00f3n que funda su visi\u00f3n del trabajo en mitos parecidos, ya revelan que sus dioses no son nada m\u00e1s y nada menos que meros \u00eddolos. Es decir, objetos de devoci\u00f3n, temor y sacrificios que dependen rotundamente de quienes los adoran, teman y les sacrifican. No son los terr\u00edcolas que dependen de los dioses, sino son los dioses cuales patrones que dependen del trabajo de sus peones.<\/p>\n<p>Cuan diferente es nuevamente la confesi\u00f3n de fe b\u00edblica. Cuando el Creador coloca al \u201calma viviente\u201d en el huerto de Ed\u00e9n para que lo atendiera y guardara, lo hace en beneficio del huerto, en beneficio del campo, y en fin en beneficio de la comunidad de un com\u00fan destino. No lo hace en beneficio propio. Esa es la gran diferencia entre Dios y los \u00eddolos.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo predica valientemente esa diferencia ante los atenienses: mientras los \u00eddolos son servidos por manos humanos, porque necesitan de ese servicio para ser quienes son, el Dios de Jesucristo \u201cno es servido por manos humanas como si necesitara algo, porque \u00e9l es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.\u201d (Hechos 17:25)<\/p>\n<p>Lo que significa eso realmente es maravilloso. Nuestro trabajo, todo nuestro trabajo no carga con alg\u00fan peso religioso. No hay nada que nosotros pudi\u00e9ramos dar a Dios mediante nuestro trabajo. De ese modo, Dios libera nuestro trabajo para que podamos ponerlo al servicio de nuestra comunidad de un com\u00fan destino. Para ello ha de servir nuestro trabajo, todo nuestro trabajo: para la paz y el bienestar en la tierra. De ese modo el trabajo que no busca atender a Dios, parad\u00f3jicamente se vuelve la buena obra, por medio de la cual es glorificado Dios. Porque eso es as\u00ed, lo describe de modo sencillo el pastor y te\u00f3logo Hans Joachim Iwand:<\/p>\n<p>\u201cDios libera mi obrar para que lo pueda poner al servicio del pr\u00f3jimo. Arrastra \u00a0\u00a0\u00a0 mis obras del cielo a la tierra, enviando a Cristo. \u00c9l quiere, que el amor sea \u00a0 destinado a la tierra, porque \u00c9l se contenta con la fe.\u201d<\/p>\n<p><em>Por ello, amados hermanos y hermanas terr\u00edcolas, alabemos a Dios, nuestro Creador; bendigamos, nosotros las almas vivientes, a su Hijo, nuestro Se\u00f1or y Salvador, y no nos olvidemos de ninguno de sus beneficios; gimamos a una, toda la tierra y todas sus habitantes, por medio del Esp\u00edritu Santo por la manifestaci\u00f3n misericordiosa y justa de la buena voluntad de Dios, perseverantes en la esperanza de la nueva creaci\u00f3n. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Pr. Michael Nachtrab<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hohenau \u2013 Paraguay<\/strong><\/p>\n<p><strong>famnachtrab@hotmail.com<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Genesis 2:5b.7.15 | Pr. Michael Nachtrab | Relata Eduardo Galeano en su libro \u201cEspejos\u201d que \u201cseg\u00fan cre\u00edan los antiguos sumerios, el mundo era tierra entre dos r\u00edos y tambi\u00e9n entre dos cielos. En el cielo de arriba, viv\u00edan los dioses que mandaban. En el cielo de abajo, los dioses que trabajaban. 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