{"id":4133,"date":"2020-12-23T12:12:31","date_gmt":"2020-12-23T11:12:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/static\/wp\/?p=4133"},"modified":"2020-12-23T19:15:53","modified_gmt":"2020-12-23T18:15:53","slug":"nochebuena-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/nochebuena-2020\/","title":{"rendered":"Nochebuena 2020"},"content":{"rendered":"<h3>Tito 2, 11-14 | Federico Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>Mi funci\u00f3n como pastor es predicar; no cualquier cosa, no; sino el Evangelio de Jesucristo, es decir, transmitir una buena noticia. Sabemos que las noticias pueden ser<\/p>\n<p>ambiguas. Una misma noticia puede ser buena para unos y mala para otros. Por ejemplo: La noticia sobre el tan anhelado fin de una guerra puede ser buena para los vencedores, pero mala para los vencidos. Depende entonces de la situaci\u00f3n en que se encuentre el destinatario de la noticia. Hubo en la historia gobernantes crueles que mataron a los mensajeros que les tra\u00edan noticias adversas. El Evangelio de Jesucristo pretende ser una buena noticia para todos los seres humanos. La palabra \u201cevangelio\u201d, que proviene del idioma griego, quiere decir precisamente eso: <em>buena noticia.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed la noticia de que con la venida de Jesucristo a nuestro mundo Dios ha iniciado su reinado en medio nuestro y que en su posterior venida llevar\u00e1 su reinado hasta la plenitud, es un enorme consuelo para unos y un desaf\u00edo para otros. Con todo, deber\u00e1 ser una buena noticia para ambos, pues es una noticia que parte de la bondad de Dios y pretende el bien de todos. Esto, sin duda, no significa que lo que oigamos de parte de Dios siempre nos justificar\u00e1, nos confirmar\u00e1 en nuestra opini\u00f3n y conducta. La noticia que nos viene de Dios no va forzosamente en nuestra propia direcci\u00f3n. (Hago aqu\u00ed alusi\u00f3n a la propaganda de una marca de calzado deportivo que se llamaba \u201cFlecha\u201d y que a\u00f1os atr\u00e1s era anunciado con la frase \u201cVa en tu misma direcci\u00f3n\u201d). De ah\u00ed que para algunos o\u00eddos deje de ser una <em>buena noticia. <\/em>No obstante, ella quiere ser una buena noticia, pues pretende ayudarnos justamente a liberarnos de todo aquello que oprime nuestras vidas y las hace tan desesperanzadas, desanimadas, aburridas, tr\u00e1gicas y sin sentido.<\/p>\n<p>Dios no nos impone condiciones. El vino al mundo de manera sencilla y com\u00fan imponi\u00e9ndose condiciones a si mismo. El vino y viene personalmente a buscarnos all\u00ed en la situaci\u00f3n en la que nos encontramos. Entonces, ahora cabe preguntarnos: \u00bfD\u00f3nde estamos? \u00bfEstamos aqu\u00ed sufriendo oprimidos por toda clase de miedos: miedo a contraer el peligroso coronavirus y perder nuestra vida; miedo a perder nuestro empleo y as\u00ed nuestro medio de vida; miedo a perder nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestro \u201cstatus\u201d social; miedo a pasar el rid\u00edculo, a perder nuestra identidad, nuestra tradici\u00f3n; miedo a lo desconocido, a la vejez, al futuro incierto de nuestro pa\u00eds? De estos miedos y de muchas otras ataduras es que Dios nos quiere liberar.<\/p>\n<p>Pero esta liberaci\u00f3n, este rescate, por cierto, no es una intenci\u00f3n de efecto m\u00e1gico. No por el hecho de adherir formalmente a la idea de la existencia de Dios y de aceptar su buena voluntad, nuestras dificultades desaparecer\u00e1n de un plumazo. Pero su bondad manifestada al venir a esta tierra en el ni\u00f1o Jes\u00fas, nos ubica en otra perspectiva y genera en nosotros una nueva esperanza que permite vivir con los miedos y problemas, sin que estos nos esclavicen y desestabilicen.<\/p>\n<p>Toda perspectiva depende del punto de vista del observador y del objeto que estamos mirando, o sea la direcci\u00f3n hacia donde dirigimos nuestra vista. La bondad de Dios hacia los seres humanos y puesta de manifiesto en todo el obrar de Jesucristo, desde su humilde nacimiento hasta su muerte y resurrecci\u00f3n, nos se\u00f1ala <em>nuestra<\/em> falta de bondad. Y con esta realidad tienen que ver nuestros miedos. Estamos viviendo nuestra vida mal enfocada, con una perspectiva err\u00f3nea y por tanto con expectativas falsas. Nuestra actual perspectiva parte de nosotros y est\u00e1 enfocada hacia nosotros mismos en la realidad actual. Es la perspectiva del ombligo, o como dec\u00eda el Dr. Mart\u00edn Lutero, estamos encorvados sobre nosotros mismos. La bondad de Dios, sin embargo, nos ense\u00f1a a ubicar nuestro punto de vista all\u00ed donde est\u00e1 nuestro semejante y enfocar nuestra vista en direcci\u00f3n al Reino de Dios, que va m\u00e1s all\u00e1 de nuestra situaci\u00f3n actual, que va m\u00e1s all\u00e1 inclusive de nuestra muerte, s\u00ed, y hasta m\u00e1s all\u00e1 del fin de este mundo. Esa vista se dirigir\u00e1 al futuro de Dios, al cumplimiento de los tiempos, a la vida eterna.<\/p>\n<p>No es que la adopci\u00f3n de esta nueva perspectiva nos haga insensibles a los problemas de nuestra realidad actual y a relegarlos para su eventual soluci\u00f3n a la eternidad en vez de enfrentarlos ahora. Muy por el contrario, la nueva perspectiva que asumiremos nos ayudar\u00e1 a ubicar nuestros problemas en un contexto m\u00e1s amplio y en la dimensi\u00f3n que corresponde. Nuestro miedo a perder nuestra vida y todo lo que en este miedo se halla involucrado \u2013 por ejemplo \u2013 carece de fundamento, si tomamos en consideraci\u00f3n las palabras de nuestro Se\u00f1or en el sentido de que aquel que m\u00e1s se preocupe por conservar su vida la perder\u00e1, mientras que aquel que est\u00e1 dispuesto a sacrificarla por otros, ese vivir\u00e1.<\/p>\n<p>Es la vida verdadera y eterna la que cuenta para Jesucristo y no nuestra de por si perecedera vida carnal. Al no estar tan preocupados con la preservaci\u00f3n de nuestra propia vida, podremos preocuparnos m\u00e1s por las necesidades de la vida de nuestros semejantes, de toda la comunidad en la que estamos colocados. El miedo a perder nuestro status social, nuestro standard de vida, nuestro dinero (inflaci\u00f3n reinante) perder\u00e1 importancia en la medida en que dejemos de preocuparnos solo de nosotros y aprendamos a ocuparnos m\u00e1s de la vida de quienes est\u00e1n a nuestro alrededor y con quienes estamos compartiendo este mundo. Lo propio ocurrir\u00e1 con el miedo a pasar el rid\u00edculo, especialmente en lo relacionado al abierto testimonio de nuestra fe. El miedo a lo que dir\u00e1n de mi los dem\u00e1s, se desvanecer\u00e1 cuando comprendamos que no somos nosotros el centro alrededor de quienes giran todas las otras personas.<\/p>\n<p>Todos los problemas y miedos que nos oprimen tendr\u00e1n un rango muy inferior en la escala de nuestras valoraciones, si comprendemos, que ni nuestra vida, ni nuestro futuro, ni muchas cosas correspondientes a este mundo dependen tanto de nuestra preocupaci\u00f3n. Sino que hay <em>otro<\/em> fuera de nosotros y de este mundo, que se est\u00e1 preocupando por lo que, en rigor de verdad, es suyo, pertenece a su creaci\u00f3n, son sus criaturas. Y que ese alguien, que es Dios, est\u00e1 dirigiendo todo hacia el cumplimiento final de su cometido, de su proyecto; y que en ese plan tambi\u00e9n estamos previstos nosotros.<\/p>\n<p>Por lo que Dios ha hecho en Navidad \u2013 evento que una vez m\u00e1s recordamos y festejamos hoy \u2013 y por lo que corrobor\u00f3 con su obrar en la cruz y la resurrecci\u00f3n, no podemos pensar que el proyecto de Dios sea malo para nosotros. La confianza que pongamos en el hacer de Dios, que es un hacer como consecuencia de su amor y misericordia, har\u00e1 tambi\u00e9n que cambiemos el enfoque de nuestra vida y podamos vivir una vida libre de opresiones producidas por nuestro propio pecado, libre para servir a Dios y libre para servir a nuestros pr\u00f3jimos. Esto es, por cierto, una muy buena noticia digna de ser escuchada y considerada y festejada con alegr\u00eda. No es una noticia ambigua; es una buena noticia contundente: es el verdadero significado de la Navidad para nosotros y para todo el mundo. \u00a1La bondad de Dios dedicada a nosotros! Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Pr. em. Federico Sch\u00e4fer<\/strong><\/p>\n<p><strong>Buenos Aires \u2013 Argentina<\/strong><\/p>\n<p><strong>federicohugo1943@hotmail.com<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tito 2, 11-14 | Federico Sch\u00e4fer | Estimadas hermanas, estimados hermanos: Mi funci\u00f3n como pastor es predicar; no cualquier cosa, no; sino el Evangelio de Jesucristo, es decir, transmitir una buena noticia. Sabemos que las noticias pueden ser ambiguas. Una misma noticia puede ser buena para unos y mala para otros. 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