{"id":4493,"date":"2021-02-19T16:44:09","date_gmt":"2021-02-19T15:44:09","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=4493"},"modified":"2021-02-19T16:45:43","modified_gmt":"2021-02-19T15:45:43","slug":"8-domingo-en-el-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/8-domingo-en-el-ano\/","title":{"rendered":"8\u00b0 domingo en el a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Serm\u00f3n para 8\u00b0 domingo en el a\u00f1o | Marcos 2, 18 \u2013 22 | Federico Sch\u00e4fer |<\/strong><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con estos ejemplos de la vida cotidiana de aquel entonces \u2013 el ejemplo del remiendo de tela nueva sobre un vestido viejo y el ejemplo del vino nuevo que revienta los odres viejos \u2013Jes\u00fas nos quiere alertar sobre el hecho que no es posible recibir ni guardar algo nuevo en recipientes viejos. El mensaje que \u00e9l trae en nombre de Dios es algo nuevo. La palabra de Dios siempre es algo nuevo para los seres humanos. Siempre nos trae alg\u00fan contenido que no conocemos, que no sabemos a\u00fan, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestras estructuras de pensamiento, de nuestras costumbres, tradiciones y rutinas. Por ello la palabra de Dios no pierde vigencia y siempre tiene algo que decirnos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil que nuestro pensar y actuar est\u00e9 en l\u00ednea con el pensar y actuar de Dios. Frente a su palabra, que nos revela su pensar y los m\u00f3viles de su proceder, nuestro pensar y actuar siempre ser\u00e1 algo caduco, viejo, que es necesario renovar. Nuestro pensamiento y nuestras formas de actuar casi siempre se gu\u00edan por costumbres, rutinas y tradiciones. Solemos funcionar como un avi\u00f3n puesto en \u201cpiloto autom\u00e1tico\u201d. Normalmente no ponemos en tela de juicio nuestro estilo de vida. Las costumbres y tradiciones gu\u00edan nuestra vida por un camino determinado, que por cierto facilita nuestra vida, nos ahorra el esfuerzo de pensar, de experimentar, de encontrar el camino apropiado para nuestra vida. La pregunta que, sin embargo, cabe hacer aqu\u00ed es, si esas costumbres y tradiciones son buenas y si nos gu\u00edan por el camino correcto, por el camino por el cual nos quiere llevar nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No estamos en condiciones de adivinar o abarcar el pensamiento de Dios. Ese pensamiento fundado en el amor y la misericordia est\u00e1 tan lejos del pensamiento humano como el cielo de la tierra. Por tanto, cuando su palabra irrumpe en nuestro medio, revienta los recipientes acostumbrados en los que pretendemos meterla y conservarla. Ella rompe las viejas tradiciones y nuestros esquemas habituales y nos llama a renovarlos. Pero no renovarlos como cuando blanqueamos con cal un viejo rancho de barro. Ella renueva desde los cimientos mismos. Ella no viene a remendar y emparchar nuestras costumbres, sino a reemplazarlas por nuevas. La palabra de Dios, encarnada en Jes\u00fas, quiere guiarnos a pensar y a actuar por el camino del amor y de la libertad.<\/p>\n<p>El amor nunca surge de la obligaci\u00f3n. La mejor costumbre no nos puede obligar a poner en pr\u00e1ctica el amor a Dios y a nuestros semejantes. Pero hay muchas costumbres que s\u00ed nos impiden realizar este amor. Cuando estas costumbres exigen tanto respeto, que adquieren el peso de leyes, terminan por esclavizar al hombre. En vez de guiarlo, limitan su manera de pensar y actuar, le quitan la libertad, lo apresan aun cuando aparentemente le facilitan la vida. S\u00ed, es aqu\u00ed donde las costumbres y rutinas humanas entran en conflicto con el Evangelio, con la palabra de Dios. Ella justamente viene a nosotros para liberarnos de la esclavitud de nuestras propias estrecheces. El conflicto surge porque no queremos aceptar que vivimos presos de nuestros esquemas habituales. Como muchas veces nos muestran un camino m\u00e1s f\u00e1cil, es comprensible que cediendo a la \u201cley\u201d del menor esfuerzo, el ser humano no los quiera cambiar por otros. Por otro lado esas mismas costumbres nos tapan la visi\u00f3n, impidi\u00e9ndonos ver m\u00e1s all\u00e1. De esta manera no podemos comparar y no podemos considerar nuestra propia situaci\u00f3n y mucho menos pensar en otras y nuevas posibilidades.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, la palabra de Dios hecha carne y hueso, tuvo que toparse con esas dificultades. Los disc\u00edpulos de los fariseos y los disc\u00edpulos de Juan, el Bautista, estaban acostumbrados a ayunar. Dos veces a la semana o m\u00e1s no probaban bocado. No pod\u00edan concebir que los disc\u00edpulos de Jes\u00fas y \u00e9l mismo no hicieran lo mismo, m\u00e1xime Jes\u00fas era considerado un gran maestro y se dec\u00eda de \u00e9l que era el Mes\u00edas, el Cristo. \u00bfPero qu\u00e9 beneficios confiere el ayunar? \u00bfTransformaba el ayuno a los humanos en personas m\u00e1s buenas? \u00bfEn hombres y mujeres m\u00e1s dispuestos y dispuestas a amar a sus semejantes? Al contrario, los hac\u00eda m\u00e1s orgullosos. Por ayunar se cre\u00edan m\u00e1s cumplidores y fieles a la Ley que quienes no lo hac\u00edan.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, siendo lo que era, muchas veces hubo de romper con las costumbres y tradiciones de sus coet\u00e1neos. Pocos comprendieron esto. El orgullo de los piadosos no les permit\u00eda dar el brazo a torcer. El que altera costumbres y tradiciones era y es considerado revolucionario. Y como tal es que Jes\u00fas fue ajusticiado en la cruz. S\u00ed, a la muerte, a eso es lo que llevan muchas costumbres humanas; especialmente cuando estas sirven a los intereses de alg\u00fan grupo que sabe aprovecharse de ellas para perpetuarse en el poder. Al fomentar la falta de pensamiento, los esquemas establecidos impiden que los seres humanos vean con ojos cr\u00edticos a esas mismas costumbres para buscar la forma de salir de ellas o cambiarlas. Asimismo nos quitan la capacidad de asombro ante las cosas nuevas, el deseo de experimentar nuevas posibilidades para una vida m\u00e1s plena. La falta de libertad produce la muerte del esp\u00edritu. Muchas veces son justamente esas costumbres que tenemos por buenas, las que nos impiden acercarnos a Dios.<\/p>\n<p>Y precisamente esto era lo que estaba pasando con el pueblo de Israel. Por causa de las tradiciones de sus dirigentes, el pueblo estaba impedido de acercarse a su Se\u00f1or. Para entrar al templo deb\u00edan cumplir previamente un mont\u00f3n de reglamentaciones tradicionales. Pero Dios se nos ofrece gratuitamente. Para llegar a \u00e9l no nos exige nada, salvo un coraz\u00f3n abierto y dispuesto a recibirlo. Es m\u00e1s, no somos nosotros los que tenemos que buscar afanosamente un acercamiento a \u00e9l. \u00c9l mismo nos busca, el mismo se acerc\u00f3 y se acerca a nosotros. Solo quiere corazones y mentes libres y no obligadas, quiere corazones y mentes libres dispuestas a hacer con agrado su voluntad, a practicar el amor y la misericordia voluntariamente.<\/p>\n<p>A Jes\u00fas la lucha contra las costumbres y tradiciones viejas y estrechas no le reportaron ning\u00fan beneficio; al contrario, le acarrearon la muerte. Pero \u00e9l deb\u00eda cumplir el mandato divino de romper las cadenas de nuestros esquemas habituales. Al resucitar de entre los muertos, Jesucristo termin\u00f3 echando por tierra todo lo acostumbrado. Est\u00e1bamos acostumbrados a ver que los muertos no volv\u00edan a la vida, pero Dios con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas venci\u00f3 a la muerte para darnos la libertad de proyectarnos m\u00e1s all\u00e1 de todas nuestras costumbres establecidas. Ahora nos mostr\u00f3 un camino hacia un futuro abierto, que no termina con nuestra acotada permanencia en este mundo. Pero tambi\u00e9n nos demostr\u00f3 con la resurrecci\u00f3n, que este mundo, a pesar de todos nuestros esquemas y rutinas, nuestros avances cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos, etc., se encuentra bajo su poder. No estamos sometidos a la opresi\u00f3n sin sentido y destinados a la nada y el olvido.<\/p>\n<p>Y esto es precisamente el Evangelio, la buena noticia de que Jes\u00fas nos libera de todas nuestras vanidades, de todas esas ideas fijas que guardamos celosamente como si fueran de Dios, cuando son puramente humanas, muchas veces obligaciones in\u00fatiles. S\u00ed, nos hace libres para que podamos amar sin limitaciones con la esperanza y confianza, de que Dios nos am\u00f3 primero y desea lo mejor para nosotros. Su palabra no viene para confirmar, reforzar, remendar nuestros h\u00e1bitos caducos, sino para criticarlos, reformarlos y reemplazarlos hasta que sea posible que entre los humanos se haga su voluntad sin impedimento alguno.<\/p>\n<p>Como iglesia y congregaci\u00f3n, tanto como pastor y comunidad de miembros, no es nuestro trabajo, entonces, cuidar y conservar viejas costumbres, sino probarlas a la luz de la palabra de Dios y dejarlas a un lado, si no sirven para implementar, esa misma palabra. M\u00e1s vale dej\u00e9monos guiar por esa palabra de Dios para descubrir nuevas formas de llevar una vida de acuerdo a su voluntad en nuestra \u00e9poca. No todo lo que se daba por sentado e inamovible en los tiempos de nuestros abuelos, sirve como expresi\u00f3n de fe adecuada en las circunstancias actuales. Dios quiere que nos renovemos siempre de nuevo, que continuamente nos adelantemos hacia una nueva vida con nuevas costumbres m\u00e1s justas y humanas. No por nada el Dr. Mart\u00edn Lutero nos dice aprop\u00f3sito del Bautismo, que \u201c<em>diariamente <\/em>debe morir en nosotros el viejo Ad\u00e1n con sus pecados y malos deseos (malas costumbres) y surgir y resucitar el nuevo hombre para vivir eternamente delante de Dios en justicia y pureza\u201d.<\/p>\n<p>Ser\u00eda tedioso ahora enumerar las costumbres que deber\u00edamos erradicar o por lo menos revisar a la luz de la palabra de Dios tanto en nuestra comunidad de fe, en nuestra vida personal o en nuestro comportamiento civil. Estas (malas) costumbres tambi\u00e9n var\u00edan de lugar en lugar, por lo que no me quiero convertir en juez de lo que no conozco. Pero como ejemplo pongo la (mala) costumbre de no brindar una atenci\u00f3n amable a personas que se acercan por primera vez a nuestras reuniones, de mirarlas como que fueran venidas de otro planeta. Otra es la (mala) costumbre de confeccionar los presupuestos de nuestras congregaciones, donde en aras de mantener las contribuciones de los miembros en el nivel m\u00e1s bajo posible, no incluimos rubros para la compra de materiales para la catequesis, la misi\u00f3n, etc., etc.. Hubo tiempos en que hasta la consecuci\u00f3n de una triste m\u00e1quina de escribir era considerado un lujo prescindible. Tambi\u00e9n est\u00e1 ah\u00ed la mala costumbre de pagar y arreglar todas nuestras infracciones, etc. con \u201ccoimas\u201d (sobornos). Lo dejo ah\u00ed. Hay muchas m\u00e1s costumbres en nuestra vida privada, comunitaria y civil que deber\u00edan ser revisadas, cambiadas o erradicadas. No podemos recibir a Jesucristo, si nuestros corazones y mentes son gobernadas por costumbres contrarias a la voluntad de Dios. Dejemos que \u00e9l cambie nuestro estilo de vida y nos ayude a que nuestros pensamientos, sensibilidades y acciones sean guiadas por criterios de amor, misericordia, justicia y perd\u00f3n. Am\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Pr. em. Federico Sch\u00e4fer<\/strong><\/p>\n<p><strong>Buenos Aires \u2013 Argentina<\/strong><\/p>\n<p><strong>federicohugo1943@hotmail.com<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 8\u00b0 domingo en el a\u00f1o | Marcos 2, 18 \u2013 22 | Federico Sch\u00e4fer | &nbsp; Estimadas hermanas, estimados hermanos: &nbsp; Con estos ejemplos de la vida cotidiana de aquel entonces \u2013 el ejemplo del remiendo de tela nueva sobre un vestido viejo y el ejemplo del vino nuevo que revienta los odres [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3865,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37,157,108,113,216,561,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-4493","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-markus","category-beitragende","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-kapitel-02-chapter-02-markus","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4493"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4494,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4493\/revisions\/4494"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3865"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4493"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=4493"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=4493"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=4493"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=4493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}