{"id":4666,"date":"2021-03-18T13:39:33","date_gmt":"2021-03-18T12:39:33","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=4666"},"modified":"2021-03-18T13:40:28","modified_gmt":"2021-03-18T12:40:28","slug":"5-domingo-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/5-domingo-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"5\u00b0 domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Serm\u00f3n para 5\u00b0 domingo de Cuaresma&nbsp; | Jerem\u00edas 31, 31-34&nbsp; | Federico Sch\u00e4fer |&nbsp;<\/strong><\/h3>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cada vez que iniciamos una celebraci\u00f3n invocamos a nuestro Se\u00f1or y Dios reconociendo que \u00e9l es el creador del universo, de cielo y tierra. M\u00e1s adelante en la liturgia repetimos esa aseveraci\u00f3n cuando confesamos nuestra fe con las palabras del Credo. Los cient\u00edficos nos brindan diversas teor\u00edas que buscan explicar <em>c\u00f3mo<\/em> se form\u00f3 el cosmos, pero nosotros confesamos <em>qu\u00e9<\/em> Dios dio origen al mismo. Y ese Dios no deja sola a su creaci\u00f3n, digamos librada a sus puras leyes f\u00edsicas. \u00c9l la vigila y acompa\u00f1a, sigue creando. S\u00ed, as\u00ed en ese proceso de formaci\u00f3n se dieron en esta tierra las condiciones propicias para que se desarrolle la vida y finalmente el ser humano; un ser dotado de razonamiento y conciencia y por tanto de cierta libertad y responsabilidad, un ser capaz de tomar decisiones y entrar en relaci\u00f3n personal con su creador. Y as\u00ed como Dios acompa\u00f1a a su creaci\u00f3n, tambi\u00e9n est\u00e1 dispuesto a acompa\u00f1ar al ser humano y se preocupa por su destino.<\/p>\n<p>Pero dadas las circunstancias de nuestra vida y las experiencias que en ella hacemos, nos preguntamos: \u00bfPodemos dar por sentado, que Dios nos acompa\u00f1a a todos lados y en todo lo que hacemos? \u00bfPodemos esperar que Dios est\u00e9 siempre a nuestro lado, cuando nosotros no permanecemos junto a \u00e9l? En determinado momento de la historia Dios tom\u00f3 la iniciativa de establecer un <em>pacto<\/em> con su pueblo. Lo consider\u00f3 adulto para ello. Un pacto tiene obligaciones para cada una de las contrapartes. El Se\u00f1or se comprometi\u00f3 a proteger y bendecir a su pueblo y a asegurarles un lugar en el mundo, un espacio donde vivir en esta bendita tierra. Los seres humanos, en este caso representados por el pueblo de Israel, se comprometieron por su lado a obedecer sus mandamientos, aquellos diez principios b\u00e1sicos que establec\u00edan la relaci\u00f3n entre ellos y Dios y las reglas de convivencia m\u00ednimas para permitir una vida digna y arm\u00f3nica entre los propios humanos. Guardar este pacto significaba vivir en justicia, ser justo delante de Dios y ser justo con sus semejantes. Este pacto deb\u00eda durar de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, deb\u00eda durar para siempre.<\/p>\n<p>Pero, como sabemos, el pueblo de Israel no permaneci\u00f3 fiel a su compromiso: no observaron los mandamientos, no hicieron lo que era justo. Esto forzosamente llev\u00f3 el pacto con el Se\u00f1or a la quiebra. Las guerras sostenidas sucesivamente durante m\u00e1s de un siglo con los imperios de Asiria y de Babilonia y que terminaron siempre con la deportaci\u00f3n de las familias principales, as\u00ed como de los gobernantes y funcionarios de los reinos de Israel y de Jud\u00e1 a la Mesopotamia (hoy Irak), fueron interpretadas por los verdaderos profetas y hombres y mujeres de fe como consecuencia de esta infidelidad, una demostraci\u00f3n del fracaso del proyecto de vida del pueblo, que presum\u00eda ser pueblo de Dios. Para los cautivos que fueron trasladados por la fuerza para establecerse en la Mesopotamia como para la gente remanente a la que le fue permitido permanecer en los territorios de Palestina, la vida se hizo muy dif\u00edcil. Altos tributos deb\u00edan ser pagados a los imperios reinantes y ocupantes. Las cargas que deb\u00edan pagar los reinos avasallados eran repartidas, exigidas al respectivo pueblo.<\/p>\n<p>Pero Dios no deja a las gentes solas en su desesperaci\u00f3n, en su desprotecci\u00f3n, en su fracaso. \u00c9l las sigue acompa\u00f1ando. Dios est\u00e1 dispuesto a realizar un nuevo trato con las criaturas humanas; est\u00e1 dispuesto a comenzar nuevamente de cero sin tener en cuenta el pasado calamitoso. Y es precisamente esta <em>buena noticia<\/em> la que el profeta Jerem\u00edas es enviado a anunciar. Ya no habr\u00e1 condicionamientos en este nuevo tratado. Dios \u201csabe con qu\u00e9 bueyes est\u00e1 arando\u201d; Dios conoce la incapacidad de los seres humanos de permanecer fieles a \u00e9l y realizar la justicia en base a sus propios esfuerzos. El nuevo pacto ya no estar\u00e1 fundado en el cumplimiento de un c\u00f3digo legal que est\u00e1 ah\u00ed escrito en piedra, que hay que obedecer estrictamente, con esfuerzo, y es experimentado como un pesado yugo. En el nuevo pacto, la ley, los mandamientos, han de ser acu\u00f1ados en los corazones y en las mentes mismas de las personas, de manera que estas puedan actuar impulsadas natural y libremente desde adentro. Se trata de un pacto espiritual inscripto en la conciencia de las personas y no escrito en papel, en un libro (o grabado en una estela de piedra o en un DVD).<\/p>\n<p>Este nuevo comienzo de Dios con los humanos no es una promesa del profeta Jerem\u00edas y dicha al viento como tantas otras promesas humanas anunciadas por gobernantes y caudillos. Es verdadera promesa de Dios. Y lo que nos reconforta, alegra y anima a nosotros hoy, es saber que el Se\u00f1or cumpli\u00f3 ya \u00e9sta su promesa. La misma historia de la salvaci\u00f3n, la historia de Dios con los seres humanos as\u00ed lo verifica. Dios inici\u00f3 ese nuevo pacto en la persona de Jes\u00fas de Nazaret, Jesucristo, divino y humano, pero nacido en esta tierra en lugar geogr\u00e1fico y momento hist\u00f3rico determinado. Cuando Jes\u00fas instituye la Santa Cena el Jueves Santo antes de su pasi\u00f3n, nos dice claramente en qu\u00e9 consiste el nuevo pacto: \u201cEsta copa es el <em>nuevo pacto<\/em> en mi sangre, que es derramada por ustedes y por muchos para el perd\u00f3n de los pecados\u201d.&nbsp; La nueva relaci\u00f3n que Dios comienza con los hombres se basa, pues, en el <em>perd\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p>Para poder retomar una relaci\u00f3n fruct\u00edfera con los humanos, Dios no toma en cuenta las maldades, las injusticias, el ego\u00edsmo y la indiferencia hacia \u00e9l de parte de sus criaturas. \u00c9l se <em>olvida <\/em>de todo ello, justamente lo que a nosotros tanto nos cuesta poner en pr\u00e1ctica: \u201chacer borr\u00f3n y cuenta nueva\u201d. Perdonar significa pagar uno las deudas que el otro ha acumulado para conmigo, significa dar, sacrificar algo de lo m\u00edo, de mis acreencias, de mis riquezas y derechos en funci\u00f3n del desendeudamiento del otro. Dios <em>sacrific\u00f3 todo<\/em> por nosotros. En Jesucristo, en la cruz, \u00e9l mismo se sacrific\u00f3 por nosotros, de su vida dio para que nosotros tengamos vida. En Jesucristo Dios nos da todo lo que necesitamos para poder vivir nuevamente y dignamente junto con \u00e9l. Es decir: \u00e9l mismo cumple todas las condiciones del nuevo pacto.<\/p>\n<p>El domingo venidero, celebramos la entrada de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n, el as\u00ed llamado domingo de Ramos. En esa oportunidad Jes\u00fas es recibido con alfombras, palmas y flores. Pero esa entrada Jes\u00fas la hizo montado en un burro, se\u00f1al de su humildad, de su total desprendimiento de poder, iniciando as\u00ed su camino al sacrificio de la cruz. De acuerdo al antiguo pacto, para obtener el perd\u00f3n, los culpables deb\u00edan ofrecer un sacrificio a Dios. Ahora es Dios mismo el que se ofrece como ofrenda para lograr el perd\u00f3n del pueblo. Es Dios el que en Jesucristo toma la iniciativa del desendeudamiento. No son los humanos que deben hacer malabarismos para \u201cabuenar\u201d, agradar a Dios y as\u00ed obtener el perd\u00f3n, la posibilidad de comenzar de nuevo sin deudas pendientes.<\/p>\n<p>El domingo dentro de dos semanas celebraremos la Pascua, recordatorio de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, con lo que Dios sell\u00f3 el cumplimiento de su promesa de un nuevo pacto. El Resucitado nos dej\u00f3 su Esp\u00edritu, ese esp\u00edritu de paz que inscribi\u00f3 en el coraz\u00f3n y las mentes de sus seguidores y cuya palabra clave es <em>perd\u00f3n, reconciliaci\u00f3n. <\/em>Ese perd\u00f3n que obtenemos sin nuestro merecimiento, por la pura gracia y misericordia de Dios, hace posible que nosotros los humanos no solo podamos vivir en paz y reconciliados con Dios, sino tambi\u00e9n en paz y reconciliados con nuestros semejantes. Ahora estaremos capacitados para perdonar a nuestros pr\u00f3jimos sin pedir nada a cambio. Y este perd\u00f3n derivado de la gracia de Dios, hace posible el entendimiento entre quienes ten\u00edan culpas, hace posible el entendimiento de quienes estaban enemistados y hace posible la solidaridad, la inclusi\u00f3n, la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed es posible que haya uni\u00f3n en una comunidad a pesar del origen diferente, del pensamiento diferente, del g\u00e9nero diferente, de la cultura diferente, de las tradiciones diferentes, de la posici\u00f3n econ\u00f3mica y social diferente de sus miembros. Solo porque Dios es el que acompa\u00f1a siempre a su creaci\u00f3n y da todo lo que necesitamos, especialmente el perd\u00f3n de nuestras culpas, es que vale la pena tener la esperanza que tambi\u00e9n a nosotros nos ayudar\u00e1 a reconstruir una vez m\u00e1s nuestra vida, nuestra comunidad, nuestro municipio, nuestra provincia, nuestra naci\u00f3n\u2026. En fin, el nuevo pacto ahora inscripto en nuestros corazones y nuestras mentes nos debe mantener para siempre en buena relaci\u00f3n, reconciliados con nuestro creador, con nuestros semejantes y con nuestro entorno natural (ll\u00e1mese tierra o creaci\u00f3n de Dios) hasta que Dios sea todo en todo (1\u00b0. Corintios 15, 28). A \u00e9l sea la gloria por siempre. \u00a1Qu\u00e9 as\u00ed sea!<\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><strong>Pr. em. Federico Sch\u00e4fer<\/strong><\/p>\n<p><strong>Buenos Aires \u2013 Argentina<\/strong><\/p>\n<p><strong>federicohugo1943@hotmail.com<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 5\u00b0 domingo de Cuaresma&nbsp; | Jerem\u00edas 31, 31-34&nbsp; | Federico Sch\u00e4fer |&nbsp; Estimadas hermanas, estimados hermanos: &nbsp; Cada vez que iniciamos una celebraci\u00f3n invocamos a nuestro Se\u00f1or y Dios reconociendo que \u00e9l es el creador del universo, de cielo y tierra. 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