{"id":5000,"date":"2021-06-20T18:32:44","date_gmt":"2021-06-20T16:32:44","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=5000"},"modified":"2021-05-03T18:35:57","modified_gmt":"2021-05-03T16:35:57","slug":"5-domingo-despues-de-pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/5-domingo-despues-de-pentecostes\/","title":{"rendered":"5\u00b0 domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s"},"content":{"rendered":"<h3>Serm\u00f3n para 5\u00b0 domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | Texto: 2\u00b0 Corintios 5, 14 \u2013 21&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Leccionario Ecum\u00e9nico, Ciclo \u201cB\u201d) | Federico Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seguramente Uds. han venido a participar de esta celebraci\u00f3n con la esperanza de o\u00edr una reflexi\u00f3n b\u00edblica que les ayude a mejorar de alguna manera sus vidas, ya sea en cuanto a su relaci\u00f3n con Dios, a su relaci\u00f3n con sus semejantes, en cuanto a su armon\u00eda interior, en cuanto a la tranquilidad o al desaf\u00edo de vuestra consciencia, etc. Me parece bien que cultivemos nuestro esp\u00edritu. Y creo que el p\u00e1rrafo b\u00edblico que nos toca comentar hoy, nos ofrece mucho material para corresponder a vuestras inquietudes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cada vez que hablamos de Jes\u00fas, no solo consideramos sus interesantes ense\u00f1anzas, sino que invariablemente nos encontramos tambi\u00e9n con el tema de su deshonrosa y cruenta muerte, una ejecuci\u00f3n totalmente injusta y dolorosa. Pero Jes\u00fas no sufri\u00f3 esta pena en la cruz para que nosotros tengamos algo de que lamentarnos. Lo debo decir sin tapujos: \u00c9l muri\u00f3 en lugar nuestro y para beneficio nuestro. \u00c9l sufri\u00f3 la muerte en nuestro lugar, porque sufri\u00f3 la muerte que deb\u00edamos haber sufrido nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los seres humanos siempre de nuevo nos apartamos de Dios y vivimos en oposici\u00f3n a \u00e9l, aunque en realidad hemos sido creados para convivir en paz, en amigable relaci\u00f3n con \u00e9l. Para reconciliarnos con Dios, para poder vivir nuevamente en comuni\u00f3n con \u00e9l una vida genuina, es necesario que muramos y renazcamos de nuevo. El \u00a8premio\u201d por nuestra oposici\u00f3n y desobediencia a Dios es de hecho la muerte, de la cual &#8211;como bien sabemos&#8211;no escapa nadie. Desafortunadamente no podemos decir: yo me quiero reconciliar con Dios, por tanto me sacrifico y martirizo y luego renazco. No podemos realizar esta acci\u00f3n por nuestra cuenta. Esto me hace recordar el relato donde Jes\u00fas habla del nacer de nuevo y el fariseo Nicodemo le pregunta: \u00bfC\u00f3mo puede funcionar esto, c\u00f3mo puedo ingresar nuevamente al vientre materno? (Juan 3,3-4).&nbsp; La iniciativa de reconciliaci\u00f3n debe provenir de Dios. S\u00f3lo \u00e9l tiene el poder para realizar esta obra transformadora. Y es as\u00ed como en virtud de su infinita misericordia hacia el g\u00e9nero humano Dios sacrific\u00f3 a su hijo para morir en nuestro lugar. Esa muerte vicaria tiene &#8212;por as\u00ed decirlo&#8212; el efecto como si hubi\u00e9ramos sido ejecutados nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora cabe la pregunta, c\u00f3mo es posible que uno muera en lugar de otro, m\u00e1s a\u00fan, en lugar de muchos. Qu\u00e9 una persona muera en favor de otra para salvarle la vida, esto ha ocurrido, por cierto,&nbsp; m\u00e1s de una vez. Podr\u00eda citar ejemplos concretos. As\u00ed tambi\u00e9n es posible que una persona pague las deudas de otro. Esto ocurre a veces voluntariamente, a veces obliga-damente. Pero c\u00f3mo uno puede morir por todos los culpables es algo que pertenece al misterio divino, que no podremos elucidar nosotros. En todo caso, es la fe en la acci\u00f3n de Dios que nos ayuda a superar este tropiezo para la raz\u00f3n. La raz\u00f3n humana podr\u00eda aducir que, ya que merecemos la muerte por nuestra soberbia y oposici\u00f3n a Dios, por qu\u00e9 Dios no nos dio muerte realmente y nos hizo resucitar luego como hombres nuevos, inocentes, siendo que \u00e9l tendr\u00eda el poder de hacerlo. Resurgiendo una humanidad nueva \u2013razonamos&#8211; el problema del pecado quedar\u00eda archivado para siempre. Sabemos, sin embargo, por investigaciones psicol\u00f3gicas, que el asunto no es tan simple. Adem\u00e1s, no estamos aqu\u00ed para satisfacer los apetitos de nuestra raz\u00f3n, ni tampoco para proponerle a Dios lo que \u00e9l deber\u00eda hacer. Con el diluvio en \u00e9pocas prehist\u00f3ricas Dios ya hab\u00eda probado la receta arriba sugerida, pero como recordaremos, el procedimiento fracas\u00f3, pues la humanidad no escarment\u00f3, no mejor\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No nos queda otro remedio entonces, que aceptar que Dios eligi\u00f3 otro camino para darnos a entender su proyecto de rescate de los seres humanos. Prefiri\u00f3 sacrificar a su hijo en lugar de la humanidad entera y regalarnos la nueva vida as\u00ed. De esta manera es como se manifest\u00f3 la gracia y misericordia divina. Tambi\u00e9n es necesario aclarar, que no importa tanto que muera y renazca nuestro cuerpo material. Lo que s\u00ed importa es que muera nuestro viejo esp\u00edritu, nuestras intenciones e impulsos malos, que son los que dirigen nuestro cuerpo; y resurja un esp\u00edritu nuevo, que transforme a toda la persona, d\u00e1ndole una mentalidad libre de ego\u00edsmo, prejuicios, indiferencia, pero abierta a las obras y voluntad de Dios. Y eso es justamente el resultado de la muerte vicaria de Jesucristo. \u00c9l por todos muri\u00f3, para que los que viven, ya no vivan para s\u00ed, sino para aquel que muri\u00f3 y resucit\u00f3 por ellos. Cristo muri\u00f3 por nosotros, para que vivamos nuevamente con y para \u00e9l y no en oposici\u00f3n a \u00e9l. Su muerte y resurrecci\u00f3n significan para nosotros reconciliaci\u00f3n con Dios; y viviendo en comuni\u00f3n con Dios, somos como una persona nueva, de esp\u00edritu renovado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En estas condiciones no juzgaremos m\u00e1s a nuestros semejantes, inclusive lo que Dios hizo en Jesucristo, seg\u00fan nuestra mentalidad vieja, ego\u00edsta y preocupada tan solo por intereses derivados del apego a este mundo. Las cosas viejas pasaron. Ya no es la \u201ccarne\u201d al decir del ap\u00f3stol Pablo, o sea justamente nuestra vieja mentalidad, la que rige nuestra vida, sino la mentalidad que se funda en Jesucristo. Ahora nuestros semejantes no son m\u00e1s nuestros enemigos frente a los cuales nos tenemos que poner en guardia, sino nuestros hermanos. Dios nos reconcili\u00f3 consigo por medio de Jesucristo y asimismo como reconciliados con \u00e9l nos encomend\u00f3 el ministerio, el servicio de la reconciliaci\u00f3n. Por tanto es de nuestra responsabilidad llevar a nuestros hermanos esa buena nueva y reconciliarnos con ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recapitulando podemos decir: Dios no nos conden\u00f3 a muerte como lo hubi\u00e9ramos mere-cido; no tom\u00f3 en cuenta nuestras culpas, nuestras deudas. Por el contrario, en su infinita gracia, sacrific\u00f3 a su hijo, que no conoc\u00eda pecado, para hacernos hombres justos, nos desendeud\u00f3. As\u00ed, pues, como \u00e9l no tuvo en cuenta nuestros errores, tampoco tengamos en cuenta los fallos de nuestros pr\u00f3jimos. Como embajadores de Dios, llevemos a los hombres y mujeres de este mundo el amor y la misericordia que nos fue regalada por medio &nbsp;del sacrificio de Jesucristo. Seremos as\u00ed como peque\u00f1os cristos para con nuestros pr\u00f3jimos. Nuestro sacrificio por ellos no ser\u00e1 quiz\u00e1s el martirio, pero s\u00ed un dedicado servicio de amor. Y esto puede significar una importante tarea para nosotros: desde la visita a enfermos y el acompa\u00f1amiento a personas solitarias, pasando por las responsabilidades \u00e9ticas de nuestra vida cotidiana, en nuestros negocios, la forma de atender a nuestro personal, nuestra conducta vial, etc., hasta objetivos m\u00e1s grandes de obra social, diac\u00f3nica&nbsp; y de preservaci\u00f3n de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dios se reconcili\u00f3 con nosotros; las consecuencias de esta reconciliaci\u00f3n abarcan la totalidad de nuestra existencia, todos los instantes y facetas de nuestra vida. Con ello este regalo y gracia de Dios tambi\u00e9n es un desaf\u00edo y una pretensi\u00f3n hacia nosotros. Vivir reconciliados con Dios significa ya no vivir m\u00e1s en oposici\u00f3n a Dios. Dicho en otras palabras: significa vivir en obediencia a Dios. Reconciliaci\u00f3n y obediencia son palabras correlativas que determinan nuestra existencia frente a Dios. Y esto sin duda, exige de nosotros en todo momento una decisi\u00f3n, una toma de posici\u00f3n, un cambio de mentalidad. Son todas estas palabras que significan acciones, palabras contrarias a la pasividad que desafortunadamente bien caracteriza a muchos presuntos cristianos hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La cruz de Cristo fue una acci\u00f3n de Dios que a trav\u00e9s de la historia revolucion\u00f3 a pueblos enteros en su \u00e9tica, en sus estructuras pol\u00edticas y sociales. Hoy aparentemente esta cruz perdi\u00f3 su car\u00e1cter revolucionario justo cuando la situaci\u00f3n del mundo actual exige cambios hacia una mentalidad nueva, un esp\u00edritu reconciliador, una vida m\u00e1s humana y sin violencia, una pr\u00e1ctica concreta del amor. La pregunta final que nos debemos hacer es: \u00a1D\u00f3nde estamos nosotros ejerciendo el ministerio de la reconciliaci\u00f3n? El estar nuevamente conectados con Dios nos debe sacar de nuestro letargo e impulsarnos hacia la acci\u00f3n concreta de la voluntad de Dios en el servicio de amor antes mencionado en todos los \u00f3rdenes. Hag\u00e1moslo con la ayuda de Dios y la fe puesta en Jesucristo. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 5\u00b0 domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | Texto: 2\u00b0 Corintios 5, 14 \u2013 21&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Leccionario Ecum\u00e9nico, Ciclo \u201cB\u201d) | Federico Sch\u00e4fer | &nbsp; &nbsp; Estimadas hermanas, estimados hermanos: &nbsp; Seguramente Uds. han venido a participar de esta celebraci\u00f3n con la esperanza de o\u00edr una reflexi\u00f3n b\u00edblica que les ayude a mejorar de alguna manera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4847,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[43,157,108,113,216,293,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-5000","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-2-korinther","category-beitragende","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-kapitel-5-chapter-5-2-korinther","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5000","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5000"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5000\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5002,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5000\/revisions\/5002"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4847"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5000"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5000"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5000"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=5000"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=5000"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=5000"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=5000"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}