{"id":5003,"date":"2021-10-17T18:36:20","date_gmt":"2021-10-17T16:36:20","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=5003"},"modified":"2021-10-21T12:00:49","modified_gmt":"2021-10-21T10:00:49","slug":"22-domingo-despues-de-pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/22-domingo-despues-de-pentecostes\/","title":{"rendered":"22\u00b0 dom. des. de Pent."},"content":{"rendered":"<h3>Serm\u00f3n para 22\u00b0 domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | Texto: Marcos 10, 35 \u2013 45&nbsp;&nbsp; (Leccionario Ecum\u00e9nico, Ciclo \u201cB\u201d) | Federico Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Creo firmemente que este relato nos describe una consecuencia fundamental de nuestra fe cristiana: la vocaci\u00f3n por el servicio, la entrega por los seme-jantes, la b\u00fasqueda de la humildad, la opci\u00f3n por el antipoder. Llevar este desaf\u00edo de la fe a la pr\u00e1ctica, a la pr\u00e1ctica cotidiana, y encaminar toda nuestra vida desde esta perspectiva no es f\u00e1cil. Porque esta pro-puesta va diametralmente en contra de nuestra com\u00fan y natural tendencia humana, que muy por el contrario siempre busca el poder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una an\u00e9cdota particular: Hasta hace unos pocos meses ejerc\u00eda el cargo de secretario general de mi iglesia &#8212;este era visto por muchas personas inclusive del interior de nuestra iglesia y de mis propios colegas pastores como un cargo jer\u00e1rquico. En rigor de verdad para la autocompresi\u00f3n de mi iglesia, en ella no hay cargos jer\u00e1rquicos. Aunque en la organizaci\u00f3n jur\u00eddica y pr\u00e1ctica de nuestra instituci\u00f3n no puede dejar de haber quienes presiden y cargan con ciertas responsabilidades, la filosof\u00eda de nuestra iglesia es que funciones de presidencia, de secretar\u00eda general, de administraci\u00f3n general, tesorer\u00eda e inclusive la del pastor, son funciones como otras tambi\u00e9n, son colegiadas y no revisten una jerarqu\u00eda con poder especial. Coherente con ello es tambi\u00e9n la rotaci\u00f3n de estas funciones. As\u00ed es como dej\u00e9 el cargo de secretario general y volv\u00ed a asumir el pastorado en una parroquia local. Este paso que hube de dar, para gran parte de mi entorno de amistades y conocidos fuera, pero tambi\u00e9n dentro de mi iglesia, inclusive pastores y mi propia familia, result\u00f3 algo totalmente incomprensible. \u00a1C\u00f3mo yo que durante tantos a\u00f1os hab\u00eda ejercido un cargo supuestamente al nivel m\u00e1s alto de la iglesia, volv\u00eda a trabajar a nivel de las bases! No cuento esto para ponerme como ejemplo, sino simplemente para resaltar cuan arraigado est\u00e1 en las gentes del credo o extracci\u00f3n social que fueren, el pensamiento en jerarqu\u00edas y niveles de poder. No por nada el Dr. Adler, uno de los prohombres destacados de la psicolog\u00eda, pone al poder como el m\u00f3vil principal del quehacer humano; y es por tanto, tan antiguo como la humanidad misma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este m\u00f3vil tampoco estaba ausente en el entorno de Jes\u00fas. Hay luchas de poder aparentemente tambi\u00e9n en medio del c\u00edrculo de disc\u00edpulos del Se\u00f1or. Hay un ansia de sacar la delantera. El que pierde la delantera, el que baja en la presunta escala de prestigio, es un \u201cperdedor\u201d. Y hay miles y miles de personas que se sienten muy mal y angustiadas por considerarse o ser consideradas perdedoras. Y la realidad es que muy pocos pueden ser siempre ganadores. A la gente le cuesta mucho percatarse de que siempre que se gana, se gana a costa de otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El que solo se ve a s\u00ed mismo como centro del mundo, le puede resultar indiferente el destino de otros. Pero en una comunidad la ganancia de unos termina generando la protesta de los otros, de los que se consideran \u201cperdedores\u201d. Ante el privilegio que solicitan los hijos de Zebedeo, bien pronto se hace sentir la protesta de los dem\u00e1s disc\u00edpulos. Llevado esto a una escala social m\u00e1s amplia, las manifestaciones, los bloqueos de rutas, etc., que tanto nos indignan, no suelen ser otra cosa que la justificada protesta por la ganancia desmedida de otros. A todo esto Jes\u00fas opone otra propuesta, la propuesta que rige en el Reino de Dios: \u201cEntre Uds., no debe ser as\u00ed\u201d \u2013dice Jes\u00fas&#8211; \u201cAl contrario, el que entre Uds. &nbsp;quiera ser grande, deber\u00e1 servir a los dem\u00e1s, y el que entre Uds. quiere ser el primero, deber\u00e1 ser su esclavo\u201d Y contin\u00faa Jes\u00fas con esa frase que resume en pocas palabras su propia directriz de vida: \u201cPorque del mismo modo, el Hijo del Hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para entregar su vida como precio por la libertad de muchos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Frente a Dios todos somos iguales, iguales en el sentido que no tenemos nada para ofrecerle, m\u00e1s que nuestra confianza en \u00e9l: nacemos desnudos y volvemos al polvo luego, sin poder llevarnos nada. De nada valen nuestros privilegios, nuestras even-tuales riquezas, el poder o la jerarqu\u00eda y prestigios adquiridos. De cualquier manera, si algo tenemos o somos, lo somos por la gracia de Dios. Lo que s\u00ed vale, es nuestra actitud para con nuestros seme-jantes. Y ah\u00ed la opci\u00f3n es claramente darse por los dem\u00e1s, como lo hizo Jes\u00fas, que se entreg\u00f3 por nosotros hasta la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando hablamos de vocaci\u00f3n de servicio en una suerte de \u201cimitaci\u00f3n de Cristo\u201d tambi\u00e9n y necesa-riamente enfocamos la cuesti\u00f3n del <em>servicio a quien. <\/em>Seguramente es importante discernir a qui\u00e9n servi-mos. Como cristianos obviamente debemos servir a Dios y este servicio a Dios lo concretamos, como nos lo pide Jes\u00fas, sirviendo a nuestros pr\u00f3jimos. Pero a qu\u00e9 pr\u00f3jimos? Hay semejantes nuestros que ya tienen, por as\u00ed decirlo, un mont\u00f3n de sirvientes; ejercen poder y tienen a su disposici\u00f3n todos los servicios que necesitan o que desean. Eventual-mente necesitan el servicio de la palabra de Dios, que les indique, que mejor que ser servidos es ponerse al servicio de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero cuando hablamos de servicio a nuestros pr\u00f3ji-mos vamos a dar prioridad a los que no tienen nadie que les haga un servicio, pero que tienen muchas necesidades insatisfechas. Aqu\u00ed es donde nace el concepto de la \u201copci\u00f3n por los pobres\u201d. La opci\u00f3n por aquellos que no tienen voz para expresar su protesta por los privilegios de los cuales son excluidos y otros tienen en demas\u00eda. Es as\u00ed que muchos sacerdotes, pastores y laicos interpretando el desaf\u00edo de Jes\u00fas se han embarcado en este servicio a los m\u00e1s d\u00e9biles. Este servicio obviamente no termina con proveer de alimento, ropa y calzado, escuela y el consuelo de la palabra de Dios, sino en la lucha por el cambio de esas estructuras pol\u00edticas, sociales, laborales, etc., que hacen posible que unos tengan mucho m\u00e1s de lo necesario y otros no tengan ni lo m\u00ednimo para sobrevivir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta lucha por lograr una m\u00ednima justicia y achicar el abismo entre ganadores y perdedores forz\u00f3sa-mente llega a ser muy inc\u00f3modo para los ganadores. Por decirlo as\u00ed: el Evangelio no los favorece en su postura y en sus actitudes. El Evangelio se trans-forma en un aguij\u00f3n en la carne, que a toda costa se quiere quitar de encima y por ello silenciar. Cr\u00edticas feroces y descalificaciones p\u00fablicas y hasta atenta-dos contra la vida de quienes han anunciado este Evangelio a lo largo de la historia del cristianismo no han sido extra\u00f1as ni excepcionales. Ya los profetas del Antiguo Testamento han debido sufrir estos agravios. Y en nuestro pa\u00eds han sido hechos muy concretos, que han llevado al asesinato de muchos servidores del Evangelio. \u00a1Ojal\u00e1 esto no se nos borre de la memoria!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para descalificar el mensaje cristiano se lo ha hecho confundir expresamente con una ideolog\u00eda pol\u00edtica, que seguramente por influencia cristiana, aunque en sus postulados negara a Dios, quer\u00eda lograr a su vez, eventualmente con aplicaci\u00f3n de la fuerza de las armas, esa justicia igualitaria que muchos so\u00f1amos. Hoy el marxismo ha perdido influencia. Con la ca\u00edda de los reg\u00edmenes marxistas en el Este de Europa y las transformaciones ocurridas en China, de las cuales lamentablemente se rescata como resultado apenas la ineficiencia de ese modelo ideol\u00f3gico, para muchos es como que la lucha por una sociedad m\u00e1s justa es una cosa del pasado por la cual ya no vale la pena preocuparse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero el Evangelio, hermanas y hermanos, sigue vigente. El hecho de Cristo no est\u00e1 sometido a modas intelectuales, circunstancias pol\u00edticas o intereses econ\u00f3micos de determinado momento hist\u00f3rico. El desaf\u00edo de la entrega por los dem\u00e1s no ha perdido sentido. Por tanto tampoco la vocaci\u00f3n de servicio y dentro de ella la opci\u00f3n por los pobres. El propio Jes\u00fas en otra circunstancia relatada en el evangelio seg\u00fan &nbsp;Marcos (Cap. 14, vers. 3) dice que los pobres nos acompa\u00f1ar\u00e1n siempre, pero que a \u00e9l no lo tendr\u00edamos siempre. No &#8212;en carne y hueso como en ese momento no. Pero Jes\u00fas ha resucitado y vive y est\u00e1 junto a nosotros mediante su Esp\u00edritu hasta el fin del mundo. Luego tenemos a Jes\u00fas y a los pobres con nosotros; cumplamos, pues, con el servicio al que nos desaf\u00eda Jes\u00fas. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 22\u00b0 domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s | Texto: Marcos 10, 35 \u2013 45&nbsp;&nbsp; (Leccionario Ecum\u00e9nico, Ciclo \u201cB\u201d) | Federico Sch\u00e4fer | &nbsp; Estimadas hermanas, estimados hermanos: &nbsp; Creo firmemente que este relato nos describe una consecuencia fundamental de nuestra fe cristiana: la vocaci\u00f3n por el servicio, la entrega por los seme-jantes, la b\u00fasqueda de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4228,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37,157,108,113,216,734,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-5003","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-markus","category-beitragende","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-kapitel-10-chapter-10-markus","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5003","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5003"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5003\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6035,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5003\/revisions\/6035"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4228"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5003"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5003"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5003"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=5003"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=5003"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=5003"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=5003"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}