{"id":6295,"date":"2021-12-27T15:01:43","date_gmt":"2021-12-27T14:01:43","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=6295"},"modified":"2022-02-24T00:48:37","modified_gmt":"2022-02-23T23:48:37","slug":"6295-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/6295-2\/","title":{"rendered":"Filipenses 2,5-11"},"content":{"rendered":"<h3>Serm\u00f3n para 2\u00b0 domingo despu\u00e9s de Navidad | Filipenses 2,5-11 | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>Estimadas Hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>Por la gracia de Dios podemos hoy reunirnos a pesar de la pandemia del Virus Corona en forma presencial para alabarlo, escuchar su palabra y dirigirle nuestras oraciones. Asimismo y por esa misma gracia de Dios hemos podido iniciar un nuevo a\u00f1o, que &#8212;as\u00ed lo esperamos fervientemente&#8212; nos depare tiempos m\u00e1s saludables y m\u00e1s pac\u00edficos. Venimos de celebrar la Navidad, la venida de Dios al mundo, el nacimiento de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Todo el mundo celebra esta fiesta &#8212;la m\u00e1s popular de todas&#8212;; hasta los no creyentes se re\u00fanen para destapar un espumante o despachar al aire fuegos de artificio. El comercio celebra seguramente los negocios m\u00e1s fruct\u00edferos del a\u00f1o. Curiosamente los chinos, un pueblo de cu\u00f1o no precisamente cristiano, nos suministran todos los adornos y luces para emperifollar nuestros festejos.<\/p>\n<p>Sin embargo, a prop\u00f3sito de una encuesta llevada a cabo hace un par de a\u00f1os en una concurrida calle del centro de Buenos Aires a fin de descubrir, qu\u00e9 es lo que el com\u00fan de las gentes piensa sobre el significado de la Navidad, una gran mayor\u00eda respondi\u00f3 que se trataba de una fiesta familiar, muy pocos de los encuestados se refirieron al nacimiento de Jes\u00fas, am\u00e9n de los que confesaron no saber qu\u00e9 se festejaba en Navidad. La cuesti\u00f3n, entonces, es, si por lo menos nosotros, los que llevamos su nombre y pretendemos ser una parte importante de la poblaci\u00f3n de nuestros pa\u00edses \u201coccidentales y cristianos\u201d, &#8211;la encuesta mencionada no parece confirmarlo&#8212; tenemos conciencia del verdadero significado de esta fiesta y si tomamos en serio este significado, que trasciende la celebraci\u00f3n misma, y dejamos que transforme nuestras vidas y la convivencia en nuestras comunidades.<\/p>\n<p>Es necesario considerar que Dios, infinito y todopoderoso, creador del universo, de todo el\u00a0 Kosmos, no est\u00e1 aferrado celosamente a su dignidad. Dej\u00f3 de lado sus atributos divinos para hacerse hombre en ese ni\u00f1ito nacido de una mujer com\u00fan, llamada Mar\u00eda, y que recordamos acostado en una cuna improvisada en un comedero. Su nacimiento ocurrido en un establo en el pueblo de Bel\u00e9n, cerca de la ciudad de Jerusal\u00e9n, o sea en un lugar concreto de este mundo, nos da la pauta de que no solo asumi\u00f3 nuestra condici\u00f3n simplemente humana, sino que, m\u00e1s all\u00e1 de ello, en todo su tr\u00e1nsito por este mundo, se solidarizar\u00eda, en todas las penurias y miserias, con todos aquellos que no vienen a mandar y hacerse servir, sino a servir y obedecer.<\/p>\n<p>A tal punto ese Jes\u00fas nacido en Bel\u00e9n, renunci\u00f3 a su divinidad, que no sucumbi\u00f3 a la tentaci\u00f3n de arrojarse desde las cornisas del templo de Jerusal\u00e9n para que todos lo admiraran y adorasen. Tampoco realiz\u00f3 la se\u00f1al portentosa que reclamaban los sacerdotes y maestros de la ley jud\u00edos como demostraci\u00f3n de su divinidad. La identificaci\u00f3n con nuestra naturaleza fue tal, que hasta se subordin\u00f3 a la muerte. Renunci\u00f3 a la vida llevando sobre s\u00ed una muerte no solo cruel, sino vergonzosa en la cruz reservada para los reos. En todo este actuar de Jesucristo podemos apreciar la manera de pensar, el esp\u00edritu de humildad y abnegaci\u00f3n que solo tiene su origen en el profundo amor de Dios a sus criaturas.<\/p>\n<p>Nos cuesta reconocer a Dios en ese pobre y d\u00e9bil beb\u00e9 del pesebre, en ese impotente y despreciado sujeto colgado de la cruz. La soberbia humana nos enturbia la mirada para encontrar a Dios, nos enturbia la mirada para ver a nuestro pr\u00f3jimo y hasta para ver al hermano en la fe y ni pensar como nos enturbia la mirada para ver el sufrimiento del resto de la creaci\u00f3n de Dios, nuestro medio ambiente. Nos hace desconformes con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea, pues nos impulsa a buscar solamente nuestros intereses personales, nuestro bienestar material, nuestro poder, nuestro prestigio, provocando as\u00ed envidias, resentimientos, intrigas, deshonestidad, corrupci\u00f3n, explotaci\u00f3n y conflictos y problemas de toda \u00edndole. Por ello tambi\u00e9n est\u00e1 dividida la iglesia cristiana, y no encontramos ni a\u00fan en medio de la comunidad cristiana, entre los \u201chermanos en la fe\u201d, esa comuni\u00f3n acogedora, ese mutuo respaldo y esa solidaridad necesarias para vivir y convivir una vida feliz y plena. Es esa misma soberbia que impide que los deseos de paz y amor que abrigamos para estas fiestas se cumplan realmente.<\/p>\n<p>Pero justamente en la debilidad e inocencia del ni\u00f1o reci\u00e9n nacido y en la impotencia y deshonra del crucificado, triunfa el poder divino sobre la soberbia humana. Los conceptos de Dios ponen, por cierto, de cabeza todos nuestros valores. Al resucitar a Jes\u00fas de entre los muertos, qued\u00f3 manifiesto el verdadero poder de la renuncia a s\u00ed mismo, de la humildad. As\u00ed Dios dio a Jesucristo el m\u00e1s alto poder y honor y subordin\u00f3 a \u00e9l toda su creaci\u00f3n. S\u00ed, as\u00ed es la manera de pensar y de actuar de Dios.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo nos invita a reconocer esa manera de pensar y actuar que hay en Jesucristo y nos pide que tengamos esa misma mentalidad tambi\u00e9n entre nosotros. En la pr\u00e1ctica esto significa comenzar por reconocerse cada uno a s\u00ed mismo, es decir, aceptar que carecemos de honra frente a nuestro creador, y por tanto comenzar a desmontar nuestra completamente injustificada soberbia. Como consecuencia de ello pasaremos a doblar nuestras rodillas ante aquel, que en su inconmensurable amor se entreg\u00f3 como ejemplo viviente. Solo en la negaci\u00f3n de nuestros propios intereses, de nuestros privilegios, nuestras ansias de riqueza y poder, y hasta la negaci\u00f3n de nuestra propia vida, podr\u00e1 tomar cuenta de nosotros el Esp\u00edritu de Dios y por tanto una mentalidad dispuesta a perdonar, a compartir, a servir, a ser generosos y justos. Es necesario invertir nuestra escala de valores y orientarnos en nuestro estilo de vida en Jesucristo.<\/p>\n<p>Seguramente no podemos imitar a Jesucristo en todo su ministerio: solo el Hijo de Dios pod\u00eda subordinarse tan consecuentemente a las condiciones de este mundo y a su vez permanecer obediente a Dios hasta las \u00faltimas consecuencias. Pero tampoco precisamos desesperar ante la imposibilidad de realizar este desaf\u00edo, pues \u00e9l mismo ya ha hecho todo por nosotros: \u00c9l se ha humillado para allegarse a nosotros\u00a0 y as\u00ed obrar para y por nosotros y rescatarnos de las redes de nuestra soberbia. \u00c9l se acerca para obrar en nosotros de manera que podamos madurar y producir frutos de amor.<\/p>\n<p>Esa es la alegr\u00eda navide\u00f1a: saber, creer y aceptar que en ese ni\u00f1ito acostado en el pesebre triunfa el amor de Dios en este mundo; triunfa el amor de Dios por encima de la soberbia humana. Y as\u00ed los humanos obtenemos la oportunidad de reiniciar nuestras vidas para llevarlas adelante m\u00e1s distendidas en paz, justicia y libres de nuestros propios encierros. Aprovechemos esta ocasi\u00f3n para dejarnos invadir por el Esp\u00edritu de Dios y en agradecimiento a este acercamiento de Dios a nosotros, hagamos los cambios y ajustes en nuestras vidas, que nos lleven a confiar m\u00e1s en \u00e9l, a estar encaminados en amor y humildad hacia \u00e9l, hacia nuestros semejantes y hacia el resto de la creaci\u00f3n. Nuestros festejos adquirir\u00e1n as\u00ed una raz\u00f3n de ser m\u00e1s honesta y significativa; nuestras esperanzas de paz, de justicia y de libertad se asentar\u00e1n sobre una base firme y nuestras vidas recibir\u00e1n un sentido m\u00e1s verdadero y pleno para honra de Dios. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Federico H. Sch\u00e4fer<\/p>\n<p>E.Mail: federicohugo@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 2\u00b0 domingo despu\u00e9s de Navidad | Filipenses 2,5-11 | Federico H. Sch\u00e4fer | Estimadas Hermanas, estimados hermanos: Por la gracia de Dios podemos hoy reunirnos a pesar de la pandemia del Virus Corona en forma presencial para alabarlo, escuchar su palabra y dirigirle nuestras oraciones. Asimismo y por esa misma gracia de Dios [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6103,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[157,108,113,216,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-6295","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-beitragende","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6295","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6295"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6295\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7109,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6295\/revisions\/7109"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6103"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6295"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6295"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6295"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=6295"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=6295"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=6295"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=6295"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}