{"id":6306,"date":"2022-01-10T15:48:34","date_gmt":"2022-01-10T14:48:34","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=6306"},"modified":"2022-02-22T22:49:02","modified_gmt":"2022-02-22T21:49:02","slug":"romanos-12-9-21","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/romanos-12-9-21\/","title":{"rendered":"Romanos 12,9-21\u00a0"},"content":{"rendered":"<h3>Serm\u00f3n para el 2\u00b0 domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | Romanos 12, 9-21 | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos,<\/p>\n<p>A primera vista, este cat\u00e1logo de virtudes cristianas pareciera f\u00e1cil de ser llevado a la pr\u00e1ctica, m\u00e1xime si lo vemos con esa ingenuidad con la que solemos apreciarnos a nosotros mismos. Nos vemos buenos, con las mejores intenciones y capaces de hacer mucho bien. Una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda y sincera sobre este conjunto de consejos y teniendo en cuenta nuestra vida real, sin embargo, nos har\u00e1 ver que al tratar de vivir la \u00e9tica cristiana en nuestra cotidianeidad tropezar\u00edamos con muchas dificultades dentro y fuera de nosotros. Veremos que los consejos que describe el ap\u00f3stol Pablo &#8211;siguiendo a Jes\u00fas&#8212; parten de una concepci\u00f3n muy radical del mandamiento del amor; y tan radical es la exigencia y el desaf\u00edo, que ahora, de pronto,\u00a0 nos parecen irrealizables, ut\u00f3picos.<\/p>\n<p>Con todo, los que adherimos sinceramente a la fe cristiana, los que de una u otra forma fuimos agarrados, tocados y convocados por Dios, estamos comprometidos a practicar nuestra fe, a realizar las implicancias de nuestra fe. Estas implicancias se resumen en el gran mandamiento del amor: \u201cAmar\u00e1s a Dios de todo coraz\u00f3n, con toda tu mente, con toda tu alma y con todas tus fuerzas; y amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d.<\/p>\n<p>El amor a Dios no es otra cosa que nuestra respuesta al amor que Dios nos prodig\u00f3 primero a trav\u00e9s de Jesucristo. Por otro lado, ese mismo amor a Dios se demuestra pr\u00e1cticamente en la realizaci\u00f3n del amor hacia nuestros semejantes. Este amor, por otro lado, puede tener consecuencias muy radicales y casi extremas: el amor a nuestros enemigos y el sacrificio de la vida por los dem\u00e1s; dos caracter\u00edsticas del amor realizadas y vividas ejemplarmente por el propio Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La pregunta que ahora nos surge es: c\u00f3mo podremos seguir nosotros este casi ut\u00f3pico ejemplo. En la medida en que reconocemos que nosotros y nuestros semejantes no son tan buenos como consider\u00e1bamos al principio y que carecemos de capacidad, fuerza y constancia para realizar nuestro compromiso de fe, tanto m\u00e1s dependeremos de que Dios nos d\u00e9 esa capacidad, esa fuerza y esa constancia necesarias. Dios &#8212;en principio&#8211;\u00a0 est\u00e1 dispuesto a dar esa capacidad, esa fuerza y esa constancia a todo aquel que quiera servirle con sinceridad. Eso lo ha demostrado al revelar su modo de ser hacia nosotros justamente a trav\u00e9s de la vida y el obrar de Jesucristo.<\/p>\n<p>Fe en la \u00ednfima cantidad como una peque\u00f1a semillita de mostaza, dice Jes\u00fas, es suficiente para remover monta\u00f1as. \u00c9l da a sus enviados, que son a la vez los enviados del Padre Dios, poder para curar enfermos, resistir la picadura de v\u00edboras, resistir bebidas envenenadas, etc.. El primer paso en la realizaci\u00f3n de nuestra fe es, pues, confiar en las fuerzas que Dios mismo nos concede por medio de su Esp\u00edritu para poder actuar con valor a\u00fan en circunstancias extremas. En otras palabras: se trata de dejar que Dios act\u00fae en nosotros, sin que nosotros mismos le impongamos condiciones e impedimentos.<\/p>\n<p>En estas condiciones estaremos capacitados para realizar &#8212;con la ayuda de Dios&#8212; una \u00e9tica tanto individual como comunitaria que va m\u00e1s all\u00e1 de las normas morales m\u00e1s comunes de decencia y buena educaci\u00f3n, y hasta m\u00e1s all\u00e1 de las exigencias de las leyes de un pa\u00eds. Siguiendo esta l\u00ednea, incluso el amor hacia\u00a0 los enemigos, el sacrificio de la propia vida por el pr\u00f3jimo y el martirio por causa de la fe ya no son imposibles. Y en verdad son actitudes y hechos con precedentes. La historia del cristianismo nos muestra muchos ejemplos de tales actos.<\/p>\n<p>El que conoce memorias de la Segunda Guerra Mundial, sabe que m\u00e1s de un alem\u00e1n ha salvado su pellejo gracias a que los tan odiados enemigos &#8212;rusos, polacos, franceses, etc., incluso soldados de estas naciones&#8212; les han dado alimentos o los han escondido en sus casas corriendo el riesgo de ser acusados de traidores. Son estos reales actos de hospitalidad y amor hacia los enemigos. Para Dios no hay nada imposible y el forja sus instrumentos de acuerdo a su voluntad y las necesidades circunstanciales. La cuesti\u00f3n crucial es, si nosotros nos dejamos usar plenamente como herramientas en manos de Dios.<\/p>\n<p>Por cierto, la pr\u00e1ctica radical del amor nos va a acarrear molestias, incomodidades; exigir\u00e1 de nosotros desprendimiento y sacrificios, dinero y tiempo, y tomar riesgos. Nuestras actitudes pueden producir envidias, burlas e incomprensi\u00f3n justamente por chocar con la moral com\u00fan y los conceptos de justicia vulgares y demasiado humanos. No por nada el ap\u00f3stol Pablo nos dice que no seamos flojos. O sea, ser cristiano en serio exige cierta disciplina y valent\u00eda.<\/p>\n<p>Por otro lado, &#8212;aun siendo herramientas en manos de Dios&#8212; continuamos siendo seres humanos con todas sus imperfecciones. De ah\u00ed que, tratando a\u00fan de hacer sinceramente el bien, podemos incurrir en errores. Podemos estar confrontados en nuestra vida con circuns-tancias tan ambiguas, que las alternativas de acci\u00f3n que nos restan no sean satisfactorias, o son tales que, si actuamos de una manera nos acarrean cr\u00edticas y acusaciones, tanto como si actuamos de otra manera. Tambi\u00e9n existir\u00e1n los casos extremos donde nuestra buena conducta &#8212;-considerada incluso buena por los dem\u00e1s&#8212; finalmente tiene un resultado negativo y que este resultado negativo quiz\u00e1s reci\u00e9n se descubra cuando los hechos sean evaluados en perspectiva hist\u00f3rica. O sea: que el cristiano responsable corre el riesgo de hacer el mal a\u00fan queriendo hacer el bien. Son todos riesgos que corremos al practicar nuestra fe y querer realizar el amor; y donde no tenemos otra medida de comparaci\u00f3n que nuestra conciencia, ni otro respaldo que la fe y confianza en Dios.<\/p>\n<p>A pesar de ello, estamos llamados a actuar; y tambi\u00e9n lo podemos hacer con toda libertad desde el momento en que confiemos en el amor de Dios. Toda la manera de ser que ha demostrado Dios hacia los hombres en Jesucristo es una actitud, una disposici\u00f3n a perdonar y que est\u00e1 impl\u00edcita en su amor hacia su creaci\u00f3n. \u00c9l conoce nuestras imperfecciones y est\u00e1 dispuesto a perdonarlas. Este hecho no nos libera de responsabilidad, pero s\u00ed de la angustia ante la posibilidad de cometer errores. Este hecho a su vez nos ayudar\u00e1 a ser m\u00e1s flexibles y tolerantes ante los errores cometidos por nuestros semejantes, a quienes por lo general evaluamos con una vara mucho m\u00e1s estricta que a nosotros mismos.<\/p>\n<p>El amor a Dios y a nuestros semejantes nos lleva finalmente a tener conciencia de nuestras limitaciones como individuos, y hace que tomemos en cuenta nuestras limitaciones justamente al juzgar los actos de otros. Este hecho descalifica totalmente la venganza. Cuando tengamos que impartir justicia, ya sea el \u00e1mbito que fuere, lo haremos sabiendo que nuestra justicia est\u00e1 igualmente sujeta a errores y que la \u00faltima instancia est\u00e1 solo en las manos de Dios.<\/p>\n<p>Con el amor, la capacidad, las fuerzas, la constancia que Dios brinda a los que se ponen a su servicio y conf\u00edan plenamente en \u00e9l &#8212;y Dios otorga a cada uno su don o sus dones, a nadie lo deja sin uno&#8212;- se puede hacer mucho por nuestros semejantes y por toda la sociedad en la que nos toca vivir; y esto a pesar de las m\u00faltiples dificultades que se nos pudieran presentar. Dios tampoco espera de nosotros m\u00e1s de lo que podemos rendir. Hagamos,\u00a0 pues,\u00a0 todo lo que podamos de la mejor manera para que, a pesar de nuestras limitaciones, seamos hallados seguidores virtuosos y no holgazanes, cuando tengamos que rendir cuentas ante Dios. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>_____<\/p>\n<p>Federico H. Sch\u00e4fer,<\/p>\n<p>E.Mail: federicohugo1943@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para el 2\u00b0 domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | Romanos 12, 9-21 | Federico H. Sch\u00e4fer | Estimadas hermanas, estimados hermanos, A primera vista, este cat\u00e1logo de virtudes cristianas pareciera f\u00e1cil de ser llevado a la pr\u00e1ctica, m\u00e1xime si lo vemos con esa ingenuidad con la que solemos apreciarnos a nosotros mismos. 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