{"id":6802,"date":"2022-02-01T10:21:00","date_gmt":"2022-02-01T09:21:00","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=6802"},"modified":"2022-02-24T00:51:18","modified_gmt":"2022-02-23T23:51:18","slug":"6802-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/6802-2\/","title":{"rendered":"1\u00b0 Corintios 15,1-11"},"content":{"rendered":"<h3>Serm\u00f3n para 5\u00b0 domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | 1\u00b0 Corintios 15, 1 \u2013 11 | Federico H. Sch\u00e4fer |<\/h3>\n<p>Estimadas hermanas, estimados hermanos:<\/p>\n<p>Ante las vicisitudes de nuestra vida cotidiana a nivel personal, familiar, laboral y las experiencias que hacemos en nuestra vida social, comunitaria, como integrantes de un mundo arremetido por toda suerte de crisis, conviene que nos acordemos del mensaje de salvaci\u00f3n que nos ha sido predicado y ense\u00f1ado y que Uds. en su momento tambi\u00e9n han aceptado al dar su \u201cs\u00ed\u201d cuando fueron confirmados. Este mismo mensaje es el que puede afirmarnos y reconfortarnos en medio de la agitaci\u00f3n, las angustias, las preocupaciones, los sufrimientos y las dudas que nos aquejan a diario, si nos dejamos guiar por \u00e9l.<\/p>\n<p>La fe en este mensaje es lo que nos caracteriza como \u201ccristianos\u201d; y en las sucesivas circunstancias por las que pasamos en nuestra vida se demuestra y se demostrar\u00e1, si realmente lo somos o si \u201chemos cre\u00eddo en vano\u201d, si hemos tirado nuestra fe por la borda, o nos hemos dejado dominar por la incredulidad y el escepticismo. Este mensaje, que nos ha sido legado y transmitido por los testigos apost\u00f3licos a trav\u00e9s de las Sagradas Escrituras y a trav\u00e9s de los tiempos hasta el d\u00eda de hoy, nos ense\u00f1a que Jesucristo muri\u00f3 y resucit\u00f3 por nosotros y que esa obra ins\u00f3lita hizo posible nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al escuchar este resumen de la fe cristiana, hoy en d\u00eda m\u00e1s de uno se pregunta de qu\u00e9 es que hemos de ser salvados. Nuestros problemas diarios casi nunca los ubicamos en el contexto del proceso de salvaci\u00f3n que nos ofrece el mensaje apost\u00f3lico. El Nuevo Testamento describe la salvaci\u00f3n como la liberaci\u00f3n de la ira de Dios despertada por la recalcitrante desobediencia e indiferencia humanas; o dicho en otras palabras, la liberaci\u00f3n de las causas que mantienen al ser humano alejado de su creador. Muchos de los apuros que pasamos en esta vida no son otra cosa que consecuencias de nuestra soberbia, ya sea porque no logramos los objetivos que en nuestra vanidad nos proponemos realizar por nosotros mismos y fracasamos; ya sea porque desobedecemos la voluntad de Dios acarre\u00e1ndonos culpas ante nuestros semejantes y el justo enojo divino. Nuestros problemas laborales, matrimoniales, educacionales, comunitarios, nuestras enfermedades y hasta la misma muerte &#8212;aunque se los considere muchas veces como simples procesos naturales&#8212; no son otra cosa que consecuencias de nuestro pecado. Tambi\u00e9n los accidentes de tr\u00e1nsito con sus funestas secuelas, los descalabros econ\u00f3micos, la corrupci\u00f3n y hasta la guerra tienen su origen en el alejamiento de los humanos de su creador.<\/p>\n<p>De la perdici\u00f3n y el caos a que desafortunadamente apunta todo actuar humano que no cuenta con Dios, es que Dios mismo nos quiere rescatar. Insisto, hasta los problemitas triviales de la vida cotidiana est\u00e1n incluidos en el plan salv\u00edfico de Dios. Pero no solo ellos: tambi\u00e9n los problemas mundiales y aquellos que tienen incidencia m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites temporales. La salvaci\u00f3n es esencialmente salvaci\u00f3n del juicio divino. Pero reconfortante es saber que esa salvaci\u00f3n es accesible a nosotros por la (simple) fe en la obra que Dios realiz\u00f3 para nosotros por medio de Jesucristo en Viernes Santo y en Pascua de Resurrecci\u00f3n. Cada domingo &#8212;que tambi\u00e9n llamamos d\u00eda del Se\u00f1or&#8212; recordamos la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de la muerte y lo celebramos con alegr\u00eda. Pero no podemos perder de vista en este contexto la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas. Debemos ver ambos hechos en su conjunto, si queremos intuir su trascendental sentido.<\/p>\n<p>La crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas es &#8212;m\u00e1s all\u00e1 de ser un horrible crimen a manos humanas&#8212; se\u00f1al de la m\u00e1xima entrega de amor de parte de Dios hacia los hombres. Dios mismo hecho hombre en Jes\u00fas se sacrific\u00f3 hasta la muerte por sus enemigos. \u00bfQui\u00e9n sufre y se sacrifica por aquellos que no lo quieren? S\u00f3lo aquel que no toma en cuenta las culpas y est\u00e1 dispuesto a perdonarlas, que ya las ha perdonado. La muerte de Jes\u00fas en la cruz es as\u00ed la m\u00e1xima se\u00f1al del perd\u00f3n de Dios hacia los hombres.<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es la demostraci\u00f3n de que Dios estaba y est\u00e1 en \u00e9l; que Jes\u00fas es Dios y que su sacrificio en la cruz no es un sacrificio puramente humano, el sacrificio de uno que quiere ser como Dios, sino leg\u00edtima obra de Dios. Obviamente la resurrecci\u00f3n tambi\u00e9n es se\u00f1al de que Dios tiene poder sobre la muerte, que la muerte ya no tiene poder sobre la vida, y que el perd\u00f3n que nos ofrece en Jesucristo es definitivo. Si Dios ha destituido a la muerte, \u00e9sta ya no puede constituir m\u00e1s una condena, por lo que el perd\u00f3n de Dios queda ratificado. No cabe duda, que si la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es la se\u00f1al de que Dios vence a la muerte, nuestras esperanzas de vida adquieren otra perspectiva. La vida verdadera, tal como la da y la quiere Dios se proyecta m\u00e1s all\u00e1 de la muerte de nuestro cuerpo f\u00edsico: es vida eterna.<\/p>\n<p>Hay quienes ponen en duda este hecho. No solo hoy en d\u00eda en que la raz\u00f3n y el rigor cient\u00edfico han tomado cuenta de nuestro entendimiento. Tambi\u00e9n en los tiempos apost\u00f3licos se hac\u00eda dif\u00edcil predicar y creer en la resurrecci\u00f3n. Sabemos que los propios ap\u00f3stoles dudaron al principio. El ap\u00f3stol Pablo se ve en la necesidad de mencionar uno a uno a los testigos de la resurrecci\u00f3n a los efectos de ahuyentar dudas acerca de la veracidad de este inaudito y maravilloso evento. Si tantos disc\u00edpulos vieron al maestro resucitado, no puede tratarse de visiones, alucinaciones o sue\u00f1os subjetivos de unos pocos trastornados. Ese es el argumento de Pablo. Y lo refuerza diciendo:\u00a0 \u00a0\u201cSi nuestra esperanza\u00a0 es solo para esta vida, (es decir, si negamos la resurrecci\u00f3n, la vida despu\u00e9s de la muerte), somos los m\u00e1s desdichados de todos\u201d.<\/p>\n<p>El obrar de Dios tanto en la cruz como en la resurrecci\u00f3n, por cierto, no es verificable por nuestra raz\u00f3n &#8212;que dicho sea de paso tampoco es siempre tan objetiva como suponemos. Pero s\u00ed es un obrar accesible a nuestra fe. La confianza en los primeros testigos de este obrar y en todos los que han transmitido y vivido ese mensaje hasta hoy, nos abre a una realidad que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que podemos comprobar con nuestra limitada raz\u00f3n; nos abre a la realidad del amor de Dios, que por cierto no se rige por principios humanamente razonables.<\/p>\n<p>\u00bfEs razonable el perd\u00f3n, cuando estamos acostumbrados a pensar en t\u00e9rminos de \u201cquien las hace, las paga\u201d? \u00bfEs razonable elegir como colaborador a quien es un encarnizado enemigo de uno? \u00bfEs razonable preocuparse por quienes no merecen que uno se preocupe por ellos? El obrar de Dios sobrepuja nuestro entendimiento. As\u00ed tambi\u00e9n nuestra salvaci\u00f3n es incomprensible, pero es una realidad que no exige de nosotros acrobacias intelectuales, sino sencillamente volcar nuestra confianza, nuestra fe en aquel que nos ha demostrado todo su amor en Jesucristo. Conviene &#8212;insisto en ello&#8212; que nos acordemos de todo esto, que seguramente ya lo han escuchado, le\u00eddo y reflexionado muchas veces, de modo que Dios pueda realizar su plan liberador tambi\u00e9n con nosotros, y as\u00ed su bondad para con nosotros muestre su eficacia.<\/p>\n<p>Seguramente nadie de nosotros tendr\u00e1 un pasado como el que tuvo Pablo; nadie de nosotros habr\u00e1 sido encarnizado perseguidor de la iglesia; pero quiz\u00e1s tampoco hayamos sido favorecedores muy comprometidos. Habremos permanecido relativamente indiferentes a la causa de Cristo, mientras nos encerr\u00e1bamos con nuestros problemas personales y nos desesper\u00e1bamos con los problemas del mundo, incapaces de hacerles frente como individuos.<\/p>\n<p>Pero Dios no quiere que sucumbamos bajo las crisis de este mundo alejados de \u00e9l. Por ello ha venido \u00e9l mismo a nosotros en la persona de Jesucristo para liberarnos del estar perdidos y sin orientaci\u00f3n y ofrecernos la vida verdadera y eterna en comuni\u00f3n con \u00e9l. Con la resurrecci\u00f3n de Jesucristo \u00e9l nos ha corroborado definitivamente su voluntad de rescatarnos. Entonces, cada vez que recordamos la resurrecci\u00f3n de Jesucristo tenemos raz\u00f3n de regocijarnos y agradecer a Dios, pues una nueva esperanza de vida nos anima a\u00fan de frente a las peores dificultades. Quiera Dios que nuestra vida en este mundo d\u00e9 cuenta de nuestra esperanza y fe y anime a otros a sumarse a esta esperanza y fe. Quiera Dios que no despreciemos esta oportunidad que nos ofrece de religarnos con \u00e9l y desprendernos de nuestra soberbia y as\u00ed iniciar una nueva vida libres de todo aquello que nos imped\u00eda amar a Dios, a nuestros semejantes y a toda la creaci\u00f3n. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Serm\u00f3n para 5\u00b0 domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda | 1\u00b0 Corintios 15, 1 \u2013 11 | Federico H. Sch\u00e4fer | Estimadas hermanas, estimados hermanos: Ante las vicisitudes de nuestra vida cotidiana a nivel personal, familiar, laboral y las experiencias que hacemos en nuestra vida social, comunitaria, como integrantes de un mundo arremetido por toda suerte de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6769,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42,157,108,113,216,295,3,109],"tags":[],"beitragende":[],"predigtform":[],"predigtreihe":[],"bibelstelle":[],"class_list":["post-6802","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1-korinther","category-beitragende","category-current","category-espa","category-federico-h-schaefer","category-kapitel-15-chapter-15","category-nt","category-predigten"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6802","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6802"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6802\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7108,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6802\/revisions\/7108"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6769"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6802"},{"taxonomy":"beitragende","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/beitragende?post=6802"},{"taxonomy":"predigtform","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtform?post=6802"},{"taxonomy":"predigtreihe","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/predigtreihe?post=6802"},{"taxonomy":"bibelstelle","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/wp-json\/wp\/v2\/bibelstelle?post=6802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}