{"id":9957,"date":"2021-02-07T19:49:42","date_gmt":"2021-02-07T19:49:42","guid":{"rendered":"https:\/\/theologie.whp.uzh.ch\/apps\/gpi\/?p=9957"},"modified":"2022-10-03T08:52:14","modified_gmt":"2022-10-03T06:52:14","slug":"mateo-24","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.theologie.uzh.ch\/apps\/gpi\/mateo-24\/","title":{"rendered":"Mateo 24"},"content":{"rendered":"<div align=\"left\">\n<p align=\"center\"><em>\u201cA\u00fan tengo muchas cosas que deciros\u201d <\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>El autor de Juan muestra a Jes\u00fas preocupado por sus disc\u00edpulos y por su cuidado tras su desaparici\u00f3n. Al Jes\u00fas de los sin\u00f3pticos, sobre todo de Mateo y Marcos, esta cuesti\u00f3n no parece preocuparle tanto. De hecho, es como si este Jes\u00fas no fuera consciente de que sus disc\u00edpulos le sobreviv\u00edan, y como si aqu\u00e9l, por el contrario, asumiera que tendr\u00edan que afrontar un per\u00edodo largo de vida sin su direcci\u00f3n. De ah\u00ed su inter\u00e9s en asegurarles que tendr\u00edan a alguien m\u00e1s a su lado, aparte del Padre y del Hijo. Ese alguien m\u00e1s ser\u00eda el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>La verdad es que este contraste da para mucho estudio e investigaci\u00f3n, pero no es lo que aqu\u00ed m\u00e1s nos interesa. Aqu\u00ed nos interesa sobre todo el horizonte que Jes\u00fas abre ante sus disc\u00edpulos: una historia, pasada, presente y futura, que todav\u00eda est\u00e1 abierta y que requiere del Esp\u00edritu Santo para vivirla con sentido. Y esto vale tanto para la historia humana en general, como para historias particulares, o historias personales.<\/p>\n<p>Me gusta este Jes\u00fas de Juan que \u201cno lo ha dicho todo\u201d. O sea, que no ha cerrado los temas; que no los ha clasificado y resuelto. Parece como si este Jes\u00fas no hubiera hecho m\u00e1s que asentar algunas bases con sus propias obras y sus propias palabras. Pero a partir de ah\u00ed todav\u00eda queda mucho que est\u00e1 abierto. Nos queda mucho nuevo por aprender, y mucho conocido (por ejemplo, las propias Escrituras) por reaprender. Esto me recuerda mucho las palabras de Antonio Machado: \u201cel pasado todav\u00eda no est\u00e1 escrito\u201d. Nada est\u00e1 cerrado, ya sea del pasado, del presente o del futuro. Todav\u00eda nos queda mucho que aprender de todo ello.<\/p>\n<p>Cierto, a la par que alentador y motivador, esto puede resultar abrumador o inquietante, sobre todo cuando pensamos en la comodidad de controlar nuestro presente, asegurar nuestro futuro, y entender bien el pasado. Pero el Jes\u00fas de Juan no nos deja solos ante la ingente tarea que nos queda por delante; por el contrario, nos conforta con la promesa del Esp\u00edritu Santo, el Par\u00e1clito, el consolador (\u00a1ya veo guasearse a algunos lectores de mi pa\u00eds por culpa de los nuevos significados de esta \u00faltima palabra!) que nos ir\u00e1 descubriendo los misterios que encierra la historia humana, incluida la nuestra personal. Por cierto, el libro de Hechos responde bien a este planteamiento, ya que los disc\u00edpulos, ahora ap\u00f3stoles, a pesar de constituir una especie de colegio apost\u00f3lico depositario de la doctrina de Jes\u00fas (cf. Hch 2, 42: \u201cY perseveraban en la doctrina de los ap\u00f3stoles\u201d), tambi\u00e9n tendr\u00e1n que ir aprendiendo, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu, que tal doctrina encerraba cosas que ellos desconoc\u00edan, como por ejemplo que la salvaci\u00f3n era para eunucos (Hch 8) y para paganos (Hch 10). Sin duda, por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu tuvieron que dar un vuelco en muchas de sus ideas fundamentales.<\/p>\n<p>Pero esta apertura que la promesa del Esp\u00edritu Santo representa me alienta porque significa que nada est\u00e1 sujeto a cadenas inquebrantables. Es decir, no hay historias irredimibles o historias ya cerradas. Soy consciente de que esto, ante la crudeza de muchas realidad, puede parecer ingenuo o na\u00eff; peor, puede parecer mojigater\u00eda. S\u00ed, hay demasiadas historias que parecen ya cerradas; hay demasiados episodios hist\u00f3ricos que parece que jam\u00e1s podr\u00e1n ser redimidos; hay tantos casos cl\u00ednicos que parecen ya cerrados &#8230;. En cualquier caso, los hombres s\u00ed hemos cerrado muchas cosas o creemos haber agotado todas las posibilidades de la historia o de la vida, y nace en nosotros el escepticismo. Pero la promesa del Esp\u00edritu Santo no lo es para un corto plazo, no ha sido realizada para resolver todos los casos puntuales. Por el contrario, es una promesa para toda la historia humana; es una promesa para vivir la historia con paciencia y con perspectiva; es una promesa para que constantemente replanteemos nuestro ser y vivir entre el para\u00edso perdido y la Nueva Jerusal\u00e9n. Bien es verdad que nos gustar\u00eda m\u00e1s recuperar el para\u00edso perdido o alcanzar ya el umbral de la nueva Jerusal\u00e9n, pero contra estos anhelos el Esp\u00edritu Santo nos sostiene d\u00e1ndonos la seguridad de que nuestra historia, como pueblos o como individuos, no existe s\u00f3lo para nacer y morir, sino para configurar un verdadero horizonte de redenci\u00f3n donde todos los casos cerrados podr\u00e1n ser reabiertos y redimidos.<\/p>\n<p>Si tomamos las palabras de Jes\u00fas en serio, quiere decir que la historia que escribe su Esp\u00edritu es tambi\u00e9n su Palabra. Dicho de otro modo, la historia que escribimos con el Esp\u00edritu, es tambi\u00e9n Palabra de Dios. \u00a1Y esto es muy serio! \u00a1Significa que la Palabra de Dios busca encarnarse en nosotros! La trinidad jo\u00e1nica Padre-Hijo-Esp\u00edritu Santo no configura un c\u00edrculo cerrado por fuerzas centr\u00edpetas que giran en torno a un centro interior excluyente, sino un c\u00edrculo abierto de fuerzas centr\u00edfugas que busca impulsarnos a la vida. Es as\u00ed c\u00f3mo Jes\u00fas nos ir\u00e1 diciendo lo que todav\u00eda le queda por decir; y es as\u00ed c\u00f3mo debemos vivir: tratando de no cerrar nunca los casos, los historiales. M\u00e1s a\u00fan, tratando de reabrirlos, de introducir nuevas posibilidades de redenci\u00f3n donde cre\u00edamos que todo estaba ya acabado.<\/p>\n<p>En algunas ocasiones, algunos creyentes me han expresado su desasosiego ante la poca orientaci\u00f3n que reciben, sea de parte de la iglesia (predicaci\u00f3n, estudio b\u00edblico, etc.) o de la oraci\u00f3n o incluso de la propia Escritura, en tiempos de dificultad. Se sienten desasistidos, y las pr\u00e9dicas del p\u00falpito no les ayudan. Supongo que creen que los \u201cautores inspirados\u201d de la Sagrada Escritura lo ten\u00edan todo mucho m\u00e1s claro. Y sin embargo, no es verdad. \u00bfRecordamos el caso de Jerem\u00edas lamentando su suerte o la multitud de Salmos de lamento? \u00bfAcaso el propio Jes\u00fas no exclam\u00f3 \u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado? Y tantos otros ejemplos b\u00edblicos que, a pesar de todo, forma ahora algunos de los episodios m\u00e1s bellos y profundos de la Sagrada Escritura. Pues as\u00ed son tambi\u00e9n nuestras historias, aunque no lleguen a formar parte de un Canon Sagrado, al menos en forma escrita, pues estoy seguro de que forman parte del \u201cLibro de la Vida\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed es, incluso si no podemos percibirlo porque nos puede m\u00e1s la tenebrosidad de las dudas y del dolor que la luz del Esp\u00edritu: Jes\u00fas est\u00e1 escribiendo con nosotros y en nosotros un nuevo libro donde acabar\u00e1 por decir todas las cosas que a\u00fan le faltaron decir. No s\u00e9 si esto puede servir de consuelo para quien sufre, porque el dolor no halla justificaci\u00f3n aunque pueda ser \u00fatil. Pero s\u00ed s\u00e9 que debemos prepararnos para el sufrimiento, tomando conciencia de que el Se\u00f1or desea redimirlo escribiendo el libro de la vida.<\/p>\n<p><strong>Pedro Zamora, El Escorial (Madrid)<br \/>\n<a href=\"mailto:pedro.zamora@seut.org\">pedro.zamora@seut.org <\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cA\u00fan tengo muchas cosas que deciros\u201d \u00a0 El autor de Juan muestra a Jes\u00fas preocupado por sus disc\u00edpulos y por su cuidado tras su desaparici\u00f3n. Al Jes\u00fas de los sin\u00f3pticos, sobre todo de Mateo y Marcos, esta cuesti\u00f3n no parece preocuparle tanto. 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